lunes, 25 de noviembre de 2019

Cotidianidad del amor

Un paso decisivo


Buscando un asidero que me acompañase para hacer unos minutos de oración me encontré con este pensamiento de Manuel Lozano Garrido, Lolo, que orientó la reflexión y el diálogo durante gran parte del tiempo dedicado a este menester:

No encajes el llavín en la puerta de tu casa sin antes comprobar si puedes enriquecerlo con algún don de tu alma.

Manuel Lozano Garrido *: Bien venido, amor. Editorial: Edibesa (1996). Epígrafe: De familia, Hogar, punto 315

* Manuel Lozano Garrido fue proclamado beato por la Iglesia católica el 12 de junio de 2010



miércoles, 20 de noviembre de 2019

Lidiar con las emociones

Sin embotellamientos ni incubaciones


“Son necesarias… son básicas para la supervivencia” (1), pero algunas nos incomodan, al menos en determinados momentos: no encajan en nuestro ambiente o nuestra cultura. También porque nos ponen en un aprieto cuando pugnan con nuestra voluntad impulsándonos a hacer lo que no queremos hacer o nos hemos propuesto no hacer, aunque luego lo intentemos justificar con un razonamiento motivado (2). Saben de su poder los que se dedican a la publicidad, la propaganda, los medios de comunicación, las distintas manifestaciones artísticas: “Arte es todo aquello que logra emocionar, conmover, escribe Reyes Calderón (3).

Las emociones aportan información valiosa sobre nuestra personalidad: “señales que nos indican aquello que nos importa”, dice la psicóloga Susan David, que ha acuñado el término “agilidad emocional” para definir “la capacidad de convivir con nuestros pensamientos, emociones y recuerdos de forma saludable, de manera que esto nos ayude a vivir siendo coherentes con nuestros valores… Tiene que ver con conectar con nosotros mismos para poder avanzar en nuestra vida hacia la persona que queremos ser.” (4)

Ese cotejo con los propios valores es una de las diferencias con respecto a la inteligencia emocional: “capacidad que tenemos para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones” para “mejorar nuestra calidad de vida… y tener mejores relaciones con los demás…” (5) David cuestiona que baste con el autodominio: “Lo que mi trabajo y mis investigaciones muestran es que controlar las emociones suele ser contraproducente, porque puede producir amplificación (6): Cuando intentamos controlar nuestras emociones, apartarlas, acaban por volver. Y vuelven fortalecidas, y acabamos por actuar de maneras en las que no queríamos actuar.” (4)

Para la psicóloga sudafricana afincada en los Estados Unidos se “trata de estar abiertos a nuestras emociones, de aceptarlas y de ser compasivos con nosotros mismos”, teniendo en cuenta que “nuestras emociones han evolucionado para ayudar a adaptarnos, a desarrollarnos, a sobrevivir.” (4)

Hay dos respuestas a las emociones que David considera especialmente nocivas. Una de ellas consiste en “embotellarlas”, decirle a algunas emociones ‘no procede’ -nunca o en este momento-: la “gente se juzga a sí misma por tener esas emociones… O las apartan, por considerar, de algún modo, que no son legítimas. Intentan racionalizar sus emociones. La otra es “incubarlas”: “las tratas como hechos”, que es algo así como confundir el estado de ánimo con la realidad. Para David: embotellar e incubar, parecen muy diferentes, pero ambas afectan muy negativamente nuestra salud, nuestro bienestar y a todos los aspectos de nuestra vida.” (4)

El método de Susan David se puede resumir en cuatro fases:

“Exteriorizar”, que supone aceptar, mostrar, como dice Marian Rojas “quien se traga las emociones se ahoga –silencio emocional-” (1); además apostilla David “cuando apartamos nuestras emociones o nos quedamos atascados en ellas (rigidez emocional), estamos dejando de usar algo fantástico que tenemos dentro, que puede ser complejo e incómodo, pero que es importante para nosotros: el sistema de señalización que hemos desarrollado como especie.” (4)

“Alejarse”: “cuando tomas algo de distancia, cuando escribes, o cuando ves de una forma más objetiva tus propias emociones”, “porque tú no eres tus emociones (4). Un fragmento de El monte de las ánimas nos da una pauta para desbloquear un estado emocional intenso: “Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato, me decidí a escribirla, como, en efecto, lo hice.” (7)

“Preguntarte tus porqués” es diálogo con tu interior para confrontar lo que sientes con lo que realmente te importa, tus valores.

