lunes, 29 de agosto de 2016

Los inescrutables designios divinos

Siempre hay motivo para la esperanza

La historia del patriarca bíblico José, uno del los doce hijos de Jacob, que narra el libro del Génesis  inspiró una entrada de mi bloc Buidant el pap que titulé Milagros que se convierten en lastres. (1) Me interesé entonces por encontrar una película que glosara este episodio del Antiguo Testamento y encontré una miniserie televisiva de dos capítulos y casi tres horas de duración en total titulada Joseph. (2) Está dirigida por Roger Young y fue estrenada en 1995.

José es un personaje controvertido. Es el predilecto de su padre al ser el mayor de los hijos de su esposa Raquel. El afecto de su padre es mal digerido por sus hermanos mayores, que deciden matarlo, aunque finalmente deciden venderlo a unos mercaderes beduinos. Éstos lo trasladarán a Egipto donde es adquirido por Putifar, oficial de la corte egipcia y jefe de la guardia del faraón. Sus desdichas no acabarán aquí, ya que está a punto de ser condenado a muerte cuando es acusado por la esposa de su amo de haber intentado abusar de ella.

La trayectoria vital de José da un giro cuando se manifiesta su capacidad de predecir el futuro a través de la interpretación de los sueños y logra desentrañar el significado de los que atormentan al Faraón, que lo nombrará gobernador de Egipto: “«Después de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás al frente de mi casa, y de tu boca dependerá todo mi pueblo. Tan sólo el trono dejaré por encima de ti.»”. (3) El gobierno de José permitirá que el pueblo egipcio supere sin agobios una larga época de sequía y propiciará el reencuentro con su padre y sus hermanos.

Roger Young
La película a presenta José como una persona íntegra y fiel a sus tradiciones religiosas, independientemente del status social en que se encuentre, es decir, a las duras y a las maduras. A sus hermanos, salvo Benjamín –su hermano de padre y madre-, los muestra agresivos, con tendencia a recurrir a la violencia, y heridos por el remordimiento.

Desde la perspectiva de la fe la historia de José narrada en la película se podría resumir en las palabras de San Pablo: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.” (4) Desde otras perspectivas nos anima a no desesperar cuando las cosas se tuercen o no salen como esperamos.

(3) Sagrada Biblia. Antiguo Testamento: Génesis 41, 39-40 (http://www.vatican.va/archive/bible/genesis/documents/bible_genesis_sp.html#CAPÍTULO 41)
(4) Sagrada Biblia. Nuevo Testamento: Carta de San Pablo a los Romanos 8, 28 (http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PXR.HTM)

miércoles, 24 de agosto de 2016

Una locura llena de cordura

Fructífero sentido de la vida de un peculiar empresario

Cristóbal Colón y Ernest Folch
Hace unos días el programa televisivo Arrelats que emite TV3 i presenta Ernest Folch hacía una semblanza de Cristóbal Colón, alma mater de la Cooperativa La Fageda, un proyecto empresarial ubicado en el paraje denominado La Fageda d’en Jordà en la comarca catalana de La Garrotxa del que forman parte un buen número de personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental.

Tras ver el programa le envié un mensaje a través del Whatsapp a mi amigo Albert, responsable de comunicación de la cooperativa, en el que le decía: 'una trayectoria que hace pensar sobre los caminos por donde nos lleva la vida en función de las decisiones que tomamos'. Porque en el camino recorrido por Cristóbal se hace presente un espíritu que le hace superar los obstáculos que se le van presentando. Pero no se queda ahí, cada dificultad, por grande que sea, se convierte en una oportunidad para orientar su vida hacía el servicio a los demás, que en su caso se concretó, tras trabajar en varios manicomios, en aquellas personas que, por discapacidad o enfermedad, la sociedad tiende a marginar. ¿Qué le movía? Lo explica así: “Yo lo que tenia era la necesidad de tener una buena vida. Eso sí que lo tenía muy claro. Y esta sensación de que la vida que tengo es la única que tengo y le tengo que dar sentido a la vida, esta ha sido la meta a perseguir. Mi vida tiene que tener sentido”.

A continuación le preguntan: '¿Qué es para ti una vida con sentido?' La respuesta invita a una honda reflexión: “El sentido de la vida es que una vez que has decidido quién eres, ser coherente con aquello que eres… Si has decidido que lo que eres es que quieres ser una buena persona, que quieres que haya unos principios en tu vida que sean inamovibles, pues el sentido de la vida es ser fiel a eso que tú dices que eres. Por eso el sentido de la vida es la vida con sentido, y por eso lo importante en la vida es decidir qué es lo importante.

