domingo, 28 de septiembre de 2025

Juicios a partir de clichés

Apresurados y, a menudo, disparatados

‘Rápido, rápido: cuanto son dos y dos’. ‘Cinco’. ¡Error, son cuatro! ¿Me ha pedido rapidez o exactitud?’ El ansia inmoderada de mandar mensajes a las redes sociales o contestar al momento a todo lo que a uno le pregunten, suele ser fuente de incomprensiones, agravios, reacciones desquiciadas, discusiones estériles que agrían el espíritu de los oyentes o lectores…

Inmediatez, intemperancia, intolerancia. Tres conceptos que suelen estar concatenados en el discurso público. La inmediatez no deja espacio para la reflexión, altera el estado de ánimo y nos conduce a la intolerancia. Lo comprobamos a diario en las redes sociales y en los pronunciamientos de muchos políticos y actores sociales.

Una columna de María Rabell  (1) publicada en El Debate con la creadora de Harry Potter, J. K. Rowling, como protagonista, intercambiando mensajes con dos usuarios de la red social X deja este fragmento: «Todo comenzó cuando un usuario la acusó de forma extrema: “Quieres que la gente muera por el simple hecho de expresar su identidad de género”. A lo que Rowling respondió: “Estoy segura de que puedes respaldar esa afirmación con una cita mía, porque de lo contrario podría parecer que eres exactamente el tipo de persona que estoy describiendo: creencias fijas, cero pruebas, inventando agravios para justificar el deseo de silenciar a las personas que dicen cosas que no te gustan”.

Fue entonces cuando otro usuario intervino y le preguntó: “’Creencias fijas’, ¿qué creencias has cambiado, JK?” Y allí Rowling, lejos de esquivar la pregunta, desplegó un catálogo de giros vitales que dejan ver la evolución de su pensamiento. Subrayó, además, que estos eran solo algunos ejemplos, pues “probablemente podría enumerar al menos veinte cosas más sobre las que he cambiado de opinión”».

La columnista describe a continuación algunos de los cambios que la escritora menciona. No se trata de cambios cosméticos oportunistas, sino consecuencia del diálogo, la escucha y la reflexión, que junto con el conocimiento y la experiencia van modelando nuestro pensamiento y nuestra personalidad.

Escribe James Clear en Hábitos atómicos: «Hay una tremenda presión social para cumplir con las reglas del grupo. La recompensa de ser aceptado con frecuencia es mayor que la recompensa de ganar una discusión o de parecer inteligente o de encontrar la verdad. En muchas ocasiones, preferimos estar equivocados y pertenecer al grupo que estar en lo correcto, pero solos» (2). La tentación de acomodarse al discurso dominante a pequeña o gran escala para ser uno más y evitar los problemas de ir contracorriente sobrevuela sobre nuestra manera de expresarnos y comportarnos.

No es el caso de Rowling, que ha tenido que sufrir un gran acoso por expresar sus ideas y opiniones. Tampoco lo fue para Hannah Arendt por las críticas recibidas tras publicar Eichman en Jerusalén, que en una entrevista en la televisión alemana decía: «Sé que hay que pagar un precio por la libertad, pero no puedo decir que me guste pagarlo» (3).

Buscando autoafirmaciones podemos reducir las personas a un cliché que hemos construido o adoptado; de ahí nacen muchos juicios apresurados que suelen ser injustos. Y nos recuerda san Agustín: «Pues ¿qué hombre puede juzgar a otro hombre? Todo está lleno de juicios temerarios. Aquel de quien habíamos perdido toda esperanza se convierte repentinamente y se convierte en el mejor. Aquel de quien habíamos esperado tanto, cae repentinamente y se convierte en el peor. Tanto nuestro temor como nuestro amor son inseguros. Qué es el día de hoy un hombre cualquiera, apenas lo sabe él mismo. Con todo, en cierta medida, él sabe qué es hoy; en cambio, qué será mañana, ni él mismo lo sabe» (4).

