Un testimonio que desborda
No lo tenía previsto pero
me encontraba en la tesitura de decidir postergar la compra de un libro que me
interesaba o adquirir otro para que el importe de ambos completara
aproximadamente el valor del billete que tenía. No había quien me pudiera dar
cambio en la parroquia donde estaban expuestos para la venta, tan solo una
rendija para introducir el dinero. Así es como llegó a mis manos una semblanza
biográfica de Clara Badano (1).
Todavía lo estoy leyendo,
este tipo de textos me gusta degustarlos poco a poco, en este caso a capítulo
diario, pero me llamaron la atención algunos comentarios de su autor en la
introducción al relato. En primer lugar que glosaba la figura de una joven mujer
beatificada por la Iglesia Católica quien se confesaba alejado de la fe –va
dejando constancia de ello durante la narración-, pese a estar bautizado, haber
pertenecido al mismo Movimiento que Clara y contar con múltiples testimonios
ejemplares a su alrededor de fieles que la han vivido o la están viviendo con
intensidad. Algo que confirma lo que he oído repetidamente, que la fe es un don
inmerecido –aunque cueste entenderlo a quienes hemos sido bautizados en la
niñez y vivido en un ambiente cultural con abundantes referencias cristianas-.
También que es una virtud que crece con la práctica, no exclusivamente en su
manifestación externa, sino básicamente en el modo de afrontar las múltiples
experiencias a las que nos enfrentamos. Pienso que la vida de fe está
entretejida de microconversiones que ayudan a avanzar y cuando estas faltan se
resquebraja, pudiendo llegar a marchitarse.
![]() |
| Franz Coriasco |
Han pasado ocho años desde
que se publicó el libro y desconozco si la relación de Franz Coriasco con Dios
sigue siendo la misma. Conoció a Clara desde su infancia porque era la mejor
amiga de su hermana menor Chicca, que le animó a escribir sobre ella. Me ha
gustado su planteamiento (2): “intentar huir en la medida de lo posible de las
trampas y tópicos propios de toda indagación retrospectiva. Y no descuidar los
recovecos, sobre todo los menos trillados por las hagiografías clásicas, quizá
hurgando por donde el fulgor de la santidad ensombrece y anula los detalles y
el contorno”. ¡Cuántas biografías de santos, quizá con la intención de realzar
su figura, los presentan como si fueran seres anómalos a la condición humana!
![]() |
| Los padres de Clara: Ruggero y Maria Theresa, con Chicca Coriasco |
Prosigue: “Te confieso que
también albergo la esperanza de encontrar en Chiara Luce * unos cuantos
defectos… porque creo que una de dos: o un santo sin defectos no es lo bastante
santo, o, a diferencia de lo que siempre me han contado, la santidad no está
hecha para todos.” Quizá pensaba en aquellas palabras de San Pablo: “ésta es la
voluntad de Dios: vuestra santificación”. (3)
El último párrafo que
quiero destacar es la percepción de la santidad que le ha dejado a Coriasco profundizar
en el camino recorrido por Clara: “Si pienso en la beata Chiara Luce por como
la conocí, sólo dos cosas sé o presumo. Primero: uno no nace santo, pues la
santidad es un oficio –además de una opción- que se aprende sobre la marcha.
Segundo: una historia de santidad no tiene un final feliz, porque es una
historia que no termina nunca.”
![]() |
| Felicitación de Navidad en 1989 |
Cuesta entender, como deja
patente Coriasco, porque la enfermedad se ceba en una persona joven y vital que
comparte la mayor parte de las inquietudes de las chicas de su edad. ¡Cuántos
proyectos truncados!, podemos pensar. Pero la vida no es una estadística que
crea unas expectativas en la esperanza de vida. A Clara le faltaban
unas pocas semanas para cumplir diecinueve años cuando falleció como
consecuencia de un cáncer que se manifestó dos años antes y exigió un duro y
doloroso tratamiento para intentar superarlo. Físicamente no lo logró, pero la
grandeza de alma con que lo afrontó no se improvisa, sino que brota como consecuencia
de lo que había ido madurando en su interior, que está dejando una fructífera
estela.
(1) Franz Coriasco: Clara Badano. “Chiara Luce” vista de tejas
abajo. Título original: Dai tetti in giù. Chiara Luce Badano raccontata
«dal basso» (2010). Editorial: Ciudad Nueva. Colección: Testimonios. 157
páginas.
(2) Libro citado, capítulo Promesas y premisas, página 9
(3) 1ª carta a los Tesalonicenses
capítulo 4, versículo 3
* Sobrenombre que le puso
la fundadora del Movimiento, Chiara Lubich





































