sábado, 31 de diciembre de 2016

Aliento de vida

Un barniz para realzar lo que hacemos y sentimos

Hace unas semanas María hablaba en Facebook de la ‘economía de caricias’, un concepto introducido por Eric Berne y desarrollado por Claude Steiner, glosado en un artículo y un video de Alex Rovira (1). Un comentario que despertó mi curiosidad por conocer las obras de Steiner. Conseguí en la biblioteca el préstamo de Educación emocional, que he acabado de leer coincidiendo con el último día del año (2). He encontrado muchos aspectos destacables en su contenido y espero ir que vayan saliendo a relucir algunas pinceladas más adelante, cuando tras la postlectura de algunos del los fragmentos seleccionados, como acostumbro a hacer de la mayoría de los libros que leo, sea capaz de asimilar con mayor profundidad lo que transmite el autor.

Como anticipo, sin embargo, aprovecho una fecha con tanta significación social, en la que subyace una invitación a hacer balance de lo acontecido durante el año que finaliza, con el propósito, o al menos deseo, de que el próximo sea mejor, para trasladar un breve fragmento de Educación emocional en el que se hace hincapié en la importancia crucial que tiene el amor en nuestras vidas, como barniz que debe impregnar lo que hacemos y sentimos.

Amor... creo que la mayor parte de las personas estarán de acuerdo en que es el amor lo que hace girar el mundo. No está claro qué es exactamente el amor, pero ciertamente va más allá de la pasión de los amantes o de la adoración que nos despiertan nuestros vástagos. Es el instinto profundo que nos hace disfrutar de estar juntos, de cuidarnos unos a otros y de hacer cosas juntos. Cuando dejamos que se exprese en toda su plenitud nos ayuda a sobrevivir y a prosperar.” (3)

(2) Claude Steiner: Educación emocional. Título original: Achieving Emotional Literacy (2011). Editorial Jeder. 1ª edición 2013. Traducción: Pau Cortés, Agustín Devós Cerezo y Claude Steiner. 310 páginas.

(3) El fragmento escogido está en el capítulo 11. Una última palabra. Página 271.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Tiempo de acogida

El despertador de la Navidad


Durante una charla que antecedía una reunión de curso en el colegio de mis hijas, la oradora describía diferentes grados de un amor generoso. En un escalón estaba el 'dar sin esperar nada a cambio'. En un nivel más alto estaba el 'darse'. Intuía que ya no se podía ir más allá, ¿qué más se puede ofrecer? Proponía aún un peldaño más elevado, 'acoger'. ¿Por qué? Porque acogiendo renunciamos a nuestro pleno dominio para aceptar al otro tal como es, le damos cobijo en nuestra vida.

Una de las caracteristicas de la Navidad es que es un tiempo de acogida. María y José cambiaron sus planes vitales para acoger a Jesús. María aceptando la maternidad con el riesgo que sobre su reputación comportaba ('hágase en mi segun tu palabra'). José aceptando el papel de padre nutricio tras vencer la natural resistencia interior y permitiendo que se incorporara a su estirpe, la que provenía de Abraham y David. Y lo que se les ofrecía no era humanamente atractivo si tenemos en cuenta las penalidades por las que tuvieron que pasar. Y, aunque a simple vista nos puede parecer poco digno, los tres fueron acogidos por quien les cedió su establo para que se cobijaran.

Para acoger es preciso desprenderse interiormente de comodidades, modificar prioridades, derribar muros, abrir los brazos... Se puede pensar en los refugiados o en los lastrados por la pobreza, pero hay objetivos mas cercanos: familia (pareja, hijos, hermanos, padres, parientes...) y entorno (amigos, compañeros, vecinos...). Las fiestas navideñas son un momento propicio para los reencuentros, para reactivar conexiones que estan en standby; una oportunidad para no quedarse en la simple cortesía y aprovechar para limar asperezas, relajar tensiones, recuperar la sintonía, traspasar la superficie de la apariencia y repartir caricias en forma de buen rollo.

Entiendo que haya quien se sienta incómodo ante estas fiestas, incluso que las deteste. Quien sólo ve en ellas superficialidad, sentimentalismo empalagoso e instigación al consumo tiene razones más que sobradas. La Navidad no supone ponerse una careta que produce un trastorno transitorio de bondad, ni obliga a ir a todas las celebraciones familiares o profesionales que nos ofrezcan, ni impele a gastarse un dineral en regalos o decoraciones estéticas; sino que es uno de esos despertadores culturales, con el trasfondo religioso que le acompaña, que ayuda a reflexionar sobre el rumbo que lleva nuestra vida y valorar la relación que tenemos con los demás. Las consecuencias dependerán del espíritu con que cada uno lo afronte.