(1) Extraído de https://www.eldebate.com/religion/20250920/jk-rowling-he-luchado-fe-religiosa-desde-adolescencia-tengo-vacio-forma-dios-dentro-mi_335927.html

(2) James Clear: Hábitos atómicos. Título original: Atomic Habits (2018). Editorial: Diana – 32ª edición (2024). Traductora: Gabriela Moya. 333 páginas. Capítulo 9, página 144.

(3) Entrevista a Hannah Arendt realizada por Günter Gauss y emitida por la televisión de Alemania Occidental el 28 de Octubre de 1964. Sobre el minuto 55 pronuncia esta frase. Es una entrevista muy sustanciosa que os recomiendo, se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=WDovm3A1wI4

(4) San Agustín: Sermón 46 (Sobre los pastores), punto 27. Extraído de https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm

domingo, 21 de septiembre de 2025

En torno al Sínodo (20)

Al paso de Dios

Hace unos días acabó el proceso de selección de los candidatos a entrar en la Academia de Operación Triunfo. Había sólo 16 plazas para los 11.554 que se presentaron. A los responsables del casting les correspondía discernir qué candidatos consideraban más adecuados para acceder al recinto académico (1).

El diccionario de la RAE define discernir como “Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas”. Pero quizá se aclara el concepto al indicar sinónimos de discernimiento: ‘clarividencia, lucidez, juicio, perspicacia, raciocinio, sensatez’.

El Documento final del Sínodo (2) indica que «los procesos de toma de decisiones requieren un discernimiento eclesial», un concepto que asocia a un pasaje de los Hechos de los Apóstoles: «Para promover relaciones capaces de sostener y orientar la misión de la Iglesia, es una exigencia prioritaria ejercitar la sabiduría evangélica que permitió a la comunidad apostólica de Jerusalén sellar el resultado del primer acontecimiento sinodal con las palabras: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros” (3). Es el discernimiento que, ejercido por el Pueblo de Dios en vista de la misión, podemos calificar de “eclesial”.»

¿Dónde se sostiene este discernimiento? «El Espíritu, que el Padre ha enviado en nombre de Jesús y que enseña todas las cosas (4), guía en todo momento a los creyentes “a toda la verdad” (5). Por su presencia y acción continuas, la “Tradición, que viene de los apóstoles, progresa en la Iglesia” (6). Invocando su luz, el Pueblo de Dios, partícipe de la función profética de Cristo (7), “procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, que comparte con sus contemporáneos, cuáles son en ellos los signos verdaderos de la presencia o del designio de Dios” (8). Tal discernimiento se sirve de todos los dones de sabiduría que el Señor distribuye en la Iglesia y hunde sus raíces en el sensus fidei (9) comunicado por el Espíritu a todos los bautizados. En este espíritu se debe comprender y reorientar la vida de la Iglesia sinodal misionera.»

Es un proceso que precisa de una actitud de desprendimiento, piedad y escucha para que cumpla con su cometido: «El discernimiento eclesial no es una técnica organizativa, sino una práctica espiritual que hay que vivir en la fe. Requiere libertad interior, humildad, oración, confianza mutua, apertura a la novedad y abandono a la voluntad de Dios. No es nunca la afirmación de un punto de vista personal o de grupo, ni se resuelve en la simple suma de opiniones individuales; cada uno, hablando según su conciencia, está abierto a escuchar lo que los demás comparten en conciencia, para buscar juntos reconocer “lo que el Espíritu dice a las Iglesias” (10) Es una práctica que se abre a todos: «El discernimiento es tanto más rico cuanto más se escucha a todos. Por eso es esencial promover una amplia participación en los procesos de discernimiento, cuidando especialmente la implicación de quienes se encuentran en los márgenes de la comunidad cristiana y de la sociedad.»