“Avanzar”: “Si podemos aprender de nuestras emociones y podemos entender lo que intentan decirnos, podremos usar esa información de maneras increíblemente útiles.” (4)

Prestando atención a la información que procede de nuestras emociones, aprovechándola para conocernos mejor, estaremos en mejores condiciones de alcanzar los objetivos vitales que nos hayamos propuesto. Así podría resumirse, bajo mi punto de vista, la propuesta de Susan David, que además de explicarla en la entrevista que me ha servido de referencia, también lo ha desarrollado en un libro titulado Agilidad emocional.

(1) Marian Rojas: «Si nos pasamos la vida buscando ser perfectos, enfermamos », entrevista de Álvaro Sánchez León publicada en la revista Nuestro Tiempo, número 704, otoño 2019
(2) Victoria Pérez: Razonamiento motivado o por qué piensas que tienes razón incluso cuando estás equivocado, publicado en Hipertextual el 14 de marzo de 2017: “El razonamiento motivado es el resultado de la implicación de nuestras emociones en nuestros razonamientos y decisiones hipotéticamente racionales.” Texto completo en https://hipertextual.com/2017/03/razonamiento-motivado
(3) Reyes Calderón: Dispara a la luna (2016). Editorial Planeta – Colección: Autores españoles e iberoamericanos – 1ª edición (2016). 605 páginas. Capítulo 5, página 46
(4) Susan David: Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor. Entrevista de Zuberoa Marcos para el proyecto educativo Aprendemos juntos. Entrevista completa, video y texto en: https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/cuatro-pasos-para-alcanzar-la-agilidad-emocional-susan-david/
(5) Javier Iriondo: ¿Qué es la inteligencia emocional? 6 claves para desarrollarla. Texto completo en: https://javieririondo.es/2017/06/04/que-es-la-inteligencia-emocional/
(6) Amplificación (inconsciente): Amplificación es un concepto incluido en la psicología analítica de Carl Gustav Jung y que hace alusión a aquel proceso que genera una expansión, ampliación o concentración de una imagen inconsciente u onírica por medio de asociaciones mediadas por el simbolismo o cualquier otro sistema metafórico. Fuente: https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/77200
(7) Gustavo Adolfo Becquer: El monte de las ánimas. Texto completo en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/rimas-y-leyendas--0/html/00053dfc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html

sábado, 9 de noviembre de 2019

Más cerca de lo que te parece

Sacar brillo a lo cotidiano


Es una cita de Wayne Dyer al final de Tus zonas erróneas:
Reader's Digest
Octubre 1974
Nada hace que la felicidad sea más inalcanzable que tratar de encontrarla. El historiador Will Durant describe cómo buscó la felicidad en el conocimiento y sólo encontró desilusiones. Luego buscó la felicidad en los viajes y sólo encontró el cansancio; luego en el dinero y encontró discordia y preocupación. Buscó la felicidad en sus escritos y sólo encontró fatiga. Una vez vio una mujer que esperaba en un coche muy pequeño con un niño en sus brazos. Un hombre bajó de un tren y se acercó y besó suavemente a la mujer y luego al bebé, muy suavemente para no despertarlo. La familia se alejó luego en el coche y dejó a Durant con el impacto que le hizo comprender la verdadera naturaleza de la felicidad. Se tranquilizó y constató que «todas las funciones normales de la vida encierran algún deleite».” (1)

Su autora es June Callwood, periodista canadiense y activista social, que incluyó este fragmento en un artículo publicado en la revista Reader’s Digest en octubre de 1974. Para los amigos de las fórmulas mágicas y las recetas infalibles el título del artículo es muy atractivo: El único camino seguro hacia la felicidad. ¿Qué sería de nosotros si el camino a la felicidad fuera de vía única? La primera frase, sin embargo, allana el camino al común de los mortales a pesar de la incertidumbre que transmite: “La felicidad es el estado más raro, más preciado y más incomprendido del hombre” (2)

