lunes, 30 de noviembre de 2015

Miriam Fernández

Ejemplo de superación

He hecho mención en otras ocasiones, aunque no en este blog, de la intervención de Miriam Fernandez *, ganadora de la segunda edición del programa televisivo Tú sí que vales, en el congreso de la Fundación Lo que de verdad importa celebrado en Madrid el año 2010. Lo reproduzco tal como lo relató la periodista Rosa Cuervas-Mons** en un artículo en el que también hizo mención a la participación de los otros ponentes. Si accedéis al enlace podréis ver la intervención completa de Míriam, ¡vale la pena!

“…con joven rebeldía, contó Miriam Fernández, la segunda ponente del congreso, la historia de su vida.
Nacida con parálisis cerebral hace 21 años, a Miriam le auguraron que nunca podría andar -"como mucho podría arrastrarme con los codos"-, pero gracias a su esfuerzo hoy camina con un andador.
Luego estaban la soledad y el aislamiento en el colegio: "De pequeños los niños son muy crueles", dice Miriam. Nada de rencor, pero sí recuerdos tristes: "Mi infancia fue una etapa muy dura; en el colegio los niños jugaban a empujarme; como no podía andar, me caía, me levantaba y me volvían a empujar. Para mí ir al colegio era un auténtico infierno".
¿Qué hacía? Ni se quejaba a los profesores -"sólo me faltaba que me llamaran chivata"- ni lo decía en casa -"me daba vergüenza contar que en el colegio se reían de mí"-, así que lo afrontaba ella sola: "llegaba a mi casa y me ponía a cantar. Durante dos horas era la persona más feliz del mundo". Así fue haciendo frente a los dolores de una infancia diferente -además de tener parálisis cerebral, Miriam es adoptada, ya que su madre biológica la tuvo con 17 años y decidió darle una familia mejor- y se convirtió en la artista que es hoy: el pasado martes salió a la calle su primer disco, Cantando bajo la lluvia, dos años después de haber ganado la final del concurso televisivo Tú sí que vales.
Pero el mérito de Miriam no acaba ahí, en el éxito profesional, sino que es mucho más profundo porque ha conseguido utilizar su discapacidad para hacer felices a los demás: "Mi vida cambió cuando dejé de preguntarme por qué a mí y empecé a pensar para qué".

Cuenta que ante su realidad descubrió que había dos opciones: "amargarme y amargar a quien está a mi alrededor o ser feliz y contribuir a la felicidad de los otros".  Eligió la segunda y la trabaja día a día. Dice que lo mejor de su paso por televisión no es haber ganado el concurso, que también, sino haber dado ganas de vivir a más de una persona. "La primera vez que alguien me dijo que mi testimonio le había dado ganas de vivir aluciné".
También dentro de su familia ha sabido hacer de su discapacidad una herramienta de ayuda. Lo fue cuando su hermana mayor sufrió un derrame cerebral. Miriam fue a verla al hospital y se encontró a su hermana -"que vivía sola, tenía una vida hecha, un novio, un trabajo…"- con la mirada perdida e incapaz hasta de beber agua por sí misma.  "Me entraron unas ganas de llorar enormes, así que salí de la habitación, lloré todo lo que tenía que llorar, me sequé las lágrimas y entré otra vez con una sonrisa en la boca", recuerda Miriam.
Rosa Cuervas Mons
Ella fue el mejor apoyo para su hermana, que, poco después del derrame, le confesó que no quería seguir viviendo. "A mí me dijeron que no iba a poder andar nunca, pero he podido porque soy una Fernández. Tú eres una Fernández, así que vas a recuperarte", contestó Miriam. Y funcionó: "Soy una Fernández y puedo con esto", le respondió su hermana.
Desde entonces Miriam intenta dar lo mejor de ella cada día porque sabe que puede ser de utilidad para alguien. Y eso pidió a los jóvenes del congreso: "Mirad qué tenéis en vuestro interior y dadlo".
Ese mensaje y un consejo que aprendió tras visitar a su padre en el hospital un día antes de morir. "Él no podía hablar ni moverse y, no me preguntéis cómo, se incorporó y me apretó la mano, como diciendo que sabía que estaba allí. Yo le dije cuánto le quería y me fui, pensando volver al día siguiente, pero esa noche falleció". Enseñanza: "Ahora es el momento de decir 'te quiero'. No esperéis a mañana".”