Tener ideales no supone ser iluso. Tanto por lo que se refleja en esta semblanza-entrevista como por lo que he ido conociendo, Cristóbal tiene los pies en el suelo y una buena muestra de ello es lo que contesta cuando se le pregunta  ‘¿Tú todavía crees que se puede cambiar el mundo?’: "Yo pienso que el mundo es muy complicado cambiarlo, pero que es deseable que uno pueda cambiar su mundo”. Y citando una frase que cree que es de Gandhi: 'si cada uno barriese el trozo de acera que tiene delante de su casa, el mundo estaría muy limpio' continúa: “Si cada uno, en vez de cambiar el mundo pudiese cambiarse él mismo, el mundo iría mucho mejor.

Visto desde fuera, proyectos como el de la Cooperativa La Fageda, son una locura. Pero para quién los desarrolla, teniendo muy claro la bondad del objetivo que se propone, se convierte en lo que Cristóbal Colón denomina: “una locura llena de cordura”.

Os invito a que veáis el programa completo.  ¡Vale la pena! Lo encontraréis en el enlace http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/arrelats/cristobal-colon/video/5613703/

domingo, 21 de agosto de 2016

Adolescencia: reto o problema

Orientaciones para estar preparados

“Ya llegará, no tengo prisa”, suelo contestar a los que me advierten: "¡ya verás cuando lleguen a adolescentes!" Lo digo sin restarle importancia a esa etapa que han de pasar mis hijas, una muy pronto,  pero consciente a la vez de que en muchas ocasiones la desmesurada preocupación por el futuro no nos permite prestar suficiente atención al presente.

En este contexto, me llamó la atención ver en una estantería de la biblioteca municipal, donde depositan los libros prestados que acaban de devolver, el libro de Victòria Cardona Un estrany a casa. El tema tratado y su autora me despertaron el interés por leerlo. Victòria se prodiga en los medios y redes sociales; además de madre y abuela, es profesora, prolífica escritora y orientadora familiar.

Victòria Cardona
Por el contenido y orden de los capítulos parece dirigido a padres cuyos hijos todavía no han llegado a la adolescencia y pretende ayudar a favorecer la comunicación con ellos. Se nota que la escritora habla desde la experiencia, tanto personal como profesional. Recurre a múltiples citas, que en ocasiones introduce de forma algo forzada. En conjunto es un libro interesante y ameno que puede servir de herramienta para ayudar a enfocar y afrontar los retos que supone para la educación familiar la adolescencia de los hijos. Sin embargo, no se encontrarán en él -ni en ningún otro- soluciones mágicas y universales, sino pautas, experiencias y explicaciones; orientaciones que pueden colaborar a que esta etapa se convierta en un estímulo para la convivencia familiar, desmintiendo las predicciones de los agoreros.

viernes, 19 de agosto de 2016

Corrupción de costumbres

Actitudes y opiniones que confunden

Hay opiniones que calan en la sociedad aunque, si se piensan bien, carecen de lógica. Tienen como base comportamientos incoherentes que distorsionan el sentido de aquello a lo que hacen referencia. Para algunos la confesión es el salvoconducto de los católicos para eludir responsabilidades, como lo expresaba hablando de corrupción el padre de una compañera de mi hija durante una conversación informal tras una reunión trimestral de curso: “Ya se sabe. España, país latino, católico, si haces algo mal, vas y te confiesas, y ya está. Sin embargo, en los países protestantes se descubre que has falseado el currículum o que has plagiado un trabajo universitario y has de dimitir.” En términos parecidos se manifestaba el redactor de un periódico catalán en una columna donde daba cuenta de la toma de posesión de los ministros del primer gabinete de Aznar. Ponía el acento en la fórmula elegida, casi todos juraron, para luego decir que era más exigente prometer, porque –razonaba- si juras y no cumples, luego te confiesas y ya está, pero cuando prometes te has comprometido con los ciudadanos. Escribí una carta al rotativo indicando que ambas fórmulas suponían un compromiso con los ciudadanos y, si acaso, jurar añadía una obligación personal ante de Dios.

Mossèn David Abadias
El papa Francisco hace mención en El nombre de Dios es misericordia, el libro que recoge la entrevista que le realizó el periodista Andrea Tornielli, a no tomar la confesión superficialmente, como si fuera una tintorería donde se limpian las manchas. Pienso yo que bastaría con recordar dos de las condiciones: ‘dolor de los pecados’ y ‘propósito de enmienda’. También alude a continuación a que el confesionario no debe convertirse en una sala de torturas; la persona que se confiesa se debe sentir acogida y el confesor ha de valorar sobre todo la disposición del penitente, no someterlo a un tercer grado. Es algo que transmitió el Santo Padre a los sacerdotes que iban a ejercer como misioneros de la misericordia cuando recibieron ese encargo en Roma, según refería el párroco de Sant Joan de Matadepera David Abadías, uno de los nombrados para la diócesis de Terrassa, en una charla que tuvo lugar en la parroquia de Sant Vicenç de Jonqueres de Sabadell.