Callwood considera que la felicidad es un estado propio de la madurez, cuando el ser humano está estabilizado emocionalmente y capacitado para sortear dignamente los avatares que se van produciendo a lo largo de la vida porque la personalidad ha reunido suficiente experiencia para emitir juicios sanos, suficiente vitalidad para amar, algunos fragmentos de claridad y coraje, y una gran cantidad de autoevaluación. Hay un 'clic' sin sonido y se produce un estado estable de felicidad.” (3)

Nacemos para ser felices, pero no nacemos felices, ni es una condición que se adquiere con el simple paso del tiempo; es un logro interior que otorga plenitud a la existencia. En las etapas de desarrollo de la personalidad es difícil que esto se consiga, si tenemos en cuenta la diferenciación que hace Erich Fromm -a quien Callwood cita brevemente- entre alegría y felicidad: La felicidad es un logro provocado por la productividad interna del hombre y no un regalo de los dioses. La felicidad y la alegría no son la satisfacción de una necesidad que surge de una falta fisiológica o psicológica; no son el alivio de la tensión sino el acompañamiento de toda actividad productiva, en pensamiento, sentimiento y acción. La alegría y la felicidad no son diferentes en calidad; son diferentes solo en la medida en que la alegría se refiere a un solo acto, mientras que la felicidad se puede decir que es una experiencia de alegría continua o integrada; podemos hablar de «alegrías » (en plural) pero solo de «felicidad» (en singular). La felicidad es la indicación de que el hombre ha encontrado la respuesta al problema de la existencia humana. (4)

La felicidad no es proyección, sino que es vida. Escribe Marian Rojas Estapé que La felicidad no es lo que nos pasa, sino cómo interpretamos lo que nos pasa. Depende de la forma en que asimilamos una realidad, y nuestra capacidad de orientar o enfocar dicha asimilación” (5). Will Durant lo deducía al observar a esa joven familia y Callwood aporta otros dos ejemplos similares: “Cuando el almirante Richard E. Byrd creía estar muriendo en el hielo de la barrera de Ross, escribió algunos pensamientos sobre la felicidad. «Me di cuenta de que había fallado en ver que las cosas simples, hogareñas y sin pretensiones de la vida son las más importantes. Cuando un hombre logra una buena medida de armonía dentro de sí mismo y su círculo familiar, logra la paz. Al final solo dos cosas realmente le importa a un hombre, independientemente de quién sea; el afecto y la comprensión de su familia.»

Richard Evelyn Byrd
Un escritor estadounidense anunció que había sido un hombre feliz todos los días de su vida adulta. Por supuesto, admitió, que había habido días en que estaba desempleado y hambriento, días de dolor, días de náuseas y enfermedades. Pero en cada uno de ellos había podido contactar con la parte más profunda de sí mismo que operaba de manera constante, sólida y feliz. Una saturación, una plenitud permanente de felicidad es rara, pero en el mundo abundan personas que logran fragmentos cada vez mayores de ella.” (6)

No hay una fórmula mágica ni una receta infalible que sirva para todos, pero puede bastar con poner los medios para sacar brillo a lo cotidiano.

