miércoles, 1 de diciembre de 2021

El respeto debido al ser humano

Al margen de experimentos

Estaba intentando explicarles a unos adolescentes la diferencia entre sustancia y accidente y se me ocurrió poner como ejemplo a uno de ellos: ‘Manolo tiene el cabello rubio y rizado. Eso es un accidente. Porque aunque fuera de pronto moreno y lacio seguiría siendo Manolo’. Acto seguido un compañero que se caracterizaba por su espontaneidad dijo: ‘Profesor, Manolo no es un accidente’. Inmediatamente se produjo una risotada general en la clase.

Efectivamente, Manolo no era -no es- un accidente, aun en el caso de que su concepción hubiera provocado recelos en sus progenitores. Así lo da a entender el Catecismo de la Iglesia Católica cuando dice:

«La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual… El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la “imagen de Dios”: es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual… “Alma" significa el principio espiritual en el hombrelo que hay de más íntimo en el hombre y de más valor en él… La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la “forma” del cuerpo… La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios —no es “producida” por los padres—, y que es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.» (1) O sea, en cada ser humano hay algo de divino que le hace ser digno, es decir, tiene valor por sí mismo. Su dignidad, en este sentido, es de origen.

Un planteamiento antagónico es el que plantea el antropólogo y activista de género Ritxar Bacete al comentar en una tertulia radiofónica que versaba sobre la igualdad de género lo siguiente: «El ser humano no existe todavía. El ser humano está en camino. Va a llegar. Una sociedad justa donde los valores mayoritarios sean de una convivencia en paz de esos seres humanos completos que aglutinen aquel ideal andrógino de esas competencias expresivas utilitaristas. Aquella idea de ser hombre o de ser mujer completa sin que tengamos un sesgo de género está todavía por construir (2) Si el ser humano está en construcción, debe haber un diseño previsto creado por un individuo o grupo que determine cómo ha de llegar a ser. Entonces la dignidad dependerá de la adecuación al diseño programado; quien no cumpla con los estándares del diseño estará expuesto a poder ser eliminado o excluido de la condición de ser humano o de persona.

Hay otro aspecto referido a la diferenciación sexual. Dice el Catecismo: «El hombre y la mujer son creados, es decir, son queridos por Dios: por una parte, en una perfecta igualdad en tanto que personas humanas, y por otra, en su ser respectivo de hombre y de mujer… El hombre y la mujer son, con la misma dignidad, “imagen de Dios”…» Más adelante indica: «El hombre y la mujer están hechos “el uno para el otro”: no que Dios los haya hecho “a medias” e “incompletos”; los ha creado para una comunión de personas, en la que cada uno puede ser “ayuda” para el otro porque son a la vez iguales en cuanto personas… y complementarios en cuanto masculino y femenino (3) O sea, constitución corporal distinta con algunas -pocas- funcionalidades diferentes, que no impide que estén completos en su ser y sean iguales en dignidad, con vocación cooperativa entre ambos.

Ritxar Bacete
En las palabras de Bacete la diferenciación sexual se presenta como una fuente de conflicto –a ver quién puede más- que dificulta o impide la convivencia en paz, que se puede conseguir si se produce una especie de fusión funcional para que el ser humano esté completo -mito andrógino- (4). Tengo la impresión de que se hace un totum revolutum entre lo que el ser humano es en sí (sustancia) y su comportamiento y el rol social (accidentes), se confunde lo mutable con lo inmutable.

Sabemos que se están destinando muchos recursos, especialmente por grandes empresas tecnológicas, a perfeccionar al ser humano -según el criterio de los promotores- valiéndose de la inteligencia artificial. Quizá con ello se pretenda que ‘al ser humano no le conozca ni la madre que lo parió’ –parafraseando una conocida frase de Alfonso Guerra-, dejando entrever que de esta manera los ideales de paz y bienestar universales se van a conseguir. Uno de los problemas, además del ya referido de la exclusión de los considerados no aptos, es que no puede realizarse si no es a costa de la libertad personal. Una propuesta parecida a la que se hizo hace unos dos milenios: «todo esto te daré si de rodillas me adoras.» (5)



(1) Catecismo de la Iglesia Católica, epígrafe “Corpore et anima unus”, confrontar puntos 362 a 366. Se puede consultar en https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p6_sp.html#II%20%E2%80%9CCorpore%20et%20anima%20unus%E2%80%9D

(2) Intervención en el programa Ellas pueden dirigido por Marta Pastor el 29 de enero de 2017.

(3) Catecismo de la Iglesia Católica, epígrafe “Hombre y mujer los creó”, confrontar puntos 369, 371-372. Se puede consultar en https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p6_sp.html#III%20%E2%80%9CHombre%20y%20mujer%20los%20cre%C3%B3%E2%80%9D

(4) Androginia: El término fue mencionado por primera vez por Platón en su obra El Banquete, donde había un ser especial que reunía en su cuerpo los sexos masculino y el femenino, o dos sexos masculinos o dos femeninos. Según cuenta el mito, estos seres intentaron invadir el Monte Olimpo, lugar donde viven los dioses, y Zeus, al percatarse de ello, les lanzó un rayo que los dividió en varón y mujer. Desde entonces, se dice que el varón y la mujer andan por la vida buscando su otra mitad. https://es.wikipedia.org/wiki/Androginia

(5) Referencia a Evangelio según san Mateo, capítulo 4, versículo 9

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Ideología al servicio de las élites

Lógica contra el sentido común



'Las ideas tienen consecuencias' incluye el título de un artículo de Josep Miró i Ardèvol en el que hace referencia a la difusión de la ideología de género (1). Las ideas no surgen de la nada: hay una serie de circunstancias, tanto ambientales como personales, que influyen en su generación. “El tipo de filosofía que elijas depende del tipo de persona que seas”, dice Fichte.