*www.loquedeverdadimporta.org/ponente/miriam-fernandez/ también en www.youtube.com/watch?v=5kaUvGb-6U0

**Rosa Cuervas-Mons: En busca de la felicidad - Alba del siglo XXI, número 302 del 3 al 9 de diciembre de 2010



sábado, 28 de noviembre de 2015

Ética y libertad

Un camino apasionante

Dice Catherine L’Ecuyer que la libertad es la capacidad de escoger lo bueno.* La afirmación contrasta con la percepción tan extendida de concebir la libertad como hacer lo que nos da la gana.

Un fragmento de La historia interminable aborda esta concepción:
Bastián le enseñó al león la inscripción del reverso de la Alhaja.
- ¿Qué significa -preguntó- “HAZ LO QUE QUIERAS”? Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graógraman pareció de pronto terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
* No -dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad? -repitió Bastián impresionado- ¿qué es eso?
* Es tu secreto más profundo que no conoces.
- ¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
* Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Este camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil -opinó Bastián-.
* Es el más peligroso de todos los caminos -dijo el león-.
- ¿Por qué? -pregunto Bastián-. Yo no tengo miedo.
* No se trata de eso -retumbó Graógraman-. Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.**

De cómo usemos la libertad dependerá lo que sea nuestra vida, de ahí la relación entre ética y libertad. La libertad es la puerta de acceso a la capacidad de mejorar como seres humanos, pero ejercer la libertad supone estar dispuesto a comprometerse, y el compromiso es fruto de la responsabilidad.

Quien no está dispuesto a ser responsable no será libre. Quizá podrá encontrarse cómodo, porque la libertad supone asumir riesgos. Quien actúa ha de admitir que se puede equivocar, como el encargado de lanzar un penalti es el único que puede acertar, aunque puede errar. Sólo alcanza la gloria quien arriesga y la mediocridad nos encamina hacia la mezquindad.

El filósofo Leonardo Polo ahonda en la relación entre ética y libertad como el medio necesario de mejora personal, de crecimiento interior; un propósito que nos mantiene plenamente activos hasta el final de nuestros días: La ética está vinculada a la perfección que el hombre ha de lograr, pues no le es enteramente dada de antemano. Por eso el hombre es libre con sentido; la libertad no es un absurdo. Algunos preferirían no ser libres, porque sienten la libertad como una carga, o les asustan las responsabilidades. Pero sin la libertad el hombre no puede mejorar. La alternativa es ahora: el hombre puede ser mejor o empeorar. De la alternativa propia de la libertad se desprende esta descripción: el hombre es un sistema abierto; no un sistema en equilibrio, sino un sistema que en el tiempo no alcanza nunca su equilibrio.***

De la vida espiritual se dice que es como subir por unas escaleras automáticas que descienden, no impulsarse para ascender supone bajar. Sin embargo, no hay que desanimarse si recorrer el camino se hace costoso, como declama el rey Basilio en La vida es sueño:
el hado más esquivo,
la inclinación más violenta,
el planeta más impío,
sólo el albedrío inclinan,
no fuerzan el albedrío.****

*Catherine L’Ecuyer: Educar en la realidad – Plataforma Editorial – Colección Plataforma actual – Capítulo 15. Página 144
**Michael Ende: La historia interminable – RBA editores – Narrativa actual nº 9 – Capítulo XV ‘O’. Página 227
***Leonardo Polo - Quién es el hombre - VI. La ética - El hombre como sistema abierto
****Pedro Calderón de la Barca - La vida es sueño ‘Jornada I, escena VI’



viernes, 27 de noviembre de 2015

Salvador Sostres

Polemista profesional

Pese a su dilatada experiencia periodística supe de Salvador Sostres hace unos tres años a raíz de la queja generalizada que generó una de sus columnas, pienso que relacionada con la violencia contra la mujer. Desde entonces le he visto algunas veces en televisión, he leído algunos de sus artículos y últimamente le oigo por la radio en el programa de Carlos Herrera.

