martes, 20 de junio de 2017

El trípode del historiador

Datos, testimonios e interpretaciones


Alfonso Pinilla García
Compara el profesor de la Universidad de Extremadura Alfonso Pinilla García los datos históricos con las teselas, esas pequeñas piezas que una vez organizadas conforman un mosaico. La disposición de las piezas determinará el resultado final: “Yo creo que sin teselas efectivamente no puede construirse un mosaico. A veces solemos entender la historia como un plano unidimensional. Cuando realmente es un poliedro con muchas variables interrelacionadas con muchas caras y sólo se comprende ese poliedro si se comparan esas caras y la manera de descender a esos detalles está en esta intrahistoria en estas pequeñas teselas… la intrahistoria, las teselas son fundamentales para crear el mosaico.” (1)

Pero se trata de un mosaico que puede sufrir variaciones con el paso del tiempo porque pueden aparecer nuevas piezas que pueden afectar al diseño: “La verdadera historia siempre tiene cierto componente de revisión: surgen nuevas investigaciones, afloran datos desconocidos, se accede a archivos clausurados… Con toda esa nueva información deben revisarse los relatos anteriores”, asevera el historiador Stanley G. Payne. (2)

¿Qué papel juegan los testimonios? Expresan la vivencia personal de los testigos y protagonistas de un hecho histórico. Las declaraciones de unos y otros pueden diferir por la distinta percepción que tenga cada uno de ellos del acontecimiento relatado: “Si mis hermanos y yo tuviéramos que escribir la historia de nuestros padres por separado los textos no serían plenamente coincidentes”, comentaba mossèn Alfons, párroco de Sant Vicenç de Jonqueres de Sabadell, para ayudarnos a comprender las diferencias que observamos al comparar los cuatro evangelios.

El historiador ha de construir el relato a partir de los datos y testimonios que dispone y escogerá aquellos que considere más significativos para dotar de coherencia y comprensión al proceso histórico que analiza: “no queremos limitarnos al análisis de la tesela sino a su inclusión-interacción en el complejo mosaico del que forma parte”, escribe el profesor Pinilla. (3)

No debe sorprendernos que un mismo hecho histórico admita interpretaciones diversas, incluso pueden parecer muy dispares algunas de ellas; depende, en todo caso, del material con que se ha trabajado y de la personalidad y pericia del relator. Pienso que, sobre todo hay dos peligros. Uno de ellos es acercarse al hecho histórico con prejuicios. Payne denuncia que en algunas posiciones políticas “hay una ortodoxia que se blinda contra la realidad. Los hechos no importan –o importan poco- si rebaten la versión oficial. Es lo que pasaba en el bloque comunista: si la realidad no confirma mis teorías, la culpa es de la realidad”. El otro riesgo distorsionador es analizar un acontecimiento prescindiendo del contexto en que se ha producido, juzgándolo exclusivamente desde la perspectiva del presente.

En cuanto a la competencia del historiador, para Payne no viene determinada por los títulos académicos: “Un profesor puede tener su doctorado y ser un mal historiador porque falta a la verdad o porque se ha entregado a la ideología”. Para él “historiador es el que escribe de historia de modo sistemático y profesional… El criterio clave es la capacidad de análisis intelectual y la aportación de una perspectiva crítica, original y fundamentada”. 

(2) Entrevista de Ignacio Uría a Stanley George Payne publicada en la revista Nuestro Tiempo, número 694, primavera 2017
(3) Alfonso Pinilla García: El acontecimiento histórico, hacia una categorización. Publicado en Norba, revista de historia, vol. 18, 2005, páginas 243-260, el fragmento reproducido está en la página 244. ( https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2274197.pdf)

sábado, 17 de junio de 2017

Bosnia en el horizonte

¿Sabemos con quién tratamos?


Eché por tierra la vida de mi marido y nuestro buen nombre, fui infiel. Resultó que se interpuso entre nosotros un hombre nuevo que adoptaba el papel de profeta, aunque en realidad había cometido actos abominables, había ordenado y orquestado miles de muertes en su país consumido por la guerra. Y yo tengo la sensación de ser cómplice de esos actos abominables por el hecho de haber estado con él. Siento una culpa que es, si queréis, falsa culpa, pero aun así me siento juzgada.” Así se expresa Fidelma McBride durante una terapia de grupo en un centro de inmigrantes londinense.

