A las duras y a las maduras
Era un proyecto muy arriesgado
en el que utilizarían como soporte un artilugio ad hoc ideado por uno de los expedicionarios con el que deberían
recorrer 3.500 kilómetros por una zona inexplorada de la Antártida. El trineo
de viento, inspirado en la tradición indígena inuit, que les servía de
transporte tenía que desplazarse por un terreno inhóspito en el que la fuerza eólica
era imprescindible para avanzar. Son cuatro los integrantes de la expedición,
uno de ellos, Ignacio Oficialdegui relata sus impresiones en una reportaje publicado en la revista Nuestro Tiempo (1), donde hace mención a una de las
condiciones previas para que una misión de estas características acabe con
éxito: «Nos necesitamos para que todo salga bien. Una mala convivencia sería
insoportable en un sitio tan aislado, en condiciones tan extremas y con tanta
tensión. Es algo que hay que cuidar muchísimo». La pericia es importante, pero
lo es más que vaya acompañada de buen ambiente.
A mitad de trayecto surgen
problemas inesperados y graves: durante cinco días no sopla el viento para
arrastrar el trineo. Para más inri se
estropean los hornillos utilizados para descongelar el hielo para hidratarse y
los víveres: «Llegamos a pensar que no saldríamos allí». Si se me permite la
ironía, no había un 112 donde llamar para que les rescataran. De nuevo es
crucial el apoyo mutuo en situaciones tan desesperantes: «El desánimo se
contagia muy rápido y es peligroso, porque hace que pierdas la capacidad de
decidir correctamente. Se puede estar desanimado, pero solo un rato corto y por
turnos».
Se resuelven los problemas
y la expedición científica cumple con su cometido. La experiencia deja mella; se
regresa a la vida corriente con otra sensibilidad: «Cuando vuelves, valoras
mucho más todo lo que tienes: la rutina, el respaldo de una familia que te
aprecia y las comodidades del hogar», aunque no sería extraño que tarde o
temprano se embarque en un nuevo proyecto de características parecidas.
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| Los miembros de la expedición celebrando la culminación de su andadura por la Antártida |
El estímulo de la responsabilidad individual no ha de ir acompañado de una merma del espíritu de cooperación, que produce sinergias y genera feed back: uno y otro han de ir unidos para el desarrollo eficiente de una organización.