He de confesar que ha logrado desconcertarme en bastantes ocasiones, por la lógica que emplea en sus discursos. Desprecia la corrección política y la mediocridad; critica con acidez y afán de desenmascarar a periodistas que considera paniaguados, ventajistas o gregarios; y a aquellos políticos que son sectarios, populistas o serviles; defiende causas que socialmente están en entredicho; cuenta en ocasiones aspectos personales de la vida familiar y derrocha ternura al hablar de su hija.

El lema de su columna Guantánamo en El Mundo era “escribir es meterse en problemas”, que hace justicia con el modo que tiene de expresarse y al rumor mediático que originan muchas de sus manifestaciones. Siendo catalán, tiene la valentía de desmarcarse del oasis periodístico que le rodea. Alaba el lujo y la cocina cualificada recordándome a Jordi Estalella interpretando el personaje Tito B. Diagonal, por una parte, y al periodista Néstor Luján por otra.

Profesionalmente es, sobre todo, polemista. En ese terreno se mueve como pez en el agua y es capaz de desesperar a su interlocutor, porque no pierde la calma y tiene un verbo ágil en ese escenario. Quizá emule, sin pretenderlo, a Chesterton, en cuanto a romper las barreras de la lógica periodística y apartarse del discurso mayoritario, sin llegar a la profundidad argumental del británico y utilizando un  tono más sarcástico.

Cuando tratamos con alguien que bromea con frecuencia al hablar, nos cuestionamos a menudo sus afirmaciones para evitar que nos tome el pelo, calibrando si lo dice en serio o no. Cuando lees u oyes a Sostres ocurre algo parecido, en muchas ocasiones hay que dejar de lado el asombro que producen algunas de sus manifestaciones para luego valorar el contenido.


No sé si suscribe la afirmación de Dalí: “lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”, pero su modo de proceder es de los que producen filias y fobias. Su mejor virtud es alejar al lector u oyente del sopor que produce un discurso previsible, una singularidad que es su mayor atractivo periodístico.



viernes, 20 de noviembre de 2015

Antídoto a la fascinación tecnológica

Nuevas tecnologías en la educación

No es extraño que los consejeros de educación de las distintas comunidades rivalicen en el empleo de herramientas tecnológicas en las aulas: ordenadores, tablets, pizarras electrónicas... A través de estas manifestaciones subyace la presunción de que el uso de estos instrumentos mejora la educación de los alumnos. Es un debate en el que están implicados todos los centros educativos y que se afronta de manera distinta incluso entre centros que comparten ideario educativo.

En este contexto, el libro de Catherine L’Ecuyer Educar en la realidad * cuestiona la eficacia educativa de estas herramientas, especialmente a edades tempranas, en cuanto que introduce al educando en un mundo virtual que le aleja de la realidad. Pretende desmontar lo que denomina neuromitos: “ ideas pseudocientíficas sobre el cerebro en la cultura médica”. (pag. 32) Reivindica el necesario papel en la educación del maestro y del cuidador principal, que de ordinario será la madre y/o el padre. Su papel no puede ser substituido por una pantalla, aunque sea de ultimísima generación. Dice Steve Jobs que “lo que no funciona con la educación no se arregla con la tecnología.” (pag. 74)
Catherine L'Ecuyer

Utiliza la autora numerosas citas de autores de diversas épocas, la mayoría de ellas bien colocadas, que refuerzan los planteamientos que quiere transmitir. Me ha sorprendido la referencia a la actitud de algunos directivos de empresas tecnológicas punteras evitando que sus jóvenes hijos utilicen las herramientas que fabrican sus empresas tanto en casa como en el colegio: “¿El argumento? El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención de los alumnos.” (pag. 82)

Un libro de gran interés, especialmente para los que tenemos hijos en edad escolar y los educadores.


*Catherine L’Ecuyer: Educar en la realidad (2015) – Plataforma editorial (2015) – Colección: Plataforma actual.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Filosofía y verdad

La eterna búsqueda

El Evangelio* nos deja en ascuas cuando Pilatos después de formularle a Jesús la pregunta: ¿Qué es la verdad?, se marcha sin esperar respuesta.