Ni ella ni sus vecinos podían llegar a imaginar quien era aquel peculiar personaje que apareció en el pueblo irlandés donde vivía. Su conducta, sus conocimientos y las terapias naturales que empleaba habían cautivado a sus habitantes y nada hacía presagiar que tras ese rostro aparentemente sereno y apacible se ocultase el protagonista principal de una gran matanza.

Fidelma es la más perjudicada por dejarse seducir por aquel hombre. Sus ansias de ser madre, que no ha podido llegar a saciar con su marido, le traicionan y, cuando se descubre quién es en realidad su amante, su vida cambia radicalmente. Ha de abandonar su tierra y empezar una nueva vida, abriéndose paso como una inmigrante más en la cosmopolita Londres.
Edna O'Brien

Las sillitas rojas, la magnífica novela de Edna O’Brien, narra la historia de Fidelma desde que Vlad, el extraño personaje, llega a su pueblo hasta que es juzgado por el Tribunal Penal Internacional. El trasfondo es la guerra de Bosnia y el reguero de muerte propiciado bajo la dirección de Radovan Karadžić, el misterioso Vlad es su imagen.

Un relato atractivo y sugerente que pone al alcance del lector uno de los episodios más crueles dentro de la gran tragedia que se vivió en los países balcánicos cuando se desmoronó Yugoslavia. Pero en la narración del drama que vive Fidelma también hay cabida para retratar el ambiente que se desarrolla en torno a la inmigración en la capital británica y plasmar la grandeza y mezquindad que puede anidar en el ser humano.

Libro leído: Edna O’Brien: Las sillitas rojas (The Little Red Chairs - 2015) – Errata naturae editores – Colección: El pasaje de los panoramas número 41. 3ª edición (2017) – 351 páginas



miércoles, 14 de junio de 2017

Titulares que carga el diablo

Una frase inoportuna e inconveniente

sacada de contexto


Le afeaba Carlos Herrera a Guillermo Fernández Vara la frase: “Nuestra sanidad no puede depender de cuántos pantalones o faldas venda Zara”, titular destacado en algunos periódicos digitales, uno de los cuales subtitulaba “La fundación de Amancio Ortega, dueño de Zara, donó 12,8 millones al Servicio Extremeño de Salud”. (1)

El mejor escribiente hace un borrón”, decía el director de Herrera en Cope, y argumentaba que si las ventas de Zara aportaban mayores beneficios a la compañía, pagaría más impuestos con los que se financia la Sanidad; pero luego preguntaba si iba a renunciar a la parte que corresponda a su comunidad de la donación de la Fundación de Amancio Ortega a la Sanidad Pública. (2)

La frase del presidente de la Junta de Extremadura fue pronunciada en el curso de una conferencia titulada 'Miradas y desafíos de España' incluida en los Diálogos Jaén Nuevo Milenio organizados por el Diario Jaén y aludía a la decisión de la Fundación Amancio Ortega anunciada el pasado mes de marzo de donar 320 millones de euros para la renovación de los equipos de diagnóstico y tratamiento del cáncer en los hospitales públicos españoles. (3)

En su exposición, que cabe unir a la que pronunció unos días antes en Los desayunos de Córdoba organizados por el Diario de Córdoba, dedicaba una parte de su intervención a la Sostenibilidad del Sistema Sanitario, donde abogaba por una sanidad pública financiada a través de impuestos (enfermedades comunes) y la aportación de aseguradoras y mutuas para la atención procedente de accidentes (laborales, domésticos, deportivos…), en Córdoba no hizo mención a Zara. (4)

La decisión de la Fundación Amancio Ortega ha sido en general bien acogida, pero hay personas y grupos quien se sienten agraviados en su dignidad, como alguna autodenominada “Asociación en defensa de la Sanidad Pública” que exigía al gobierno de su comunidad -que no era la extremeña- que no aceptase la donación.

Firma del convenio
entre la Junta de Extremadura
y la Fundación Amancio Ortega
Es obvio que los presupuestos para la Sanidad Pública no deben contemplar partidas que cuantifiquen donaciones aleatorias de particulares, sino que deben confeccionarse atendiendo a las fuentes ordinarias de recursos. Pero ello no es óbice para que, en casos como este, sea obligación de los gobernantes valorar el beneficio que puede reportar a los ciudadanos una donación dirigida a un fin específico; el interés general debe sobreponerse a un malentendido orgullo institucional. Pienso que así lo ha entendido la Junta de Extremadura con su presidente al frente cuando ha firmado un convenio para este propósito.