Hay en el texto citado un apartado con un título significativo: Pecadores sí, corruptos no. Le pregunta el periodista: ¿Qué diferencia hay entre pecado y corrupción? Y Francisco inicia su respuesta con estas palabras: “La corrupción es el pecado que, en lugar de ser reconocido como tal y de hacernos humildes, es elevado a sistema, se convierte en una costumbre mental, una manera de vivir. Ya no nos sentimos necesitados de perdón y de misericordia, sino que justificamos nuestros comportamientos y a nosotros mismos.

El año jubilar de la misericordia me está descubriendo una dimensión de la vida cristiana sobre la cual apenas había reflexionado hasta ahora. Lo que percibo en los escritos y alocuciones del papa es que no se trata de relajar las exigencias de la fe sino de purificar el alma para asemejarla a la de Cristo, manteniendo viva la esperanza de que, a pesar de los pesares, Dios tiene siempre los brazos abiertos para acogernos. Sólo hace falta que queramos.

domingo, 7 de agosto de 2016

El ‘Jurado profesional’ de Fenómeno Fan

Peculiaridades de un talent show

A mis hijas de 9 y 11 años les gusta Fenómeno Fan el concurso que busca descubrir talentos entre jóvenes cantantes de 5 a 15 años. En casa lo solemos ver en diferido, debido al horario de emisión, y nos permite compartir un rato de entretenimiento familiar intercambiando impresiones.

En cuanto a la forma de puntuar,  me llama la atención como procede el jurado profesional cuando comunica una decisión desfavorable: “no te puedo dar mis puntos en positivo”, que supone, de hecho, restarle cinco puntos al concursante. Como todos los miembros actúan de la misma manera, es obvio que obedece a instrucciones de los responsables del programa. Contrasta este lenguaje con la forma clara y directa con que se pronuncian habitualmente los niños. ¿Es necesario recurrir a eufemismos para edulcorar la decisión? ¿Suaviza acaso el chasco que puede producir en el concursante, sobre todo si le impide continuar?

Por otra parte extraña ver participar en dicho jurado a María Parrado, la adolescente ganadora de la edición de 2014 de La Voz Kids. Tanto por su caracterización como por sus comentarios María actúa como adulta, a la altura de sus compañeros: la cantante Merche y el presentador Jaime Cantizano. Pienso que realiza bien su trabajo, desenvolviéndose con gran soltura, pero choca que a su edad tenga que juzgar desde la atalaya de una profesional a los que podían ser sus compañeros de curso. Su juventud y corta experiencia podrían proyectar una imagen pedante de ella, aunque se limitase a cumplir con su cometido. Quizá sea hilar demasiado fino, pero pienso que no se le hace ningún favor encargándole esta tarea y haciéndola parecer mayor de lo que en realidad es. Quemar etapas vitales precipitadamente, por el motivo que sea, suele perturbar el desarrollo de la personalidad y aquellos que son precozmente famosos están especialmente expuestos. Confiemos en que María no tenga que pagar esta factura.

lunes, 1 de agosto de 2016

Atención a los cambios

Proactivos para conservar y mejorar


García-Máiquez
Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie” (Se vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna che tutto cambi) es la frase más famosa de El Gatopardo (Il gattopardo) escrito por Giuseppe Tomasi di Lampedusa y la he utilizado como cita en alguna ocasión. Parece tener un sentido es claro, sin embargo para Enrique García-Máiquez  “el mensaje de El Gatopardo tiene el dudoso honor de ser uno de los más tergiversados de la historia de la literatura”. Basa su afirmación en que no hay que separar el significado de la frase del conjunto de la obra lampedusiana: “la novela es una enmienda a la totalidad de esa idea” pues el protagonista de la historia, el príncipe de Salina, constata al final de su vida “que todo ha cambiado porque no se hizo nada para conservar nada”. Utiliza García-Máiquez esta aseveración para hacer hincapié en que a menudo se confunde conservación con pasividad, cuando para que algo se pueda conservar es necesario actuar para evitar el deterioro que se produce con el paso del tiempo. Y esto afecta tanto a lo material, como a lo personal y lo social.

¿Tiene algo que ver lo expresado en el párrafo anterior con saber adaptarse al cambio? A tenor de lo leído en ¿Quién se ha llevado mi queso?, el exitoso libro de Spencer Johnson, sí. ¿En qué? Según mi criterio en dos aspectos. El primero de ellos es estar alerta para percibir los cambios que se producen a nuestro alrededor, especialmente aquellos que son más tenues. El segundo es huir del apoltronamiento producido por una sensación de seguridad que insensibiliza y atenaza el espíritu, incapacitándolo para reaccionar con prontitud ante cualquier amenaza.


Tanto para conservar como para mejorar es necesario ser proactivo y los cambios, para ser eficaces, deben estar bien orientados. 

(1) Enrique García-Máiquez: La táctica lampedusiana. Revista Nuestro Tiempo nº 691 Primavera 2016. Página 28