Cualquiera que sea tu situación respecto a la Navidad deseo que experimentes el sentimiento de acogida -como dador y como receptor- y te sientas con ganas de agradecer este don.

¡Que la Navidad con espíritu acogedor llegue para quedarse en nuestra vida!

viernes, 16 de diciembre de 2016

Diario de un jóven desubicado

Cercanía para ayudar a salir de la confusión

James es un joven de dieciocho años inteligente, culto, reflexivo y con buenos resultados académicos. Hijo de una familia adinerada y desestructurada. Los padres están divorciados y apenas se comunican entre sí para hablar de sus hijos. Vive con su hermana y su madre en Nueva York. Son algunos de los rasgos que enmarcan al protagonista de la novela de Peter Cameron Algún día este dolor te será útil, (1) escrita en primera persona a modo de diario íntimo con el lenguaje directo y descarnado, sin ser soez, propio de la juventud.

James se siente desubicado e incómodo en su entorno. Se ha ido aislando, forjando una especie de caparazón como el que describe Susanna Tamaro: “Es durante la adolescencia cuando empieza a formarse alrededor de nuestro cuerpo una coraza invisible… El proceso de su crecimiento se parece un poco al de las perlas: cuanto más grande y profunda es la herida, más fuerte es la coraza que se le desarrolla alrededor.” (2) No tiene claro cómo debe actuar y su familia no le ayuda a salir del atolladero. Se rebela contra el rol que se le quiere otorgar; detesta, aunque se aprovecha, el ambiente materialista y superficial en que vive su familia. Su desazón le lleva a cometer algunas torpezas que encienden la voz de alarma entre sus padres, que buscan remedio poniendo al joven en manos de una psiquiatra.

Álvaro Pombo pone en el pensamiento de uno de sus personajes: «Así es la juventud esa que dicen, la primavera de la vida: inseguridad, mal humor, y el peso de la culpa.» (3) James se siente incomprendido y desatendido emocionalmente cuando muestra su deseo de no ir a la universidad. La falta de argumentos sólidos y la cerrazón de sus padres, así como la presión interesada de su hermana (4) no conseguirán que desista de su propósito. Sólo en la actitud paciente y atenta de su abuela encontrará el alivio que le permitirá reflexionar.

Una novela muy sugerente y de fácil lectura, que plantea algunas de las claves que determinan el comportamiento de algunos jóvenes acomodados a los que les resulta difícil atisbar un horizonte por el que valga la pena luchar.

(1) Texto leído: Peter Cameron: Algun dia aquest dolor et servirà - This Pain Will Be Useful To You (2014) – Sembra llibres – 1ª edició 2014 – número SLL5 – Traducció: Eduard Castanyo Montserrat – 221 pàgines
(2) Susanna Tamaro: Donde el corazón te lleve 'Opicina, 16 de noviembre de 1992'
(3) Álvaro Pombo: Donde las mujeres
(4) Fragmento de la novela revelador del ambiente familiar:
Peter Cameron
...la Gillian va trucar a la porta i va dir:
-Puc entrar?
Tenia la sensació que... ja havia tingut més de la meva ració de relacions humanes aquella nit, així que vaig dir:
-No. Vés-te’n
Cosa que, evidentment, no li va impedir entrar.
Al cap d’un moment vaig dir:
-Què vols?
-La mama m’ha dit que parli amb tu.
-De què?
-De què et penses? De la teva ximpleria de no vaig a la universitat sinó que me’n vaig a l’Oest Mitjà.
-No és cap ximpleria.
-Sí, James, és una ximpleria. M’han ordenat que vingui i et digui que és una ximpleria. És una ximpleria James.
-Doncs m’és igual.
La Gillian no va dir res durant un moment, i aleshores afegí:
-Seriosament, James, voldria que superessis tot això i anessis a la universitat.
-Per què t’importa si vaig a la universitat o no?
-No m’importa en absolut. Però la mama ha dit que si et convenço per anar a la universitat, farà que el papa em compri un Austin Mini Cooper descapotable com a regal de graduació. O sigui que, veus?, si cooperes i pares de fer el ximple, tothom estarà content: la mama estarà contenta, el papa estarà content i jo estaré contenta.
-I jo?
-Tu també estaries content. O no content, però no estaries menys content del que estàs ara. I francament, James, francament penso que sí que series més feliç. Només perquè odiessis l’institut no vol dir que hagis d’odiar la universitat.
-No odiava l’institut.
-Doncs em tenies ben enganyada. Se m’escapa alguna cosa? No recordo que et votessin pel premi al més sociable.
-Només perquè no me n’anava al llit amb tothom a l’institut no significa que l’odiés.
-O sigui que jo era popular a l’institut. No parlem de mi, James. Estem parlant de tu. No sé què et fa tanta por.
-No em fa por res.
-Aleshores quin és el problema?
-No vaig a la universitat perquè tingui por: no vaig a la universitat perquè no vull anar a la universitat."
(12. Dilluns, 28 de juliol de 2003)

