jueves, 28 de octubre de 2021

La aventura de vivir

Protagonismo activo hasta el final

Un ¡eureka! anunciaba la publicación de Youtube, un cebo que incitó mi curiosidad para indagar a qué se refería (1). Lo que encontré relevante llegó al final del video cuando el entrevistador, Joe Rogan, hace una reflexión para dar pie al comentario del psicólogo clínico Jordan Peterson: «Siempre hay progreso hacia la utopía, ¿verdad? Este es el objetivo último si preguntas a la gente ¿qué te gustaría conseguir con la civilización? Me gustaría que todo el mundo fuera feliz y que todo el mundo se lleve bien; que no haya guerras, no haya sufrimiento, etc. Pero en la forma de aprender sobre ti mismo y sobre la vida tienes que superar adversidad, tienes que experimentar cosas. Y estoy convencido que para apreciar de verdad el amor tienes que haber sentido odio; para realmente apreciar camaradería tienes que haber sentido soledad…»

En la parte final de su respuesta Peterson alude a la historia de Abraham (2), del que destaca que ya siendo provecto y con una vida resuelta es llamado a protagonizar una aventura que no tiene nada que ver con las ofertas que ofrece el Imserso o la publicidad multimedia para jubilados. Ha de despedirse de su zona de confort -«dejando atrás la tienda de su padre, su comunidad y su país»-, abandonar su tierra para dirigirse a otra desconocida para él, fiándose de una promesa que le hace Dios que humanamente es de locos, incomprensible –toda vocación divina es una locura para el establishment humano-. No en vano Abraham es considerado el padre de la fe por judíos, cristianos y musulmanes. El itinerario que realiza Abraham está lleno de dificultades, sin embargo su confianza no flaquea aunque la promesa tarde en cumplirse.

Se puede deducir de la intervención de Peterson que no es un profesor que se limita a dar clases estandarizadas, soltando el rollo –la chapa en terminología actual- que tiene preparado desde mucho antes y conserva esa sana curiosidad, esa capacidad de asombro, que le permite hacer nuevos descubrimientos sobre algo ya conocido: «me di cuenta mientras daba mis clases el año pasado –la entrevista se realizó en noviembre de 2018- que es una llamada a la aventura. La forma correcta de conceptuar lo que estamos hablando no es que la utopía sería un lugar en el que todo el mundo es feliz. Y creo que sobre lo que acabas de exponer necesitas esa polaridad. La gente necesita una carga, necesitamos adversidad y necesitamos dificultad. Necesitamos todo ello. Por lo que quizás lo que quiera es una aventura, la mayor aventura que puedas tener y eso implicaría algo contra lo que empujar. ¡Supondría un reto de verdad!»

Fragmento de la obra de Dovstoyevski
en versión catalana que incluye la
referencia que hace Peterson 
Peterson complementa su exposición aludiendo a las Memorias del subsuelo de Dostoyevski (3), un libro crítico con el socialismo utópico en el que “el narrador observa que la sociedad utópica elimina el sufrimiento y el dolor, pero el hombre desea ambas cosas y las necesita para ser feliz. Sostiene que eliminar el dolor y el sufrimiento en la sociedad quita la libertad de un hombre.” (4) En el fragmento que menciona Peterson, Dostoyevski expresa con un lenguaje descarnado la rebeldía que subyace en el ser humano hacia lo establecido por muy apetecible que parezca: «Lo que dice Dostoyevski es que los seres humanos somos unas criaturas muy peculiares a las que si se nos da una utopía, no hacer nada más que comer tarta y ocuparnos con la continuidad de la especie… lo primero que haríamos sería destrozar todo en pedazos para que así algo inesperado y problemático sucediera. Porque estamos creados para la aventura, no para la paz y la felicidad

Recuerdo que cuando mis hijas estaban en las primeras etapas de escolarización me sorprendía que en las reuniones de madres y padres nos informaran una y otra vez a las sucesivas crisis asociadas a cada edad. Pensaba entonces y lo comentaba con mi esposa ¿cuándo habrá una época estable? La respuesta nos la da la experiencia: NUNCA. Así que conviene olvidarse de soñar con retiros dorados, porque lo habitual es que vayan surgiendo contratiempos de distinta índole, que eviten o nos saquen de la perniciosa modorra o de los aires de suficiencia a los que podemos tender.

