sábado, 22 de septiembre de 2018

Fe comprometida

Con llevar la etiqueta no basta


Palabras del Papa tras el rezo
del Angelus el 18 de agosto de 2013
Me lo podía haber guardado para cuando llegue el momento de felicitar la Navidad, pero ya que he dedicado las dos últimas entradas a resaltar algunos fragmentos del discurso del Papa Francisco a la Curia en la antesala de las pasadas fiestas navideñas, pienso que vale la pena no demorar la mención a unos fragmentos relacionados con la fe que impelen a que ésta actúe como motor de la vida de los cristianos.

Se corre el peligro de que los que profesan tener fe la conviertan en un simple complemento, un adorno, sin percibir su efecto transformador en todo lo que les atañe. La formación es importante, pero si se queda en simple erudición se convierte en estéril o vanidosa. El sentimiento puede ser un buen estímulo pero se yerra cuando se busca como fin. La costumbre facilita el acercamiento al misterio, pero un seguimiento superficial y rutinario lo torna vano, carente de sentido.

El Catecismo de la Iglesia Católica indica que “la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de su vida” y el Papa dice en el discurso mencionado que “la Navidad es la fiesta de la fe en el Hijo de Dios que se hizo hombre para devolverle al hombre la dignidad filial que había perdido por culpa del pecado y la desobediencia. La Navidad es la fiesta de la fe en los corazones que se convierten en un pesebre para recibirlo, en las almas que dejan que del tronco de su pobreza Dios haga germinar el brote de la esperanza, de la caridad y de la fe.”

Las palabras del Pontífice centran la fiesta en su significado genuino, que tan distorsionado suele estar en una sociedad que le añade múltiples elementos de distracción que buscan atraer nuestra atención: luces, música, publicidad, escaparates, regalos, manjares… Como ocurre en otros eventos con gran arraigo social, lo accesorio arrebata gran parte del protagonismo -cuando no todo- al motivo que lo origina, que pasa a jugar un papel secundario.

Al final de su discurso el papa Francisco hurga también en el compromiso que se deriva de la fe, que no es una simple etiqueta o una declaración de intenciones: “Comencé este nuestro encuentro hablando de la Navidad como la fiesta de la fe, ahora quisiera concluirlo evidenciando que la Navidad nos recuerda que una fe que no nos pone en crisis es una fe en crisis; una fe que no nos hace crecer es una fe que debe crecer; una fe que no nos interroga es una fe sobre la cual debemos preguntarnos; una fe que no nos anima es una fe que debe estar animada; una fe que no nos conmueve es una fe que debe ser sacudida. En realidad, una fe solamente intelectual o tibia es sólo una propuesta de fe que para llegar a realizarse tendría que implicar al corazón, al alma, al espíritu y a todo nuestro ser, cuando se deje que Dios nazca y renazca en el pesebre del corazón, cuando permitimos que la estrella de Belén nos guíe hacia el lugar donde yace el Hijo de Dios, no entre los reyes y el lujo, sino entre los pobres y los humildes.”

Aunque todavía quedan unos meses para que llegue la fecha, el mensaje navideño siempre es actual y las palabras del Santo Padre nos pueden ayudar a reflexionar sobre el rumbo que lleva nuestra vida cualquiera que sea el nivel de nuestra fe.

(1) Catecismo de la Iglesia Católica. Primera parte: La profesión de la fe. Primera sección: «Creo»-«Creemos». Punto 26. Fuente: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c1_sp.html#I.%20El%20deseo%20de%20Dios
(2) Discurso del Papa Francesco a la Curia el 21 de diciembre de 2017. Fuente: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171221_curia-romana.html.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Orientaciones para un diálogo fructífero

La buena disposición es fundamental


El diálogo se presenta con mucha frecuencia como una palabra talismán para resolver conflictos. Jordi Nomen en un fragmento de En nen filòsof distingue el diálogo de la conversación y el debate: “El diálogo… requiere una atención plena, en tanto que hay que enfocar el tema que se trata en profundidad y verlo desde diferentes puntos de vista. Quizás el progreso no está tan marcado como en el descubrimiento científico, pero en el diálogo hay profundización y revisión.” (1) Es decir, dialogar no es solo hablar, supone reconocer que nuestro interlocutor tiene algo que aportar y requiere una disposición respetuosa para escuchar y cotejar la propia visión de lo que se está tratando con la que él nos ofrece.

