En busca del clic redentor
El debate en torno a las tecnologías de la información y
comunicación da mucho de sí. ¿Son útiles?, ¿son perniciosas?, ¿hay que aprender
a modularlas?, ¿qué aportan a la vida humana?
La obsesión por llegar rápido a la solución impide conocer,
descubrir, el recorrido que lleva a ella y nos deja indefensos ante cualquier contratiempo
que surja al aplicarla, sumiéndonos en un estado de ansiedad, como el que
expresa el pedagogo Gregorio Luri: «Yo hablo en un curso de una neurosis de los
padres jóvenes. Yo diría que básicamente lo que les pasa es que no tienen
suficiente con hacerlo bien, quieren hacerlo pluscuamperfecto. Y buscan esa
respuesta exacta en algún sitio, porque como estamos envueltos en una cultura
tecnológica que nos viene a decir que para cada problema hay una respuesta
concreta, exacta y precisa, pues hacemos esa traslación de lo tecnológico a lo humano»
(2).
Se añade a ello que las estrategias comerciales de las empresas tecnológicas dificultan o, incluso, impiden prestar suficiente atención a los efectos de su uso. Preguntado sobre cómo están influyendo las nuevas tecnologías en la educación Luri responde: «Las tecnologías, las nuevas tecnologías, llevan un ritmo de desarrollo que es muchísimo más acelerado que nuestra capacidad para analizar sus consecuencias» (2).
Las continuas novedades tecnológicas que salen al mercado no
dejan espacio para una reflexión serena que permita valorarlas en profundidad y
el impulso hacia lo nuevo desprecia lo existente, como apunta Hadjadj: «El
culto a la innovación encuentra su sentido profundo en el nihilismo. Según el
culto a la innovación, lo que ya existe no vale nada; solo tiene verdadero
valor lo que va a existir más adelante, y que se puede reservar y preparar con
un precio desafiante para cualquier competencia. El objeto n+1 vuelve obsoleto el n,
antes de quedar el mismo obsoleto por la llegada del objeto n+2. He aquí por qué el culto a la
innovación se inserta en la “cultura del descarte”» (3).
La tecnología es una herramienta que nos facilita la vida en
algunos aspectos, pero su atractivo puede crearnos una dependencia que no nos
conviene permitir. Esta es una de las grandes batallas que tiene que librar el ser humano en nuestro
tiempo.
(1) Fabrice Hadjadj: Por
qué dar la vida a un mortal y otras lecciones. Título original: Perché dare
la vita a un mortale (2020). Editorial: Ediciones Rialp – Colección:
Pensamiento actual, número 30 – 1ª edición (2020). Traductora: Elena Álvarez.
219 páginas. Capítulo 8, epígrafe ‘El fin del hombre moderno’, páginas 157-158.
(2) Entrevista a Gregorio Luri en Aprendemos juntos. Extraido de https://aprendemosjuntos.bbva.com/especial/la-atencion-es-el-nuevo-cociente-intelectual-gregorio-luri/

