lunes, 30 de septiembre de 2019

Cooperación necesaria

A las duras y a las maduras


Era un proyecto muy arriesgado en el que utilizarían como soporte un artilugio ad hoc ideado por uno de los expedicionarios con el que deberían recorrer 3.500 kilómetros por una zona inexplorada de la Antártida. El trineo de viento, inspirado en la tradición indígena inuit, que les servía de transporte tenía que desplazarse por un terreno inhóspito en el que la fuerza eólica era imprescindible para avanzar. Son cuatro los integrantes de la expedición, uno de ellos, Ignacio Oficialdegui relata sus impresiones en una reportaje publicado en la revista Nuestro Tiempo (1), donde hace mención a una de las condiciones previas para que una misión de estas características acabe con éxito: «Nos necesitamos para que todo salga bien. Una mala convivencia sería insoportable en un sitio tan aislado, en condiciones tan extremas y con tanta tensión. Es algo que hay que cuidar muchísimo». La pericia es importante, pero lo es más que vaya acompañada de buen ambiente.

A mitad de trayecto surgen problemas inesperados y graves: durante cinco días no sopla el viento para arrastrar el trineo. Para más inri se estropean los hornillos utilizados para descongelar el hielo para hidratarse y los víveres: «Llegamos a pensar que no saldríamos allí». Si se me permite la ironía, no había un 112 donde llamar para que les rescataran. De nuevo es crucial el apoyo mutuo en situaciones tan desesperantes: «El desánimo se contagia muy rápido y es peligroso, porque hace que pierdas la capacidad de decidir correctamente. Se puede estar desanimado, pero solo un rato corto y por turnos».

Se resuelven los problemas y la expedición científica cumple con su cometido. La experiencia deja mella; se regresa a la vida corriente con otra sensibilidad: «Cuando vuelves, valoras mucho más todo lo que tienes: la rutina, el respaldo de una familia que te aprecia y las comodidades del hogar», aunque no sería extraño que tarde o temprano se embarque en un nuevo proyecto de características parecidas.

Los miembros de la expedición
celebrando la culminación
de su andadura por la Antártida
Podéis conocer más a fondo lo que concierne a esta expedición en el enlace https://tierraspolares.es/trineodeviento/cronica-de-juan-i-oficialdegui/, pero me interesaba destacar -a partir de las palabras de Ignacio- la importancia del trabajo en equipo, que en muchas empresas, especialmente en el sector financiero, ha pasado a tener un papel secundario: se marcan objetivos individuales con un margen de maniobra tan estrecho que dificultan la colaboración mutua entre empleados; y en las unidades de negocio se trabaja como si no se formase parte del conjunto de la entidad. Da la impresión que la rentabilidad se ha de conseguir empujando a cada uno a ir a su rollo; inversamente a lo que ocurre en las escuelas, donde cada vez se potencia más el trabajo en grupo, cooperativo.

El estímulo de la responsabilidad individual no ha de ir acompañado de una merma del espíritu de cooperación, que produce sinergias y genera feed back: uno y otro han de ir unidos para el desarrollo eficiente de una organización.

(1) Blanca María de la Puente: Aventura y ciencia a bordo de un trineo de viento, publicado en Nuestro Tiempo, número 703, verano 2019.

martes, 24 de septiembre de 2019

El cascarrabias se hace

Salir del atolladero quejumbroso


Para su esposa Joe se ha convertido en un cascarrabias, esa característica propia de ancianos recalcitrantes: “Ruth me dice por lo menos una vez al día que los viejos o las personas que se van haciendo viejas tienden a desconectar, a retirarse, a mirar hacia dentro y no escuchar nada más que a sí mismos, a creerse moralmente superiores y volverse hipercríticos. Y no deberían hacerlo. (Yo no debería hacerlo.)”

Ese carácter hosco puede manifestar un descontento profundo con las limitaciones físicas a las que somete el paso del tiempo o los cambios de rol en la sociedad… pero acostumbra a ser fruto de la manera en que se ha ido enfocando la vida desde mucho antes.

El relato sigue aludiendo a un comportamiento que no es exclusivo de los veteranos: “No soporta ir conmigo en coche a ningún sitio porque suelo despotricar contra los conductores que me molestan. «¿De qué te sirve? -exclama-. ¡Si no te oyen! Sólo te sirve para molestarme a mí.» «Me sirve para soltar presión -le digo-, porque si no reviento.» «¿Y esto que haces ahora no es reventar?», me pregunta.”