Discurso del Papa
a la Curia
Durante el discurso al que me referí en la entrada anterior en el que el papa Francisco se dirigía a la Curia romana queriendo centrar su intervención en las relaciones de este organismo hacia fuera de sí misma, tanto dentro como fuera del ámbito de la Iglesia -que no fue lo que mediáticamente se resaltó-, introdujo unas reflexiones sobre el diálogo que recogen criterios ya expuestos en un discurso anterior en el epígrafe “La Curia y el Judaísmo, el Islam y las otras religiones”. El Pontífice expone el marco que determina si el diálogo está bien encarado para que sea fructífero, algo que trasciende el entorno en que fue planteado y sirve para cualquier otra circunstancia en que el diálogo se produzca:

Discurso del Papa
en Egipto
La relación de la Curia Romana con las otras religiones se basa en la enseñanza del Concilio Vaticano II y en la necesidad del diálogo. «Porque la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro» [*]. El diálogo está construido sobre tres orientaciones fundamentales: «El deber de la identidad, porque no se puede entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien para complacer al otro. La valentía de la alteridad, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. La sinceridad de las intenciones, porque el diálogo, en cuanto expresión auténtica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competición en cooperación» [*]. (2)

(1) Jordi Nomen: El nen filòsof (2016) – Arpa Editors. 1ª edició 2016 – 195 pàgines. Capítol 5, página 65: “El diàleg, en canvi, requereix una atenció plena, en tant que cal enfocar el tema que es tracta en profunditat i veure'l, com dèiem abans, des de diferents punts de vista. Potser el progrés no esta tan marcat com en la descoberta científica, però en el diàleg hi ha aprofundiment i revisió.”
[*] Fragmentos del Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional para la paz, Al-Azhar Conference Centre, El Cairo (28 abril 2017).

viernes, 14 de septiembre de 2018

El Papa y la Curia

Misión y actitud


Ocurre con demasiada frecuencia que en los aledaños del poder se produzcan intrigas, cotilleos, murmuraciones… Estar cerca de los órganos de dirección estimula algunos comportamientos perniciosos que son consecuencia de la fragilidad de la condición humana cuando está herida por el orgullo, la codicia y la vanidad. Empresas, instituciones, organismos, asociaciones… son candidatos a que se inocule este virus, especialmente cuando tienen mayor relevancia social. Si no se actúa decididamente contra estas conductas el entorno donde se producen se va viciando, agriando la convivencia, restando eficacia a la labor encomendada y perjudicando el funcionamiento de la entidad a la que se sirve.

El papa Francisco quiere realizar una profunda reforma de la Curia de la Santa Sede, una tarea que requiere “paciencia, dedicación y delicadeza”, porque “es una institución antigua, compleja, venerable, compuesta de hombres que provienen de muy distintas culturas, lenguas y construcciones mentales” (1). Las estructuras no son un fin en sí mismas, sino que deben ser un instrumento útil para que cualquier institución pueda llevar a cabo su misión de la mejor manera posible. Las reformas anunciadas deberían ir en esta dirección, teniendo claro, además, que su eficacia dependerá de las personas que las lleven a cabo y del grado de compromiso de aquellos que deberán adaptarse a ellas.

Discurso del Papa a la Curia 21/12/2017
En el discurso de felicitación de la Navidad a la Curia el papa Francisco pronunció un discurso en el que recordaba a sus miembros el carácter diaconal * de su labor, es decir, de servicio, en su caso al Papa y a la Iglesia. Ante el peligro de encapsulamiento aludía al “el recurso a la imagen de los sentidos del organismo humano nos ayuda a tener el sentido de la extroversión, de la atención hacia lo que está fuera… Los sentidos nos ayudan a captar la realidad e igualmente a colocarnos en la realidad.” Relacionaba también su tarea con la imagen de la antena en su doble vertiente, emisora y receptora, para “transmitir fielmente la voluntad del Papa y de los Superiores” y para “percibir las instancias, las cuestiones, las preguntas, los gritos, las alegrías y las lágrimas de las Iglesias y del mundo para transmitirlas al Obispo de Roma y permitirle que pueda llevar a cabo con más eficacia su tarea y su misión.” (1)

