miércoles, 22 de agosto de 2018

Desdoblamiento estratégico de imagen

Realce por contraste


El protagonista principal de Los intereses creados (1) es un enmarañador. Crispín ha llevado una vida azarosa que le ha comportado sufrir las penalidades que los tribunales de justicia le han impuesto. Cansado de ello se vale del enredo y del uso torticero de la información de que dispone para salir adelante.

La situación de necesidad en que se encuentra le lleva a urdir un plan en el que se presentará como siervo de un gran señor, honor que hará recaer en Leandro, su compañero de viaje que, asombrado por la propuesta, se dejará arrastrar por él. Amparándose en las expectativas que genera el gran señor vivirán lujosamente durante un tiempo, confiando Crispín que logrará con sus artimañas saldar las abultadas deudas que están contrayendo.

La entrada en escena de un rico personaje con un pasado turbio al que Crispín conoció en otras circunstancias le permitirá utilizar su ingenio para llevar a cabo su propósito: “Ya me iréis conociendo. Sólo os diré que por algo juntó hoy el destino a gente de tan buen entendimiento, incapaz de malograrlo con vanos escrúpulos. Mi señor sabe que esta noche asistirá a la fiesta el señor Polichinela, con su hija única, la hermosa Silvia, el mejor partido de esta ciudad. Mi señor ha de enamorarla, mi señor ha de casarse con ella”.

Entre los que le van conociendo Crispín genera desconfianza, aunque no le preocupa demasiado, pues considera que con su forma de actuar realza la imagen de Leandro, su señor, y lo hace más atractivo para obtener el favor de la joven casadera: “A mi amo le hallaréis el más cortés y atento caballero. Mi desvergüenza le permite a él mostrarse vergonzoso. Duras necesidades de la vida pueden obligar al más noble caballero a empleos de rufián, como a la más noble dama a bajos oficios, y esta mezcla de ruindad y nobleza en un mismo sujeto desluce con el mundo. Habilidad es mostrar separado en dos sujetos lo que suele andar junto en uno solo. Mi señor y yo, con ser uno mismo, somos cada uno una parte del otro. ¡Si así fuera siempre! Todos llevamos en nosotros un gran señor de altivos pensamientos, capaz de todo lo grande y de todo lo bello… Y a su lado, el servidor humilde, el de las ruines obras, el que ha de emplearse en las bajas acciones a que obliga la vida… Todo el arte está en separarlos de tal modo que cuando caemos en alguna bajeza podamos decir siempre; no fue mía, no fui yo, fue mi criado. En la mayor miseria de nuestra vida siempre hay algo en nosotros que quiere sentirse superior a nosotros mismos. Nos despreciaríamos demasiado si no creyésemos valer más que nuestra vida… Ya sabéis quién es mi señor: el de los altivos pensamientos, el de los bellos sueños. Ya sabéis quién soy yo: el de los ruines empleos, el que siempre muy bajo, rastrea y socava entre toda mentira y toda indignidad y toda miseria. Sólo hay algo en mí que me redime y me eleva a mis propios ojos. Esta lealtad de mi servidumbre esta lealtad que se humilla y se arrastra para que otro pueda volar y pueda ser siempre el señor de los altivos pensamientos, el de los bellos sueños.”

Este aparente desdoblamiento de la personalidad que se proyecta como imagen externa forma parte también de algunas estrategias de dirección en las que se pretende preservar o reforzar la imagen del líder, procurando que recaiga sobre alguno de sus colaboradores las consecuencias de las tareas o decisiones que generan más controversia.

(1) Jacinto Benavente: Los intereses creados (1907) – Editor: Salvat – Colección: Biblioteca básica, libro RTV número 48 – 1ª edición (1970) – 137 páginas. Fragmento en Acto 1º, cuadro 1º, Escena II, páginas 70 y 71

martes, 7 de agosto de 2018

Discernir para saber vivir

Dominar los impulsos


Hace unos días el equipo de animación con la colaboración de unos cuantos clientes representaron en el hotel donde me alojaba con mi familia Aladdín, basándose en la recreación que hizo Disney de Aladino y la lámpara maravillosa, uno de los cuentos de Las mil y una noches. Aladdin logra tener un genio a su servicio dispuesto a concederle deseos y el más preciado para él es convertirse en un príncipe para conquistar a la princesa Jasmín.