sábado, 3 de diciembre de 2016

Memoria de un periodista ejemplar

Honestidad y lucidez

Probablemente fue la referencia que leí en un artículo de prensa la que motivó que me interesase por leer A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales. Un libro compuesto por nueve relatos relacionados con la guerra civil española, episodios dolorosos que vienen a corroborar las expresiones notas que acompañan al título: 'Héroes, bestias y mártires de España'. El libro me cautivó por su contenido y el estilo narrativo del autor.

Más tarde leí El maestro Juan Martínez que estaba allí, un texto que cambió la imagen que había concebido del desarrollo de la revolución rusa. Ahora he leído El hombre que estaba allí, un documental compuesto de DVD y texto que glosa su figura. Un excelente documento para conocer la vida de este periodista y escritor honesto y lúcido que le tocó vivir una época convulsa en Europa, marcada por el auge de los totalitarismos y dos guerras mundiales.

Muñoz Molina
Como dice Antonio Muñoz Molina: “Lo asombroso de Chaves es que es un periodista independiente que escribe en el momento en el que se producen los hechos, conviviendo con esos odios. La crítica adquiere todo su valor, no cuando coincide con el sentir mayoritario de un momento dado, sino cuando está en clara minoría y cuando esa denuncia supone un claro riesgo de ostracismo o, como sucede en el caso de Manuel Chaves, incluso de peligro físico.”

Fue fiel a su lema: “andar y contar es mi oficio” y estuvo presente en los escenarios donde se fraguaron los principales acontecimientos y dando cuenta de lo que pasaba: “Estuvo en Alemania en el año 1933 y describió lo que estaba ocurriendo y lo que iba a ocurrir. En España, desde el primer momento se dio cuenta de lo que iba a ocurrir. Estuvo en la Italia de Mussolini, estuvo en la Rusia de la revolución soviética… Vio los peligros que se cernían sobre Europa.

Así narraba en el periódico Ahora, del que fue director, el 23 de mayo de 1933 la incidencia del adoctrinamiento en las jóvenes generaciones de alemanes y rusos:
Diario Ahora dirigido
por Chaves Nogales
el 19 de julio de 1936
Prensa, carteles, charangas, banderas, uniformes; toda Alemania está bajo la acción proselitista de este aparato gigantesco de publicidad. Pero cuando se dirige a los chicos, esta campaña de propaganda es realmente aterradora. Los grandes almacenes están llenos de juguetes nacionalsocialistas… y lo mismo ocurre con los deportes… En el cine, los muchachos no verán más películas que las paradas hitlerianas, ni oirán más discursos que del Fuhrer… Es la misma táctica del partido comunista. Cuando en los primeros tiempos del bolchevismo las doctrinas soviéticas fracasaban y el régimen estaba a punto de perecer, Lenin seguía imperturbable consagrando sus mayores esfuerzos a la propaganda infantil, y afirmaba: “Por mal que vaya todo, si me dejan a los chicos en mis manos durante unos años, no habrá nada después que derribe el régimen soviético.

Como suele pasar cuando el ambiente está polarizado, las advertencias caen en saco roto entre aquellos dispuestos a imponer sus tesis por la fuerza. Muñoz Molina hace un paralelismo con lo que cuenta Koestler en sus memorias: “Los que llegábamos del Este de Europa éramos como Casandras* a las que nadie escuchaba, nadie quería escuchar”.

