miércoles, 28 de febrero de 2018

Palabras con efecto transformador

El conocimiento se adapta al molde


Una de las devociones que practicaba mi madre consistía en asistir al acto litúrgico que tiene lugar en la plaza de la Catedral de Barcelona el Viernes Santo a las tres de la tarde que incluye la predicación del ‘Sermón de las Siete Palabras’ junto a la imagen del Cristo de Lepanto que se traslada desde el interior del templo. “Las Siete Palabras es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de morir, tal como se recogen en los Evangelios canónicos”, describe la Wikipedia (1).

Agnes Gonxha Bojaxhiu era una religiosa perteneciente al Instituto de la Bienaventurada Virgen María, donde había profesado como Teresa en honor de la santa Lisieux y vivía su vocación ejerciendo como docente en un colegio de Calcuta (2). Probablemente habría meditado con anterioridad las palabras de Jesús en lo alto de la cruz en diversas ocasiones, pero 11 de septiembre de 1946 cuando se dirigía a Darjeeling para hacer unos días de retiro espiritual oyó, como dirigidas expresamente a ella –según refleja la película Mother Teresa- (3), una de ellas de labios de un mendigo: “tengo sed”, que le removieron interiormente de tal manera que transformaron completamente su vida. Ella describía esta experiencia como una «llamada dentro de la llamada» que la llevó a abandonar la orden en la que se había consagrado para iniciar un nuevo itinerario espiritual que empezó a recorrer en solitario y que más adelante tomo cuerpo en la congregación de las Misioneras de la Caridad.

Tengo sed’, dos sencillas palabras que reclaman satisfacer una necesidad corporal, así lo entendemos habitualmente, y que en el contexto de la Pasión evocan los sufrimientos que padeció Jesús en su misión redentora. Sin embargo, para Teresa en ese momento tuvieron un significado que desbordó cualquier interpretación de origen exclusivamente humano. Ahí se asienta la espiritualidad de una inmensa labor que se ha expandido por el mundo entero para servir a los más necesitados (4).

Un escrito de Efrén de Siria puede dar pistas sobre los distintos efectos que producen las palabras en las personas. El santo diácono versa sobre la palabra revelada por los textos sagrados como fuente inagotable de vida:

La palabra del Señor presenta muy diversos aspectos, según la diversa capacidad de los que la estudian. El Señor… escondió en su palabra variedad de tesoros, para que cada uno de nosotros pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos en que concentrara su reflexión…

Aquel que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que él ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar

Alégrate por lo que has alcanzado, sin entristecerte por lo que te queda por alcanzar. El sediento se alegra cuando bebe y no se entristece porque no puede agotar la fuente. La fuente ha de vencer tu sed, pero tu sed no ha de vencer la fuente…

Da gracias por lo que has recibido y no te entristezcas por la abundancia sobrante. Lo que has recibido y conseguido es tu parte, lo que ha quedado es tu herencia. Lo que, por tu debilidad, no puedes recibir en un determinado momento lo podrás recibir en otra ocasión, si perseveras.

Sabemos lo que necesitamos saber en cada momento para nuestra vida si nos aplicamos. No es tanto la erudición como el entendimiento que procede de la buena disposición lo que permite que el conocimiento sea provechoso y estimulante para recorrer el camino vital.

(3) Madre Teresa: En el nombre de los pobres. Título original: Mother Teresa: In the Name of God's Poor. Año: 1997. Duración: 95 min. País: Reino Unido. Dirección: Kevin Connor. Guion: Dominique LaPierre, Carol Kaplan. Historia: Jan Hartman, Dominique LaPierre. (www.filmaffinity.com/es/film116144.html#)
(4) Oración de la Madre Teresa de Calcuta: Tengo sed de ti (es.catholic.net/op/articulos/48825/tengo-sed-de-ti.html)
(5) San Efrén: La Palabra de Dios, fuente inagotable de vida (sercatequistahoy.blogspot.com.es/2012/02/grandes-catequistas-del-comentario-de.html)

domingo, 25 de febrero de 2018

La realidad en una nebulosa

La ciencia en peligro de deformación


Andrea Ropero e Iñaki López
La noticia es de hace cinco meses pero me he enterado mientras preparaba este escrito: “Iñaki López y Andrea Ropero de 'La Sexta Noche' presentan a su primer hijo”, titula una crónica periodística (1). ¡Enhorabuena a ambos! Lo traigo a colación porque hace aproximadamente un año Iñaki López entrevistaba a Ignacio Arsuaga (2) tras la polémica surgida por la iniciativa de Hazte Oír de recorrer toda España difundiendo el mensaje impreso en la carrocería: ‘Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen’, un lema que en algunos sectores se calificó como transfobo.

