miércoles, 16 de octubre de 2019

Dominar al elefante

Las emociones a buen recaudo


Mago More
En una charla en el colegio nos comentaron que la conducta es consecuencia de una emoción gestionada por la razón. Las emociones no se pueden evitar pero sí se pueden controlar con la razón. Sin embargo, la emoción y la razón no actúan al unísono, sino que la primera actúa con mayor rapidez y puede dominar la respuesta del individuo, que luego tratará de justificar racionalmente sus decisiones emocionales.

Mago More, en su intervención en el proyecto educativo Aprendemos Juntos, lo glosaba con su habitual gracejo sirviéndose de una metáfora de origen budista utilizada por psicólogo social Jonathan Haidt en La hipótesis de la felicidad:
“Nosotros somos un jinete a lomos de un elefante. El elefante es absolutamente emocional y el jinete es el racional. Os imagináis un jinete tratando de domar a un elefante. Necesitamos a los dos. ¿Por qué? Porque el elefante es muy rápido, es emocional, lo quiere todo y lo quiere ya; pero el jinete, que es enclenque, que trata de dominar a la bestia, nos sirve porque es el que ve las metas a medio y largo plazo. Es decir, necesitamos a los dos. ¿Pero qué ocurre? Que cuando hay un conflicto entre el jinete y el elefante, ¿sabéis quién gana? Gana siempre, siempre, siempre el elefante. Siempre. Porque es mucho más rápido, porque es emocional, porque lo quiere todo y lo quiere ya.” (1)

Haidt afirma que se inspiró en Buda: “Un hombre sabio debe aprender a controlar su mente como el entrenador a su elefante” (2) y considera que “en general, las emociones y las intuiciones conducen nuestro razonamiento. Pero si el elefante se enfada, podemos garantizar que el razonamiento que produzca el jinete será malo.” (3) Entonces lo único que podrá hacer el domador es justificar esa decisión a posteriori de una manera más o menos convincenteLos seres humanos somos extraordinariamente hábiles a la hora de justificar lo que nos empeñamos en hacer de forma instintiva. (2) Freud lo llamó racionalización, hoy se denomina razonamiento motivado.

En los campos de fútbol he visto a veces comportamientos desaforados protagonizados por personas que ostentaban un cargo importante en la sociedad, como aquel don Pancracio Sabino de la cuña publicitaria institucional, que era muy educado y fino, pero que el domingo en la grada se comportaba como un tigre de bengala –chillaba como un energúmeno-. Pero sabemos que el fútbol no tiene la exclusiva de comportamientos desquiciados de personas que en otros ámbitos actúan con cordura, incluso con excelencia. La política también es un campo propicio como apunta Haidt: es sorprendente cómo personas tan brillantes se vuelvan tan estúpidas cuando hablan de política. Ocurre porque están en juego el prestigio y el poder de sus equipos. Intentan justificar como sea sus decisiones irracionales. Y el espectáculo resulta a menudo penoso.” (2)

Dice Marian Rojas que “toda emoción viene precedida de un pensamiento” y que “el sentimiento es la reacción física a esa emoción”. (4) ¿Cómo surge y cómo se alimenta ese pensamiento? Son factores influyentes el ambiente en que se está inmerso –familiar, social, cultural…-, la experiencia vital, la formación recibida, la publicidad, la propaganda….

Haidt observa en la política estadounidense un comportamiento peligroso, del cual no estamos inmunes en nuestro país: “Hoy, si quieres saber qué van a votar los ciudadanos, no preguntes por sus anhelos o aspiraciones; averigua qué odian. Esto afecta también a la fidelidad de voto: la reduce de manera sustancial. Hoy el único compromiso real del votante es seguir odiando al objeto de su odio.” (2) Es consecuencia de la polarización política cada vez más acusada que se vive en el país americano.