Leía en la introducción al libro de los Números, después de haber escuchado en Youtube la explicación de mosén Beto Sols en su curso bíblico: “el tiempo de peregrinación por el desierto pervivió en la memoria de Israel como una época dorada de relación con Dios, en contraposición al aburguesamiento y relajación que se producirían en épocas posteriores” (5). En épocas de dificultad no se suele estar por puñetas y se pone atención en lo básico, en lo que se considera más valioso; sin embargo las épocas de bonanza son propicias al desmadre.

El mensaje que me sugiere la intervención de Peterson tiene dos vertientes. Una de ellas es que las facilidades y comodidades que se nos ofrecen pueden derivar en esclavitudes. La otra es que nunca en nuestra vida es el momento de tirar la toalla, darse por vencido o amortizado. Y eso significa que no hay que tener miedo a emprender iniciativas o adquirir compromisos que puedan enriquecernos humanamente, tengamos la edad que tengamos. No hay que pensar que ya hemos cumplido mientras seguimos vivos, siempre habrá algo que poder aportar y algo que revitalizar en nuestro interior.

(1) Reproducción en El Rincón del Millennial de un fragmento de la entrevista a Jordan Peterson en el capítulo 1208 de The Joe Rogan Experience. Extraído de https://www.youtube.com/watch?v=cvE30M-p2e0

(2) La historia de Abraham se desarrolla entre los capítulos 12 a 25 del Génesis

(3) El fragmento al que hace referencia Peterson se encuentra en Memorias del subsuelo de Dostoyevski, primera parte: El subsuelo, capítulo VIII

(4) Extraído de https://en.wikipedia.org/wiki/Notes_from_Underground

(5) Ver Biblia de Navarra, Introducción al libro de los Números, y Curso bíblico católico de Padre Beto Sols, número 30, publicado en https://www.youtube.com/watch?v=eu8deWMa1C4

sábado, 16 de octubre de 2021

Desengrasar la mente

Tomando nota

Mientras pensaba en redactar este escrito he tenido oportunidad de leer una entrevista que le hicieron a Antonio Fornés en La Vanguardia hace tres años. Tenía interés en saber algo más de este filósofo desde que le oí hace un par de semanas disertar sobre las fake news en Radio Estel (1). En dicha entrevista, tras decir que «La filosofía es transformadora porque es rupturista, es la auténtica autoayuda. Pero no da respuestas.», la entrevistadora –Raquel Quelart- le pregunta: ¿Cómo funciona? Y él contesta: «Sócrates practicaba el “conócete a ti mismo”; escúchate, qué es lo que realmente quieres, qué sentido tiene vivir… Una vida sin autorreflexión, sin que cada noche pensemos en lo que hemos hecho, es una vida que no merece ser vivida» (2).

Antonio Fornés
Una afirmación que supone un toque de atención para no ir por la vida como pollo sin cabeza, llenando de actividades el día sin un propósito vital que las sustente. La agresividad que transmite la letra impresa no se compadece con el modo de expresarse Fornés en la radio, sin que ello suponga que contemporiza. Pero, la cuestión que plantea nos atañe a todos: ¿Dedicamos tiempo a reflexionar sobre nosotros mismos? Alguno puede pensar que eso es cosa de filósofos a los que les gusta rebuscar en los entresijos de la realidad externa e interna, o de practicantes religiosos que hacen un examen de conciencia diario para crecer en vida interior, quizá siguiendo la pauta aconsejada por un sacerdote santo que consta de tres autopreguntas: ¿qué he hecho bien?, ¿qué he hecho mal?, ¿qué podía haber hecho mejor?, que conducen a dirigirse a Dios o bien dando gracias o bien pidiendo perdón, según corresponda, añadiendo además un propósito de mejora para llevar a cabo el día siguiente.

Sin embargo, también es una herramienta psicológica recomendable para oxigenar la mente. Los psiquiatras Aaron T. Beck y David D. Burns constataron a través de su experiencia profesional que las perturbaciones mentales: ansiedad, irritación, depresión… tienen su origen en el modo en que pensamos. Beck lo expresa en el prólogo del exitoso libro orientado a combatir la depresión Sentirse bien de su colega Burns: poco tiempo después de haber empezado su carrera profesional en psiquiatría psicoanalítica llegó a «la conclusión de que la depresión debe incluir una perturbación del pensamiento: la persona deprimida piensa de manera idiosincrásica y negativa sobre sí misma, su ambiente y su futuro. Esta tendencia mental pesimista afecta a su estado de ánimo, su motivación y sus relaciones con los demás, y culmina en el cuadro de síntomas físicos y psicológicos típico de la depresión.»

