sábado, 31 de diciembre de 2016

Aliento de vida

Un barniz para realzar lo que hacemos y sentimos

Hace unas semanas María hablaba en Facebook de la ‘economía de caricias’, un concepto introducido por Eric Berne y desarrollado por Claude Steiner, glosado en un artículo y un video de Alex Rovira (1). Un comentario que despertó mi curiosidad por conocer las obras de Steiner. Conseguí en la biblioteca el préstamo de Educación emocional, que he acabado de leer coincidiendo con el último día del año (2). He encontrado muchos aspectos destacables en su contenido y espero ir que vayan saliendo a relucir algunas pinceladas más adelante, cuando tras la postlectura de algunos del los fragmentos seleccionados, como acostumbro a hacer de la mayoría de los libros que leo, sea capaz de asimilar con mayor profundidad lo que transmite el autor.

Como anticipo, sin embargo, aprovecho una fecha con tanta significación social, en la que subyace una invitación a hacer balance de lo acontecido durante el año que finaliza, con el propósito, o al menos deseo, de que el próximo sea mejor, para trasladar un breve fragmento de Educación emocional en el que se hace hincapié en la importancia crucial que tiene el amor en nuestras vidas, como barniz que debe impregnar lo que hacemos y sentimos.

Amor... creo que la mayor parte de las personas estarán de acuerdo en que es el amor lo que hace girar el mundo. No está claro qué es exactamente el amor, pero ciertamente va más allá de la pasión de los amantes o de la adoración que nos despiertan nuestros vástagos. Es el instinto profundo que nos hace disfrutar de estar juntos, de cuidarnos unos a otros y de hacer cosas juntos. Cuando dejamos que se exprese en toda su plenitud nos ayuda a sobrevivir y a prosperar.” (3)

(2) Claude Steiner: Educación emocional. Título original: Achieving Emotional Literacy (2011). Editorial Jeder. 1ª edición 2013. Traducción: Pau Cortés, Agustín Devós Cerezo y Claude Steiner. 310 páginas.

(3) El fragmento escogido está en el capítulo 11. Una última palabra. Página 271.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Tiempo de acogida

El despertador de la Navidad


Durante una charla que antecedía una reunión de curso en el colegio de mis hijas, la oradora describía diferentes grados de un amor generoso. En un escalón estaba el 'dar sin esperar nada a cambio'. En un nivel más alto estaba el 'darse'. Intuía que ya no se podía ir más allá, ¿qué más se puede ofrecer? Proponía aún un peldaño más elevado, 'acoger'. ¿Por qué? Porque acogiendo renunciamos a nuestro pleno dominio para aceptar al otro tal como es, le damos cobijo en nuestra vida.

Una de las caracteristicas de la Navidad es que es un tiempo de acogida. María y José cambiaron sus planes vitales para acoger a Jesús. María aceptando la maternidad con el riesgo que sobre su reputación comportaba ('hágase en mi segun tu palabra'). José aceptando el papel de padre nutricio tras vencer la natural resistencia interior y permitiendo que se incorporara a su estirpe, la que provenía de Abraham y David. Y lo que se les ofrecía no era humanamente atractivo si tenemos en cuenta las penalidades por las que tuvieron que pasar. Y, aunque a simple vista nos puede parecer poco digno, los tres fueron acogidos por quien les cedió su establo para que se cobijaran.

Para acoger es preciso desprenderse interiormente de comodidades, modificar prioridades, derribar muros, abrir los brazos... Se puede pensar en los refugiados o en los lastrados por la pobreza, pero hay objetivos mas cercanos: familia (pareja, hijos, hermanos, padres, parientes...) y entorno (amigos, compañeros, vecinos...). Las fiestas navideñas son un momento propicio para los reencuentros, para reactivar conexiones que estan en standby; una oportunidad para no quedarse en la simple cortesía y aprovechar para limar asperezas, relajar tensiones, recuperar la sintonía, traspasar la superficie de la apariencia y repartir caricias en forma de buen rollo.

