Dudas e incomprensiones ante la persecución
Es muy difícil,
por no decir imposible, ponerse en la piel de quien sufre una sangrienta
persecución, cualquiera que sea el motivo que la ha originado. La película Silencio (1) nos transmite una de las
muchas que ha sufrido el cristianismo durante su existencia y que en esta época
se siguen produciendo de forma más abrupta en Asia y África y más sibilina en
los países occidentales.
El escenario
escogido son unos hechos producidos en Japón en el siglo XVII que dieron origen
a un relato de Shusaku Endo con el mismo título. Pablo J. Ginés describe el
entorno: “San Francisco Javier fue el primer misionero católico en llegar al
país en 1549, y en apenas 60 años Japón ya contaba con unos 300.000 católicos…
En 1600 había unos 95 jesuitas extranjeros… y unos 70 hermanos jesuitas
japoneses… Pero en 1614 empezaron las persecuciones fuertes del Estado contra
los cristianos. Unos mil católicos murieron mártires de forma directa, en
ejecuciones. Varios miles más murieron de enfermedad y pobreza al serles
confiscados sus medios de vida.” (2) El objetivo que se pretendía justificar con la persecución era la preservación de la cultura ancestral japonesa y la hegemonía de la
espiritualidad budista.
Una vez más se
cumplía la advertencia de Jesús relatada por el evangelista Juan: "Os he
dicho todo esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas;
más aún: llega la hora en la que todo el que os dé muerte pensará que hace un
servicio a Dios. Y esto os lo harán porque no han conocido a mi Padre, ni a mí.”
(3) ¿Cómo cabe reaccionar en esos casos? No hay una respuesta unánime. La
decisión que se tome dependerá de la situación concreta y del estado anímico de
cada uno.
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| Robert Spaemann |
La perversidad
que conllevan las operaciones genocidas se manifiesta en la crueldad de los
métodos empleados para obtener sus objetivos. Entre ellos la presión
psicológica que realizan los ejecutores para involucrar a otros actores en su
acción, como el caso que analiza Robert Spaemann sobre los médicos que elaborando
listas de pacientes para el régimen nazi “habían tomado parte en la campaña
gubernamental de eutanasia masiva para los enfermos mentales” y habían
justificado su colaboración porque “habían excluido de las listas,
aproximadamente un 25% de enfermos, infringiendo así las disposiciones vigentes”.
Su colaboración les había hecho partícipes de la ejecución de cada uno del 75% restante. Spaemann
recoge de la ética clásica la respuesta al dilema: “nadie tiene responsabilidad
de lo que sin su intervención sucede, siendo así que esto sólo podría evitarse
haciendo algo que no le incumbe hacer.” (4)
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| Andrew Garfield (protagonista) y Martin Scorsese (director) |
Al padre
Rodrigues, el protagonista principal de la película, le plantean una disyuntiva parecida:
‘si apostata se salva él y salva a unos cristianos a los que se está torturando’.
Como suele ocurrir el efecto de su renuncia será efímero, una y otra vez será
sometido a continuas pruebas para ratificar su decisión, siendo
instrumentalizado al mismo tiempo para que los genocidas prosigan con su campaña.
Salva su vida a costa de someterse dócilmente a sus dictados.
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| Templo en Nagasaki |
Intuyendo su muerte
dice San Pablo: “estoy a punto de derramar mi sangre en sacrificio, y el
momento de mi partida es inminente. He peleado el noble combate, he alcanzado
la meta, he guardado la fe.” (5) Muchos cristianos japoneses pagaron un alto
precio –sufrimiento y muerte- por su fidelidad. ¿Qué juicio merecen aquellos
que abjuraron públicamente de su fe, especialmente los sacerdotes? La
valoración humana puede ser variopinta, en función de las propias convicciones
y teniendo en cuenta las circunstancias. El guion incide en ello en la
escena final, poniendo el acento en las limitaciones de nuestra apreciación con
unas palabras enigmáticas: “El hombre que un día fue Rodrigues acabó como ellos
querían…, alejado de Dios, pero eso es algo que sólo Dios puede confirmar”, acompañándolas
de una imagen contradictoria.
(1) Silencio.
Título original: Silence. Año: 2016. Duración: 159 min. País: Estados Unidos.
Dirección: Martin Scorsese. (www.filmaffinity.com/es/film556741.html)
(2) Pablo J.
Ginés/ReL30 noviembre 2016: «Silencio» de Scorsese: una cosa es la novela, otra
el filme y otra la historia real de los mártires. Fuente: www.religionenlibertad.com/silencio-scorsese-una-cosa-novela-otra-filme-53468.htm
(4) Robert
Spaemann: La perversa teoría del fin bueno. Fuente:
es.catholic.net/op/articulos/44060/cat/415/la-perversa-teoria-del-fin-bueno.html#
(5) Fuente: www.bibliatodo.com/la-biblia/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa/2timoteo-4



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