Y continúa: “La deshumanización del adversario es propia de nuestra naturaleza. Está en la etnografía y explica los genocidios. Se deshumaniza para poder matar. En la política ocurre algo parecido. Cuando la enemistad es sustituida por el asco, no hay posibilidad de negociación, transacción o reconciliación. Ocurre igual en los matrimonios: una pareja que se enfada tiene solución; una pareja donde hay asco o desprecio va directa al divorcio. Por eso hay políticos que alientan el asco al adversario.” (2)

Dejar que el menosprecio o el odio nos invadan tiene efectos tóxicos y corrosivos en nuestro comportamiento. Conviene no caer en la trampa de quienes lo estimulan para rentabilizarlo social o políticamente, aunque el objetivo final que se persiga nos parezca atractivo. ¿Adónde me lleva? ¿Qué efectos tiene en mi carácter y mis relaciones personales? Son preguntas que nos deberíamos hacer antes de dejar que los sentimientos, no suficientemente madurados, nos arrastren.

Dominar al elefante, ¿cómo? Para Mago More la clave para conseguir las metas que uno se propone no radica tanto en la motivación como en la fuerza de voluntad, una cualidad que se consigue a base de insistir: “Lo que tienes que hacer es entrenar, entrenar, entrenar, conseguir músculo. ¿Y esa fuerza de voluntad cómo se consigue? Pues a través de los hábitos. Cuantos más hábitos vas haciendo, más vas entrenando a fuerza de voluntad. Y es una cuestión de hábito, hábito, hábito y hábito.” (5)

Pero no basta con lo que uno puede hacer consigo mismo. Cuando empecé a leer Camino me impactó el primer punto: Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. —Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.” (6) Adaptándolo cada uno a sus propias creencias el mensaje que traslada es válido para todos y fructífero para la vida en sociedad.

(1) Mago More (José Luis Izquierdo) en Aprendemos Juntos. Se puede ver toda la intervención en video y escrita en https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/nunca-te-arrepentiras-de-perseguir-tus-suenos-mago-more/ El fragmento se encuentra entre los minutos 25:59 i 29:51
(2) Jonathan Haidt, entrevista de Cayetana Álvarez de Toledo publicada en El Mundo el 8 de octubre de 2018. Fuente: https://www.elmundo.es/opinion/2018/10/08/5bba0870268e3ebc3a8b45cc.html
(3) Jonathan Haidt, entrevista de Daniel Arjona publicada en El Confidencial el 1 de octubre de 2019. Fuente: https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-10-01/jonathan-haidt-transformacion-mente-moderna-entrevista_2262128/
(4) Marian Rojas Estapé: Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018). Editorial: Espasa – 10ª edición (2019). 231 páginas. Capítulo: 5. Vivir el momento presente, página 117.
(5) Mago More, intervención citada. Fragmento entre minuto 29:51 i 33:14
(6) Josemaría Escrivá de Balaguer: Camino, punto 1. Fuente: http://www.escrivaobras.org/book/camino-punto-1.htm

sábado, 12 de octubre de 2019

Los papeles en su sitio

Juicio a Dios (y II)


En la publicación anterior hacía hincapié en la increencia que se sustenta en la decepción que produce que no se cumplan las expectativas que uno espera de la providencia divina: porqués que no encuentran paraqués.

En las sociedades acomodadas o ilustradas la relación con Dios se resiente porque la sensación de bienestar va unida a la presunción de autonomía existencial, que relega la influencia divina a tradiciones culturales y rituales que apenas tienen incidencia en la conducta habitual o se considera anacrónica.

Jacques Servais le preguntaba sobre ello al papa emérito Benedicto XVI (1) haciendo referencia a lo que había escrito el año 2000 en la revista Communio en el que comparaba ‘la experiencia religiosa de Lutero… dominada por el terror ante la cólera de Dios’, con el sentimiento del hombre moderno, marcado más bien por la ausencia de Dios’, para el que ‘el problema no es tanto cómo asegurarse la vida eterna, sino más bien garantizarse, en las precarias condiciones de nuestro mundo, un cierto equilibrio de vida plenamente humana.’

Dios marginado de la vida, un estorbo para los prosaicos anhelos humanos marcados por el utilitarismo, que contrapone vivencia y trascendencia: ‘Primum vivere deinde philosophari’. El pontífice emérito, sin embargo, incide en unas tendencias que suponen un cambio de papeles entre la criatura y el Creador: Para el hombre de hoy, respecto al tiempo de Lutero y a la perspectiva clásica de la fe cristiana, las cosas, en cierto sentido, se han vuelto del revés; o sea, ya no es el hombre quien cree necesitar la justificación ante Dios, sino que es del parecer de que Dios es quien debe justificarse de todas las cosas horrendas presentes en el mundo y ante la miseria del ser humano, cosas todas que, en última instancia, dependerían de Él.”