Entiendo que haya quien se sienta incómodo ante estas fiestas, incluso que las deteste. Quien sólo ve en ellas superficialidad, sentimentalismo empalagoso e instigación al consumo tiene razones más que sobradas. La Navidad no supone ponerse una careta que produce un trastorno transitorio de bondad, ni obliga a ir a todas las celebraciones familiares o profesionales que nos ofrezcan, ni impele a gastarse un dineral en regalos o decoraciones estéticas; sino que es uno de esos despertadores culturales, con el trasfondo religioso que le acompaña, que ayuda a reflexionar sobre el rumbo que lleva nuestra vida y valorar la relación que tenemos con los demás. Las consecuencias dependerán del espíritu con que cada uno lo afronte.

Cualquiera que sea tu situación respecto a la Navidad deseo que experimentes el sentimiento de acogida -como dador y como receptor- y te sientas con ganas de agradecer este don.

¡Que la Navidad con espíritu acogedor llegue para quedarse en nuestra vida!

viernes, 16 de diciembre de 2016

Diario de un jóven desubicado

Cercanía para ayudar a salir de la confusión

James es un joven de dieciocho años inteligente, culto, reflexivo y con buenos resultados académicos. Hijo de una familia adinerada y desestructurada. Los padres están divorciados y apenas se comunican entre sí para hablar de sus hijos. Vive con su hermana y su madre en Nueva York. Son algunos de los rasgos que enmarcan al protagonista de la novela de Peter Cameron Algún día este dolor te será útil, (1) escrita en primera persona a modo de diario íntimo con el lenguaje directo y descarnado, sin ser soez, propio de la juventud.

James se siente desubicado e incómodo en su entorno. Se ha ido aislando, forjando una especie de caparazón como el que describe Susanna Tamaro: “Es durante la adolescencia cuando empieza a formarse alrededor de nuestro cuerpo una coraza invisible… El proceso de su crecimiento se parece un poco al de las perlas: cuanto más grande y profunda es la herida, más fuerte es la coraza que se le desarrolla alrededor.” (2) No tiene claro cómo debe actuar y su familia no le ayuda a salir del atolladero. Se rebela contra el rol que se le quiere otorgar; detesta, aunque se aprovecha, el ambiente materialista y superficial en que vive su familia. Su desazón le lleva a cometer algunas torpezas que encienden la voz de alarma entre sus padres, que buscan remedio poniendo al joven en manos de una psiquiatra.

Álvaro Pombo pone en el pensamiento de uno de sus personajes: «Así es la juventud esa que dicen, la primavera de la vida: inseguridad, mal humor, y el peso de la culpa.» (3) James se siente incomprendido y desatendido emocionalmente cuando muestra su deseo de no ir a la universidad. La falta de argumentos sólidos y la cerrazón de sus padres, así como la presión interesada de su hermana (4) no conseguirán que desista de su propósito. Sólo en la actitud paciente y atenta de su abuela encontrará el alivio que le permitirá reflexionar.

Una novela muy sugerente y de fácil lectura, que plantea algunas de las claves que determinan el comportamiento de algunos jóvenes acomodados a los que les resulta difícil atisbar un horizonte por el que valga la pena luchar.