En el prólogo de A sangre y fuego, obra publicada en 1937, expresa cuál es el propósito de su labor:
Mi única y humilde verdad, la cosa mínima que yo pretendía sacar adelante, merced a mi artesanía y a través de la anécdota de mis relatos vividos o imaginados, mi única y humilde verdad era un odio insuperable a la estupidez y a la crueldad; es decir, una aversión natural al único pecado que para mí existe, el pecado contra la inteligencia, el pecado contra el Espíritu Santo.

Y su principal preocupación, que se centraba en lo que pasaba en España:
Pero la estupidez y la crueldad se enseñoreaban de España. ¿Por dónde empezó el contagio? Los caldos de cultivo de esta nueva peste, germinada en ese gran pudridero de Asia, nos los sirvieron los laboratorios de Moscú, Roma y Berlín, con las etiquetas de comunismo, fascismo o nacionalsocialismo, y el desapercibido hombre celtíbero los absorbió ávidamente. Después de tres siglos de barbecho, la tierra feraz de España hizo pavorosamente prolífica la semilla de la estupidez y la crueldad ancestrales. Es vano el intento de señalar los focos de contagio de la vieja fiebre cainita en este o aquel sector social, en esta o aquella zona de la vida española. Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España.

Andrés Trapiello
Estos comentarios no proceden de alguien que es políticamente aséptico, o que oculta estratégicamente sus afinidades políticas. Como dice Andrés Trapiello: “Él era un republicano, un demócrata, y se permitía criticar a los demócratas y a los republicanos sedicentes. Por supuesto, él era también un antifascista, un antifranquista”. Sin embargo, no participaba de esa visión maniquea que ciega el intelecto impidiéndo ver con nitidez lo que pasa. Destaca también Trapiello: “me gustaba esa complejidad de la mirada que le hacía no ser equidistante y que le había permitido -porque era inteligente- una visión ecuánime y global para mirar desapasionadamente lo que estaba ocurriendo.

María Isabel Cintas
Una actitud tan honesta acostumbra, desgraciadamente, a ser mal vista por los que se sitúan a uno y otro lado de la contienda política y tienen la pretensión de acaparar el monopolio del discurso -que prevalezca su distorsionada versión de los hechos-. Chaves, que había sido un personaje relevante durante la Segunda República, vivió los últimos años de su corta vida exiliado en Londres (estaba marcado por el régimen franquista) y su obra, salvo la biografía que hizo del torero Belmonte, estuvo durante medio siglo silenciada en España.

No fue hasta los años 90 que su figura y sus escritos volvieron a salir a la luz, gracias al trabajo de María Isabel Cintas que, aconsejada por un catedrático versó su tesis doctoral en la vida y obra del periodista y escritor sevillano; tarea que ha continuado una vez concluido el trámite académico.

Torrente y Suberviola
Un trabajo valioso el realizado Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente, que nos acerca a la vida y obra de Manuel Chaves Nogales, un periodista que con su buen hacer dignifica su controvertida profesión y presta un encomiable servicio a los ciudadanos.

Los entrecomillados están extraídos del libro de Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente: El hombre que estaba allí. (2013) - Libros.com 1ª edición 2013 - 155 páginas – Viene acompañado de un DVD

(1) Manuel Chaves Nogales: “Bajo el signo de la esvástica”. Publicado en Ahora, 23 de mayo de 1933
(2) Manuel Chaves Nogales: A Sangre y fuego. Prólogo del libro publicado por Ercilla, Santiago de Chile, 1937.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Parlamentarios o miembros de una ‘claca'?

El respecto no obliga a aplaudir

En una escena de una película española de los años cuarenta o cincuenta –era en blanco y negro- uno de los personajes dictaba un discurso a su secretaria. Hilvanaba las palabras en voz alta construyendo el contenido de su alocución, pero de tanto en tanto detenía su relato para indicar la reacción del auditorio en aquel momento: aplausos, murmullos, risas…

Es de suponer que la confección del discurso que el rey Felipe VI pronunció en la inauguración solemne de la legislatura no incluía el comportamiento que debían mantener los diputados y senadores durante su alocución, pero algunos analistas políticos dieron especial relevancia a este aspecto situándolo incluso por encima del contenido de la intervención del monarca. Como se sabe, el discurso finalizó con un aplauso que duró varios minutos de la mayoría de los asistentes al acto.

