La trastienda del éxito editorial
Hace unos años la
Generalitat de Catalunya hacía una campaña publicitaria con el lema: “El trabajo mal hecho no tiene futuro. El trabajo bien hecho no
tiene fronteras” (1). Tenemos experiencia que el trabajo se puede hacer de
muchas maneras, desde la chapuza o el 'tente mientras cobro' hasta la exquisitez
o la excelencia, pasando por el cumplimiento o el mero cumplimiento, ese
trabajo correcto pero hecho con frialdad, sin alma, que encajaría con lo que Álvaro
del Portillo expresaba como “cumplo y miento” (2).
La película El editor de
libros (3) recrea un período de la vida de Maxwell E. Perkins reputado empleado
de la editorial Charles Scribner's Sons que promovió las carreras literarias de Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Thomas
Wolfe. El film destaca la relación con este último, especialmente
dificultosa por el carácter histriónico del personaje y su desbordada creatividad narrativa con gran alarde retórico. El éxito conseguido por el primer texto publicado enturbiará la relación entre ambos cuando el autor le presenta al editor un nuevo trabajo, un manuscrito de 5.000 folios que será el germen de Del tiempo y el río.![]() |
| Libro que ha inspirado la película |
Pulir el original costará de más de dos años, con episodios de gran tensión de por medio: “Hay libros que
han de ser largos, me entiendes. Gracias a Dios que Tolstoi no te conoció
porque su gran novela sería Guerra y nada…” pone en boca de Wolfe el guion. “Para
ser novelista has de seleccionar, has de modelar y esculpir”, le replica Perkins. Lo que no impide que finalizada la tarea el escritor quiera que se incluya en el texto: “Este libro está
dedicado a Maxwell Everts Perkins, un hombre valiente y honrado, que apoyó al
autor de este libro en épocas de amarga desesperación. El autor espera que este
libro resulte digno de él”. Una dedicatoria que perturba a su mentor: “Los
editores han de ser anónimos. Además, siempre hay el temor que haya deformado
tu libro. Quién dice que no se habría de publicar tal como lo trajiste. Guerra
y paz, no solo Guerra; es eso lo que no nos deja dormir a los editores. ¿De
verdad mejoramos los libros o los hacemos diferentes?"
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| Michael Grandage |
El trabajo de Perkins iba
más allá de lo que se le podía exigir. Nando Salvà en su crónica de El
Periódico resalta las palabras del director del film Michael Grandage: «Hasta
que apareció Perkins, los editores trabajaban de forma mecánica, se limitaban a
corregir ortografía y puntuación… Él, en cambio, siempre trabajó estrechamente
con los autores para perfilar sus obras y ayudarles a alcanzar el mayor número
posible de lectores». Una labor que precisaba dedicación, paciencia y, también, la fortaleza necesaria para evitar que le acabase dominando, sobre todo cuando se tiene enfrente una personalidad tan compleja, arrebatadora y absorbente, como le alerta Aline Bernstein, la pareja del escritor: “Te hace hacer cosas que nunca hubieras
pensado que harías, te libera, y en el momento que no puedes pasar sin él te
abandona y nunca te vuelves a sentir tan viva.” Perkins se verá obligado a reflexionar
para poner orden en sus prioridades.
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| Nando Salvà |
No se trabaja así pensando en una recompensa inmediata, más allá de la satisfacción que puede producir el trabajo
bien hecho. Perkins no buscaba protagonismo: “solía decir que los libros
pertenecen a quienes los escriben; que un editor no crea nada, que tan solo es
la doncella del autor y por tanto debería mantenerse en el anonimato”, escribe
Salvà. Hacía un trabajo de depurada artesanía para que el producto brillase y, a través de él, sus
peculiares proveedores luciesen.
(1) “Aquest
eslògan presentava una campanya que va llençar la Generalitat els anys 80 per
millorar l’autoestima dels catalans. Tenia com a contrapartida la frase “la
feina mal feta no té futur”, de contingut també prou interessant. I de fet, tot
i que es va fer popular ja fa trenta anys, el contingut té plena vigència.” (eapc.blog.gencat.cat/2013/06/26/la-feina-ben-feta-no-te-fronteres-si-es-comparteix/)
(2) Javier Medina Bayo, autor
de Álvaro del Portillo: un hombre fiel:
“Don Álvaro buscó la santidad en el cumplimiento de sus deberes ordinarios:
primero, como ingeniero; después, como sacerdote y como obispo. Eso sí, su
cumplimiento era amoroso, fundado y alimentado por un trato intenso con la
Trinidad, un gran amor a la Santísima Eucaristía y a los demás sacramentos, una
tierna devoción a la Virgen.
He subrayado que el
“cumplimiento” de sus deberes era “amoroso”, porque –como nos explicó muchas
veces– para un cristiano no es suficiente un simple “cumplir por cumplir”: si
nos limitamos a eso, el cumplimiento termina pronto en un “cumplo y miento”. El
cristiano debe hacerlo todo –aun lo que parezca más intrascendente– por amor a
Dios y a los demás.” (opusdei.es/es-es/article/la-vida-de-don-alvaro-era-un-si-total/)
(3) El editor de libros. Título original: Genius. Año: 2016. Duración: 104
min. País: Reino Unido. Dirección: Michael Grandage.
(4) Nando Salvà: El ojeador de grandes genios de la novela
(www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20161204/max-perkins-ojeador-grandes-genios-novela-5666131)













