lunes, 3 de junio de 2024

Regalos que cuesta apreciar

La vida es una constante aventura

Un regalo debería ser siempre algo inesperado pero, desgraciadamente, lo convertimos demasiado a menudo en un intercambio –si…, entonces…- o en una costumbre –cumpleaños, Reyes, Papa Noel, despedidas…-. Hay regalos que no percibimos porque los damos por descontado, tan solo cuando se ocultan o los perdemos, aunque sea temporalmente, nos damos cuenta de ello. Sin embargo, lo que cuesta de verdad es considerar un regalo lo que el común de nuestros contemporáneos considera una maldición.

Viendo primero el documental Eugenia, una vida de película (1) y luego el reportaje presentado por Pedro del Castillo, ‘Correr por una sonrisa. La historia de Eugenia’ (2), un episodio de la serie Mi gran familia emitido 13tv, recordé lo que un día me dijo mi madre tras el fallecimiento de mi padre, que pasó los últimos años de su vida siendo totalmente dependiente como consecuencia de varias embolias o ictus que sufrió. Pese a la gran carga que supuso para ella esta circunstancia, agradecía haberlo podido atender, lo sintió más suyo que cuando él ocupaba gran parte de su tiempo prestando servicio a los demás, unos beneficiados que, en su mayor parte, no se dignaron visitarlo o ni interesarse por él cuando le sobrevino la enfermedad inhabilitante.

Eugenia nació con parálisis cerebral a causa de un virus que contrajo su madre durante el embarazo. Lo detectaron los ginecólogos y se lo comunicaron a los padres advirtiéndoles de todo lo que se avecinaba, cargando las tintas para protegerse, si Eugenia llegaba a nacer. Siguiendo la lógica que impera en nuestra sociedad se les aconsejó abortar. Era tal el convencimiento que observaban en los profesionales que sus padres llegaron a pensar si se estaban equivocando decidiendo continuar con la gestación.

Pese al aspecto, aparentemente normal, que observaron tras el nacimiento, que suponía un atisbo de esperanza de que el diagnóstico no se confirmara, los médicos les expusieron las anomalías con que llegaba para que fueran conscientes de la carga que les venía encima. La llegada de Eugenia trastocó la vida familiar y la relación de pareja. Como ocurre en cualquier circunstancia traumática de la vida es necesario el reconocimiento y la aceptación para salir adelante y poder sacar algún provecho de la situación –pasar del por qué al para qué-.

Conseguir que el por qué deje de reconcomer suele ser una tarea ardua de la que cuesta salir, de hecho bastantes se quedan encallados en ella de por vida. Si se supera esta fase, las relaciones se recomponen y se aprende a convivir con las circunstancias y limitaciones en que se encuentran. A partir de ahí pueden surgir iniciativas, como la que en el caso que nos ocupa ha sido Correr por una sonrisa, R4S, que ayuda a familias con hijos con parálisis cerebral (3), uno de los paraqués que esta familia ha ido descubriendo; porque la enfermedad de Eugenia, a pesar del gran esfuerzo que ha conllevado, se ha convertido en una bendición en muchos aspectos, por el relieve que ha dado a la vida de sus miembros y por la alegría que transmiten. Los nueve años de vida de Eugenia han sido para esta familia un regalo, así lo perciben; un regalo que cuesta mucho apreciar cuando se recibe, ellos no han sido una excepción, porque rompe cualquier esquema, cualquier expectativa que uno sea capaz de concebir.

Esta historia es un impulso a dar valor a la vida en cualquier circunstancia, por penosa que resulte a primera vista, para no quedarnos atascados cuando surgen dificultades y disponernos a dar lo mejor de uno mismo estimulados por ellas.

(1) Se puede ver en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=4h2NbN3wYac

(2) Se puede ver en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=3LqXN2gXvGo

(3) Página web de Correr por una sonrisa: https://www.run4smiles.com/