Nadie se debe sentir incapacitado para participar en este discernimiento, es la particularidad que nos brinda la sinodalidad, que no está reservada a quienes tienen autoridad o son especialistas. Para ello no hay que esperar a ser iluminados por la ciencia infusa: «El discernimiento eclesial exige el continuo cuidado y formación de las conciencias, y la maduración del sensus fidei, para no descuidar ninguno de los lugares donde Dios habla y sale al encuentro de su Pueblo»; hay que esforzarse para estar mejor preparados y así poder prestar un mejor servicio.

A continuación, el Documento final trata sobre la articulación de los procesos, la atención a los contextos, la variedad de enfoques y metodologías en los que se ha de realizar este discernimiento. Un trabajo que suele ser arduo y requiere paciencia; porque conviene que avance sin prisa, pero también sin pausa.

El discernimiento es un proceso para apuntalar las decisiones que se van tomando, que no tiene nada que ver con actitudes amarrateguis (11) o temerarias; ni pretende un catenaccio (12) doctrinal ni un aplauso mundano. Sin embargo, conviene tener presente el llamamiento del papa Francisco para que la Iglesia camine al paso de Dios: «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida» (13).

(1) https://www.gestmusic.es/los-castings-de-operacion-triunfo-2025-concluyen-con-exito-mas-de-11-500-aspirantes-y-un-fenomeno-digital-sin-precedentes-en-tiktok/

(2) Francisco, XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa sinodale: comunione, participazione, missione. Documento finale, Tercera parte: “Echar la red”. Puntos tratados 81 y 86. Enlace oficial: https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf

(3) Ver Hechos de los Apóstoles, capítulo 15, versículo 28. https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/hechos-apostoles/

(4) Evangelio según san Juan, capítulo 14, versículos 25-26: «Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/

(5) Evangelio según san Juan, capítulo 16, versículo 13: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/

(6) Concilio Vaticano II: Constitución dogmática Dei Verbum, número 8: «Esta Tradición, que deriva de los Apóstoles, progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo: puesto que va creciendo en la comprensión de las cosas y de las palabras transmitidas, ya por la contemplación y el estudio de los creyentes, que las meditan en su corazón y, ya por la percepción íntima que experimentan de las cosas espirituales, ya por el anuncio de aquellos que con la sucesión del episcopado recibieron el carisma cierto de la verdad. Es decir, la Iglesia, en el decurso de los siglos, tiende constantemente a la plenitud de la verdad divina, hasta que en ella se cumplan las palabras de Dios.» Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html

(7) Concilio Vaticano II: Constitución dogmática Lumen Gentium, número 12: «El Pueblo santo de Dios participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre (cf. Hb 13.15) Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html

(8) Concilio Vaticano II: Constitución pastoral Gaudium et spes, número 11: «El Pueblo de Dios, movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo conduce es el Espíritu del Señor, que llena el universo, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contemporáneos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios. La fe todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre. Por ello orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas.» Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

(9) Catecismo de la Iglesia Católica, número 67: «A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia Extraído de https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c2a1_sp.html

(10) Libro del Apocalipsis, capítulo 2, versículo 7: «El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/apocalipsis/

(11) Tomado de la consulta en Google: «"Amarrategui" es un adjetivo coloquial de origen vasco-navarro que se refiere a una persona o actitud conservadora, prudente o poco arriesgada, que evita el peligro y prefiere asegurar resultados favorables a través de medidas de protección.»

(12) Tomado de la consulta en Google: «El Catenaccio es un sistema táctico de fútbol de origen italiano que significa 'cerrojo' o 'cerradura', caracterizado por un enfoque ultradefensivo que prioriza la solidez defensiva y los contraataques para explotar las transiciones del juego.»

jueves, 11 de septiembre de 2025

En torno al Sínodo (19)

Regla de tres

El laureado piloto de motociclismo Marc Márquez fue la imagen del cartel publicitario de una conocida empresa de mantenimiento de vehículos, unido al lema “la confianza no se compra ni se vende, se gana”.