Representación de Salomón
Según cuenta la Biblia (1), a Salomón, después de haber sido proclamado rey, también se le da la oportunidad de pedir lo que desee. En este caso es Dios quien se la ofrece: “Pídeme lo que quieras que te dé”. Salomón le contesta: “Ya que tú me has constituido rey de un pueblo numeroso como el polvo de la tierra, dame sabiduría y entendimiento para que pueda dirigir la vida de este pueblo, porque ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan considerable?”. 
Esta declaración de humildad y espíritu de servicio es premiada: “Puesto que éste es el deseo de tu corazón y no has pedido riquezas ni bienes ni gloria, ni la vida de tus enemigos, ni tampoco has pedido larga vida… te son concedidos la sabiduría y el entendimiento; y, además, te daré riquezas, bienes y gloria como no las han tenido los reyes anteriores a ti, ni las tendrán tus sucesores.

En un pasaje de La luz apacible Louis de Wohl (2) relata una conversación entre Tomás de Aquino y su maestro fray Alberto, que parece seguir el método socrático para evaluar los conocimientos de su discípulo. “¿Cuál es la facultad racional más importante del hombre?”, le pregunta. Tomás le responde: “La de discernir la verdad”. El maestro continúa: “Hay quienes piensan que el hombre no es capaz de discernir la verdad”. Tomás recurre a la lógica: “Se les puede refutar diciéndoles que tal postulado contradice su propia hipótesis. Si el hombre no es capaz de discernir la verdad, tampoco puede postular como verdad que es incapaz de discernir la verdad.” El diálogo sigue, encaminándolo fray Alberto a un terreno más peliagudo: “Además, tampoco seríamos capaces de reconocer el error como tal error… Aunque ciertamente con frecuencia no es fácil reconocerlo. ¿Qué es, a tu juicio, lo que hace que el error sea muchas veces creíble?” Tomás sentencia: “La cantidad de verdad que el error contiene”.

El discernimiento es una cualidad en la que insiste el papa Francisco en algunos de los escritos del papa Francisco como en Amoris laetitia y el más reciente Gaudete et exsultate; una herramienta necesaria para los que quieren seguir los pasos de Jesucristo sin desorientarse como describe en este último documento: “¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual.” (3) Considera, además, que debe impregnar toda la vida del cristiano: “El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial. Es un instrumento de lucha para seguir mejor al Señor. Nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a crecer. Muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y en lo cotidiano”. (4)

El rey Salomón necesitaba del discernimiento para gobernar bien a su pueblo; Tomás de Aquino para vivir su vocación religiosa, para desarrollar su labor docente y redactar sus tratados de filosofía y teología. El papa Francisco extiende esa necesitad a todos para encaminarnos a una vida en plenitud: la vida buena de la que hablaban los clásicos o la vida santa a la que están llamados los seguidores de Jesucristo.

El vendedor de la Once, al que había dicho en tono jocoso que el premio me estaba esperando, me preguntó: “¿Qué harías si te tocase el bote millonario?”. “No lo sé… igual tendría un problema”, contesté. Soy consciente de que también necesitaría discernimiento para saber utilizarlo. Como le ocurre a Aladdín, el impulso emocional es lo que suele anteponerse y la experiencia de tantos apunta a que no suele ser la mejor opción para sacarle un buen rendimiento como persona.

(1) La Biblia, versión de Serafín de Ausejo (1975). Segundo libro de las Crónicas, capítulo 1, versículos 6 a 12
(2) Louis de Wohl: La luz apacible. Título original: The quiet Light. Fragmento: Libro segundo. Capítulo X. Páginas 210-211
(3) Papa Francisco: Exhortación apostólica Gaudete et exsultate. Punto 166. Fuente: w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html
(4) Ibídem. Punto 169


jueves, 2 de agosto de 2018

Alergia al adocenamiento

A veces la fama lastra la libertad


Jean-Jacques Lafaye describe como “uno de los rasgos fundamentales del carácter de Zweig: la pasión por la independencia en una persona sometida por completo a su afán de conocimiento” (1). Esta característica queda escenificada en la película de Maria Schrader sobre el famoso escritor austríaco (2), mostrando su aversión a ser encorsetado y utilizado políticamente aprovechándose de su notoriedad.

