La lectura de Angels i
robots de Jordi Pigem hizo que me interesara por leer poco después uno de los textos citados, Lo pequeño es hermoso de E.
F Schumacher, un libro muy apropiado para acercarnos a una verdadera economía
sostenible para amplias capas de la población. Schumacher no se conformó con
teorizar, sino que impulsó iniciativas en Asia, América del Sur y África donde se aplicaban sus planteamientos.
Después de hojear hace unos días una antigua revista
leí una extensa reseña de otro de sus libros, Una guía para los perplejos, que
se publicó tras su fallecimiento, un texto en el que transmite una reflexión profunda
sobre el ser humano y su entorno, expresado de una forma didáctica y un lenguaje
asequible también para los no versados en la materia que desarrolla. He considerado que valía la pena reproducir la reseña realizada por Silvano
Borruso para acercarnos al pensamiento de E. F. Schumacher. Debido a su extensión lo haré en varias publicaciones.
Reseña del libro A Guide for the Perplexed de E.
F. Schumacher, realizada por Silvano Borruso y publicada en la revista Nuestro Tiempo, número 387, septiembre 1986, con el título Guía para perplejos.
‘Grandes verdades’ y ‘Niveles de Ser’
Así empieza el libro publicado en 1977, el mismo año en
que el autor murió: «Estando en Leningrado hace unos años consulté una guía
para saber dónde me encontraba, pero no logré averiguarlo. Había ante mí unas
cuantas iglesias enormes pero no estaban en la guía. Por fin, se acercó una
intérprete para ayudarme, y dijo: ‘Nosotros no mostramos iglesias en las guías’.
Le contradije, observando que había una marcada muy claramente. ‘Esto es un
museo’, dijo, ‘no lo que nosotros llamamos «una iglesia viva». Son las
«iglesias vivas» las que no aparecen en las guías’.
Entonces se me ocurrió que no era la primera vez que una
guía no mostraba lo que estaba delante de mis ojos. En la escuela, y en la
universidad, había conocido guías de la vida y del conocimiento, en las que no
había ni rastro de muchísimas cosas que me preocupaban, y que me parecían
tremendamente importantes para lograr dar un rumbo a mi vida. Me acordé de que
durante muchos años mi perplejidad había sido completa; sin que ningún
intérprete se acercara para ayudarme. Y completa permaneció hasta que cejé de
sospechar de la sensatez de mis percepciones y empecé, en cambio, a dudar de la
exactitud de las guías».
El título del primer capítulo es Un mapa filosófico. En él el autor se propone mostrar el mundo «en
conjunto» después de exponer, muy brevemente, las omisiones y trampas que
habían hecho miserable su vida estudiantil. «No es sorprendente, entonces, que
cuanto más penetrábamos en los detalles de las guías, absorbiendo lo que
mostraban y habituándonos a la ausencia de las cosas que no estaban allí, tanto
más perplejos, infelices y cínicos nos quedábamos…».
«Mi mapa o guía está construido reconociendo el hecho de
Cuatro Grandes Verdades, que como cuatro puntos muy destacados son tan
prominentes, que se pueden ver desde dondequiera que uno mire; si uno los
conoce bien, puede saber siempre dónde está; pero quien no los puede reconocer,
está perdido».
Para Schumacher lo que se necesita saber es:
1. Qué es el Mundo;
2. Qué es el hombre, y que aptitudes tiene para
enfrentarse con el Mundo;
3. Cómo conoce el hombre al mundo;
4. Qué quiere decir vivir en este mundo.
Después de notar que «los más recientes filósofos
europeos muy raramente han sido fieles cartógrafos», especialmente Descartes, a
quien acusa de haber sido responsable del comienzo de la crisis intelectual de
Occidente, Schumacher entra de lleno en la primera de las Grandes Verdades, que
el universo visible muestra, para que todos los vean, cuatro niveles de ser (Levels of Being).
El primer nivel, el más bajo, es el de la materia
inanimada, que por conveniencia indica con el símbolo ‘m’. A ésta sigue la
vida, que constituye no un continuo con el nivel precedente, sino una
discontinuidad, indicada por ‘m + x’. A la vida sigue la que él llama consciousness y que se podría traducir
como conocimiento animal, indicado por ‘m + x + y’; y por fin, el nivel de Self-Awareness o conciencia de sí, característico
del hombre, o sea, ‘m + x + y + z’.
continuará