En una conferencia sobre la confianza cuenta Robert Spaemann (1): «En una de las Historias Magrebíes de Rezzori, un padre anima a su pequeño hijo a saltar a sus brazos abiertos, desde el árbol al que se había subido. El niño salta, el padre se retira y le deja caer al suelo. El niño llora y el padre le explica: 'Lo hice para que aprendas a no confiar en nadie'.» Añade Spaemann: «El padre tiene razón: no es la confianza lo que se aprende, sino la desconfianza.»

Recuerdo también el comentario de un exdirigente político al conocer que a una negociación política había acudido un número elevado de representantes de un partido: ‘van muchos, eso significa que no se fían entre ellos’.

Necesitamos confiar para vivir, no está hecho el ser humano para estar completamente aislado de sus semejantes, y cualquier relación se sostiene en la confianza. Dice el filósofo: «La confianza, alabada o no, es por principio inevitable… Autonomía absoluta sólo existe para el hombre en el breve instante en el que pretende separarse del mundo. Si queremos vivir debemos renunciar al deseo de ser dueños de la situación: tenemos que confiar en los demás.»

La desconfianza entre distintos sectores de la Iglesia es uno de los obstáculos que ha tenido que sortear el Sínodo de la sinodalidad; un esfuerzo que continuará en su aplicación. El Documento final lo expresa en el punto 6: «No ocultamos que hemos experimentado en nosotros mismos el cansancio, la resistencia al cambio y la tentación de hacer que nuestras ideas prevalezcan sobre la escucha de la Palabra de Dios y la práctica del discernimiento. Sin embargo, la misericordia de Dios, Padre lleno de ternura, nos permite cada vez purificar nuestros corazones y continuar nuestro camino

En la andadura de estos escritos sobre el Sínodo toca empezar a abordar la tercera parte del Documento final, titulado ‘Echar la red’, con el subtítulo: ‘La conversión de los procesos’ (2). La alusión al pasaje evangélico de la pesca milagrosa (3) nos ha de hacer pensar que, en último término, la barca de la Iglesia la dirige el Señor a través del Espíritu Santo. El proceso sinodal en toda su extensión y con todas sus connotaciones supone confiar en que a pesar de lo que puedan sugerir las limitaciones y desavenencias humanas, más o menos manifiestas, la acción del Espíritu Santo se hará presente y patente: «A lo largo del proceso sinodal, intentamos escuchar esta Voz y acoger lo que nos decía. En la oración y el diálogo fraterno, reconocimos que el discernimiento eclesial, el cuidado de los procesos decisionales y el compromiso de rendir cuentas del propio trabajo y evaluar el resultado de las decisiones tomadas son prácticas con las que respondemos a la Palabra que nos muestra los caminos de la misión.»

La confianza mutua es necesaria para llevar a cabo estas prácticas adecuadamente: «Estas tres prácticas están estrechamente interrelacionadas. Los procesos de toma de decisiones requieren un discernimiento eclesial, que exige escuchar en un clima de confianza, favorecido por la transparencia y la rendición de cuentas. La confianza debe ser recíproca: los responsables de la toma de decisiones deben ser capaces de confiar y escuchar al Pueblo de Dios, que a su vez debe ser capaz de confiar en aquellos que ejercen la autoridad. Esta visión integral subraya que cada una de estas prácticas dependen mutuamente y se apoyan entre sí, sirviendo a la capacidad de la Iglesia para cumplir su misión.»

Hay otro requisito que nos atañe a todos: la necesidad de formación que necesitamos todos, no sólo los que tienen algún grado de responsabilidad eclesial: «Comprometerse con procesos de toma de decisiones basados en el discernimiento eclesial y asumir una cultura de transparencia, de la rendición de cuentas y la evaluación requiere una formación adecuada que no sea sólo técnica, sino capaz de explorar sus fundamentos teológicos, bíblicos y espirituales. Todos los bautizados tienen necesidad de esta formación para el testimonio, la misión, la santidad y el servicio, que pone en relieve la corresponsabilidad. Esto adquiere formas particulares para quienes ocupan puestos de responsabilidad o están al servicio del discernimiento eclesial.»