Benedicto XVI
Dios en el banquillo de los acusados convertido en el chivo expiatorio de todo aquello que daña la sensibilidad buenista de un ser humano inmerso en la cultura del bienestar, que suele ser impermeable a reconocer la mínima autocrítica por su comportamiento: si las cosas son así es porque Dios lo permite o no hace nada para evitarlo, y tiene que rendir cuentas por ello.

Jacques Servais
Asumido este planteamiento cabe reformular cuestiones doctrinales para que encajen, como advierte Benedicto XVI: “A este propósito, me parece indicativo que un teólogo católico asuma de modo directo y formal dicho enfoque: Cristo no habría padecido por los pecados de los hombres, sino que habría, por así decir, borrado las culpas de Dios. Es decir, Cristo sufriendo y muriendo en la cruz para disculpar y reparar lo mal que lo había hecho su Padre (¿?) -‘hay gente pa tó’-. Un criterio que podría llevar a la conclusión de que todavía no ha escarmentado. El papa emérito responde de una manera más razonada a dicho teólogo: al dar la vuelta a esa perspectiva, surge la siguiente verdad: simplemente Dios no puede dejar como está la masa del mal que deriva de la libertad que Él mismo ha concedido. Solo él, viniendo a formar parte del sufrimiento del mundo, puede redimir el mundo.”

A Dios se le margina, se le culpabiliza o criminaliza y, con un cierto aire supremacista, también se le imponen deberes: “el hombre de hoy tiene mayormente la sensación de que Dios no puede dejar que se pierda la mayor parte de la humanidad. En este sentido, la preocupación por la salvación típica de un tiempo casi ha desaparecido.” Quizá se trate de una interpretación distorsionada, que abusa de la bondad de Dios, de las palabras de san Pablo: “(Dios) quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.” (2)

El retorno del hijo pródigo
de Rembrandt
Sin embargo, Benedicto XVI considera que continúa existiendo, de otro modo, la percepción de que necesitamos la gracia y el perdón. Para mí es un «signo de los tiempos» el hecho de que la idea de la misericordia de Dios sea cada vez más central y dominante”, tras el impulso que le dio el papa Juan Pablo II que afirmaba: “que la misericordia es la única verdadera y última reacción eficaz contra la potencia del mal. Solo donde hay misericordia acaba la crueldad, acaban el mal y la violencia.” Un testigo que ha recogido su sucesor, el papa Francisco, en su práctica pastoral: Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras la justicia nos asusta en su presencia. En mi opinión, esto demuestra que, bajo la pátina de su seguridad y de su justicia, el hombre de hoy esconde un profundo conocimiento de sus heridas y de su indignidad ante Dios. Está esperando la misericordia.”

Misericordia quiere decir brazos abiertos para acoger a pesar de los pesares, siempre que se esté dispuesto a ser acogido, como enseña Jesús en la conocida parábola del hijo pródigo: la respuesta amorosa y gozosa del padre respecto a un hijo que le había abandonado y regresa, consciente de su situación miserable tras llevar una vida azarosa, acercándose a su progenitor reconociendo su detestable comportamiento: “’Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo’.” (3) Para restablecer la buena sintonía en la relación con Dios es necesario situarse en el lugar que a uno le corresponde: “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, dice san Agustín. (4)

(1) Benedicto XVI: La fe no es una idea sino la vida, entrevista de Jacques Servais publicada en L'Osservatore Romano el 23 de marzo de 2016, que también está incluida en el libro de Daniele Libanori: Per mezzo de la fede. Doctrina de la giustificazione ed esperienza di Dio nella predicazione de la Iglesia e negli Esercizi Spirituali . La entrevista completa traducida por Luis Montoya se puede consultar en https://www.almudi.org/articulos/10669-la-fe-no-es-una-idea-sino-la-vida.
(2) 1ª Carta de san Pablo a Timoteo, capítulo 2, versículo 4
(3) Evangelio según san Lucas, capítulo 15, versículo 21
(4) San Agustín de Hipona: Sermón 169, número 13

miércoles, 9 de octubre de 2019

Guionistas improcedentes

Juicio a Dios (I)


La felicidad no es lo que nos pasa, sino cómo interpretamos lo que nos pasa. Depende de la forma en que asimilamos una realidad, y nuestra capacidad de orientar o enfocar dicha asimilación” (1). Lo he leído en Cómo hacer que te pasen cosas buenas, el exitoso libro de Marian Rojas Estapé, cuya primera frase es un latiguillo que repite con asiduidad la autora en diferentes canales de comunicación.