Para que esas ideas proliferen y se expandan han de intervenir factores que exceden la capacidad persuasiva de su autor. Sardà i Salvany se refería a ello hablando de la propagación de herejías en el seno de la Iglesia Católica: «Nada hubiera sido el Arrianismo sin el apoyo de los emperadores arrianos; nada el Protestantismo sin el favor de los príncipes alemanes deseosos de sacudir el yugo de Carlos V; nada el Anglicanismo sin el de los lores ingleses cebados por Enrique VIII con los bienes de los Cabildos y monasterios.» (2)

Josep Miró i Ardèvol
De modo análogo se puede decir que la ideología de género no tendría la repercusión que está teniendo si no contara con el apoyo de poderosos magnates, grupos políticos y económicos y organismos internacionales influidos por ellos interesados en su propagación. Para Miró
«la prosperidad de esta ideología responde a una confluencia insólita, una alianza objetiva entre el liberalismo cosmopolita de la globalización, el de las reducidas élites económicas con gran poder económico, también la industria del entretenimiento en todas sus facetas y la progresía, la post izquierda, que surge después del declive y práctica extinción del marxismo.» Supone una herramienta ideológica útil para los fines que persiguen, que no tienen como objetivo –a pesar de sus grandilocuentes palabras- beneficiar al conjunto de los seres humanos sino su propio provecho.

Jean-François Braunstein expone, describe y analiza en La filosofía se ha vuelto loca algunas de esas ideas que están siendo promocionadas, cuya deriva produce estupor: «Si llevamos hasta el límite la lógica de los razonamientos de los eminentes profesores universitarios que hemos comentado aquí, llegamos a conclusiones no solamente absurdas sino abyectas.» En el tema tratado por Miró escribe en la fase conclusiva del libro: «Si aceptamos la idea de que el sexo biológico no tiene la menor importancia y que el género ‘se elige’, va a ser difícil evitar la consecuencia de que nuestro cuerpo esté enteramente a disposición de nuestra voluntad y podamos transformarlo como nos apetezca. Si la identidad es también ‘a voluntad’, va a ser posible que cada uno de nosotros surfee de un género a otro.» (3)

Uno puede sorprenderse de que reputados pensadores puedan llegar a conclusiones disparatadas, sin embargo Pascal ya advertía en uno de sus pensamientos: “si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas”. De hecho, uno de los planteamientos de la teoría de género consiste en una distorsión antropológica que sobrevalora la voluntad, desligando el comportamiento de la esencia del ser humano. Es algo así como construir una casa sin fundamentos en los que sustentarse. Por otro lado, como recuerda María Calvo: «cuando las premisas son falsas, la lógica lleva irremediablemente al absurdo» (4), se comienza negando la trascendencia y se acaba negando la realidad: la virtualidad y la fantasía son un acomodo más atractivo para elucubrar. Por último, la vanidad juega un papel muy importante, ¡cuánto cuesta bajarse del burro del error cuando te están vitoreando por ello! Braunstein cita a Orwell: «Desde luego hay que ser un intelectual para creerse semejante cosa: alguien normal no podría nunca llegar a alcanzar tal grado de simpleza» (5).

Va a ser difícil desembarazarse de la presión que pretende imponer a través de leyes, reglamentos y propaganda una manera de pensar. Será necesario actuar con inteligencia, evitando tragarse los sapos que se difunden a través de los mensajes políticos, los medios de comunicación y las series televisivas. Orwell confiaba en el ciudadano común: «Mi principal motivo de esperanza se basa en el hecho de que la gente corriente es siempre fiel a su código moral» (6).

(1) Josep Miró i Ardèvol: Las ideas tienen consecuencias: el caso espectacular de la ideología de género. Publicado en Forum Libertas el 5 de noviembre de 2021. Extraído de https://www.forumlibertas.com/las-ideas-tienen-consecuencias-el-caso-espectacular-de-la-ideologia-de-genero/

(2) Félix Sardá y Salvany: El liberalismo es pecado. Cuestiones candentes (1884). Editorial: Alta Fulla – Colección: Tinta fina, número 4 – 1ª edición (1999). 188 páginas. Capítulo XL

(3) Jean-François Braunstein: La filosofía se ha vuelto loca. Título original: La philosophie devenue folle (2018). Editorial Ariel, Kindle edition (2019). Traducción de Alberto Torrego. 249 páginas. Conclusión: Antes humanismo que compostismo, página 241

(4) María Calvo Charro. Reseña del libro Mi deseo es la ley. Los derechos del hombre sin naturaleza de Grégor Puppinck, publicada en Nueva Revista el 13 de enero de 2021. Extraído de https://www.nuevarevista.net/gregor-puppinck-mi-deseo-es-la-ley-los-derechos-del-hombre-sin-naturaleza/

(5) George Orwell, Notas sobre el nacionalismo, Colección Endebate (ebook), 2012. Citado por Braunstein en el libro mencionado.