Aitor Esteban
Entre los que no secundaron esta actitud estaba el portavoz del PNV en el Congreso Aitor Esteban que, al igual que los miembros de su grupo parlamentario permaneció de pie en su escaño. Por este motivo fue entrevistado al día siguiente por Carlos Herrera, (1) quien le preguntó por qué no había aplaudido el discurso del rey, pero añadiendo una coletilla en que le hacía notar que su actitud era la misma que había seguido el grupo Unidos Podemos. Un argumento que aunque es muy utilizado en política tiene muy poca consistencia, porque manteniendo distintos planteamientos se puede converger en un aspecto puntual, hacer lo mismo no quiere decir ser ni pensar lo mismo. Pero además en este caso era falso. ¿Por qué? Como aclaró el diputado vasco él se había levantado tras el discurso, mientras el grupo Unidos Podemos había permanecido sentado.
Carlos Herrera

Es importante resaltar además los motivos que dio el congresista para justificar su actitud: no estaba de acuerdo con el contenido del discurso y aunque mostraba respeto al orador, al que luego saludó, consideraba que no tenía por qué aplaudir. A preguntas del entrevistador también indicó qué era lo que no le había gustado. Hubiera bastado para dejar clara su posición en el Parlamento si Herrera y luego Mayte Alcaraz no se hubieran empeñado en afearle su comportamiento teniendo en cuenta los beneficios que había obtenido el País Vasco desde que se instauró el actual régimen de monarquía parlamentaria, hecho que tensionó el tono de la entrevista quedando manifiestas las discrepancias de criterio.
Mayte Alcaraz

Los parlamentarios no son miembros de una claca*  a la que hay que dirigir, ni se debe confundir respeto con aplauso. El comportamiento del señor Esteban en este acontecimiento sirvió como excusa para desvelar algunos aspectos de sus postulados políticos, eso fue a mi entender lo positivo de la entrevista, aunque el tono empleado por los entrevistadores denotaba un sesgo prejuicioso hacia el personaje y su grupo. Pienso además que los comunicadores deberían huir de la superficialidad argumental basada en criterios exclusivamente estéticos. Estimo que la mayor contribución que pueden hacer a la audiencia es enriquecer su base de conocimientos y argumentos para ayudarles a comprender la realidad.


*claca, clac o claque
1. Conjunto de personas que aplauden en un espectáculo a cambio de remuneración o de entrada gratuita.

2. Cualquier grupo de personas que por principio alaba las acciones de otra

domingo, 20 de noviembre de 2016

Convivir en un ambiente viciado

Ninguna sociedad está completamente inmunizada

Hice mención de Fernando Aramburu*  hace unas semanas a cuenta de un comentario en una entrevista radiofónica** sobre los objetivos de la educación. Ahora reproduciré otros fragmentos de esta entrevista tras leer Los peces de la amargura.

Componen esta obra diez breves relatos que tienen como fundamento mostrar los efectos sociales de la actividad terrorista. Todos los personajes que aparecen son en sentido amplio víctimas del terrorismo. Unos en sentido estricto, porque sufren directa o indirectamente el impacto de la violencia. Otros porque son rehenes –por voluntad propia o empatía- del discurso de los que fomentan el odio disfrazándolo de patriotismo. Historias reales contadas de forma sencilla -quizá por ello más estremecedoras- con un lenguaje cercano –popular- y sobrio, donde pasado y presente se entrelazan para hacerlas más inteligibles.

Aramburu narra “una reunión de casos, de sucesos” y pretende “mostrar, sin meterme a juzgar” -el lector ya interpretará-: “Me niego a escribir historias en blanco y negro, de buenos y malos. Y de hecho si uno ha vivido de cerca este fenómeno –como ha sido mi caso- se da cuenta que hay muchos matices incluso dentro de las familias…”.

Fernando Aramburu
El libro se publico en 2006  y se puede pensar que la situación actual es muy distinta, pero el escritor donostiarra, que dice de sí mismo “soy un poco incómodo en la zona porque no repito consignas y pienso por mi cuenta”, advierte: “Ahora vivimos en una situación mejor que hace un par de décadas, sin atentados. Me preguntan a menudo si esto es la paz, y traslado esta pregunta a paisanos míos y recibo respuestas distintas… Hay muchas preguntas pendientes todavía y, particularmente, las generaciones futuras tienen derecho al recuerdo… Temo que se cierren mal las heridas… el sufrimiento de las víctimas ya no ocupa las primeras planas de los periódicos pero está ahí… Sigue habiendo homenajes a presos de ETA que salen. He vuelto a ver pintadas, fotos de presos por la calle; todo esto renueva, renueva algo que no ha pasado realmente. Particularmente a quien le han quitado un ser querido todo esto es muy doloroso. Luego hay elecciones y uno comprueba que los postulados que llevaron a numerosos jóvenes a cometer crímenes siguen recibiendo apoyo popular importante, todo esto es bastante entristecedor.

