viernes, 24 de febrero de 2023

Como un gorrión

Valorar el momento presente

Inquieto, atrevido, impertinente a veces; consciente de su pequeñez y fragilidad. Joan Manuel Serrat le dedicó una canción: «Nació libre como el viento / No tiene amo ni patrón / Y se mueve por instinto / Como un gorrión» (1). En el ‘Suplemento de afinidades’ del misceláneo Agua y Jabón, Marta D. Riezu le dedica un espacio citando a José Jiménez Lozano: «Gorrioncillo urbano / perdido entre las mesas / de una terraza, en un hotel de lujo. / Como a ti, me bastan y me sobran / las migajas del mundo» (2).

Me ha evocado la incomodidad de un almuerzo en una terraza de Montmartre la única vez que he estado en París, cuando pululaban por las mesas buscando alimento que picotear. Y me han hecho reflexionar los últimos versos de Jiménez Lozano, el aprecio a las migajas, las minucias que nos ofrece a diario la vida y que somos, tantas veces, incapaces de valorar, entretenidos como estamos en atender mil y un quehaceres que nos apartan de contemplar y gozar la riqueza que nos aporta el momento presente, el aquí y ahora. Y mientras preparaba este escrito he descubierto el verso que falta, el que sucede a los expuestos por Riezu, el que refleja el hondo sentir del poeta: «Yo sólo quiero tu alegría» (3).

(1) Joan Manuel Serrat: Como un gorrión

(2) Marta D. Riezu: Agua y jabón. Apuntes sobre elegancia involuntaria (2022). Editorial: Anagrama – Colección: Compactos – número 796 – 2ª edición (2022). 239 páginas. Capítulo: Suplemento de afinidades, voz ‘Gorriones’, página 217

(3) José Jiménez Lozano: Gorrioncillo urbano. Extraído de https://pucelarte.wordpress.com/2022/09/30/gorrioncillo-urbano/

«Gorrioncillo urbano,

perdido entre las mesas

de una terraza, en un hotel de lujo.

Como a ti, me bastan y me sobran

las migajas del mundo.

Yo sólo quiero tu alegría.»

domingo, 19 de febrero de 2023

Aunar posiciones contrapuestas

Ley de vida

En el último capítulo de su magnífico ensayo A Guide for the Perplexed, E. F. Schumacher aborda la siguiente cuestión: «qué significa vivir en este mundo».

Schumacher define qué significa vivir para un ser humano: «Vivir significa hacer frente, luchar y mantenerse a la altura de todo tipo de circunstancias, muchas de ellas difíciles. Las circunstancias difíciles presentan problemas, y podría decirse que vivir significa, ante todo, enfrentarse a los problemas

Para él esos problemas son de dos tipos: convergentes (se pueden resolver lógica o técnicamente) y divergentes (son insolubles lógicamente pues admiten posiciones contrapuestas derivadas de la libertad humana). Aunque «los problemas no resueltos suelen provocar una especie de angustia existencial», la solución no pasa por un «enfoque cartesiano» estrictamente racional y lógico: «’Trate solo con ideas que sean distintas, precisas y ciertas más allá de toda duda razonable; por lo tanto, confíe en la geometría, las matemáticas, la cuantificación, medida y observación exacta’», ni con medidas legislativas unilaterales o frentistas. Solo se pueden resolver apelando a una instancia superior:

(3)
«Los problemas divergentes no se pueden matar; no pueden resolverse en el sentido de establecer una "fórmula correcta"; pueden, sin embargo, ser trascendidos. Un par de opuestos -como la libertad y el orden- son opuestos en el nivel de la vida ordinaria, pero dejan de serlo en el nivel superior, el nivel realmente humano, donde la autoconciencia juega su papel propio. Es entonces cuando fuerzas superiores como el amor y la compasión, la comprensión y la empatía se vuelven indispensables, no simplemente como impulsos ocasionales (que se encuentran en el nivel inferior), sino como un recurso regular y confiable. Los opuestos dejan de ser opuestos; se acuestan juntos pacíficamente como el león y el cordero en el estudio de San Jerónimo (quien en el famoso cuadro de Durero representa "el nivel superior").»

El autor pone como ejemplo de trascendencia incluida entre dos opuestos la divisa de la República Francesa liberté, egalité, fraternité:

«La educación presenta el ejemplo clásico de un problema divergente, al igual que la política, por supuesto, donde el par de opuestos que se encuentra con mayor frecuencia es "libertad" e "igualdad", lo que de hecho significa libertad versus igualdad. Porque si las fuerzas naturales se dejan libres, es decir, abandonadas a sí mismas, los fuertes prosperarán y los débiles sufrirán, y no habrá rastro de igualdad. La imposición de la igualdad, por otro lado, requiere la restricción de la libertad, a menos que algo intervenga desde un nivel superior. No sé quién acuñó el eslogan de la Revolución Francesa; debe haber sido una persona de rara perspicacia (2). Al par de opuestos, liberté versus egalité, irreconciliables en la lógica ordinaria, añadió un tercer factor o fuerza -fraternité, fraternidad- que proviene de un nivel superior. ¿Cómo la reconocemos como proveniente de un nivel más alto que la liberté o egalité? Estos pueden ser instituidos por una acción legislativa respaldada por la fuerza, pero la fraternité es una cualidad humana más allá del alcance de las instituciones, más allá del nivel de manipulación. Se puede lograr, y de hecho se está logrando a menudo, pero solo por personas individuales que movilizan sus propias fuerzas y facultades superiores, en resumen, convirtiéndose en mejores personas