(6) George Orwell, Carta a Humphry House en abril de 1940. Citado por Braunstein en el libro mencionado.

jueves, 28 de octubre de 2021

La aventura de vivir

Protagonismo activo hasta el final

Un ¡eureka! anunciaba la publicación de Youtube, un cebo que incitó mi curiosidad para indagar a qué se refería (1). Lo que encontré relevante llegó al final del video cuando el entrevistador, Joe Rogan, hace una reflexión para dar pie al comentario del psicólogo clínico Jordan Peterson: «Siempre hay progreso hacia la utopía, ¿verdad? Este es el objetivo último si preguntas a la gente ¿qué te gustaría conseguir con la civilización? Me gustaría que todo el mundo fuera feliz y que todo el mundo se lleve bien; que no haya guerras, no haya sufrimiento, etc. Pero en la forma de aprender sobre ti mismo y sobre la vida tienes que superar adversidad, tienes que experimentar cosas. Y estoy convencido que para apreciar de verdad el amor tienes que haber sentido odio; para realmente apreciar camaradería tienes que haber sentido soledad…»

En la parte final de su respuesta Peterson alude a la historia de Abraham (2), del que destaca que ya siendo provecto y con una vida resuelta es llamado a protagonizar una aventura que no tiene nada que ver con las ofertas que ofrece el Imserso o la publicidad multimedia para jubilados. Ha de despedirse de su zona de confort -«dejando atrás la tienda de su padre, su comunidad y su país»-, abandonar su tierra para dirigirse a otra desconocida para él, fiándose de una promesa que le hace Dios que humanamente es de locos, incomprensible –toda vocación divina es una locura para el establishment humano-. No en vano Abraham es considerado el padre de la fe por judíos, cristianos y musulmanes. El itinerario que realiza Abraham está lleno de dificultades, sin embargo su confianza no flaquea aunque la promesa tarde en cumplirse.

Se puede deducir de la intervención de Peterson que no es un profesor que se limita a dar clases estandarizadas, soltando el rollo –la chapa en terminología actual- que tiene preparado desde mucho antes y conserva esa sana curiosidad, esa capacidad de asombro, que le permite hacer nuevos descubrimientos sobre algo ya conocido: «me di cuenta mientras daba mis clases el año pasado –la entrevista se realizó en noviembre de 2018- que es una llamada a la aventura. La forma correcta de conceptuar lo que estamos hablando no es que la utopía sería un lugar en el que todo el mundo es feliz. Y creo que sobre lo que acabas de exponer necesitas esa polaridad. La gente necesita una carga, necesitamos adversidad y necesitamos dificultad. Necesitamos todo ello. Por lo que quizás lo que quiera es una aventura, la mayor aventura que puedas tener y eso implicaría algo contra lo que empujar. ¡Supondría un reto de verdad!»

Fragmento de la obra de Dovstoyevski
en versión catalana que incluye la
referencia que hace Peterson 
Peterson complementa su exposición aludiendo a las Memorias del subsuelo de Dostoyevski (3), un libro crítico con el socialismo utópico en el que “el narrador observa que la sociedad utópica elimina el sufrimiento y el dolor, pero el hombre desea ambas cosas y las necesita para ser feliz. Sostiene que eliminar el dolor y el sufrimiento en la sociedad quita la libertad de un hombre.” (4) En el fragmento que menciona Peterson, Dostoyevski expresa con un lenguaje descarnado la rebeldía que subyace en el ser humano hacia lo establecido por muy apetecible que parezca: «Lo que dice Dostoyevski es que los seres humanos somos unas criaturas muy peculiares a las que si se nos da una utopía, no hacer nada más que comer tarta y ocuparnos con la continuidad de la especie… lo primero que haríamos sería destrozar todo en pedazos para que así algo inesperado y problemático sucediera. Porque estamos creados para la aventura, no para la paz y la felicidad

Recuerdo que cuando mis hijas estaban en las primeras etapas de escolarización me sorprendía que en las reuniones de madres y padres nos informaran una y otra vez a las sucesivas crisis asociadas a cada edad. Pensaba entonces y lo comentaba con mi esposa ¿cuándo habrá una época estable? La respuesta nos la da la experiencia: NUNCA. Así que conviene olvidarse de soñar con retiros dorados, porque lo habitual es que vayan surgiendo contratiempos de distinta índole, que eviten o nos saquen de la perniciosa modorra o de los aires de suficiencia a los que podemos tender.

Leía en la introducción al libro de los Números, después de haber escuchado en Youtube la explicación de mosén Beto Sols en su curso bíblico: “el tiempo de peregrinación por el desierto pervivió en la memoria de Israel como una época dorada de relación con Dios, en contraposición al aburguesamiento y relajación que se producirían en épocas posteriores” (5). En épocas de dificultad no se suele estar por puñetas y se pone atención en lo básico, en lo que se considera más valioso; sin embargo las épocas de bonanza son propicias al desmadre.

El mensaje que me sugiere la intervención de Peterson tiene dos vertientes. Una de ellas es que las facilidades y comodidades que se nos ofrecen pueden derivar en esclavitudes. La otra es que nunca en nuestra vida es el momento de tirar la toalla, darse por vencido o amortizado. Y eso significa que no hay que tener miedo a emprender iniciativas o adquirir compromisos que puedan enriquecernos humanamente, tengamos la edad que tengamos. No hay que pensar que ya hemos cumplido mientras seguimos vivos, siempre habrá algo que poder aportar y algo que revitalizar en nuestro interior.