Este descubrimiento les llevó a ambos a desarrollar un «método de actuación rápida para tratar trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad», un tratamiento al que denominaron «terapia cognitiva porque consiste en enseñar al paciente a modificar su manera de interpretar y ver las cosas cuando se ve asaltado por alguna perturbación, con el fin de que se sienta mejor y actúe más productivamente» (3).

En otro de sus libros, Adiós, ansiedad, Burns indica las tres ideas básicas en las que se basa el método cognitivo: 1) Usted se siente tal como piensa; 2) Cuando está angustiado se está engañando a sí mismo. La ansiedad es consecuencia de pensamientos distorsionados ilógicos. Es una estafa mental; 3) Cuando cambie su manera de pensar podrá cambiar su manera de sentirse (4).

La relación de pensamientos distorsionados que especifica Burns la podéis ver en un cuadro al final de este escrito, pero me parece importante subrayar la importancia que da a tomar nota por escrito de esos pensamientos. No basta con hacer una reflexión mental, ha de exteriorizarse, materializarse en una anotación que será útil para aplicar la herramienta de análisis apropiada en cada caso para contrarrestar la toxicidad que va aparejada al pensamiento. Cuando se escribió Sentirse bien no existían los Smartphones que permiten otro tipo de registros gráficos, pero el análisis que propone Burns de estos datos, según exija la situación concreta, está pensada para trabajar en un papel, aunque también se puede hacer con un ordenador. En otro cuadro se expone un ejemplo.

David D. Burns
Como ocurre que al final del día suele costar ponerse visualizar cómo ha sido la jornada: cansancio, ganas de desconectar, distracciones multimedia, avatares familiares… he considerado –y lo intento llevar a cabo- que puede ir muy bien anotar todas aquellas situaciones que han afectado positiva o negativamente nuestro estado de ánimo poco después de que hayan sucedido. No evita la necesidad de buscar un breve aislamiento, pero ya se tendrá un buen trecho recorrido para que esa reflexión o examen -como se quiera llamarlo- sea provechoso.

(1) Intervención de Antonio Fornés en el programa dirigido por Toni Marín Tot anirà bé en Radio Estel el 30 de septiembre de 2021, registrada en https://www.estelfitxers.com/audio/2021-2022/20210930-16_00TOTANIRABE.MP3

(2) Entrevista de Raquel Quelart a Antonio Fornés el 14 de diciembre de 2018 para La Vanguardia, registrada en https://www.lavanguardia.com/vida/20181214/453532972281/entrevista-antonio-fornes-libertad-libro.html

(3) David D. Burns: Sentirse bien. Una nueva terapia contra las depresiones. Título original: Feeling Good. The New Mood Therapy (1980). Editorial Paidós – Colección: Paidós Autoayuda – 1ª edición (1990). Traductoras: Beatriz López (parte I y II) y Graciela Jáuregui Lorda de Castro (partes III a VII). 424 páginas. Prólogo y capítulo I: Teoría e investigación, epígrafe 3: Comprenda sus estados de ánimo: lo que usted piensa determina lo que usted siente.

(4) David D. Burns: Adiós, ansiedad. Título original: When Panic Attacs (2006). Editorial: Paidós – 2ª edición en libro electrónico (2012). Traductor: Alejandro Pareja Rodríguez. 361 páginas. 1ª parte: Principios básicos, epígrafe 1: Pienso, luego temo.




Uno de los cuadros de análisis de
pensamiento propuestos por Burns

sábado, 2 de octubre de 2021

Viene de lejos

¿Por qué pasa lo que pasa?

En el marco de las jornadas EncuentroMadrid 2016, el recientemente fallecido profesor de Antropología Mikel Azurmendi participaba con el catedrático de Filosofía Costantino Esposito en un debate dirigido por David Blázquez. Azurmendi se refiere a él en el libro El abrazo, hacia una cultura del encuentro y sintetiza su posición en el debate asociando la situación social actual a las derivadas del cambio conceptual que produjo el movimiento ilustrado nacido en Europa a mediados del siglo XVIII. Un movimiento que planteaba un ser humano emancipado que solo se deja guiar por el conocimiento y la razón.