Arsuaga y López en la entrevista
El presentador se empeñaba una y otra vez en desmontar los argumentos del entrevistado. En medio del rifirrafe dialéctico Arsuaga dijo:  El niño que nace con pene, es varón y así queda registrado en el Registro Civil”, a lo que López repuso: “Que no, que no, señor Arsuaga, es una pena que no tengamos un biólogo con nosotros. La Biología lo niega, el género está en el cerebro, no en los genitales. ¡Puede haber niños con vulva!” No sé si en su afán de contra-argumentar u oponerse a su estigmatizado entrevistado pensó bien lo que decía, porque venía a concluir que el ser humano es el único ser vivo para el que la biología no puede determinar si es macho o hembra (correlato de niño-niña, hombre-mujer) a partir de sus características morfológicas, es decir, la ciencia abandonaría en este caso la objetividad para acomodarse a la subjetividad de cada individuo. Lo refleja muy bien uno de los lemas que se prodigan: ‘¿Es niño o niña? No sé, todavía no habla.’ Ahora que es padre me pregunto cómo López se dirige o presenta a su bebé.

Más o menos convencido, el presentador trasladaba en sus intervenciones las tesis que sostiene una corriente ideológica en auge que está invadiendo todo el espacio social –cultura, educación, sanidad, justicia…-, también la ciencia. Quiere someterse la realidad a la subjetividad –no es nuevo-. ¿Con que fin? Se lo preguntaban al psicólogo clínico canadiense Jordan Peterson en una reciente entrevista (3): “¿Qué sentido tiene negar la naturaleza?” Contestaba: “Los posmodernos son tercamente ideológicos: fijan un axioma, que puede ser válido, y luego lo aplican indiscriminadamente hasta invalidarlo. Foucault, por ejemplo: todo lo explica en función del poder.” Sustitúyase poder por género y tendremos una de las claves. ‘La identidad de género no se elige. Que no la elijan otros por ti’, era el mensaje del autobús alternativo que Wyoming aparcó junto al de Hazte Oír en Madrid.

Jordan Peterson
En la siguiente pregunta Peterson apuntaba a un objetivo mucho más ambicioso al responder la pregunta  ¿Por qué negar la biología?”: “Por política. En el fondo, la obsesión de los posmodernos con el poder y las relaciones de dominio refleja sus ansias de poder y su afán de dominio. Niegan la biología porque la biología desmiente su idea de que las personas son de plastilina. Y ellos las quieren de plastilina para poder moldearlas. La existencia de la naturaleza imposibilita la ingeniería social.”

La coherencia de Peterson, que es también profesor de la Universidad de Toronto, le ha podido costar cara: “Se hizo famoso en 2016 cuando anunció que se negaba a usar los pronombres transgénero o neutros, arriesgándose a multas y castigos por parte de su universidad y otras autoridades.” (4) Porque la ideología de género invade ahora la legislación en muchos países con sanciones económicas o penales a todo aquel que disienta de palabra u obra de sus postulados. Se cumple lo que apunta López Quintás en La revolución oculta: “a medida que dejan de ajustarse a la realidad, las ideologías pierden poder de persuasión y se ven obligadas a imponerse por vía coactiva” (5). En España ya hay leyes específicas en este sentido en algunas autonomías y ahora se está tramitando una en el Congreso de los Diputados.

(2) Dos crónicas con interpretaciones contrapuestas de la entrevista:
(3) Entrevista de Cayetana Álvarez de Toledo a Jordan Peterson publicada en El Mundo: www.elmundo.es/opinion/2018/02/12/5a80aa4746163f61168b4622.html
(5) Alfonso López Quintás: La revolución oculta. Manipulación del lenguaje y subversión de valores. PPC editorial. 1ª edición 1998. 358 páginas. Primera parte. La manipulación y sus propósitos. III. ¿Quién manipula al hombre?

viernes, 16 de febrero de 2018

Obviedades a ritmo de crossover thrash


Sentido común en lenguaje alternativo


En los lugares más insospechados puedes encontrar tesoros. Andaba hurgando en la red para escribir un comentario relacionado con el ‘fenómeno político-mediático portavoza’ cuando me llevé una grata sorpresa al leer el contenido de la letra de una canción de Soziedad Alkoholika *. No está entre mis gustos musicales el estilo interpretativo de este grupo alavés, lo cual no es óbice para destacar como muy atinado el mensaje que transmiten en el tema Errare humanum est (1), algunos de cuyos fragmentos reproduzco acompañados de un brevísimo comentario.