(1) Reproducción en El Rincón del Millennial de un fragmento de la entrevista a Jordan Peterson en el capítulo 1208 de The Joe Rogan Experience. Extraído de https://www.youtube.com/watch?v=cvE30M-p2e0

(2) La historia de Abraham se desarrolla entre los capítulos 12 a 25 del Génesis

(3) El fragmento al que hace referencia Peterson se encuentra en Memorias del subsuelo de Dostoyevski, primera parte: El subsuelo, capítulo VIII

(4) Extraído de https://en.wikipedia.org/wiki/Notes_from_Underground

(5) Ver Biblia de Navarra, Introducción al libro de los Números, y Curso bíblico católico de Padre Beto Sols, número 30, publicado en https://www.youtube.com/watch?v=eu8deWMa1C4

sábado, 16 de octubre de 2021

Desengrasar la mente

Tomando nota

Mientras pensaba en redactar este escrito he tenido oportunidad de leer una entrevista que le hicieron a Antonio Fornés en La Vanguardia hace tres años. Tenía interés en saber algo más de este filósofo desde que le oí hace un par de semanas disertar sobre las fake news en Radio Estel (1). En dicha entrevista, tras decir que «La filosofía es transformadora porque es rupturista, es la auténtica autoayuda. Pero no da respuestas.», la entrevistadora –Raquel Quelart- le pregunta: ¿Cómo funciona? Y él contesta: «Sócrates practicaba el “conócete a ti mismo”; escúchate, qué es lo que realmente quieres, qué sentido tiene vivir… Una vida sin autorreflexión, sin que cada noche pensemos en lo que hemos hecho, es una vida que no merece ser vivida» (2).

Antonio Fornés
Una afirmación que supone un toque de atención para no ir por la vida como pollo sin cabeza, llenando de actividades el día sin un propósito vital que las sustente. La agresividad que transmite la letra impresa no se compadece con el modo de expresarse Fornés en la radio, sin que ello suponga que contemporiza. Pero, la cuestión que plantea nos atañe a todos: ¿Dedicamos tiempo a reflexionar sobre nosotros mismos? Alguno puede pensar que eso es cosa de filósofos a los que les gusta rebuscar en los entresijos de la realidad externa e interna, o de practicantes religiosos que hacen un examen de conciencia diario para crecer en vida interior, quizá siguiendo la pauta aconsejada por un sacerdote santo que consta de tres autopreguntas: ¿qué he hecho bien?, ¿qué he hecho mal?, ¿qué podía haber hecho mejor?, que conducen a dirigirse a Dios o bien dando gracias o bien pidiendo perdón, según corresponda, añadiendo además un propósito de mejora para llevar a cabo el día siguiente.

Sin embargo, también es una herramienta psicológica recomendable para oxigenar la mente. Los psiquiatras Aaron T. Beck y David D. Burns constataron a través de su experiencia profesional que las perturbaciones mentales: ansiedad, irritación, depresión… tienen su origen en el modo en que pensamos. Beck lo expresa en el prólogo del exitoso libro orientado a combatir la depresión Sentirse bien de su colega Burns: poco tiempo después de haber empezado su carrera profesional en psiquiatría psicoanalítica llegó a «la conclusión de que la depresión debe incluir una perturbación del pensamiento: la persona deprimida piensa de manera idiosincrásica y negativa sobre sí misma, su ambiente y su futuro. Esta tendencia mental pesimista afecta a su estado de ánimo, su motivación y sus relaciones con los demás, y culmina en el cuadro de síntomas físicos y psicológicos típico de la depresión.»

Este descubrimiento les llevó a ambos a desarrollar un «método de actuación rápida para tratar trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad», un tratamiento al que denominaron «terapia cognitiva porque consiste en enseñar al paciente a modificar su manera de interpretar y ver las cosas cuando se ve asaltado por alguna perturbación, con el fin de que se sienta mejor y actúe más productivamente» (3).

En otro de sus libros, Adiós, ansiedad, Burns indica las tres ideas básicas en las que se basa el método cognitivo: 1) Usted se siente tal como piensa; 2) Cuando está angustiado se está engañando a sí mismo. La ansiedad es consecuencia de pensamientos distorsionados ilógicos. Es una estafa mental; 3) Cuando cambie su manera de pensar podrá cambiar su manera de sentirse (4).

La relación de pensamientos distorsionados que especifica Burns la podéis ver en un cuadro al final de este escrito, pero me parece importante subrayar la importancia que da a tomar nota por escrito de esos pensamientos. No basta con hacer una reflexión mental, ha de exteriorizarse, materializarse en una anotación que será útil para aplicar la herramienta de análisis apropiada en cada caso para contrarrestar la toxicidad que va aparejada al pensamiento. Cuando se escribió Sentirse bien no existían los Smartphones que permiten otro tipo de registros gráficos, pero el análisis que propone Burns de estos datos, según exija la situación concreta, está pensada para trabajar en un papel, aunque también se puede hacer con un ordenador. En otro cuadro se expone un ejemplo.

David D. Burns
Como ocurre que al final del día suele costar ponerse visualizar cómo ha sido la jornada: cansancio, ganas de desconectar, distracciones multimedia, avatares familiares… he considerado –y lo intento llevar a cabo- que puede ir muy bien anotar todas aquellas situaciones que han afectado positiva o negativamente nuestro estado de ánimo poco después de que hayan sucedido. No evita la necesidad de buscar un breve aislamiento, pero ya se tendrá un buen trecho recorrido para que esa reflexión o examen -como se quiera llamarlo- sea provechoso.

(1) Intervención de Antonio Fornés en el programa dirigido por Toni Marín Tot anirà bé en Radio Estel el 30 de septiembre de 2021, registrada en https://www.estelfitxers.com/audio/2021-2022/20210930-16_00TOTANIRABE.MP3

(2) Entrevista de Raquel Quelart a Antonio Fornés el 14 de diciembre de 2018 para La Vanguardia, registrada en https://www.lavanguardia.com/vida/20181214/453532972281/entrevista-antonio-fornes-libertad-libro.html

(3) David D. Burns: Sentirse bien. Una nueva terapia contra las depresiones. Título original: Feeling Good. The New Mood Therapy (1980). Editorial Paidós – Colección: Paidós Autoayuda – 1ª edición (1990). Traductoras: Beatriz López (parte I y II) y Graciela Jáuregui Lorda de Castro (partes III a VII). 424 páginas. Prólogo y capítulo I: Teoría e investigación, epígrafe 3: Comprenda sus estados de ánimo: lo que usted piensa determina lo que usted siente.