Zweig, a la izquierda
en el Congreso de Escritores
El mes de septiembre de 1936 Zweig es el invitado de honor de un Congreso de Escritores que se celebra en Buenos Aires “para debatir sobre ‘la posición del escritor en la sociedad’ y como tema central, el fascismo emergente en Centroeuropa” (3). Con anterioridad al acto es entrevistado por un grupo de periodistas entre los que sobresale Joseph Brainin, de origen judío, que espera obtener del entrevistado una condena expresa del régimen nazi, pero el escritor se niega a satisfacer esa pretensión: “No me pronunciaré en contra de Alemania. Nunca me pronunciaré en contra de ningún país. Y no haré excepciones” (3). Camino del salón de actos, Brainin requiere su atención para insistir: “no pienso dejarle marchar mientras no obtenga una crítica pública al régimen de Hitler”. Zweig le responde: “usted y yo no solo es que estemos lejos sino que somos de los pocos que no tenemos nada que temer. No voy a emitir juicos de valor sobre el otro lado del mundo en una sala llena de personas que piensan igual. A mi modo de ver sería algo indecente y carecería de sentido. Cada gesto de resistencia carente de riesgo o impacto es sólo afán de protagonismo” (1).

Maria Schrader
Nando Salvà le preguntaba a Maria Schrader sobre esta faceta: ‘Otra contradicción es que fue víctima del nazismo pero, pese a que su fama le proporcionaba un altavoz, siempre se negó a condenar públicamente la Alemania de Hitler.’ La directora le contestaba: “Cierto, pero por otra parte se gastó una fortuna tratando de ayudar a mucha gente a huir. Simplemente se negaba a ondear pancartas o corear eslóganes, y a dar soluciones simples a problemas irresolubles. Detesto a todos esos artistas que abanderan causas humanitarias con el único objetivo de salir en la foto y hacerse promoción. Y además es muy fácil hacer activismo de boquilla cuando no te juegas nada.” (4)

Imagen que motiva
la carta de Zweig
Luisjo reproduce una carta de Zweig dirigida a su primera esposa en la que muestra su malestar por la interpretación de uno de sus gestos durante ese acontecimiento: Pero por muy discreto que seas, los periódicos te persiguen de la mañana a la noche con fotos y noticias. Publicaron a toda página mi fotografía cuando lloraba (!!) durante el discurso de Ludwig. Sí, ese fue el titular a grandes letras; pero en realidad me había sentido tan asqueado que se nos presentara como mártires, que escondí la cabeza entre las manos para que no me fotografiaran. Pero sacaron fotos justo de ese momento y se inventaron un texto. Esta feria de las vanidades me da asco” (5).

Stefan Zweig, en la época
que relata la película
La tan cacareada libertad de expresión es a menudo cercenada por quienes se creen con derecho a dictar a otros qué es lo que tienen que decir, cuándo lo tienen que decir y cómo lo tienen que decir. Hannah Arendt fue una de las que criticó el posicionamiento de Zweig (6). Años más tarde sufrió un trato parecido tras la publicación de Eichmann en Jerusalén por no decir lo que algunos esperaban que dijese. La libertad tiene su coste, escribí hace unos días, y la fama supone en ocasiones una pesada losa que intenta aplastarla.


(1) Jean-Jacques Lafaye: Una vida de Stefan Zweig. Nostalgias europeas. Editorial: Alrevés (2009). Título original: L'avenir de la nostalgie. Una vie de Stefan Zweig (1989). Traductora: Herminia Dauer. 220 páginas. Fragmento en: Retrato en un jardín vienés. Página 21.
(2) Stefan Zweig: Adiós a Europa. Título original: Stefan Zweig: Farewell to Europe. Año: 2016. Duración: 106 min. País: Austria. Director: Maria Schrader
(3) Luisjo: Stefan Zweig; adiós a Europa de Maria Schrader. Publicado por Revista Atticus el 5 de mayo de 2017. Fuente: revistaatticus.es/2017/05/05/stefan-zweig-adios-a-europa-de-maria-schrader
(4) Nando Salvà: Maria Schrader: “Es muy fácil hacer activismo cuando no te juegas nada”. Publicado en El Periódico el 22 de abril de 2017. Fuente: www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20170422/entrevista-maria-schradeer-stefan-zweig-adios-a-europa-5988546
(5) Stefan Zweig a Friderike, Buenos Aires, 12.9.36.
(6) Juan José Solozábal: Sobre Arendt, una vez más. Publicado en El Imparcial el 25 de junio de 2014. Fuente: www.elimparcial.es/noticia/126997/opinion/sobre-arendt-una-vez-mas.html