En la primera estrofa habla de la limitación de nuestro pensamiento y de la importancia de la escucha y la reflexión para corregir sus deficiencias:

Ké difícil es lograr mutxas veces tenerte
en equilibrio, caminando por la cuerda floja de la razón
porke a lo que induce el pensamiento
individual, es sólo una unidad de razón
que puede estar equivocada, o ser sólo
en parte verdad, ¿Por ké será tan complicado
entender, escutxar todas sus razones
y pararte a pensar con sinceridad?

En la segunda estrofa recuerda que podemos cometer equivocaciones y que reconocerlo no supone rebajarse o desprestigiarse:

No es humillarse el reconocer
que tú eras el que estaba equivocao
es demostrar que eres persona
y como tal siempre puedes fallar
los errores son humanos…

Descartar la contumacia como estrategia de defensa forma parte de la tercera estrofa:

Y por qué obstinarte en tu idea
si sabes ke no tienes la razón
cerrarte en banda y no admitirlo
aunque brille la evidencia

En la cuarta nos anima a rectificar en lo que sea preciso:

Si tú no le buscas el remedio
pierdes el tiempo discutiendo
y tarde o temprano tu conciencia
remorderá tus entrañas y te hara sufrir

Y en la última nos alerta del amargo poso que deja el no hacerlo:

Y la herida de la culpa se abrirá
y volverás a recordar el dolor
volverás a sentirte mal
contigo mismo y recordarás
que los errores son humanos…

Los puntos suspensivos sustituyen dos expresiones cuyo significado quizá no he entendido muy bien. La primera dice: “y algunos humanos, son sólo un error” y en la segunda: “pero tú te sentirás un error”. Estoy convencido que por muy equivocado que un ser humano pueda estar en sus expresiones o en su comportamiento nunca es un error. Quizá en el primer caso tan solo pretenda relativizar o quitar trascendencia a los errores; en el segundo no lo tengo tan claro.

Es probable que quien compuso la letra no coincida con mis apreciaciones, pero es propio de cualquier obra de arte una doble dimensión: la que pretende transmitir el artista y la que percibe el receptor. En cualquier caso, me alegra haberme topado con esta letra y darme cuenta una vez más que se pueden encontrar elementos de concordancia en ambientes aparentemente muy alejados de los que uno acostumbra a frecuentar.



*Soziedad Alkohólika, abreviado a menudo como S.A., es una banda de crossover thrash fundada en Vitoria… Su estilo musical es definido normalmente como thrash metal y hardcore punk… (es.wikipedia.org/wiki/Soziedad_Alkoholika)

viernes, 2 de febrero de 2018

El meollo de la educación

Los consejos de un educador santo


La educación es, sobre todo, fruto de una interrelación entre educador y educando. Siempre que no se quede en un trato superficial tiene efectos transformadores en ambos, convirtiéndose en un mutuo aprendizaje que incide en el ámbito de actuación de cada uno, una retroalimentación a distinta escala.

Es una tarea que compete exclusivamente a las personas. La tecnología puede instruir, estimular o facilitar el aprendizaje, pero nunca educar porque, aunque esté muy perfeccionada, le falta la autonomía para adaptar su discurso a los requerimientos y necesidades del interlocutor; no intercomunica, expulsa respuestas programadas.

El nucleo de la tarea educativa son las personas. Leyes, planes, modelos, proyectos, instalaciones, organización, medios, recursos… son herramientas que aportan utilidad si no se pierde de vista el objetivo principal: que todo el engranaje ha de estar encaminado al servicio de las personas y redundar en beneficio de la sociedad en su conjunto.

Coincidiendo con la festividad de San Juan Bosco, leí uno de sus escritos en los que transmite unos consejos a los miembros de la comunidad que fundó, que también pueden ser aplicables a todos aquellos que por razones familiares o profesionales tenemos encomendada la tarea de educar. Considero que merece la pena prestarles atención y dedicar unos minutos a reflexionar sobre su contenido cotejándolo con nuestra forma de actuar.

¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez…

Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor…

Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor.

cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente.

Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como nos conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos.

En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.” (1)

(1) De las cartas de San Juan Bosco: Trabajé siempre con amor (Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203). Texto completo de la carta en es.catholic.net/op/articulos/47887/cat/35/trabaje-siempre-con-amor.html