Herrera se quedó en el titular para hacer su comentario y se olvidó del contexto, salvo que rectificase en otro momento de su programa. La frase de Fernández Vara en Jaén no fue ni oportuna ni conveniente, teniendo en cuenta el ambiente hostil propiciado desde postulados estrictamente ideológicos y la postura que su gobierno había tomado en esta tesitura; pero merecía ser enmarcada en el conjunto de su intervención.

(4) http://www.diariocordoba.com/videos/cordobalocal/video-intervencion-integra-presidente-junta-extremadura-guillermo-fernandez-vara-los-desayunos-cordoba_64112.html

domingo, 4 de junio de 2017

Desengancharse de la red

Que la fascinación no impida la reflexión


Poco antes de conocer la noticia de la muerte del periodista Carles Capdevila mi hermano me había enviado por Whatsapp uno de sus artículos, quizá el último, publicado días antes. (1) El artículo me condujo a un enlace que reproducía la charla que pronunció el 11 de abril en Vic titulada Viure amb humor (2), un acto promocional  de su libro La vida que aprenc. Era un monólogo en el que iba desgranando distintos aspectos de la vida con los que se sentía especialmente sensibilizado, reflexiones cargadas de experiencia vital que tienen la impronta de quien sabía que su fin terrenal se acercaba vertiginosamente. Entresaco de tanto como dice durante la poco más de una hora que dura su intervención la mención que hace a algunas actividades absurdas que podemos realizar. Cuenta que le recomendaron hacer ejercicio y se inscribió en un gimnasio. Salía de la redacción del periódico que dirigía, cogía un taxi para ir al gimnasio donde se ponía sobre una cinta para andar sobre ella, se cambiaba, y cogía otro taxi para regresar al trabajo. Y se planteaba si no hubiera sido mejor y más agradable andar por la calle durante ese tiempo. Luego bromeaba: yo cogía un taxi para ir a andar, otros (no profesionales) cogen un avión para ir a correr una maratón.

Las nuevas tecnologías fascinan, parecen otorgarnos un poder ilimitado y nos permiten hacer cosas que hasta hace pocos años ni siquiera habíamos pensado que fueran posibles, pero como tantas cosas en la vida tienen sus inconvenientes y el que palpamos más de cerca es el que lleguen a adueñarse de nosotros. Las inquietudes de Enric Puig Punyet  (3) le llevaron a ponerse en contacto con personas jóvenes que tras ser usuarios intensivos de internet habían decidido prescindir totalmente de esta herramienta y no por ello se habían desconectado del mundo, ni de aquellas actividades que les habían vinculado a la red. Son historias que vierte en La gran adicción (4), un ameno texto que, además de exponer como se han apañado estos exconectados, sirve para ilustrarnos sobre la incidencia que tiene la red en muchos aspectos de la vida de la vida personal y profesional.

El libro de Puig Punyet y la charla de Capdevila me han sugerido la importancia de destinar tiempo a la reflexión personal, una actividad que tiene a menudo el estigma de que se relacione con una práctica religiosa. Todos, independientemente de nuestras creencias, necesitamos dar un repaso periódicamente al curso de nuestras vidas, para descubrir si el rumbo que llevamos conduce a buen puerto. Viendo lo que hay es más fácil tomar una decisión para hacer los cambios que se precisen si consideramos que la ruta no esla adecuada.

Se trata al fin y al cabo de ser los protagonistas de nuestra propia vida, aunque el papel estelar lo dejemos conscientemente para las personas que amamos. Si, en la medida de nuestras posibilidades, no nos empeñamos en llevar nuestra propia administración, quedaremos a expensas de que otros –personas, grupos o nuevas tecnologías- se encarguen de ello.

(3) Entrevista a Enric Puig Punyet hablando de su libro en Página 2 de TVE: https://www.youtube.com/watch?v=nagNYFkEEng
(4) Enric Puig Punyet: La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo (2016). Arpa editores. Psicología número 12. 217 páginas