sábado, 27 de febrero de 2021

Sensibilidad equina

El rastro del acogimiento

Había leído hace un lustro Voces de Chernóbil, una recopilación de testimonios de víctimas de la catástrofe que se produjo en la central nuclear, recogidos y agrupados por la escritora Svetlana Alexiévich, galardonada con el premio Nobel en 2015. La autora no se detiene en explicar los detalles de lo que pasó, sino en cómo vivieron los entrevistados aquellos momentos y las secuelas que ha dejado en sus vidas.

 

Ahora he tenido la oportunidad de leer otro texto de Alexiévich que sigue la misma pauta narrativa, La guerra no tiene rostro de mujer, donde las protagonistas son mujeres que participaron en la Segunda Guerra Mundial con el ejército soviético, movidas –por lo general- por un fervor patriótico que les impulsó a colaborar con los militares para repeler la invasión alemana de su país. Como en el libro anterior, se propone ahondar en lo que bulle en el interior de cada personaje al relatar su experiencia: «No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra. No escribo la historia de la guerra, sino la historia de los sentimientos. Soy historiadora del alma (1)

Una de esas protagonistas es Zinaida Vasílevna Korzh que sirvió como técnica sanitaria en el Cuarto Cuerpo de Caballería Cosaca. Vivía en Pinsk *, tenía catorce años y medio pero, para poder enrolarse, dijo que tenía dieciséis. De su extenso testimonio extraigo un fragmento en el que narra su relación con los caballos:

«Nos dieron a cada una un uniforme y un caballo. Había que alimentar y cuidar al caballo, era una enorme responsabilidad. Menos mal que de pequeñas teníamos uno, me había acostumbrado, les había cogido cariño. Me dieron el caballo, lo monté y no me asusté. No todo salió a la primera, pero yo no tenía miedo. Mi caballito era pequeño, la cola le tocaba al suelo, pero era rápido, obediente, así que pronto aprendí a montarlo. Incluso alardeaba de mis logros… Después llegué cabalgar caballos húngaros, rumanos. Me encariñé tanto con los caballos, aprendí tanto de ellos, que incluso a día de hoy no paso nunca por delante de un caballo sin darle un abrazo. Dormíamos entre sus patas, se movían con sumo cuidado, nunca se tropezaban con una persona. Un caballo jamás pisará a un muerto y no abandonará a un herido. Es un animal muy inteligente. Para el soldado de caballería, su caballo es un amigo. Un fiel amigo (2)

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En un escenario terrible, donde prolifera la destrucción entre seres humanos, Zinaida encontró unos compañeros leales que le ayudaron a soportar las penurias de la confrontación bélica. Los distintos caballos que tuvo que montar le transmitieron lo mejor de sí mismos, sin plantearse si les caía bien o no la amazona que les había caído en suerte. Una sensibilidad de la que podríamos aprender para tratar a los demás sin prejuicios, sin remilgos, con atención.

(1) Svetlana Alexiévich: La guerra no tiene rostro de mujer. Título original: U voini ne zhenskoe lizo (2004). Editorial: Debate – 1ª edición (2015). Traductoras: Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González. 365 páginas. Epígrafe: La persona es más que la guerra, página 19

(2) Ibídem, Epígrafe: «Recuerdo aquellos ojos…». Página 184

*Pinsk es una ciudad de Bielorrusia perteneciente a la provincia de Brest. Dentro de la provincia, está constituida como ciudad subprovincial y es la sede administrativa del vecino distrito homónimo, sin formar parte del mismo… fue incorporada a la Unión Soviética en 1939. Entre 1941 y 1944 estuvo ocupada por la Alemania nazi. Extraido de https://es.wikipedia.org/wiki/Pinsk

**Tomada de https://concienciaequina.com/

jueves, 18 de febrero de 2021

Espacio para la libertad

De lo concreto a lo indeterminado

La colocación de un acento o de un signo de puntuación puede modificar el significado de una palabra o el sentido de una frase. A veces se transforma en alimento de chascarrillos. En otros casos, como en los textos jurídicos puede dar lugar a interpretaciones contradictorias al resolver un litigio. Lo mismo ocurre con las traducciones, que no se han de limitar a sustituir unas palabras en un idioma por su correspondencia en otro, sino que deben guardar coherencia y fidelidad semánticas con el original.