La sinodalidad remueve todos los estamentos de la Iglesia y todos los fieles católicos debemos sentir-nos aludidos. El Documento final nos pone deberes a todos si queremos servir a la Iglesia como necesita ser servida, en los que hay tres principios de ese ‘caminar juntos’ (sinodalidad) que es preciso aplicar: confianza, escucha y discernimiento, siempre orientados a estar cada día más cerca del Señor y servirle desde el lugar en que nos corresponda estar.

(1) Robert Spaemann : Confianza, conferencia pronunciada en Madrid el 19 de mayo de 2005, publicada en la Revista Empresa y Humanismo, volumen IX, 2/05, páginas 131-148: https://revistas.unav.edu/index.php/empresa-y-humanismo/article/view/33333/28547

(2) Francisco, XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa sinodale: comunione, participazione, missione. Documento finale, Tercera parte: “Echar la red”. Puntos tratados 79 y 80. Enlace oficial: https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf

(3) Evangelio según san Juan, capítulo 21, versículos 5-6: «Jesús les dice: “Muchachos, ¿tenéis pescado?”. Ellos contestaron: “No”. Él les dice: “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis”. La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Un bien inconmensurable

Lastrada por el cálculo

Antes nunca estuve así enamorado / No sentí jamás esta sensación / La gente en las calles parece más buena /Todo es diferente, gracias al amor // La felicidad, ¡ja, ja, ja, ja! / De sentir amor / Hoy hace cantar / A mi corazón / La felicidad, ¡ja, ja, ja, ja! / Me la dio tu amor / Hoy vuelvo a cantar / Gracias al amor, / y todo gracias al amor.

Una pegadiza canción interpretada por Palito Ortega (1) que concuerda con lo que escribe la psiquiatra Marian Rojas Estapé (2): «Al enamorarnos, todo cobra una ilusión especial. Lo que sucede es mejor, el mundo se convierte en un lugar más amable, las canciones nos recuerdan a esa persona. Queremos saltar, bailar y llevar una sonrisa puesta todo el día. Al enamorarnos, el organismo genera endorfinas y percibe de forma más leve el dolor y la tristeza. Cualquier oportunidad es buena para disfrutarla. Sentimos menos apetito, dormimos menos ¡y aguantamos! Las emociones son más intensas de lo normal y la alegría se activa ante pequeños estímulos.»

La canción acopla enamoramiento y felicidad. ¿Se perpetúa de esta manera este ‘estado de grata satisfacción espiritual y física’ (3)? La psiquiatra nos indica qué pasa en el organismo: «Cuando uno se enamora suceden cambios muy interesantes en el cerebro… La corteza prefrontal, el área encargada de la concentración, de la atención, de la planificación y de la capacidad de juicio, se apaga… Cuesta más discernir sobre lo que nos conviene y resulta complicado apreciar y analizar los posibles riesgos de la relación. La amígdala -la zona encargada del miedo- también pierde su fuerza y el estado de alerta disminuye; es decir, uno percibe de forma menos intensa los peligros. ¡Uno hace casi cualquier cosa cuando se enamora!»

De la euforia al desencanto se puede pasar en un plis plas si la voluntad iluminada por la razón no pone remedio y nos conduce hacia estados más serenos donde el amor se va consolidando y los estados felicidad que uno va percibiendo en su vida no dependen de arrebatos anímicos, reconocimientos obtenidos o estímulos externos de cualquier tipo.

He abordado este tema tras leer la columna Obligados a la felicidad (4), escrita por un estudiante de periodismo en una revista universitaria, que se inicia con esta frase:  «La constante necesidad de aparentar ser feliz es una tiranía que nos esclaviza y nos saca de la realidad.» ¿A qué se refiere? Ignacio Cortés glosa Happycracia (5), el libro escrito por Edgar Cabanas y Eva Illouz que cuestiona la instrumentalización que de la felicidad hace la psicología positiva, cuyo objeto es «el estudio científico de la felicidad y el bienestar, centrándose en las fortalezas humanas, las emociones positivas y el funcionamiento óptimo de las personas para que vivan vidas plenas y con sentido» (6).