Las leyes pretenden establecer un marco de convivencia, pero por sí solas, incluso aquellas más nobles y perfectas, no aseguran la buena convivencia. Ésta nace de la calidad de la actitud interior de cada ser humano; en el cuidado y perfeccionamiento de esa actitud radica el enriquecimiento de las relaciones con nuestros semejantes.

(1) Las citas de Una guía para los perplejos están extraídas de E. F. Schumacher: A Guide for the Perplexed (1977). Editor: Vintage Books – Colección: Vintage classics – Editado 2011. 166 páginas. Capítulo 10: Two Types of Problems

(2) «Herencia del siglo de las Luces, la divisa "Libertad, Igualdad, Fraternidad" se proclama por vez primera durante la Revolución francesa. Cuestionada a menudo, acaba por imponerse bajo la III República. Está consignada en la Constitución de 1958 y hoy día forma parte de nuestro patrimonio nacional.

Asociadas por Fenelon a fines del siglo XVII, las nociones de libertad, de igualdad y de fraternidad se difunden más ampliamente en el siglo de las Luces.» Extraído de https://www.diplomatie.gouv.fr/es/viajar-a-francia/particularidades-de-francia/simbolos-de-la-republica/article/libertad-igualdad-fraternidad

(3) «San Jerónimo en su gabinete (en alemán, Der heilige Hieronymus im Gehäus) es un grabado del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Fue realizado en 1514. Realizado con buril.» Extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/San_Jerónimo_en_su_gabinete_(Durero)

jueves, 16 de febrero de 2023

Fidelidad al espíritu fundacional

Sin perder el norte


Se cuenta de santa Teresa de Calcuta la siguiente anécdota: «Cuando un periodista norteamericano la vio atendiendo a un enfermo con heridas hediondas, le dijo que él no haría eso ni por un millón de dólares. "Por un millón de dólares tampoco lo haría yo", respondió Madre Teresa» (1). La santa de origen albanés afincada largo tiempo en la India tenía claro su cometido: su amor a Dios se traducía en un servicio hacia los desechados por la sociedad, sin esa premisa su labor perdería su sentido.

Hay instituciones que nacen al abrigo de un impulso espiritual: educativas, sanitarias, asistenciales, culturales, deportivas…, que prestan un servicio a los que se acercan a ellas y a la sociedad en conjunto. La calidad humana con que se realizan las actividades está impregnada del espíritu fundacional que las impulsa, que se hace palpable en los modos de obrar, la transmisión de valores y el testimonio de vida de los promotores y responsables. En algunos casos ocurre que las actividades cogen tal fuerza y prestigio, que siguen un rumbo propio que va menguando la influencia del espíritu fundacional que les dio origen; por motivos diversos se puede ir desdibujando la razón de ser que inspiró el nacimiento de la institución, convirtiéndose en una caricatura de lo que fue.

De ordinario sacar adelante estas labores ha requerido mucho esfuerzo; fe y audacia han estado presentes en los promotores para que la semilla que sembraban empezara a dar sus frutos y se superasen las dificultades que iban surgiendo. Pero cuando el proyecto parece consolidado cabe estar atentos a la advertencia que hace el Apocalipsis a la Iglesia de Éfeso:

«Conozco tus obras, tu fatiga, tu perseverancia, que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que se llaman apóstoles, pero no lo son, y has descubierto que son mentirosos. Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero. Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras. Si no, vendré a ti y removeré tu candelabro, si no te conviertes» (2). La conversión que se reclama a cada uno de los seguidores de Cristo, también afecta a las instituciones creadas para darle a conocer, que prestan, al mismo tiempo, un servicio a las personas y a la sociedad.

Hace unos días mosén Oriol, el rector de l’Església de l’Immaculat Cor de Maria de Sabadell, en su diario mensaje por whatsapp relacionado con el evangelio del día enviaba un fragmento de un sermón de san Francisco de Sales que, aunque su contenido va dirigido a responsables eclesiásticos, viene bien tener en cuenta en estos momentos previos al sínodo convocado por el papa Francisco en el que se recogen las aportaciones de los fieles de toda condición; nos incumbe a todos tener claro el norte al que conviene que nos dirijamos:

«La señal para encontrar a Dios y conocerle es Dios mismo. Cuando nació nuestro Salvador, los ángeles fueron a buscar a los pastores para anunciarles su llegada cantando «Gloria in excelsis Deo Y cuando ellos quisieron asegurarse de la verdad de esa maravilla que escuchaban, los ángeles les dijeron: Id a verle y así creeréis y tendréis por cierto lo que os anunciamos; porque no hay otro medio ni señal segura para encontrar a Dios, que Dios mismo.