(1) Texto leído: Peter Cameron: Algun dia aquest dolor et servirà - This Pain Will Be Useful To You (2014) – Sembra llibres – 1ª edició 2014 – número SLL5 – Traducció: Eduard Castanyo Montserrat – 221 pàgines
(2) Susanna Tamaro: Donde el corazón te lleve 'Opicina, 16 de noviembre de 1992'
(3) Álvaro Pombo: Donde las mujeres
(4) Fragmento de la novela revelador del ambiente familiar:
Peter Cameron
...la Gillian va trucar a la porta i va dir:
-Puc entrar?
Tenia la sensació que... ja havia tingut més de la meva ració de relacions humanes aquella nit, així que vaig dir:
-No. Vés-te’n
Cosa que, evidentment, no li va impedir entrar.
Al cap d’un moment vaig dir:
-Què vols?
-La mama m’ha dit que parli amb tu.
-De què?
-De què et penses? De la teva ximpleria de no vaig a la universitat sinó que me’n vaig a l’Oest Mitjà.
-No és cap ximpleria.
-Sí, James, és una ximpleria. M’han ordenat que vingui i et digui que és una ximpleria. És una ximpleria James.
-Doncs m’és igual.
La Gillian no va dir res durant un moment, i aleshores afegí:
-Seriosament, James, voldria que superessis tot això i anessis a la universitat.
-Per què t’importa si vaig a la universitat o no?
-No m’importa en absolut. Però la mama ha dit que si et convenço per anar a la universitat, farà que el papa em compri un Austin Mini Cooper descapotable com a regal de graduació. O sigui que, veus?, si cooperes i pares de fer el ximple, tothom estarà content: la mama estarà contenta, el papa estarà content i jo estaré contenta.
-I jo?
-Tu també estaries content. O no content, però no estaries menys content del que estàs ara. I francament, James, francament penso que sí que series més feliç. Només perquè odiessis l’institut no vol dir que hagis d’odiar la universitat.
-No odiava l’institut.
-Doncs em tenies ben enganyada. Se m’escapa alguna cosa? No recordo que et votessin pel premi al més sociable.
-Només perquè no me n’anava al llit amb tothom a l’institut no significa que l’odiés.
-O sigui que jo era popular a l’institut. No parlem de mi, James. Estem parlant de tu. No sé què et fa tanta por.
-No em fa por res.
-Aleshores quin és el problema?
-No vaig a la universitat perquè tingui por: no vaig a la universitat perquè no vull anar a la universitat."
(12. Dilluns, 28 de juliol de 2003)

sábado, 3 de diciembre de 2016

Memoria de un periodista ejemplar

Honestidad y lucidez

Probablemente fue la referencia que leí en un artículo de prensa la que motivó que me interesase por leer A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales. Un libro compuesto por nueve relatos relacionados con la guerra civil española, episodios dolorosos que vienen a corroborar las expresiones notas que acompañan al título: 'Héroes, bestias y mártires de España'. El libro me cautivó por su contenido y el estilo narrativo del autor.

Más tarde leí El maestro Juan Martínez que estaba allí, un texto que cambió la imagen que había concebido del desarrollo de la revolución rusa. Ahora he leído El hombre que estaba allí, un documental compuesto de DVD y texto que glosa su figura. Un excelente documento para conocer la vida de este periodista y escritor honesto y lúcido que le tocó vivir una época convulsa en Europa, marcada por el auge de los totalitarismos y dos guerras mundiales.

Muñoz Molina
Como dice Antonio Muñoz Molina: “Lo asombroso de Chaves es que es un periodista independiente que escribe en el momento en el que se producen los hechos, conviviendo con esos odios. La crítica adquiere todo su valor, no cuando coincide con el sentir mayoritario de un momento dado, sino cuando está en clara minoría y cuando esa denuncia supone un claro riesgo de ostracismo o, como sucede en el caso de Manuel Chaves, incluso de peligro físico.”

Fue fiel a su lema: “andar y contar es mi oficio” y estuvo presente en los escenarios donde se fraguaron los principales acontecimientos y dando cuenta de lo que pasaba: “Estuvo en Alemania en el año 1933 y describió lo que estaba ocurriendo y lo que iba a ocurrir. En España, desde el primer momento se dio cuenta de lo que iba a ocurrir. Estuvo en la Italia de Mussolini, estuvo en la Rusia de la revolución soviética… Vio los peligros que se cernían sobre Europa.

Así narraba en el periódico Ahora, del que fue director, el 23 de mayo de 1933 la incidencia del adoctrinamiento en las jóvenes generaciones de alemanes y rusos:
Diario Ahora dirigido
por Chaves Nogales
el 19 de julio de 1936
Prensa, carteles, charangas, banderas, uniformes; toda Alemania está bajo la acción proselitista de este aparato gigantesco de publicidad. Pero cuando se dirige a los chicos, esta campaña de propaganda es realmente aterradora. Los grandes almacenes están llenos de juguetes nacionalsocialistas… y lo mismo ocurre con los deportes… En el cine, los muchachos no verán más películas que las paradas hitlerianas, ni oirán más discursos que del Fuhrer… Es la misma táctica del partido comunista. Cuando en los primeros tiempos del bolchevismo las doctrinas soviéticas fracasaban y el régimen estaba a punto de perecer, Lenin seguía imperturbable consagrando sus mayores esfuerzos a la propaganda infantil, y afirmaba: “Por mal que vaya todo, si me dejan a los chicos en mis manos durante unos años, no habrá nada después que derribe el régimen soviético.