La tesis que defienden Cabanas e Illouz, ampliamente argumentada en su ensayo, puede resumirse en este fragmento: «La psicología positiva y economía de la felicidad comparten una misma convicción: que la felicidad no es ni un constructo mal definido -pese a la enorme falta de consenso sobre su definición-, ni un constructo especulativo con multitud de matices históricos y filosóficos -pese a ser uno de los conceptos de más larga tradición en la historia del pensamiento-; se trata, por el contrario, de un concepto objetivo, universal y susceptible de ser medido de forma imparcial y exacta. La cuestión de la medición de la felicidad es, en efecto, un tema determinante en la alianza entre ambas disciplinas. Y es que, a falta de un consenso teórico sobre la misma, se suele optar por definir la felicidad desde un punto de vista brutalmente empírico.»

Contemplada de esta manera la felicidad abandonaría la instancia subjetiva del individuo para convertirse en objeto de cálculo obtenido a partir de los parámetros elaborados por ‘psicólogos positivos’, cuyas conclusiones repercuten en todo tipo de relaciones personales, profesionales y sociales; ¿acaso no se hace incluso un ranking de ‘países felices’? La frase de Ignacio Cortés expresa una de las consecuencias de objetivar la felicidad; también la perplejidad de aquel paciente que al leer el informe del médico dice: ‘cómo es que estoy tan bien y me encuentro tan mal’.

El psiquiatra Enrique Rojas, padre de Marian, dice en una entrevista (7): «La felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida. Eso se consigue teniendo un proyecto de vida con cuatro grandes temas: amor, trabajo, cultura y amistad. La felicidad es suma de haber trabajado estas herramientas con tesón y voluntad. Es importante moderar las ambiciones, tener expectativas controladas.»

¿Y usted es feliz?, le preguntan. «Mi grado felicidad es positivo. Tengo una mujer excepcional y unas hijas que me llenan de vida. Tengo un trabajo como psiquiatra que centra mi vida por completo, pero la felicidad absoluta no existe, solo se da en el otro barrio. Tenemos que aspirar a una felicidad razonable, lo que yo llamo una vida lograda, aquella en la que los principales argumentos de la vida han funcionado bien, y, al mismo tiempo, tener buena salud y mala memoria. Saber olvidar y superar las adversidades es salud mental.»

Escucharemos muchas afirmaciones y consejos para ser felices, pero es en la gestión del día a día, con sus aciertos y errores, donde percibiremos aquello que nos aporta felicidad y lo que nos desazona. Si somos capaces de reflexionar sobre ello sin obsesionarnos es posible que nos demos cuenta de lo insospechados que son, tantas veces, los caminos por los que nos llega la felicidad.

(1) Palito Ortega: La felicidad. Se puede escuchar en https://www.youtube.com/watch?v=Z9As8OJ165w

(2) Marian Rojas Estapé: Encuentra tu persona vitamina (2021). Editorial: Espasa - 1ª edición: 2021. 318 páginas. Capítulo 15, páginas 217 y 213-214.

(3) Primera acepción de la RAE de la palabra felicidad: https://dle.rae.es/felicidad?m=form

(4) Ignacio Cortés Vidal de Villalonga: Obligados a la felicidad. Artículo publicado en el número 722 de la revista Nuestro Tiempo, mayo 2025, página 76. Lo podéis leer en https://nuestrotiempo.unav.edu/w/obligados-a-la-felicidad

(5) Edgar Cabanas y Eva Illouz: Happycracia. Título original: Happycratie (2018). Editorial: Paidós – Colección: Contextos - 3ª impresión (2019). Traductora: Núria Petit. 219 páginas. Capítulo 1, página 47.

(6) Consulta en Google de la voz 'Psicología positiva'.

(7) Entrevista a Enrique Rojas publicada en Salud y medicina el 19 de agosto de 2020. https://saludymedicina.org/post/la-felicidad-consiste-en-tener-buena-salud-y-mala-memoria