Hace un par de días leía en La Vanguardia una entrevista a Antoni Miquel, cuyo nombre artístico como vocalista de los Sirex es Leslie, en la que le preguntaban si era creyente y contestaba: “La primera comunión iba a hacerla con mi compañero de pupitre, Torres… Yo hice la primera comunión... y Torres no apareció… Venía desde casa y una maceta cayó en su cabeza. Quedó parapléjico. Teníamos ocho años. Qué angustia sentí. ¿Y Dios? ¿Por qué? Nadie ha sabido explicarme... Por eso yo no puedo creer.” (2)

Antoni Miquel 'Leslie'
Ese “no poder creer” era también esgrimido por un veterano periodista en una entrevista porque a su hijo, nacido con una discapacidad severa, le habían estafado la vida. Sin embargo, esta aseveración no ha impedido al músico colaborar con la obra social de un sacerdote: “Por el Pare Manel, ¡lo hago todo!” y que una ese rasgo de generosidad a lo que aprendió de su madre: “Manos que no dais... ¿qué esperáis?”. Tampoco fue óbice para que el periodista durante la entrevista, al oír el relato del padre de un joven en una situación parecida a la de su hijo, le diese un abrazo y admirase su fe. (3)

Fotograma aludido de Chester Sapiens
Contrastes aparentes en el comportamiento que pueden parecer paradójicos para quien mira a los demás con rigidez; y que deberían servir de estimulo para actuar con prudencia ante la tentación de encasillar a las personas: Para juzgar con equidad hay que ser muy empático y recabar previamente mucha información de la que no solemos disponer. En cualquier caso, siempre será más prudente permanecer en silencio. El silencio es el portero de la intimidad.” (4), escribe también Marian.

Marian Rojas
¿Y Dios? Muchas de las incomprensiones y deserciones que surgen al relacionarse con Él se derivan de una rebelión contra todo aquello que estremece o no gusta de lo que nos afecta; al tiempo que se descarta o minimiza su influencia en todo lo que se considera positivo de lo que nos ocurre. Se critica el guion con la arrogancia de quien piensa que él lo haría mucho mejor, sin tener en cuenta que cada uno comparte protagonismo con miles de millones de seres humanos que con sus decisiones y comportamientos afea o embellece su contenido, porque el Director ha querido que los actores participen activamente con su libertad, no sean simples mecanismos pasivos que se limitan a seguir instrucciones; aun a riesgo de los desaguisados que puedan cometer cuando van a su bola. Participamos de la película pero hay muchas partes del guion que ignoramos -se escapan a nuestro entendimiento- y eso es en ocasiones motivo de rebeldía o rechazo.

La fe no es una opción; la fe es un encuentro, cuyo efecto en cada uno se va labrando día a día –a veces con pruebas difíciles de superar- con las decisiones y comportamientos que se van tomando. Los surcos constituyen el testimonio. «La fe cristiana no es una idea, sino una vida», dice el papa emérito Benedicto XVI en una entrevista concedida al jesuita Jacques Servais a la que me referiré en el próximo escrito de este blog.

(1) Marian Rojas Estapé: Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018). Editorial: Espasa – 10ª edición (2019). 231 páginas. Capítulo: 5. Vivir el momento presente, página 115
(2) Entrevista de Víctor M. Amela en La Contra a Antoni Miquel ‘Leslie’, publicada en La Vanguardia el 7/10/19. Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20191007/47848463046/manos-que-no-dais-que-esperais.html
(4) Marian Rojas, obra citada, Capítulo: 2. El antídoto al sufrimiento: el amor, páginas 41-42