Discurso a la Curia 21/12/2017
No escatimó reproches para algunas prácticas nocivas que observaba en el colectivo llamando a “superar la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones— un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que trabajan en ellos. Cuando sucede esto, entonces se pierde la alegría del Evangelio, la alegría de comunicar a Cristo y de estar en comunión con él; se pierde la generosidad de nuestra consagración.”

Otra invectiva iba destinada a “los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del «Papa desinformado», de la «vieja guardia»…, en vez de entonar el «mea culpa».” (1)

Estas reprimendas son las que destacaron los medios de comunicación al informar sobre dicho discurso (4), sin apenas prestar atención al importante contenido del resto de sus reflexiones sobre la “relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el Judaísmo, con el Islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior” (1). Una pena, pero el morbo es lo que más atrae aunque luego nos quedemos a dos velas sobre aspectos relevantes que pasan desapercibidos a la opinión pública y que transmiten en muchas ocasiones la imagen de la Curia romana como una especie de antro infecto: ¡Si el Papa ha dicho esto, imagínate lo que debe haber ahí!, podría pensarse.

Las reformas, como los cambios, generan resistencias. No es algo exclusivo de la Curia. Entre los más reticentes suelen estar los que se encuentran cómodos, los apoltronados, los que se consideran dueños del puesto de trabajo, los temerosos de perder su estatus: rango, notoriedad o visibilidad, los que tienen una visión sobredimensionada de su función…

Las críticas hechas en público escuecen, especialmente cuando van acompañadas de gran eco mediático. Aunque se denuncien determinadas actitudes practicadas por unos cuantos, el conjunto del colectivo queda señalado y dañado en su prestigio, ya bastante maltrecho ante la opinión pública. Quizá sus palabras provoquen animadversión, recelos, incluso rencores, en algunos de los que se sienten especialmente dolidos. Quizá haya quien pretenda entorpecer la labor del Pontífice o ponerle en un brete, como en la reciente petición de dimisión solicitada por el arzobispo Carlo Viganò.

Papa con obispos Conferencia
Espiscopal Italiana 21/05/2018
Pienso que cada uno debe saber dónde está y para que está. Los cargos eclesiásticos tienen como fin último servir a la Iglesia y los miembros de la Curia lo hacen colaborando lealmente con el Papa en sus tareas de gobierno. Francisco les dijo a los obispos italianos “¡no es pecado criticar al Papa aquí! No es un pecado, se puede hacer.” (2) Sabe que puede ser cuestionado en algunos asuntos y necesita que se lo digan –es un requisito de la lealtad- pero hay un lugar y un modo apropiado para hacerlo, de ahí la importancia del adverbio ‘aquí’.

En las informaciones sobre el Papa, cada vez me doy más cuenta de la importancia de no quedarse en los titulares -que muchas veces distorsionan el contenido de sus intervenciones- antes de juzgar, sobre todo cuando nos choquen. E, independientemente de la opinión que nos merezca como persona, los católicos deberíamos rezar habitualmente por él. Yo aprendí hace bastante tiempo una oración que es la que suelo utilizar: “El Señor le guarde y le dé la vida y le haga santo en la tierra y no le entregue a la voluntad de sus enemigos” (3).

* Etimológicamente diácono proviene del latín diaconus: «servidor»

(1) Felicitaciones Navideñas de la Curia Romana. Discurso del Papa Francesco en la Sala Clementina el Jueves, 21 de diciembre de 2017. Fuente: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171221_curia-romana.html
(2) Discurso del papa Francisco el 21 de mayo de 2018, en la primera jornada de la 71ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). Fuente: https://es.zenit.org/articles/no-es-pecado-criticar-al-papa-aqui-dijo-francisco-a-los-obispos-italianos/
(3) Adelante la fe: Oratio pro Summo Pontifice. Fuente https://adelantelafe.com/oratio-pro-summo-pontifice/
(4) Un par de ejemplos:


sábado, 1 de septiembre de 2018

Arte sometido a la política

Exigencias totalitarias


Una de las manifestaciones de los regímenes totalitarios es el desprecio a lo que cada persona es en sí misma, como expresa Koestler en El cero y el infinito: “El individuo no era nada, el Partido lo era todo” (1). Toda la realidad política, cultural, social… ha de sumergirse en los planteamientos que marca la ideología, ahogando cualquier brote de disensión presente y futura.

