Al paso de Dios
Hace unos días acabó el
proceso de selección de los candidatos a entrar en la Academia de Operación
Triunfo. Había sólo 16 plazas para los 11.554 que se presentaron. A los
responsables del casting les correspondía discernir qué candidatos consideraban
más adecuados para acceder al recinto académico (1).
El diccionario de la RAE
define discernir como “Distinguir algo de otra cosa, señalando la
diferencia que hay entre ellas”. Pero quizá se aclara el concepto al indicar sinónimos
de discernimiento: ‘clarividencia, lucidez, juicio, perspicacia,
raciocinio, sensatez’.
El Documento final
del Sínodo (2) indica que «los procesos de toma de decisiones requieren un
discernimiento eclesial», un concepto que asocia a un pasaje de los Hechos de
los Apóstoles: «Para promover relaciones capaces de sostener y orientar la
misión de la Iglesia, es una exigencia prioritaria ejercitar la sabiduría
evangélica que permitió a la comunidad apostólica de Jerusalén sellar el
resultado del primer acontecimiento sinodal con las palabras: “Hemos decidido,
el Espíritu Santo y nosotros” (3). Es el discernimiento que, ejercido por el Pueblo
de Dios en vista de la misión, podemos calificar de “eclesial”.»

¿Dónde se sostiene este
discernimiento? «El Espíritu, que el Padre ha enviado en nombre de Jesús y que
enseña todas las cosas (4), guía en todo momento a los creyentes “a toda la
verdad” (5). Por su presencia y acción continuas, la “Tradición, que viene de
los apóstoles, progresa en la Iglesia” (6). Invocando su luz, el Pueblo de
Dios, partícipe de la función profética de Cristo (7), “procura discernir en los
acontecimientos, exigencias y deseos, que comparte con sus contemporáneos,
cuáles son en ellos los signos verdaderos de la presencia o del designio de
Dios” (8). Tal discernimiento se sirve de todos los dones de sabiduría que el
Señor distribuye en la Iglesia y hunde sus raíces en el sensus fidei (9) comunicado por el Espíritu a todos los bautizados. En este espíritu se debe comprender
y reorientar la vida de la Iglesia sinodal misionera.»

Es un proceso que
precisa de una actitud de desprendimiento, piedad y escucha para que cumpla con
su cometido: «El discernimiento eclesial no es una técnica organizativa, sino
una práctica espiritual que hay que vivir en la fe. Requiere libertad interior,
humildad, oración, confianza mutua, apertura a la novedad y abandono a la
voluntad de Dios. No es nunca la afirmación de un punto de vista personal o de
grupo, ni se resuelve en la simple suma de opiniones individuales; cada uno,
hablando según su conciencia, está abierto a escuchar lo que los demás
comparten en conciencia, para buscar juntos reconocer “lo que el Espíritu dice
a las Iglesias” (10).» Es una práctica que se abre a todos: «El discernimiento
es tanto más rico cuanto más se escucha a todos. Por eso es esencial promover
una amplia participación en los procesos de discernimiento, cuidando especialmente
la implicación de quienes se encuentran en los márgenes de la comunidad cristiana
y de la sociedad.»
Nadie se debe sentir
incapacitado para participar en este discernimiento, es la particularidad que
nos brinda la sinodalidad, que no está reservada a quienes tienen autoridad o
son especialistas. Para ello no hay que esperar a ser iluminados por la ciencia
infusa: «El discernimiento eclesial exige el continuo cuidado y formación de
las conciencias, y la maduración del sensus fidei, para no
descuidar ninguno de los lugares donde Dios habla y sale al encuentro de su
Pueblo»; hay que esforzarse para estar mejor preparados y así poder prestar un
mejor servicio.
A continuación, el
Documento final trata sobre la articulación de los procesos, la atención a los
contextos, la variedad de enfoques y metodologías en los que se ha de realizar
este discernimiento. Un trabajo que suele ser arduo y requiere paciencia; porque conviene que avance sin prisa, pero también sin pausa.

El discernimiento es un
proceso para apuntalar las decisiones que se van tomando, que no tiene nada que
ver con actitudes amarrateguis (11) o temerarias; ni pretende un catenaccio (12)
doctrinal ni un aplauso mundano. Sin embargo, conviene tener presente el
llamamiento del papa Francisco para que la Iglesia camine al paso de Dios: «Prefiero
una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una
Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias
seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine
clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe
inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos
nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con
Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de
sentido y de vida» (13).
(1) https://www.gestmusic.es/los-castings-de-operacion-triunfo-2025-concluyen-con-exito-mas-de-11-500-aspirantes-y-un-fenomeno-digital-sin-precedentes-en-tiktok/
(2) Francisco,
XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa sinodale:
comunione, participazione, missione. Documento finale, Tercera parte: “Echar la
red”. Puntos tratados 81 y 86. Enlace oficial:
https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf
(3) Ver
Hechos de los Apóstoles, capítulo 15, versículo 28. https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/hechos-apostoles/
(4) Evangelio según san Juan, capítulo 14, versículos
25-26: «Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el
Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os
lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/
(5) Evangelio
según san Juan, capítulo 16, versículo 13: «Cuando venga él, el Espíritu de
la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia,
sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.» Extraído
de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/
(6) Concilio
Vaticano II: Constitución dogmática Dei Verbum, número 8: «Esta
Tradición, que deriva de los Apóstoles, progresa en la Iglesia con la
asistencia del Espíritu Santo: puesto que va creciendo en la comprensión de las
cosas y de las palabras transmitidas, ya por la contemplación y el estudio de
los creyentes, que las meditan en su corazón y, ya por la percepción íntima que
experimentan de las cosas espirituales, ya por el anuncio de aquellos que con
la sucesión del episcopado recibieron el carisma cierto de la verdad. Es decir,
la Iglesia, en el decurso de los siglos, tiende constantemente a la plenitud de
la verdad divina, hasta que en ella se cumplan las palabras de Dios.» Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html
(7) Concilio Vaticano
II: Constitución dogmática Lumen Gentium, número 12: «El Pueblo santo de
Dios participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su
testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad y ofreciendo a Dios el
sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre (cf.
Hb 13.15).» Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html
(8) Concilio Vaticano II:
Constitución pastoral Gaudium et spes, número 11: «El Pueblo de Dios,
movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo conduce es el Espíritu
del Señor, que llena el universo, procura discernir en los acontecimientos,
exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contemporáneos,
los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios. La fe todo lo
ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del
hombre. Por ello orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas.» Extraído de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html
(9) Catecismo de la Iglesia Católica, número 67: «A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.» Extraído de https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c2a1_sp.html
(10) Libro del Apocalipsis,
capítulo 2, versículo 7: «El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a
las iglesias. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el
paraíso de Dios.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/apocalipsis/
(11) Tomado de la consulta
en Google: «"Amarrategui" es un adjetivo coloquial de origen
vasco-navarro que se refiere a una persona o actitud conservadora, prudente o
poco arriesgada, que evita el peligro y prefiere asegurar resultados favorables
a través de medidas de protección.»
(12) Tomado de la consulta
en Google: «El Catenaccio es un sistema táctico de fútbol de origen italiano que
significa 'cerrojo' o 'cerradura', caracterizado por un enfoque ultradefensivo
que prioriza la solidez defensiva y los contraataques para explotar las
transiciones del juego.»