La susceptibilidad como arma política
En uno de los episodios de El ala oeste de la Casa Blanca (1) los
cocineros de la Casa Blanca han invitado a colaboradores de revistas
culinarias. Los visitantes se interesan por las preferencias gastronómicas del
presidente y se lo preguntan a su ayudante personal, Charlie Young (Ch). Su
respuesta motivará un ligero rifirrafe entre Charlie y la secretaria de prensa
de la Casa Blanca, C. J. Cregg (C.J.):
Ch: Le dije a uno que no le
gustan las judías verdes.
C. J.: ¿Por qué?
Ch: Porque es cierto.
Ch: Qué le gustaba y qué
no. Y dije que le gustan los dátiles, la langosta, los espagueti y los helados.
C. J.: ¿Y?
Ch: Y las judías no.
C. J.: ¿Dejaste una
posibilidad?
Ch: ¿Posibilidad? ¡Pero si
el odia las judías verdes!
C. J.: Ganamos en Oregón
por 10.000 votos. No sé cuántos productores de judías verdes tienen allí, pero
como haya 10.001 estamos fastidiados. Es un asunto muy serio.
Ch: Pues a mí me parece que
lo estás exagerando un poco. La educación, el crimen y el paro sí son asuntos
serios. He ido a Oregón cuatro veces en año y medio y no he visto allí a nadie
que fuera imbécil.
C. J.: Todo el mundo es
imbécil en año de elecciones.
Ch: No. Se les trata como
imbéciles en año de elecciones.
C. J.: De acuerdo. De ahora
en adelante no hay nada que no le guste al presidente.
Charlie, que no es un
profesional de la política, se expresa con naturalidad, no ve ningún problema
añadido en lo que ha dicho –sobre gustos no hay disputas-. C. J. pone el foco en
la sensibilidad del electorado y las repercusiones negativas que puede tener el
comentario de Charlie, que podrían incluso comprometer el futuro político del
presidente y de su equipo.
Charlie apela a la sensatez
de los ciudadanos, C. J. a su susceptibilidad. Cuando se rodó el capítulo no
existían Facebook, Twitter y sus sucedáneos. ¿Qué recorrido hubiera tenido hoy
en las redes la difusión de un comentario como el de Charlie? ¿Arderían? ¿Se
convertiría en viral o trending topic? ¿Cuántos titulares de prensa se harían
eco? ¿Cuántas tertulias políticas o de otro tipo hablarían de ello una y otra
vez? ¿Cuántos programas de humor, que más bien cabría cualificar de sarcasmo,
se cebarían con ello?
Charlie peca de ingenuo. A
pesar de su corta experiencia debería saber que cualquier cosa, por pequeña que
sea, que afecte al presidente –especialmente en un sistema político como el
estadounidense- resuena en todo el país. Y eso obliga a ser muy discreto en
todo lo que tiene que ver con su jefe.
C.J. reacciona desproporcionadamente,
hasta cierto punto ‘terribiliza’ –siguiendo la terminología de Rafael
Santandreu-; es decir, construye un relato dramático sobre las consecuencias
que puede generar un hecho insustancial o de poca importancia que puede reconducir. Quizá sea una
forma de alertar a Charlie: ‘ojo con lo que dices del presidente’, o también de
evitar perder el control de todo lo que pueda afectar a su trabajo con la
prensa.El diálogo entre Charlie y C. J. puede advertirnos sobre la importancia que tiene ser cuidadosos con los comentarios que hacemos sobre los demás, especialmente en entornos frívolos. También de la conveniencia de actuar con serenidad para tratar cualquier contrariedad que surja, evitando alarmarse precipitadamente y sacar las cosas de quicio.
(1) El ala oeste de la Casa Blanca. Título original: The West Wing. Dirección: Aaron Sorkin. Segunda temporada, capítulo 9: Galileo









