Datos, testimonios e interpretaciones
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| Alfonso Pinilla García |
Compara el profesor de la
Universidad de Extremadura Alfonso Pinilla García los datos históricos con las
teselas, esas pequeñas piezas que una vez organizadas conforman un mosaico. La disposición
de las piezas determinará el resultado final: “Yo creo que sin teselas
efectivamente no puede construirse un mosaico. A veces solemos entender la
historia como un plano unidimensional. Cuando realmente es un poliedro con
muchas variables interrelacionadas con muchas caras y sólo se comprende ese
poliedro si se comparan esas caras y la manera de descender a esos detalles
está en esta intrahistoria en estas pequeñas teselas… la intrahistoria, las
teselas son fundamentales para crear el mosaico.” (1)
Pero se trata de un mosaico que
puede sufrir variaciones con el paso del tiempo porque pueden aparecer nuevas
piezas que pueden afectar al diseño: “La verdadera historia siempre tiene
cierto componente de revisión: surgen nuevas investigaciones, afloran datos
desconocidos, se accede a archivos clausurados… Con toda esa nueva información
deben revisarse los relatos anteriores”, asevera el historiador Stanley G. Payne.
(2)
¿Qué papel juegan los
testimonios? Expresan la vivencia personal de los testigos y protagonistas de
un hecho histórico. Las declaraciones de unos y otros pueden diferir por la
distinta percepción que tenga cada uno de ellos del acontecimiento relatado:
“Si mis hermanos y yo tuviéramos que escribir la historia de nuestros padres
por separado los textos no serían plenamente coincidentes”, comentaba mossèn
Alfons, párroco de Sant Vicenç de Jonqueres de Sabadell, para ayudarnos a
comprender las diferencias que observamos al comparar los cuatro evangelios.
El historiador ha de construir el
relato a partir de los datos y testimonios que dispone y escogerá aquellos que
considere más significativos para dotar de coherencia y comprensión al proceso
histórico que analiza: “no queremos limitarnos al análisis de la tesela sino a
su inclusión-interacción en el complejo mosaico del que forma parte”, escribe
el profesor Pinilla. (3)
No debe sorprendernos que un
mismo hecho histórico admita interpretaciones diversas, incluso pueden parecer muy
dispares algunas de ellas; depende, en todo caso, del material con que se ha
trabajado y de la personalidad y pericia del relator. Pienso que, sobre todo
hay dos peligros. Uno de ellos es acercarse al hecho histórico con prejuicios.
Payne denuncia que en algunas posiciones políticas “hay una ortodoxia que se
blinda contra la realidad. Los hechos no importan –o importan poco- si rebaten
la versión oficial. Es lo que pasaba en el bloque comunista: si la realidad no
confirma mis teorías, la culpa es de la realidad”. El otro riesgo distorsionador
es analizar un acontecimiento prescindiendo del contexto en que se ha
producido, juzgándolo exclusivamente desde la perspectiva del presente.
En cuanto a la competencia del
historiador, para Payne no viene determinada por los títulos académicos: “Un profesor
puede tener su doctorado y ser un mal historiador porque falta a la verdad o
porque se ha entregado a la ideología”. Para él “historiador es el que escribe
de historia de modo sistemático y profesional… El criterio clave es la
capacidad de análisis intelectual y la aportación de una perspectiva crítica,
original y fundamentada”.
(2) Entrevista de Ignacio Uría a Stanley George Payne publicada en la
revista Nuestro Tiempo, número 694, primavera 2017
(3) Alfonso Pinilla García: El acontecimiento histórico, hacia una
categorización. Publicado en Norba, revista de historia, vol. 18, 2005,
páginas 243-260, el fragmento reproducido está en la página 244. ( https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2274197.pdf)