Lo que se cuenta en este libro se circunscribe a un ámbito social concreto, sin embargo bastaría dar un vistazo a la historia para darse cuenta que ninguna sociedad está completamente inmunizada de emular situaciones parecidas y que todos, en pequeña o gran medida, podemos contribuir para que haya una buena convivencia a nuestro alrededor.   

Reproduzco a continuación unos fragmentos del relato Después de las llamas –espero que la editorial no se enfade- que me parecen reveladores del estilo narrativo del texto y el clima social que retrata.***

Eusebio está en la habitación de un hospital recuperándose de las quemaduras sufridas por una botella incendiaria.
EL OTRO ENFERMO (de repente): No sé si vendrá la parienta porque anda sola con los animales y la huerta. Si viene me hacen ustedes un favor, éeh? Su señora y usted. No hablar de política. Ni una palabra.
EUSEBIO: ¿Y eso?
EL OTRO ENFERMO: Es que mi mujer y su familia son todos muy vascos. Demasiado. Lo llevan en la sangre.
EUSEBIO: Mire, aquí donde me tiene, soy nacido en Hernani.
EL OTRO ENFERMO: Bueno.
EUSEBIO: Mi difunta madre me tenía dicho que hasta los cinco años no aprendí el castellano.
EL OTRO ENFERMO: Normal.
EUSEBIO: Tengo apellidos vascos para llenar yo solo el listín de teléfonos. Y mi Martina es de Azpeitia y todos los años hace queso en casa, que una vez hasta ganó un concurso. En Tolosa, ¿eh?, no en cualquier sitio. ¡A ver quién nos gana a vascos!
EL OTRO ENFERMO: Mi parienta tiene mucho arranque.
EUSEBIO: ¡Pues mire que la mía!
EL OTRO ENFERMO: En casa, ella suele matar el txerri (cerdo). Dice: quita, quita. Ahí se queda, pues. Yo me voy a segar al monte. Al de un minuto el txerri ya se ha callado.
EUSEBIO: La mía al que mata es a mí. Todos los días. A todas horas.
EL OTRO ENFERMO: La parienta estará poco. Sola en casa, mucho no se puede quedar. Por eso pido: si podrían dejar un ratito el tema político... Si hablan de otra cosa ella es maja, ya verá. En misa siempre da limosna. Pero cuando hay manifestación en el pueblo, ahí va la primera.
Tras haber sido entrevistado por un periodista.
BEGOÑA: Mis amigas creen que te diste un trompazo en el almacén de la imprenta.
EUSEBIO: Tú déjales que crean.
BEGOÑA: Voy a quedar fatal cuando te vean en el periódico.
EUSEBIO: Bah, igual sacan un cachito sin foto en una esquina de la página. Me lo ha dicho el periodista.
BEGOÑA: Lo verán de todas formas. Espero que no hayas hablado de terrorismo ni nada por el estilo.
EUSEBIO: ¡Qué va! Cuatro bobadas.
BEGOÑA: Aitá, mira que nos metes en un lío que para qué.
EUSEBIO: ¿Y la hija?
MARTINA: Mejor no me hables de ésa.
EUSEBIO: Seguro que habéis vuelto a discutir.
MARTINA: Se ha marchado. Y el chaval también, sin subir a saludar a su padre.
EUSEBIO: Bueno, se habrá ido con la cuadrilla.
MARTINA: A sus amigos les ha contado una historia y ahora le da vergüenza que salga la verdad en el periódico.
EUSEBIO: ¿Una historia? ¿Qué historia?
MARTINA: Que te escaldaste las piernas en el trabajo. ¡A quién se le ocurre!
EUSEBIO: Y si me ven en el periódico, ¿qué? ¿He hecho algo malo?
MARTINA: En la cuadrilla por lo visto hay algunos abertzales que entienden estas cosas como les apetece. El hijo está preocupado. Él no me lo quería contar, pero mientras veníamos en el taxi se lo he sonsacado. Me huelo que se ha vuelto un poco abertzale. Las malas compañías.
EUSEBIO: ¿Abertzale, Pello? Coño, eso sí que no me lo esperaba. Ya me jodería. ¡Después de lo que me ha pasado!
MARTINA: Tendrás que hablar con él.
EUSEBIO: A ver qué le digo.