(4) David D. Burns: Adiós, ansiedad. Título original: When Panic Attacs (2006). Editorial: Paidós – 2ª edición en libro electrónico (2012). Traductor: Alejandro Pareja Rodríguez. 361 páginas. 1ª parte: Principios básicos, epígrafe 1: Pienso, luego temo.




Uno de los cuadros de análisis de
pensamiento propuestos por Burns

sábado, 2 de octubre de 2021

Viene de lejos

¿Por qué pasa lo que pasa?

En el marco de las jornadas EncuentroMadrid 2016, el recientemente fallecido profesor de Antropología Mikel Azurmendi participaba con el catedrático de Filosofía Costantino Esposito en un debate dirigido por David Blázquez. Azurmendi se refiere a él en el libro El abrazo, hacia una cultura del encuentro y sintetiza su posición en el debate asociando la situación social actual a las derivadas del cambio conceptual que produjo el movimiento ilustrado nacido en Europa a mediados del siglo XVIII. Un movimiento que planteaba un ser humano emancipado que solo se deja guiar por el conocimiento y la razón.


La razón ayuda a dar sentido a nuestra vida provocando inquietud para ampliar horizontes, estimular la capacidad de asombro, penetrar en los misterios que ofrecen la naturaleza y la sociedad -preguntándose el porqué y paraqué de las cosas y lo que sucede-. Pero un intelecto endiosado, sin límites, sin referencias sólidas en las que apoyarse, que se despega de la realidad confundiéndola con la virtualidad, con la fantasía, puede conducir a las mayores aberraciones con consecuencias siniestras.

Mikel Azurmendi
En su intervención Azurmendi radiografía la sociedad actual, la parte más aparente, penetrando en las entrañas que han impulsado el modus vivendi de tantos y tantos de nuestros contemporáneos que asisten desconcertados a unos cambios sociales teledirigidos y les pilla sin una consistencia interior donde sostenerse para saber discernir, acostumbrados como están a poner el foco en el bienestar como objetivo.

Transcribo a continuación el fragmento del libro en el que Azurmendi relata resumidamente, tras una breve introducción, su apasionada exposición en el debate:

«David iba a dirigir el debate Europa: un nuevo inicio (1). Ambos ya habíamos intercambiado información vía internet. El objetivo del debate era la necesidad y posibilidades de que el viejo continente pueda recobrar un impulso renovado desde su más profunda raíz. En él la posición optimistamente ilustrada del filósofo italiano Costantino Esposito invitaba a usar la razón a fin de buscar la razón de las cosas, el sentido último de la realidad. Nuestra inteligencia está para que la realidad nos hable comunicándonos su significado. Mi posición era más pesimista. Se atenía a los efectos éticos y sociales de la Ilustración: haber aislado el yo de sus vínculos comunitarios. Convertidos en simples individuos, tú y yo y el otro somos esferas incomunicadas en la creencia arrogante de que, por sí solos, cada cual generamos dentro de uno mismo todo lo valioso. Uno decide lo que le vale a él y, ya está, eso es lo bueno. Su decisión es lo que da valor. Allá los demás. Que arreen, es su derecho. Y yo venga a esgrimir derechos y venga a esgrimir derechos. Salvaguardar como sea la autonomía para protegerme de todos los demás, rodearme de vallas protectoras.

Los derechos humanos, un cinturón sanitario en torno a mí que el otro no debe franquear y que nunca me impelen a salir al encuentro del otro, ni a socorrerle siquiera. Estatuas de sal que no miramos por el otro porque los derechos nos privan de tener un alrededor compartido. El deseo mimético como motor de un correr tras la opinión: del otro solamente necesito su opinión favorable pues ese será mi éxito; de todos los otros solamente necesito su voto mayoritario a fin de sacar adelante mis intereses. El deseo mimético como motor de un correr tras el consumo de más deseos. Usar al otro, usarlo y tirarlo, usarlo y tirarlo.

La eficiencia económica como único criterio de gobierno. ¿A qué viene hablar del bien común? ¿A qué viene hablar de lo que es bueno para todos, si para mí es una cosa y para ti será otra? Pues que no se hable nunca acerca de lo bueno porque no nos entenderíamos. Votemos, votémoslo, carajo. Que la mayoría decida. Como yo me resiento de ser usado y tirado, esgrimo la pancarta, hale. Cada cual tiene una pancarta; uno se vuelve pancarta. Y se indigna y yo me indigno. Uno se hace el indignado. Uno está contra. Contra esto y contra aquello sin haber debatido nunca sobre nuestros fines y sobre la vida buena. Cada cual ya se basta para tener su propio criterio sobre lo bueno. Todo esto es una consecuencia de la Ilustración y se llama individualismo posesivo y emotivismo ético» (2).

(1) Debate titulado Europa, un nuevo inicio durante las jornadas EncuentroMadrid 2016 presentado por David Blázquez, con la intervención de Costantino Esposito, catedrático de Filosofía en la Universidad de Bari y Mikel Azurmendi, profesor de Antropología en la Universidad del País Vasco. Debate completo en: https://www.youtube.com/watch?v=EXWH51jm3cY

(2) Extraído del libro Mikel Azurmendi: El abrazo. Hacia una cultura del encuentro (2018). Editorial: Almuzara – Colección: Espiritualidad - 1ª edición (2018). 320 páginas. Capítulo 2: Una tribu de gente renovada.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Enfermiza hipersensibilidad

'O te tragas mi relato o me odias'

En el diálogo que reproduce David Burns en Sentirse bien con una mujer desesperanzada y deprimida que se agobia con las cosas malas que encuentra, el terapeuta le contesta: «Sería hermoso que hubiera un universo donde no hubiera problemas, ni sufrimientos, pero entonces no existirían oportunidades para que la gente madurara o resolviera los problemas. Probablemente, uno de estos días usted se ocupará de uno de estos problemas del mundo y contribuir a solucionarlo se convertirá en una fuente de satisfacción para usted» (1).