(1) Wayne Dyer: Tus zonas erróneas. Capítulo 12: Retrato de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas. Artículo de June Callwood titulado: The one sure way to happiness, publicado en la revista Reader’s Digest el mes de octubre de 1974. Artículo completo en: http://www.oocities.org/newkalibo/art5.html
Texto de la cita en inglés:
Nothing on earth renders happiness less approachable than trying to find it. Historian Will Durant described how he looked for happiness in knowledge, and found only disillusionment. He then sought happiness in travel, and found weariness; in wealth, and found discord and worry. He looked for happiness in his writing and was only fatigued. One day he saw a woman waiting in a tiny car with a sleeping child in her arms. A man descended from a train and came over and gently kissed the woman and then the baby, very softly so as not to waken him. The family drove off and left Durant with a stunning realization of the real nature of happiness. He relaxed and discovered that «every normal function of life holds some delight.»
(2) Callwood, artículo citado: Happiness is the rarest, most prized and most misunderstood state of man.
(3) Callwood, artículo citado: The personality has put together enough experience to make sane judgments, enough vitality to love, a few fragments of clarity and courage, and a great deal of self- appraisal. There is a soundless 'click', and a steady state of happiness ensues.
(4) Erich Fromm: Man for Himself. An Inquiry into the Psychology of Ethics. Fuente: https://fromm-online.org/en/glueck/ . Texto en inglés: Happiness is an achievement brought about by man’s inner productiveness and not a gift of the gods. Happiness and joy are not the satisfaction of a need springing from a physiological or a psychological lack; they are not the relief from tension but the accompaniment of all productive activity, in thought, feeling, and action. Joy and happiness are not different in quality; they are different only inasmuch as joy refers to a single act while happiness may be said to be a continuous or integrated experience of joy; we can speak of „joys” (in the plural) but only of „happiness” (in the singular).
Happiness is the indication that man has found the answer to the problem of human existence: the productive realization of his potentialities and thus, simultaneously, being one with the world and preserving the integrity of his self. In spending his energy productively he increases his powers, he “burns without being consumed.”
(5) Marian Rojas Estapé: Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018). Editorial: Espasa – 10ª edición (2019). Capítulo 5: Vivir el momento presente, página 115
(6) Callwood, artículo citado: When Adm. Richard E. Byrd believed himself to be dying in the ice of the Ross Barrier, he wrote some thoughts on happiness. «I realized I had failed to see that the simple, homely, unpretentious things of life are the most important. When a man achieves a fair measure of harmony within himself and his family circle, he achieves peace. At the end only two things really matter to a man, regardless of who he is; the affection and understanding of his family.»
One American writer announced that he had been a happy man every day of his adult life. Of course, he admitted, there had been days when he was jobless and hungry, days of grief, days of nausea and illness. But on each one of them he had been able to contact the deepest part of himself which was operating steadily, soundly and happily. A permeating, permanent sate of happiness is rare -but the world abounds in people who are achieving ever- larger fragments of it.

martes, 5 de noviembre de 2019

¡Bendita policromía!

Objetivo multicolor


‘Cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas’, expresa que cada ser humano es único e irrepetible, a pesar de las influencias que reciba de su entorno o los proyectos a los que decida unirse. La uniformización puede ser un elemento externo de identificación de las personas, pero no el reflejo de toda su interioridad. Las generalizaciones y estereotipos no deben condicionar la valoración de la persona; suponen visiones distantes, pobres y alicortas de la riqueza que alberga todo ser humano.

El objetivo común de todos los cristianos es la santidad, sean o no suficientemente conscientes de lo que ello supone. Una llamada asequible que el papa Francisco (1) vinculaba hace dos años a las bienaventuranzas, que no exigen gestos asombrosos, no son para superhombres, sino para quien vive las pruebas y las fatigas de cada día, para nosotros. Así son los santos: respiran como todos el aire contaminado del mal que existe en el mundo, pero en el camino no pierden nunca de vista el recorrido de Jesús, aquel indicado en las bienaventuranzas, que son como un mapa de la vida cristiana.”

Pero el recorrido no es el mismo para todos, de la misma manera que es diversa la idiosincrasia de cada uno y las circunstancias personales por las que transcurre a lo largo de su vida. Bastaría con conocer la biografía de algunos de los santos canonizados para darse cuenta de ello. Si, además, tenemos en cuenta a los que el Santo Padre llama santos «de la puerta de al lado», aquellos que no constan en el calendario pero su testimonio ha calado en los que los han tratado, la policromía de la santidad nos muestra infinidad de matices: Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al mundo, cada uno según su propia «tonalidad».”

¿Qué tienen en común entonces? El papa Francisco lo expresaba así: todos han sido transparentes, han luchado por quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el objetivo de nuestra vida”.

Hay modelos de santidad, pero no recetas mágicas que sirvan para todos; no basta con compartir un camino que a otros hará santos si no es el apropiado para ti. “Cada caminante siga su camino”, propuso Antonio Machado como lema para una institución, según cuenta Enrique Monasterio (2). Es aplicable a múltiples facetas de la vida, sobre todo las más importantes. Y ahí radica uno de los secretos de la felicidad.