Un reputado pintor vanguardista Władysław Strzemiński, impulsor del unismo (2), ejercía como profesor de en la Escuela Superior de Artes Visuales del Estado (SHSVA) en Łódź (Polonia), de la que había sido cofundador. Su prestigio social se vio comprometido al chocar con las directrices de las autoridades polacas sometidas al régimen soviético. Lo desarrolla el guion de Los últimos años del artista (3) en el que se recrea un speech del Ministro de Cultura en el SHSVA, donde expone los objetivos de su departamento: “El realismo socialista integrado al arte, la lucha contra el cosmopolitismo y contra el servilismo a la cultura occidental, el uso de los grandes logros soviéticos y, sin lugar a dudas, el vínculo con las clases populares. Por lo tanto, el partido defenderá el realismo socialista, aunque para ello se caiga en el esquematismo sin convertir eso en un problema. Necesitamos despertar el odio hacia el arte no ideologizado y cargado de formalismo y cinismo, hacia el arte decadente y capitalista surgido del cosmopolitismo de América. Lo digo con todas mis fuerzas: el arte que da voz a la falta de ideología es enemigo de los trabajadores”.

(5)
Desoyendo los consejos que le habían dado previamente Strzemiński se dirige al orador: “Señor ministro, quisiera preguntarle qué es una obra de arte. Para mí es una forma definida, no un realismo claro. Siempre he repetido que voy a luchar por un arte que se acomode lo más posible a su época, ya que en realidad el arte es un laboratorio de formas. Los que cuentan son los que abren el camino a las nuevas formas y el arte nuevo no debe tan solo buscar la utilidad sino algo más elevado, pero veo que ahora hay una tendencia a confundir la frontera entre el arte y la política, lo cual actúa solo en interés de un grupo.”

Strzemiński y Kobro
Dicha intervención junto a su resistencia a someterse a los dictados del régimen le costaron caro: “Strzemiński fue despojado de su posición en el SHSVA por decisión del Ministerio de Cultura y Arte por no respetar la doctrina realista socialista.” (4) Pero no quedó ahí todo, porque el objetivo era relegarlo al ostracismo: aquellas obras que había donado y estaban expuestas una sala del Museo de Arte de Łódź junto a las de su esposa, Katarzyna Kobro, fueron descolgadas y, además, se le retiró el reconocimiento oficial como artista, que le impedía incluso comprar el material pictórico necesario para trabajar en su apartamento.

Andrzej Wajda
Para mantenerse en el poder el totalitarismo no admite ningún atisbo de contestación a las órdenes o instrucciones de sus dirigentes.

(1) Arthur Koestler: El cero y el infinito. Título original: Darkness at Noon -Oscuridad y mediodía- (1941). Editorial: Destino (1971) – Colección: Ancora y Delfín, número 37. Traductora: Eugenia Serrano Balanyá. 255 páginas
(2) Unismo: Tendencia artística polaca de los años 20 que se desarrolla dentro del constructivismo y que reconoce en la existencia objetiva del cuadro su única razón de ser, eludiendo cualquier valor no plástico. Fuente: http://www.wordreference.com/definicion/unismo
(3) Los últimos años del artista: Afterimage. Título original: Powidoki (Afterimage). Año: 2016. Duración: 98 min. País: Polonia. Dirección: Andrzej Wajda. Fuente: https://www.filmaffinity.com/es/film769122.html
(4) Władysław Strzemiński. 21.11.1893—26.12.1952, en Culture.pl Artists. Fuente: https://culture.pl/en/artist/wladyslaw-strzeminski
(5) Foto recogida de https://www.pressreader.com/spain/historia-y-vida/20170620/281702614710263