La pedagogía que pretende evitar a toda costa cualquier contrariedad o malestar a los educandos -no vaya a ser que se traumaticen- suele acarrear un peligroso efecto boomerang, como observa Abigail Shrier, autora del polémico libro –por las reacciones fanáticas e inquisitoriales que suscita- Un daño irreversible cuando enlaza el comentario del entrevistador: “Basta con rascar en la superficie del libro para dar con una generación particularmente desorientada y devastada emocionalmente, que no sabe qué hacer con su ansiedad y su tristeza, y que tampoco encuentra referentes en sus casas ni placer en las comodidades” respondiendo: «¡Sí! Creo que la falta de desafíos hace que, paradójicamente, sus vidas sean más complicadas. Parece que los humanos estamos programados para sufrir ciertas dosis de angustia y dolor, y que si no tenemos razones para el sufrimiento lo creamos. Lo vemos mucho en esta generación, con unos niveles altísimos de ansiedad y depresión… No se han enfrentado a los desafíos de generaciones anteriores y, sin embargo, lidian con un sufrimiento insoportable…» (2).

Jonathan Haidt achaca gran parte de la responsabilidad a la sobreprotección que algunos progenitores –con la mejor intención- aplican a sus hijos durante edades tempranas, los llamados 'padres helicóptero', que, según él, inoculan en sus vástagos «malas ideas» -pensamientos irracionales-, porque blindando a sus hijos de los traumas les provocan un daño irreparable. Esas malas ideas las sintetiza en tres falacias: «”Lo que no te mata te hace más débil” (la mentira de la fragilidad); “siempre confía en tus sentimientos” (la mentira del razonamiento emocional), y “la vida es una batalla entre buenas y malas personas” (la mentira del nosotros contra ellos)» (3).

Todo ello provoca rigidez de pensamiento y la vulnerabilidad emocional, que aboca a un empobrecimiento intelectual. Dice Haidt: «La cultura de la universidad se ha vuelto ideológicamente uniforme, lo que impide que los alumnos aprendan de pensadores de un amplio espectro. También han proliferado los extremistas a izquierda y derecha. Las redes sociales y los nuevos medios permiten que los ciudadanos se refugien en burbujas ideológicas, donde se siembra la polarización entre los miembros de ambos bandos...» (3).

Estas actitudes también tienen su reflejo en otros ámbitos, como expone paródicamente Andrew Doyle en Woke, cuya protagonista, Titania McGrath, representa un personaje arquetípico en boga: ser humano de clase media, que se siente oprimido por los convencionalismos sociales -el 'patriarcado'- a pesar de no haber tenido que luchar en su vida por nada, al que le gusta sentirse ofendido por absolutamente todo, especialmente en nombre de otras personas. Forma parte «de una nueva ideología de justicia social que exacerba (los) problemas en el acto mismo de tratar de oponerse a ellos… Piensan que están siendo progresistas, pero su hostilidad hacia la libertad de expresión hace que acaben encontrándose entre las personas menos libres y más intolerantes que existen No toleran la disidencia a sus principios, así se justifica «El acoso y derribo a los demás… La idea de que, si no estás de acuerdo con alguien, puedas hostigarlo en la red para tratar de destruir su reputación y forma de ganarse la vida» (4).

Por si fuera poco, también la realidad y la ciencia se convierten en enemigas: «La ideología de la justicia social no tiene interés en contemplar la realidad desde un punto de vista objetivo. Es más, sus seguidores y discípulos no creen que esta exista. Es por eso que siempre se centran en lo que ellos llaman “la experiencia vivida y adquirida”. Por eso también ven la biología y la medicina como construcciones occidentales de opresión» (4).

Actitudes que enturbian la mirada franca a la realidad y, como han puesto de manifiesto episodios recientes, hace de los adeptos a la irritación compulsiva seres humanos fácilmente manipulables, con una vulnerabilidad proviene de transitar por los espejismos que le presenta la burbuja ideológica en que están inmersos. Carne de cañón para desestabilizadores sociales y serios candidatos a que les afecte, tarde o temprano, un trastorno mental.

(1) David D. Burns: Sentirse bien. Título original: Feeling Good. The New Mood Therapy (1980). Editorial Paidós – Colección: Paidós Autoayuda – 1ª edición (1990). Traductoras: Beatriz López y Graciela Jáuregui Lorda de Castro. 424 páginas. Capítulo 15: La victoria final: elegir la vida, página 365

(2) Entrevista de Jorge Raya Pons a Abigail Shrier para El Español, publicada el 14 de septiembre de 2021. Extraída de https://www.elespanol.com/espana/politica/20210914/abigail-shrier-padres-espana-alejad-no-usa/611689939_0.html

(3) Entrevista de Gonzalo Suarez a Jonathan Haidt para El Mundo, publicada el 1 de octubre de 2019. Extraída de https://www.elmundo.es/papel/lideres/2019/10/01/5d92416121efa0f0458b458e.html

(4) Entrevista de Enrique Zamorano a Andrew Doyle para El Confidencial, publicada el 20 de julio de 2020. Extraída de https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-07-21/andrew-doyle-titania-mcgrath-entrevista-woke_2686567/

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Entrenar con proyección vital

Romper el atractivo de la mediocridad

A algunos de los futuros reclutas que se iban a incorporar al Servicio Militar Obligatorio se les aconsejaba que no destacasen, ni por arriba ni por abajo. En algunos ámbitos ser del montón presagia una cierta tranquilidad, no tener más problemas que los que pueda tener la mayor parte del colectivo. Ocurre también en escuelas en las que el tildado como empollón es mal visto y, en consecuencia, objeto de burlas y bromas más o menos pesadas. Curiosamente en este entorno, suelen tener mayor aceptación los integrantes del ‘pelotón de los torpes’ pese a que sean responsables de ralentizar o entorpecer el desarrollo de las clases.