La verdad no siempre se vislumbra con nitidez y además sabemos que nuestro conocimiento siempre será parcial como refleja un pasaje de la biografía novelada de santo Tomás de Aquino escrita por Louis de Wohl**, La luz apacible:
Un alumno le pregunta a Tomás:
-Maestro: ¿Cómo definiría la verdad?
-La verdad es la adecuación o conformidad entre la visión intelectual y el objeto considerado. El error, la no conformidad.
Y a continuación repregunta (parece que tiene vocación de periodista).
-Pero, ¿podemos conocer la verdad total?
-No. Sólo Dios... Pero eso no quiere decir que nuestro conocimiento, aunque sea parcial, tenga que ser falso. Pensad, por ejemplo, que encontráis en la calle un trozo de estaño. Si pensáis que es de plata, os equivocáis. Pero si decís: «es un trozo de metal», acertáis y decís la verdad, aunque no sepáis que es un trozo de estaño perteneciente a una copa que ya no servía. Yo, por mi parte, puedo saber eso -porque vi quién la tiraba a la basura- y no saber, sin embargo, que vos lo ibais a recoger. Pero lo que yo sé también es verdad. El único que lo sabe todo -toda la verdad- es Dios. El sabe de dónde procedía ese trozo de estaño y cuál será su destino final. Conoce todas sus propiedades, muchas de las cuales nosotros ignoramos, y cuál ha sido, es y será su destino en el Universo. Lo cual no quiere decir que lo que vos y yo sabemos, por incompleto que sea, no sea verdad.

La respuesta puede tranquilizar momentáneamente a algunos, pero para los intelectualmente inquietos parece insuficiente, porque bulle en su interior el deseo de profundizar, de alejarse de la tentación de un escepticismo estéril.

El filósofo Leonardo Polo*** se dirige especialmente a sus colegas cuando en su obra Quién es el hombre se hace eco de una recomendación que Tomás de Aquino dirige a los filósofos comentando la Metafísica de Aristóteles en la que indica que el filósofo considera al principio todas las dificultades, y después, de acuerdo con un orden, trata universalmente de la verdad. Precisamente porque al filósofo le corresponde tratar universalmente de la verdad, si no considera las dificultades, se parecería más bien a uno que no sabe dónde va… y continúa el autor: Si no sabemos que la filosofía es algo así como un triunfo que se ha ido adquiriendo a través de los siglos con un gran esfuerzo pensante, rectificando planteamientos insuficientes, conquistando aproximaciones a la verdad y encontrando en el camino grandes dificultades, mal podemos entender qué es estudiar filosofía. La verdad es esquiva, hay que conquistarla. Se encuentra y se oculta, se resiste a aparecer, pone sus legítimas condiciones.

Y para aquellos que piensan y manifiestan que no hay una verdad objetiva, sumergiéndola en la subjetividad: ‘mi verdad’, ‘tu verdad’, ‘su verdad’; un poema de Machado**** es suficientemente explícito:
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

*Jn. 18,38
** Louis de Wohl: La luz apacible (The quiet Light) 1949 – Ediciones Palabra 1984 – Traducción Joaquín Esteban Perruca - Libro tercero. Capítulo XV. Páginas 285-286 y 286-287
*** Leonardo Polo: Quién es el hombre 1991 – Ediciones Rialp 1991        I.El hombre ante los problemas. Los límites de la ciencia’ •El trilema hiatrogénico. Páginas 40-41

****Antonio Machado: Antología poética – Salvat editores- Biblioteca básica Salvat, libro RTV 16 – Nuevas canciones (1917-1930), Galerías LXXXV




martes, 10 de noviembre de 2015

Discurso monopolizado

Cuando el sexo se convierte en obsesión

Cuando empecé a utilizar internet a finales del siglo pasado, me interesé por conocer a personas de todo el mundo por este medio. Miraba listas que editaba alguna página web y seleccionaba aquellos anunciantes con los que pensaba que podía sintonizar. Al presentarme ante cada una de ellos les exponía algunos datos personales como la edad, el lugar de residencia y aficiones para que pudieran situarse en su interés. Durante bastante tiempo mantuve trato epistolar habitual con una decena de personas y conocí personalmente a cuatro de ellas. Tengo un buen recuerdo de estos encuentros aunque, por razones diversas, en estos momentos la relación se haya desvanecido.