Como suele pasar cuando el ambiente está polarizado, las advertencias caen en saco roto entre aquellos dispuestos a imponer sus tesis por la fuerza. Muñoz Molina hace un paralelismo con lo que cuenta Koestler en sus memorias: “Los que llegábamos del Este de Europa éramos como Casandras* a las que nadie escuchaba, nadie quería escuchar”.

En el prólogo de A sangre y fuego, obra publicada en 1937, expresa cuál es el propósito de su labor:
Mi única y humilde verdad, la cosa mínima que yo pretendía sacar adelante, merced a mi artesanía y a través de la anécdota de mis relatos vividos o imaginados, mi única y humilde verdad era un odio insuperable a la estupidez y a la crueldad; es decir, una aversión natural al único pecado que para mí existe, el pecado contra la inteligencia, el pecado contra el Espíritu Santo.

Y su principal preocupación, que se centraba en lo que pasaba en España:
Pero la estupidez y la crueldad se enseñoreaban de España. ¿Por dónde empezó el contagio? Los caldos de cultivo de esta nueva peste, germinada en ese gran pudridero de Asia, nos los sirvieron los laboratorios de Moscú, Roma y Berlín, con las etiquetas de comunismo, fascismo o nacionalsocialismo, y el desapercibido hombre celtíbero los absorbió ávidamente. Después de tres siglos de barbecho, la tierra feraz de España hizo pavorosamente prolífica la semilla de la estupidez y la crueldad ancestrales. Es vano el intento de señalar los focos de contagio de la vieja fiebre cainita en este o aquel sector social, en esta o aquella zona de la vida española. Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España.

Andrés Trapiello
Estos comentarios no proceden de alguien que es políticamente aséptico, o que oculta estratégicamente sus afinidades políticas. Como dice Andrés Trapiello: “Él era un republicano, un demócrata, y se permitía criticar a los demócratas y a los republicanos sedicentes. Por supuesto, él era también un antifascista, un antifranquista”. Sin embargo, no participaba de esa visión maniquea que ciega el intelecto impidiéndo ver con nitidez lo que pasa. Destaca también Trapiello: “me gustaba esa complejidad de la mirada que le hacía no ser equidistante y que le había permitido -porque era inteligente- una visión ecuánime y global para mirar desapasionadamente lo que estaba ocurriendo.

María Isabel Cintas
Una actitud tan honesta acostumbra, desgraciadamente, a ser mal vista por los que se sitúan a uno y otro lado de la contienda política y tienen la pretensión de acaparar el monopolio del discurso -que prevalezca su distorsionada versión de los hechos-. Chaves, que había sido un personaje relevante durante la Segunda República, vivió los últimos años de su corta vida exiliado en Londres (estaba marcado por el régimen franquista) y su obra, salvo la biografía que hizo del torero Belmonte, estuvo durante medio siglo silenciada en España.

No fue hasta los años 90 que su figura y sus escritos volvieron a salir a la luz, gracias al trabajo de María Isabel Cintas que, aconsejada por un catedrático versó su tesis doctoral en la vida y obra del periodista y escritor sevillano; tarea que ha continuado una vez concluido el trámite académico.

Torrente y Suberviola
Un trabajo valioso el realizado Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente, que nos acerca a la vida y obra de Manuel Chaves Nogales, un periodista que con su buen hacer dignifica su controvertida profesión y presta un encomiable servicio a los ciudadanos.

Los entrecomillados están extraídos del libro de Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente: El hombre que estaba allí. (2013) - Libros.com 1ª edición 2013 - 155 páginas – Viene acompañado de un DVD

(1) Manuel Chaves Nogales: “Bajo el signo de la esvástica”. Publicado en Ahora, 23 de mayo de 1933
(2) Manuel Chaves Nogales: A Sangre y fuego. Prólogo del libro publicado por Ercilla, Santiago de Chile, 1937.