Kenny Ray Carter, el entrenador real  
A Ken Carter le proponen entrenar al equipo de baloncesto de su antiguo instituto, donde destacó como jugador y conserva varios records (1). Al aceptar quiere que sus jugadores firmen un contrato en el que se comprometen a asistir regularmente a clase, ocupar los primeros bancos del aula y obtener una cualificación mínima equivalente al suficiente en todas las materias. Estas exigencias sorprenden a toda la comunidad educativa: alumnos, padres, profesores y dirección de un centro cuyas ratios son elocuentes: sólo el 50% de los alumnos acaban graduándose y de ese porcentaje tan solo el 6% van a la universidad.

Carter tiene presente lo que le ocurrió a él y a sus compañeros en su época y tiene claro lo que quiere para sus jugadores. Sus condiciones se aceptan a regañadientes, teniendo en cuenta que el equipo está inmerso en una dinámica perdedora, que genera abundantes conflictos entre los jugadores. Su actuación empieza por ganarse el respeto de sus jugadores, para luego imponer disciplina en la preparación y exponiendo su método de trabajo con convicción –para que un equipo funcione el entrenador ha de estar convencido de lo que hace y ser capaz de persuadir a sus jugadores-.

Los frutos del trabajo de Carter no tardan en reflejarse en los resultados; estando avanzada la temporada el equipo está imbatido y se palpa el entusiasmo de todo el instituto. Sin embargo, Carter descubre que no se están cumpliendo sus condiciones académicas: ni la dirección, ni los profesores, ni los padres están colaborando; se contentan con el éxito del equipo y no parece importarles la falta de mejora académica de los jugadores.

Sintiéndose engañado, Carter decide cerrar el gimnasio, impidiendo que el equipo se entrene y se presente a los partidos que le corresponde jugar. El revuelo que se organiza en el instituto se concreta en una reunión del consejo del centro que acuerda expulsarle. Pero, sorprendentemente, los jugadores no secundan a sus progenitores y docentes: reaccionan ocupando el gimnasio para estudiar y así cumplir todo aquello a lo que se habían comprometido. Regresan a la competición con la misma dinámica ganadora, pero caen eliminados en la fase final del campeonato estatal. Sin embargo, los jugadores que finalizaban en el instituto logran graduarse e ir a la universidad.

Xesco Espar hace una extensa referencia a esta película en la entrevista para el proyecto educativo Aprendemos Juntos (2). Una secuencia que va precedida por una frase que atribuye a Marianne Williamson: «Lo que más miedo nos da no es perder, es saber que, si ganamos, se nos va a volver a exigir». El temor a la cumplir con las expectativas de otros sobre uno, el temor a tener que abandonar la burbuja que supone el entorno cotidiano, pueden suponer poderosas razones para refugiarse en la mediocridad.

En su comentario Espar destaca la reacción de los padres cuando Carter les dice que los chicos no están aprovechando la escuela: «no puedes negar a nuestros hijos lo único bueno que van a tener en la vida, que es este campeonato». El entrenador replica: «Es que eso es lo que no puede ser. Que este campeonato, que es un juego, sea lo único bueno. Lo bueno de su vida tiene que ser todo lo demás». A continuación, Espar interpreta a su manera una parrafada -impropia para el personaje- que suelta el jugador más rebelde de la plantilla, que reproduce de pe a pa un fragmento de Volver al amor de Marianne Williamson (3): «Profesor, ¿sabe lo que nos da miedo? Lo que nos da miedo no es ganar o no ganar. Lo que nos da miedo es desencajar de nuestro entorno, sobresalir. Saber que podemos conseguir no solamente ganar, sino ser grandes estudiantes». Para Espar en esta película se ejemplifica «lo que significa realmente este miedo a ser grande que a veces tenemos y que nos limita.»

Hacer rendir las cualidades que cada uno tiene no sólo requiere esfuerzo, sino también fortaleza para no dejarse absorber por la cómoda y esterilizante mediocridad.

(1) Referencia a la película Coach Carter. Año: 2005. Duración: 136 min. País: Estados Unidos. Dirección: Thomas Carter

(2) Xesco Espar: Entrevista en BBVA Aprendemos juntos. Extraído de https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/la-motivacion-es-un-amplificador-del-talento-xesco-espar/

(3) Texto del fragmento de Marianne Williamson en Volver al amor que el personaje Timo Cruz pronuncia: «Nuestro miedo más profundo no es ser inadecuados, nuestro miedo mayor es nuestro poder inconmensurable, es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos aterra. Optar por la mezquindad no sirve al mundo, no hay lucidez en encogerse para que los demás no se sientan inseguros junto a ti, nuestro destino es brillar como los niños, no es el de unos cuantos, es el de todos, y conforme dejamos que nuestra luz propia alumbre, inconscientemente permitimos lo mismo en los demás y al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.» Extraído de https://citas.in/autores/marianne-williamson/

sábado, 21 de agosto de 2021

Sabiduría de la vida

El camino hacia la realización personal 


En una entrevista para el proyecto educativo Aprendemos Juntos, Xesco Espar –entrenador, profesor, coach- dice: «para mí, el significado de la vida, o mi misión de la vida, creo que lo más bonito que nosotros podemos tener como entrenadores, como profesores, como padres, es darnos cuenta primero de que todos tenemos talento. Todos somos especiales en alguna cosa. Dios, el universo, la naturaleza, nos ha hecho especiales en algo. Yo creo que nuestro deber es tomar ese talento o esos talentos, hacerlos crecer, amplificarlos y ponerlos al servicio de la sociedad» (1).