Siempre enfoqué estos contactos como lo que sería habitual en una correspondencia postal, es decir, leer el correo y contestar al cabo de unos días. Como pasa con la amistad, a medida que la confianza crecía, más aspectos de mi vida personal daba a conocer, teniendo en cuenta también quién era el interlocutor. En ningún momento me planteé falsear mi identidad, no me interesa relacionarme ocultándome en el anonimato o en un nick, porque buscaba una relación franca que pudiera enriquecerme con el intercambio de experiencias.

Una de las cosas que me sorprendió con algunos de mis interlocutores fue la de aquellos que al contestar a mi presentación decían “podemos hablar de todo”. Ingenuamente pensaba “perfecto”. Luego me di cuenta que esa expresión significaba para ellos hablar exclusivamente de sexo. Como no entraba al trapo, porque no tenía interés en que un tema monopolizase la correspondencia, estos intercambios se acababan pronto. Lo más frecuente era que ya no respondieran mi contestación a su correo.

Toda esta experiencia me la ha recordado la lectura de uno de los ensayos incluidos en el libro de C. S. Lewis Dios en el banquillo. El último, titulado “No existe un «derecho a la felicidad»”,* parte de una conversación del autor con una mujer: «Después de todo, dijo Clara, tienen derecho a la felicidad», con la que comenta el enlace de dos divorciados: “El señor A había abandonado a la señora A y se había divorciado de ella para casarse con la señora B.” ¿Cuál fueron los motivos de los divorcios? Insatisfacción sexual: “Resultaba evidente que ninguno de ellos era feliz con su antiguo cónyuge. Al principio la señora B adoraba a su marido, que resultó destrozado algún tiempo después en la guerra. Se pensaba que había perdido la virilidad y todos sabíamos que se había quedado sin empleo… A la pobre señora A tampoco le iban bien las cosas. Había perdido su antiguo aspecto y con él su viveza. Tal vez fuera verdad que se había consumido dando a luz y alimentado a sus hijos en medio de una larga enfermedad que ensombreció su antigua vida matrimonial.” Después de relatar las tristes consecuencias del divorcio para el señor B y la señora A, reflexiona Lewis sobre la felicidad y la manera de enfocarlo por algunas personas: “creo que cuando Clara dice «felicidad», quiere decir única y exclusivamente «felicidad sexual». En parte porque las mujeres como Clara no usan nunca la palabra «felicidad» en otro sentido. Pero también porque jamás he oído hablar a Clara de «derecho» a ninguna otra cosa.”

Como dice Catherine L’Ecuyer en el magnífico libro Educar en la realidad, que estoy leyendo: “La felicidad es un estado de plenitud que es una consecuencia, no es un medio ni un fin… es la consecuencia de una vida plena y con sentido. Si no hay sentido, no hay felicidad verdadera. Y cuando hay sentido, puede haber felicidad, a pesar del sufrimiento y las dificultades.”

Tanto el libro de Lewis como el de L’Ecuyer tienen muchos más atractivos para animar a su lectura.

* Clive Staples Lewis: Dios en el banquillo (God in the dock) 1963 – Ediciones Rialp 2008 – Traducción: José Luís del Barco. Páginas 120 a 127

* Catherine L’Ecuyer: Educar en la realidad 2015 – Plataforma editorial – 6. El sentido, páginas 66-67

domingo, 8 de noviembre de 2015

Profesor reconocido mundialmente

Enviado a La Vanguardia el 7 de noviembre de 2015

Un único pero

La mamá de una compañera de mi hija nos avisó: mirad La Contra de La Vanguardia*. El entrevistado era César Bona, un reconocido maestro. La leí y recordé una propuesta que un grupo de padres hicimos para el plan estratégico que está elaborando la escuela. Sugeríamos ampliar el ámbito de la excelencia educativa incluyendo otros ingredientes al de los resultados académicos. Planteábamos que cada alumno puede poner su granito de arena en la mejora del grupo: uno destaca en inteligencia, otro en organización, otro en habilidad, otro en empatía, otro en creatividad… y, si se integran estas cualidades, por contagio mutuo, se generan unas sinergias que benefician a todo el colectivo; todos son, en alguna manera, importantes.