**http://www.cope.es/player/Escucha-la-entrevista-al-escritor-Fernando-Aramburu-en-Herrera-en-COPE&id=2016091210230001&activo=10

*** Fernando Aramburu: Los peces de la amargura. Tusquets. Colección Andanzas nº 612. 1ª edición 2006. Páginas 216, 227 y 232

sábado, 19 de noviembre de 2016

Ficciones y realidades que estremecen

Relatos que han hecho famoso un valle

Dos escritores donostiarras son los autores de los últimos libros que he leído, Ofrenda a la tormenta de Dolores Redondo y Los peces de la amargura de Fernando Aramburu. El primero una ficción inspirada en un hecho real, el segundo una  “reunión de casos, de sucesos” reales. Tienen en común que son relatos que estremecen por lo que se trasluce de ellos, tratando con sobriedad los aspectos macabros de las situaciones expuestas.

Ambos escritores acaban de publicar su último trabajo, Patria Aramburu y Todo esto te daré Redondo, galardonado con el premio Planeta. Ambos han sido entrevistados recientemente con motivo de la presentación y promoción de sus trabajos. A Dolores ya la había escuchado en 2013 cuando presentó su primera novela; en el caso de Fernando era el estreno. De esas entrevistas surgió el interés por leer alguna de sus obras.

Dolores Redondo
en el Valle de Baztán
Los libros de Dolores Redondo están muy solicitados en la biblioteca, pero coincidió que en una de las recientes visitas vi expuesta en lugar destacado Ofrenda a la tormenta, que es, en palabras de la autora, el tercer trozo de una extensa novela que se inició con El guardián invisible, que junto con Legado en los huesos conforman la trilogía de Baztán.

¿Qué le impulsó a escribirlas? La autora lo explica al final del texto que he leído: “puse… mucho de lo que me ha configurado personalmente: una familia matriarcal y el mundo mitológico que por suerte formó parte de mi infancia y que, con otros nombres, se ha preservado en el valle de Baztán como en pocos lugares; y también algunos aspectos que me fascinan literariamente y que tienen que ver con la progresión de una investigación policial”.

Pero el argumento está inspirado en un suceso real: “Fue una noticia en la prensa, breve, siniestra, cargada de dolor, injusticia y miedo, suficiente para impactarme y quedarse como un fantasma omnipresente en mi memoria.” La víctima era una niña que «se llamaba Ainara y tenía catorce meses cuando fue asesinada», según había leído. Indagó pero “el silencio parecía haber sepultado aquel horrible hecho” hasta que se produjo “la confesión de un testigo arrepentido que afirmaba haber participado junto a un grupo de personas en el crimen ritual de un bebé de apenas catorce meses”. “Los hechos habían ocurrido treinta años atrás en un caserío de una localidad Navarra, y los propios padres de la niña la habrían entregado como sacrificio, haciendo desaparecer después el cadáver y uniéndose al riguroso pacto de silencio que todos los miembros de la secta habrían respetado hasta la actualidad”.

Elizondo
Hace hincapié en que lo que relata es una ficción: “La historia está basada en aquella noticia, en un puñado de datos y muchas suposiciones. Lejos de mi deseo pretender que lo que plantea la novela constituya una hipótesis de lo que ocurrió. Me importaba resaltar la potencia de unas creencias para provocar actuaciones monstruosas, algo que lamentablemente no tiene nada de ficción y es, de hecho, muy real. Doctrinas pervertidas que se sustentan con la sangre de los inocentes. El mal, no los malvados, sino el mal.

La protagonista es Amaia Salazar, una inspectora de la Policía Floral instruida en el FBI, a la que la autora define como 'una mujer muy emotiva, muy fuerte y a la vez muy sensible’, que ha vivido toda su existencia, especialmente durante la infancia, amenazada por su madre.

Observo que la escritora se deja llevar por estereotipos al retratar a un peculiar sacerdote y sorprende el comportamiento de un seductor juez y las escasas cautelas que Amaia toma con él, cegándola profesional y afectivamente –quizá sean exigencias de lo que predomina en ámbitos artísticos-. Pero estas salvedades no impiden considerar que la obra en su conjunto es meritoria por su estilo, tanto por el tratamiento del lenguaje, como por las descripciones y el desarrollo de la trama. Se lee con facilidad, mantiene la tensión narrativa y pese a su extensión no he percibido la inclusión de capítulos prescindibles. Por todo ello no me extraña el éxito que ha conseguido.

