El amor humano es insondable
«Yo le quería con toda el alma / Como se quiere sólo una vez / Pero el destino cambió mi suerte / Quiso dejarme sin su querer // Una mañana de frío invierno / Sin darme cuenta se echó a volar / Y desde entonces aún le espero / No me resigno a la soledad» (1).
Son las primeras estrofas de la canción “Donde estás corazón” interpretada por Mocedades con la mirada puesta en el fallecido Roberto Uranga. Unas palabras que podría suscribir Nathalie, protagonista de la novela y película La delicadeza (2).
Nathalie conoce a
François sorpresivamente en la calle y empiezan a sintonizar; con el paso del
tiempo el amor cuajará y se casarán. Ese encuentro inesperado me ha hecho a
recordar que mis padres se conocieron en una parada de tranvía. Y de pronto la
vida idílica de Nathalie se trunca al cruzar François inadvertidamente una
calle mientras hace deporte corriendo.
Al acoso exterior, más o menos bienintencionado -deberías,
tendrías que, porque no…-, que ha de soportar Nathalie, se une la tensión
interior: «En el duelo existe una fuerza contradictoria, una fuerza absoluta
que lo propulsa todo hacia la necesidad del cambio y al mismo tiempo hacia la
tentación morbosa de la fidelidad al pasado», escribe Foenkinos.
Un arrebato instintivo, hará que la vida de Nathalie cambie por completo, ante la mirada atónita de sus compañeros de trabajo al percibir sus consecuencias. Los dimes y diretes no la acomplejarán, más bien ayudarán a germinar esa semilla caprichosa con que se manifiesta tantas veces el amor. No le ahorrará sufrimiento, porque tendrá que tomar decisiones dolorosas, pero será el camino por el que la herida abierta con la desaparición de François empiece a cicatrizar.
Tras ver la película me he preguntado cómo habrán rellenado los espectadores las omisiones que hace respecto al texto escrito. Vana reflexión: es tan insondable como lo es el alma humana, de la que incluso los especialistas pueden atisbar tan solo una pequeña porción, tan insondable como el amor humano verdadero, que no se puede medir, ni predecir.
(1) Mocedades: ‘Dónde estás corazón’. Se puede
escuchar en https://www.youtube.com/watch?v=Gj-p8b5N_js
(2) Libro de David Foenkinos: La delicadeza. Película del
mismo nombre dirigida por David y Stéphane Foenkinos.
(3) Del libro de David Foenkinos: La delicadesa. Título
original: La délicatesse (2009). Editorial: La Magrana – Colección: Les ales
esteses, número 308 – 1ª edición (2011). Traductor: Jordi Martín Lloret. 171 paginas.
Ver epígrafe 9, página 19
(4) Extraído de Iusport: https://iusport.com/archive/115487/fontanarrosa-que-me-importa-lo-que-diego-hizo-con-su-vida-me-importa-lo-que-hizo-con-la-mia