César adapta el guión pensando en cada alumno para que pueda expresar lo mejor de sí mismo y eso repercute en logros académicos y sociales. Un admirable ejemplo.

Sólo una objeción expresada como deseo: que su actividad de conferenciante no le aleje de las aulas.

martes, 3 de noviembre de 2015

Fantasía romántica

Más que una comedia

Los que nos emocionamos con facilidad viendo películas tenemos ocasión de hacer trabajar a nuestros lacrimales con Ojalá fuera cierto (Just Like Heaven) dirigida por Mark S. Waters.

La fantasía del relato permite que no se preste mucha atención a las incoherencias narrativas del guión, pero no por ello está exenta de mensajes más profundos que quizá pasen desapercibidos por tratarse de una comedia.

David está deprimido desde que murió su mujer, la estrambótica situación que vive con las apariciones de Elizabeth en el apartamento le sacan del ensimismamiento que le mantenía bloqueado.

Elizabeth hipoteca su vida y su salud por el trabajo, dejándose utilizar por sus compañeros.

Los sobrinos de Elizabeth tratan con naturalidad a su tía, pese a estar postrada en coma, le hablan, hacen travesuras… Me ha recordado la atención que tenían mis sobrinas con mi padre los cerca de cinco años que pasó enfermo tras varios ictus, cómo le mimaban, cuando murió ellas tenían ocho y seis años. Situación que contrasta con la aprehensión de algunos padres que evitan que sus hijos visiten enfermos graves u hospitales pensando que les va a trastornar emocionalmente.

Elizabeth ha hecho un testamento vital que querría deshacer cuando se da cuenta de sus consecuencias y no tiene posibilidad física de dar marcha atrás.

Se puede relacionar el exagerado empeño del destino para que David y Elisabeth unan sus vidas, con la cadena de casualidades que han propiciado que muchas parejas se conocieran y unieran sus vidas.


Además de la emoción, los sollozos y las lágrimas hay otros aspectos sugerentes que se pueden considerar, si se quiere.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Eduardo Verástegui

Una entrevista reconfortante

Había oído hablar de él unido a un comentario sobre la película Bella. Luego vi un video de una conferencia que dio en la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) donde hablaba de su vida

Esta vez ha sido en una entrevista de María Ángeles Fernández en el programa Últimas preguntas que se emite en la 2 de Televisión Española los domingos a las 10 de la mañana. El motivo de hoy ha sido la promoción de la película Little Boy estrenada el viernes pasado en España.

Eduardo Verástegui es actor y productor de cine mejicano. Afamado actor de culebrones y relacionado con el mundo de Hollywood llevaba una vida azarosa, pero en un momento determinado se dio cuenta que había tomado un camino equivocado y se decidió a cambiar las coordenadas para orientar su vida. No fue fácil porque no se trataba sólo de un cambio interior, sino que le afectaba a su profesión y a su medio de subsistencia material. Pero aun y así siguió adelante y aceptó el reto de adentrarse en el mundo cinematográfico con una orientación muy diferente a la que promueven las grandes productoras.

De ese empeño han nacido la película Bella y la más reciente Little Boy, dirigidas ambas por Alejandro Gómez Monteverde y en las que Verástegui es productor y actor.

Es muy reconfortante oírle hablar porque sus palabras transmiten vida, aunque advierta en la entrevista: “las palabras mueven pero el ejemplo arrastra”. Pero contándonos su vida o promocionando una película se nota que nos traslada lo que bulle en su interior. Nos habla de la amistad “es como el elevador, el amigo te sube o te baja” y la importancia de saber escoger “el que anda con estrellas brilla, el que anda con cerditos se embarra de lodo” y de orientar la vida “eres lo que lees, eres lo que comes, eres con quien te juntas”, para acabar con una sentencia esperanzadora: “la fe mueve montañas y el amor mueve corazones”

Una entrevista que recomiendo* y que uno a otra que le hicieron hace unos años en la que explica como transcurría su vida hasta que se produjo el profundo cambio que la transformó.**