Es cosa segura que los doctores, los predicadores y todos los que tienen cura de almas nunca podrán hacer nada que valga la pena mientras no envíen a sus discípulos y a quienes enseñan, a la escuela de nuestro Señor, mientras no los sumerjan en ese mar de ciencia, mientras no los convenzan y conduzcan a la busca de nuestro querido Salvador para ser instruidos por Él.

Eso es lo que quería decir el gran apóstol cuando escribía a los Corintios: «¡Hijitos míos, a quienes he concebido y ganado para Cristo Jesús en medio de tantas penas, fatigas y trabajos; por quienes he sufrido tantos dolores! os aseguro que no os enseño para atraeros a mí, sino para conduciros a mi Señor Jesucristo.» A esto deben estar atentos los Superiores, porque sólo sacarán provecho llevando y enviando sus discípulos a nuestro Señor para que Él mismo les enseñe quién es, y aprendan de Él mismo a conocer y practicar todo lo necesario para su amor y servicio» (3).

(1) Carmelo López-Arias: Beata Teresa de Calcuta, la persona. Extraído de https://es.catholic.net/op/articulos/59108/beata-teresa-de-calcuta-la-persona.html#

(2) Libro del Apocalipsis, capítulo 2, versículos 1-5. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/apocalipsis/

(3) San Francisco de Sales, obispo: La señal para encontrar a Dios. Sermón IX, 402. Se puede encontrar en https://www.deiverbum.org/mc-08_11-13/

viernes, 3 de febrero de 2023

Resonancias etéreas

Oráculos indefinidos

Hace bastantes años me contó un amigo que en una entrevista a un famoso torero que había emprendido un camino espiritual, que no le obligaba a cambiar ni de profesión ni de estado civil, la entrevistadora pretendiendo desvelar ese camino le preguntó: ‘Dicen que usted es…’, y el torero contestó: ‘¡Ah!, ¿eso dicen?’ y continuó la entrevista por otros derroteros –no indico nombres porque a veces mi amigo añadía algo de fantasía-.

Dicen…, una forma verbal despersonalizada que se utiliza a veces para hacerse eco de un rumor, dar pábulo a habladurías, poner en un aprieto a alguien, argumentar de manera evasiva… Cuando alguien se refugia en el anonimato para contarnos un chismorreo o pretendiendo sonsacarnos algo partiendo de un ‘dicen…’ dan ganas de preguntarle: ‘¿quién lo dice?’ o ‘y tú, ¿qué dices?’

Mientras preparaba este escrito recordaba la cabecera del periódico deportivo ‘Dicen…’ que se publicó entre 1952 y 1985. En ese caso expresaba el conjunto de voces que incorporaba la publicación en sus entrevistas, reportajes, información, opinión… (1).

También Mariana Sández incorpora en Una casa llena de gente una polifonía de voces vecinales en torno a un legado que la difunta protagonista transmite a su hija: una serie de objetos de poco valor material acompañado de un escrito en el que se narran incidencias acaecidas en la comunidad de vecinos y el significado de esos objetos. Hay un espacio en el relato para el ‘Dicen…’:

«Me gustan las frases como Dicen, ¿no te pasa? Enseguida me pongo alerta: ¿Dicen quiénes? Sujeto tácito cargado de anonimato. Ya eso solo da pie a una novela: Dicen (ellos, ellas, misterio). Luego viene el rumor, la sospecha, el suspenso. Intercalar un Dicen en una oración es como meter una lagartija entre las sábanas. Tiene un efecto eléctrico…

Lo apasionante de Dicen son sus carencias: en esas dos simples sílabas no caben las dimensiones de tiempo y espacio ni la identidad. Dicen por ahí, en un presente perpetuo, lo Dicen todos. Se presenta movido por una turba poderosa, un ciempiés capaz de atropellar. Por eso está envuelto en un aire profético. Son precisamente su desaparición y esa muchedumbre agazapada las que atraen, las que incitan a investigar: ¿quiénes?

Ahí está el germen de toda ficción para mí.» (2)

(1)             “Dicen... fue un diario deportivo publicado entre 1952 y 1985, centrado principalmente en el fútbol. Este diario, publicado en lengua castellana y distribuido en toda España, salió de la transformación de la revista semanal del mismo nombre creada en Barcelona el 13 de septiembre de 1952. El éxito que la revista semanal tuvo en lectores va hacer que se convirtiera en diario y el primer ejemplar fue publicado en Barcelona el 4 de febrero de 1965.” Extraído de https://ca.wikipedia.org/wiki/Dicen...

(2) Mariana Sández: Una casa llena de gente (2019). Editorial: Impedimenta – 1ª edición (2022). 325 páginas. Epígrafe: Escombros y reconstrucción, páginas 283-284