La razón ayuda a dar sentido a nuestra vida provocando inquietud para ampliar horizontes, estimular la capacidad de asombro, penetrar en los misterios que ofrecen la naturaleza y la sociedad -preguntándose el porqué y paraqué de las cosas y lo que sucede-. Pero un intelecto endiosado, sin límites, sin referencias sólidas en las que apoyarse, que se despega de la realidad confundiéndola con la virtualidad, con la fantasía, puede conducir a las mayores aberraciones con consecuencias siniestras.

Mikel Azurmendi
En su intervención Azurmendi radiografía la sociedad actual, la parte más aparente, penetrando en las entrañas que han impulsado el modus vivendi de tantos y tantos de nuestros contemporáneos que asisten desconcertados a unos cambios sociales teledirigidos y les pilla sin una consistencia interior donde sostenerse para saber discernir, acostumbrados como están a poner el foco en el bienestar como objetivo.

Transcribo a continuación el fragmento del libro en el que Azurmendi relata resumidamente, tras una breve introducción, su apasionada exposición en el debate:

«David iba a dirigir el debate Europa: un nuevo inicio (1). Ambos ya habíamos intercambiado información vía internet. El objetivo del debate era la necesidad y posibilidades de que el viejo continente pueda recobrar un impulso renovado desde su más profunda raíz. En él la posición optimistamente ilustrada del filósofo italiano Costantino Esposito invitaba a usar la razón a fin de buscar la razón de las cosas, el sentido último de la realidad. Nuestra inteligencia está para que la realidad nos hable comunicándonos su significado. Mi posición era más pesimista. Se atenía a los efectos éticos y sociales de la Ilustración: haber aislado el yo de sus vínculos comunitarios. Convertidos en simples individuos, tú y yo y el otro somos esferas incomunicadas en la creencia arrogante de que, por sí solos, cada cual generamos dentro de uno mismo todo lo valioso. Uno decide lo que le vale a él y, ya está, eso es lo bueno. Su decisión es lo que da valor. Allá los demás. Que arreen, es su derecho. Y yo venga a esgrimir derechos y venga a esgrimir derechos. Salvaguardar como sea la autonomía para protegerme de todos los demás, rodearme de vallas protectoras.

Los derechos humanos, un cinturón sanitario en torno a mí que el otro no debe franquear y que nunca me impelen a salir al encuentro del otro, ni a socorrerle siquiera. Estatuas de sal que no miramos por el otro porque los derechos nos privan de tener un alrededor compartido. El deseo mimético como motor de un correr tras la opinión: del otro solamente necesito su opinión favorable pues ese será mi éxito; de todos los otros solamente necesito su voto mayoritario a fin de sacar adelante mis intereses. El deseo mimético como motor de un correr tras el consumo de más deseos. Usar al otro, usarlo y tirarlo, usarlo y tirarlo.

La eficiencia económica como único criterio de gobierno. ¿A qué viene hablar del bien común? ¿A qué viene hablar de lo que es bueno para todos, si para mí es una cosa y para ti será otra? Pues que no se hable nunca acerca de lo bueno porque no nos entenderíamos. Votemos, votémoslo, carajo. Que la mayoría decida. Como yo me resiento de ser usado y tirado, esgrimo la pancarta, hale. Cada cual tiene una pancarta; uno se vuelve pancarta. Y se indigna y yo me indigno. Uno se hace el indignado. Uno está contra. Contra esto y contra aquello sin haber debatido nunca sobre nuestros fines y sobre la vida buena. Cada cual ya se basta para tener su propio criterio sobre lo bueno. Todo esto es una consecuencia de la Ilustración y se llama individualismo posesivo y emotivismo ético» (2).

(1) Debate titulado Europa, un nuevo inicio durante las jornadas EncuentroMadrid 2016 presentado por David Blázquez, con la intervención de Costantino Esposito, catedrático de Filosofía en la Universidad de Bari y Mikel Azurmendi, profesor de Antropología en la Universidad del País Vasco. Debate completo en: https://www.youtube.com/watch?v=EXWH51jm3cY

(2) Extraído del libro Mikel Azurmendi: El abrazo. Hacia una cultura del encuentro (2018). Editorial: Almuzara – Colección: Espiritualidad - 1ª edición (2018). 320 páginas. Capítulo 2: Una tribu de gente renovada.