Tenemos unas cualidades potenciales que están esperando que pongamos los medios para desarrollarlas dentro de un entorno que puede ser alternativamente propicio, dificultoso o, tal vez, hostil. A veces, el peor enemigo de ese desarrollo se encuentra en uno mismo, bien sea por acedía, bien sea por temor –al compromiso, al fracaso, al éxito (por las consecuencias personales o sociales que se derivan de él)-. La peor decisión en este sentido es no moverse  -¡Virgencita, que me quede como estoy!-, que supone renunciar a una realización personal que va unida a la sabiduría de la vida.

Ayer la Iglesia Católica hacía memoria de san Bernardo de Claraval, un monje cisterciense nacido como Bernard de Fontaine a finales del siglo XI, que fue abad de la Abadía de Claraval y tuvo una gran influencia en la vida política y religiosa de Europa (2). Entre sus sermones se encuentra uno dedicado a la sabiduría (3). Leerlo me ha recordado la petición que Salomón le hace a Dios cuando le propone: «Pídeme lo que quieras que te dé», poco después de suceder a su padre David como rey de Israel. Salomón le pide las cualidades necesarias para cumplir bien su misión: «oh Yahveh Dios, que se cumpla la promesa que hiciste a mi padre David, ya que tú me has hecho rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. Dame, pues, ahora sabiduría e inteligencia, para que sepa conducirme ante este pueblo tuyo tan grande» (4). La petición agrada tanto a Dios que Salomón es recompensado muy por encima de su demanda, a tono con el consejo que Jesús da a sus discípulos, preocupados por el porvenir que les espera: «ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura» (5).

Bernardo plantea la búsqueda de la sabiduría como una exigencia: «Trabajemos para obtener la sabiduría, ya que ella afirma: Los que trabajan para alcanzarme no pecarán» (6). Requiere esfuerzo encontrarla y lo asimila a «un tesoro que debemos desenterrar. Tal es la sabiduría, que ha de ser extraída de lo oculto. Todos la buscamos, todos la deseamos.» La constancia es vital: «Búscala, pues, mientras puede ser encontrada; invócala, mientras está cerca.» Pero necesita una buena disposición: «Cerca está la palabra, en tu boca y en tu corazón; sólo a condición de que la busques con un corazón sincero

El elogio va acompañado de una advertencia ante la posible indigestión: «Así es como encontrarás la sabiduría en tu corazón y tu boca estará llena de inteligencia, pero vigila que esta abundancia de tu boca no se derrame a manera de vómito.» El mismo Salomón es ejemplo de cómo se pueden desperdiciar unas grandes cualidades cuando la vanidad y sus derivadas se anteponen, perjudicando gravemente al pueblo que se había comprometido a servir. ¡Qué decepción cuando leí por primera vez el lamentable final de Salomón, tras muchos años de tenerlo encaramado en un pedestal por su prometedores inicios en el reinado!

La buena sabiduría llena pero no colma: «Come de manera que siempre quedes con hambre. Porque dice la misma sabiduría: El que me come tendrá más hambre de mí» (6). La perseverancia resulta imprescindible para que sea provechosa: «Del mismo modo que es dichoso el hombre que encuentra sabiduría, así también es dichoso, o mejor, más dichoso aún, el hombre que es constante en la sabiduría». Y también la humildad: «No tengas en mucho lo que has alcanzado.»

Concluye Bernardo el sermón indicando cómo distinguir si en ese próposito de adquirir sabiduría se transita por la buena senda: «En estas tres cosas se conocerá que tu boca está llena en abundancia de sabiduría o de prudencia: si confiesas de palabra tu propia iniquidad, si de tu boca sale la acción de gracias y la alabanza y si de ella salen también palabras de edificación…: lo primero que hace el justo al hablar es acusarse a sí mismo; y así, lo que debe hacer en segundo lugar es ensalzar a Dios, y en tercer lugar (si a tanto llega la abundancia de su sabiduría) edificar al prójimo.»

(1) Entrevista a Xesco Espar para el proyecto educativo Aprendemos Juntos patrocinado por el BBVA y El País. Intervención completa en https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/la-motivacion-es-un-amplificador-del-talento-xesco-espar/

(2) Extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_Claraval

(3) San Bernardo de Claraval: Sermón 15 sobre diversas materias. Citas extraídas de http://sigilummilitumxpisti.blogspot.com/2011/10/sermon-15-sobre-la-sabiduria.html, donde se puede seguir el desarrollo argumental ordenado que hace el santo.

(4) Ver 2º Libro de las Crónicas, capítulo 1, versículos 7 a 12

(5) Ver Evangelio según san Mateo, capítulo 6, versículo 33. El contexto abarca los versículos 25 al 34.

(6) Ver Libro del Eclesiástico (también llamado Sirácida o Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac), capítulo 24 versículos 19 a 22 sobre la sabiduría: «Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos. Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel. Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed. Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar Extraído de https://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/eclesiastico/24/