Entrevista a la autora durante la presentación de su primera novela: http://www.cope.es/player/id=2013011422010001&activo=10

Entrevista a la autora durante la promoción de Ofrenda a la tormenta:
http://origin-www.cope.es/player/Entrevista-a-Dolores-Redondo-en-Fin-de-Semana-COPE&id=2014121218520001&activo=10

viernes, 11 de noviembre de 2016

A propósito de un ‘tuit’ prorevolucionario

Ignorancia, ceguera o frivolidad

Escribe Andrés Trapiello en el prólogo del libro de El maestro Juan Martínez que estaba allí : “Después de triunfar en los cabarets de media Europa, el bailarín flamenco Juan Martínez, y su compañera, Sole, fueron sorprendidos en Rusia por los acontecimientos revolucionarios de febrero de 1917. Sin poder salir del país, en San Petersburgo, Moscú y Kiev sufrieron los rigores provocados por la Revolución de Octubre y la sangrienta guerra civil que le siguió.

Andrés Trapiello
Y continúa “El gran periodista sevillano Manuel Chaves Nogales conoció a Martínez en París y asombrado por las peripecias que éste le contó, decidió recogerlas en un libro… Se trata… de una novela que relata los avatares a los que se ven sometidos sus protagonistas y cómo se las ingeniaron para sobrevivir.” (1)

No deja de ser un texto que narra una experiencia personal, pero su lectura me permitió tener una visión más clara del proceso previo y posterior a la revolución rusa de 1917. Algunas películas que he visto como Doctor Zhivago o El Don apacible glosan en sus argumentos este periodo convulso de la historia.

Alberto Garzón
El 7 de noviembre el coordinador general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ‘tuiteó’:  “Hoy es el 99 aniversario de la revolución rusa de 1917; una revolución contra ‘El Capital’. #RevolucionEs Paz, Pan y Tierra.” (2) Conocí de su existencia a través del comentario de Santiago González en los micrófonos de Herrera en Cope. Una intervención que, despojada del tono irónico que imprime el periodista, aporta unos datos dignos de ser tenidos en cuenta para valorar el mensaje de Garzón:

Santiago González
Revolución es paz: en febrero de 1918 comenzó la guerra civil que en tres años costó nueve millones de muertos.

Revolución es pan: al terminar la guerra en 1921 comenzó una hambruna que produjo más un millón de muertos por inanición. El holomodor,  (3) palabra ucraniana que define la gran hambruna decretada por Stalin en  1932 y 1933, ésta adrede, produjo una cantidad de muertos en Ucrania y Kazajistan que podría llegar a los diez millones de víctimas, mientras Stalin exportaba trigo de Ucrania tirando los precios. El que quiera saber algo de esto tiene un libro capital Tierras de sangre de Timothy Snyder. Se llegó a practicar el canibalismo en familia.

Revolución es tierra: en 1921 la superficie cultivable era el 62% de la que había antes de la revolución.” (4)

Preguntándome sobre cómo podría interpretarse el mensaje del líder de IU se me ocurren tres posibilidades:

1) Se trata de un problema semántico donde colisiona el significado que el autor da a las palabras ‘paz’, ‘pan’ y ‘tierra’ con lo que habitualmente se entiende sobre ellas. Ya sabemos que la manipulación del lenguaje es una de las actividades más preciadas de la propaganda. ¿Recordáis los lemas proclamados en 1984 de Orwell?

2) Es consecuencia de la ceguera producida por prejuicios ideológicos, que implica que los hechos deban interpretarse de manera que encajen con los cánones que prefija la ideología.

3) Es una frivolidad que se podría describir con la frase: No dejes que la realidad te estropee un pomposo ‘tuit’.

No ha de extrañar que el ‘tuit’ haya generado múltiples y diversas reacciones, el personaje y el foro utilizado lo favorecen. A pesar de discrepar sobre su contenido ha supuesto un nuevo aprendizaje, incorporando conocimientos y reflexionando sobre ellos.


(4) http://www.cope.es/player/nombre=herreraencope_081116_8-9&id=2016110809100001&activo=10 (el fragmento seleccionado se encuentra entre los minutos 22:50 y 24:15)