Hace cuatro años se produjo pequeño cambio en la liturgia de la Misa que afectaba a la traducción de una palabra del texto latino a la versión en castellano y catalán (1). La palabra es ‘multis’, el contexto es la consagración del cáliz. Se había traducido por ‘todos los hombres’‘tots els homes’ en catalán-. A partir del cambio ‘multis’ se traduce como ‘muchos’‘molts’ en catalán-. ¿Qué significa semánticamente este cambio, más allá de ajustarse a la literalidad del texto latino? Pasar de un dato concreto a otro indeterminado. Y en esa indeterminación observo, en ese contexto, que se hace presente la libertad de cada ser humano para aceptar voluntariamente el sacrificio de Jesús que se rememora en la Misa; como remarca santo Tomás de Aquino: «la Pasión de Cristo fue suficiente para todos y de su eficacia se aprovecharon muchos.» (2)

Esa distinción de grado también está reflejada en el texto evangélico leído recientemente en la misa dominical, que ha inspirado este escrito: «Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios, y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.» (3)

Cuando san Pablo escribe a Timoteo que Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (4) no está expresando una imposición divina, sino una invitación pendiente de respuesta. Una respuesta asequible para todos que no puede quedarse en una simple declaración de intenciones o deseos, sino que debe ir impregnando el quehacer cotidiano; se ha de traducir en testimonio de vida. San Agustín lo expresa en otra conocida sentencia: «el que te creó sin ti no te salvará sin ti» (5).

La libertad, ¡tan deseada como incomprendida! La autonomía que aporta va acompañada de los riesgos que conlleva ejercerla, imposible de entender para quien busca desaforadamente seguridades y para quien elude repetidamente responsabilidades. Hannah Arendt era plenamente consciente de sus pros y contras, y lo expresaba en una entrevista en la que salió a relucir la controversia generada con la publicación de Eichmann en Jerusalén: «Por la libertad merece la pena pagar un precio… Sé que hay que pagar un precio por la libertad, pero no puedo decir que me guste pagarlo.» (6)

En el texto evangélico descubro que para aspirar a ser de los muchos hay que desprenderse del acomodaticio gregarismo que se conforma con ‘ir tirando’, sale muy caro ‘dormirse en los laureles’.

(1) Texto latino: «hic est enim calix sanguinis mei… qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem pecatorum». Versión en español: “este es el cáliz de mi sangre… derramada por vosotros y por muchos (antes ‘por todos los hombres’) en remisión de los pecados”

Ver artículo sobre esta cuestión en https://www.religionenlibertad.com/espana/52401/llega-cambio-consagracion-del-caliz-espanol-por.html

(2) No he encontrado el origen de esta sentencia, muy citada en la red. Sin embargo en la Suma Teológica hay un párrafo que se asemeja: «Como la pasión de Cristo aprovecha a todos para la remisión de la culpa y la obtención de la gracia y de la gloria, pero no tiene efecto más que en quienes se unen a la pasión de Cristo por la fe y la caridad, así este sacrificio, que es memorial de la pasión del Señor, tampoco tiene efecto más que en quienes se unen a este sacramento por la fe y la caridad.» (tomo III, cuestión 79, artículo 7, respuesta a la objeción 2). Referencia: http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/gk1.htm

(3) Evangelio según san Marcos, capítulo 1, versículos 32 a 34

(4) 1ª carta de san Pablo a Timoteo, capítulo 2, versículo 4

(5) San Agustín: Sermón 169, punto 13: «…Dios te hizo a ti sin ti. Ningún consentimiento le otorgaste para que te hiciera. ¿Cómo podías dar el consentimiento si no existías? Por tanto, quien te hizo sin ti, no te justifica sin ti. Así, pues, creó sin que lo supiera el interesado, pero no justifica sin que lo quiera él». Referencia: https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_220_testo.htm

(6) Entrevista de Günter Gaus a Hannah Arendt, en 1964, reproducida completamente en https://www.youtube.com/watch?v=iz68b427iRo

jueves, 11 de febrero de 2021

Cada día es una oportunidad

La sintonía de la jornada

Es martes, ha finalizado el primer tramo de tareas matinales y hago un pequeño parón para destinarlo a la reflexión personal con el propósito de que se convierta en oración. Busco un punto de apoyo que me ayude a concentrarme, aparcando momentáneamente de mi mente las diversas ocupaciones que me toca lidiar durante el día. Acudo a la liturgia de las horas, que me regala este bello himno que percibo como un acicate para orientar la jornada:

En esta luz del nuevo día

que me concedes, oh Señor,

dame mi parte de alegría

y haz que consiga ser mejor.


Dichoso yo, si al fin del día

un odio menos llevo en mí,

si una luz más mis pasos guía

y si un error más yo extinguí.

 

Que cada tumbo en el sendero

me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.

 

Que ame a los seres este día,

que a todo trance ame la luz,

que ame mi gozo y mi agonía,

que ame el amor y ame la cruz.


Ha sido suficiente por esta vez para que fluya la plegaria y luego he pensado que me conviene tenerlo presente a menudo para evitar despistarme en el trajín diario. Supone un buen estímulo para dotar a los quehaceres cotidianos de un sentido que permite crecer interiormente y aportar dosis de bienestar anímico a nuestro alrededor.

 

(1) Himno de laudes de la liturgia de las horas del martes, 9 de febrero de 2021