Podemos pensar que los desahogos agresivos nos relajan, alivian la irritación. Es posible que en momentos puntuales de gran tensión emocional –traumas, duelos…- esas descargas sean convenientes para exteriorizar el dolor: un grito, un puñetazo sobre la mesa, llorar a moco tendido… Sin embargo, cuando se convierten en hábitos de conducta aplicados a determinados entornos –o en todos- tienen un efecto boomerang: susceptibilidad, desconfianza, menosprecio…

Joe se da cuenta de lo acertadas que son las consideraciones de su particular Pepito Grillo: “Tiene razón. Tiene toda la razón. Encontrar faltas a los demás no es un modo de soltar presión, sólo sirve para aumentarla.”

Wallace Stegner
Deberíamos tener en cuenta esta máxima que nos regala Wallace Stegner en El pájaro espectador cuando escribimos en las redes sociales, cuando hablamos de alguien, cuando emitimos juicios, cuando nos regodearnos con la mofa, cuando damos pábulo a las consignas de los profesionales de la queja…

La paz interior no se consigue con técnicas, sino con conductas.

(1) Wallace Stegner: El pájaro espectador. Título original: The Spectator Bird (1976). Editorial: Libros del Asteroide, número 72 (2010). Traductor: Fernando González Fernández-Corugedo. 308 páginas. Fragmento en el capítulo UNO.1.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Drenaje del dolor


 El poso de La cabaña *


“Cuando lo único que ves es tu dolor,
me pierdes de vista”,
le dice el Dios de la película,
una campechana y sentenciosa mujer.

Mack no se recupera del varapalo:
el rapto e indicios de abuso y muerte
de su hija menor lo tiene desquiciado
y su cuerpo todavía no ha sido encontrado

Es intolerable tanta saña:
un sinfín de porqués surgen
que la herida agrandan;
la confianza se empaña,
la fe se resquebraja,
el corazón se endurece
y un afán justiciero emerge.


Es dolor intenso el de dentro,
una gran hinchazón,
que para curarse necesita
rebajar la tensión,
para que el hematoma del resquemor
aparezca en toda su amplitud,
y que no quede resquicio
que quede sin drenar

El resentimiento:
¿Por qué Lo permitiste?
El remordimiento:
El protagonista y la Trinidad
representados en este fotograma
¿Lo pude evitar?
Tantos si… tantos condicionales
para lo que desgraciadamente pasó,
son una cárcel interior
que embota los sentidos,
oscurece los pensamientos,
agría el carácter
y emponzoña las relaciones.

Su mujer se lo dice:
“Nos amamos, no lo olvides”;
pero él no está para esas historias
Se lo repite:
“sé que estas luchando con algo difícil…,
no sabes cómo hablar de ello;
ya hemos perdido tanto…
perderte a ti no quiero.”

Su alma necesita zarandeo
llegará por correo.
Una misteriosa carta, sin remitente ni sello,
un sorprendente mensaje
para que a la cabaña acuda,
el lugar de los hechos.

No imagina que va a someterse
a una -mística, alucinatoria- experiencia
en la que sanar su herida se propone
una extravagante Trinidad divina.

El rencor que le atenaza,
ha de explayarse,
porque el sufrimiento le ciega,
le enloquece,
si su bilis no vierte

Aun sin tener todas las respuestas;
le basta con entender que hay que perdonar
y perdonarse,
para encontrar la paz,
para recuperar la alegría.

Y el narrador concluye
con el fruto de una conversión
que la amargura diluye:
“La gran tristeza se ha ido…
vive cada día con una profunda alegría,
ama más que la mayoría;
perdona muy rápido
más rápido aún pide perdón.
Volvió a convertirse en un niño…
con constante confianza y admiración”.

Acabada la representación
te sientes concernido,
empujado a la reflexión,
si antes uno no se ha perdido
en las extravagancias del guion.

* La cabaña. Título original: The Shack. Año: 2017. Duración: 132 min. País: Estados Unidos. Dirección: Stuart Hazeldine
Si queréis saber más sobre la película, que está disponible en Youtube, me han parecido especialmente interesantes dos reseñas que podéis encontrar en los siguientes enlaces: https://www.cinemanet.info/2017/10/la-cabana/ y https://www.religionenlibertad.com/cultura/59913/cabana-bueno-que-ofrece-pelicula-malo.html