(1) Discurso del papa Francisco acompañando el rezo del Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos el 1 de noviembre de 2017. Texto completo en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2017/documents/papa-francesco_angelus_20171101.html
(2) Enrique Monasterio: Unusquisque sua noverit ire via (dice el búho) *. Publicado el 11 de marzo de 2011 en el blog Pensar por libre. Fuente: https://pensarporlibre.blogspot.com/2011/03/unusquisque-sua-noverit-ire-via-dice-el.html
* “Unusquisque sua noverit ire via”, que cada uno aprenda a marchar por su propio camino. Cita latina incluída en el verso 38, estrofa 25 del libro segundo de las Elegías de Propercio, según consta en la tesis doctoral de Nuria Cejudo Boneu: Estudio y comentario del léxico amoroso en Propercio. Fuente: https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_384528/ncb1de1.pdf

viernes, 1 de noviembre de 2019

Letargo ambiental de la fe

La influencia del entorno


'Si está bautizado, tiene fe', con estas o parecidas palabras se expresaba el sacerdote protagonista de un encuentro multitudinario, convencido de esta correlación, porque aunque las disposiciones de quien lo recibe no sean las mejores –ex opere operantis-, el sacramento es eficaz para imprimir el carácter que le es propio –ex opere operato- (1). Pero una cosa es tener fe, aunque se encuentre escondida o aletargada, y otra es vivirla.

En muchos casos la vivencia de la fe va ligada al entorno: familiar, comunitario, vecinal, cultural… Cuando el paisaje social en el que uno se mueve varía y el arropamiento al que se estaba acostumbrado desaparece, la práctica religiosa y el testimonio que de ella se deriva se pone a prueba. Es entonces cuando queda más patente el grado de compromiso que acompaña a la fe que se profesa.

La fe puede languidecer, difuminarse en la vida cotidiana, pero permanecer latente hasta que algo la despierte, como sugiere Joseph Roth en un fragmento de Job (2). Los protagonistas son judíos emigrados a Estados Unidos, entre ellos Mendel Singer, un hombre devoto que está abrumado por el cúmulo de adversidades que padece. Sumido en el duelo por la muerte de su esposa, tras conocerse el fallecimiento de un hijo en la guerra, profiere una sentencia terrible tras prender fuego a su estancia. Cuando sus amigos judíos alertados por el humo acuden a la vivienda y le preguntan qué le pasa, responde: “Quiero quemar algo más que sólo una casa y algo más que sólo un hombre… Quiero quemar a Dios”.

Joseph Roth
A continuación Roth describe la reacción de los amigos judíos de Mendel, que no se tomaban la religión tan en serio como él: “De los cuatro oyentes escapó un solo grito. No todos eran piadosos y temerosos de Dios como Mendel lo había sido siempre. Los cuatro hacía ya bastante tiempo que vivían en América. Trabajaban el día del Sabbat. Su mente se regía por el dinero. Y el polvo del mundo, denso, alto y gris, ya se había posado sobre sus viejas creencias. Habían olvidado muchas costumbres. Habían infringido algunas leyes. Con sus mentes y sus miembros, habían pecado. Pero Dios seguía viviendo en sus corazones. Y cuando Mendel blasfemó contra Dios, para ellos fue como si con dedos ásperos les hubiera agarrado el corazón desnudo.” La situación desesperada por la que pasa el amigo supone un punto de inflexión en sus vidas; la fe no había desaparecido, estaba aletargada.

Preparando las lecturas de la Misa del próximo domingo, en la sesión de estudio de la Biblia en la parroquia se hacía hincapié en estos versículos del libro de la Sabiduría: Señorte compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues si odiaras algo, no lo habrías creado.” Misericordia y esperanza para no desfallecer, a pesar de los pesares.

(1) Los sacramentos son los signos eficaces de la gracia, porque actúan por el sólo hecho de realizarse, es decir, “ex opere operato” = por la obra realizada, en virtud de la Pasión de Cristo.
Las disposiciones del que lo recibe son las que harán que se reciba mayor o menor gracia. La acogida que el sujeto esté dispuesto a dar a la gracia de Cristo, juega un papel muy importante en la eficacia y fecundidad del sacramento. La disposición subjetiva, es lo que se conoce como “ex opere operantis”. Esto quiere decir “por la acción del que actúa”. Fuente: https://es.catholic.net/op/articulos/6689/cat/372/la-gracia-y-la-eficacia-de-los-sacramentos.html#modal
(2) Joseph Roth: Job. Historia de un hombre sencillo. Título original: Hiob. Roman eines einfachen Mannes (1930). Editorial: Acantilado – Colección: Narrativa del Acantilado, número 110 – 1ª edición (2007). Traductora: Berta Vías Mahou. 218 páginas. Fragmento en el capítulo XIII, página 165
(3) Libro de la Sabiduría, capítulo 11, versículos 23-24