viernes, 15 de enero de 2021

Fraternidad sin convencionalismos

Clara y exigente

Era un licor de garrafa comprado a granel en la bodega del barrio que se había introducido en un recipiente con la marca Napoleón. Nuestra vecina le dejó la botella a mi madre cuando se la pidió para salir del apuro y poder servir al amigo alemán que había venido a almorzar a casa con su familia que, tras observar con delectación el espirituoso que se le ofrecía exclamó con agrado: ‘Ja Gut’; sintiéndose satisfecho tras degustarlo. La sorpresa se la llevó mi madre al conocer la procedencia del coñac cuando le devolvió la botella a la vecina.

 

Hace unos meses se publicó la última encíclica del papa Francisco, Fratelli tutti. Un título atractivo que entra en los cánones de lo que se ha dado en llamar corrección política. Quizá por ello ha recibido alabanzas de colectivos y personalidades que no se caracterizan por su aprecio a la Iglesia y, al mismo tiempo, críticas aceradas de otros más proclives a los postulados de la institución milenaria. Me temo que en ambos casos son consecuencia de una lectura apresurada del texto, si se ha llegado a realizar, donde ha primado el pedigrí de la marca, la fraternidad universal, sobre el buqué que desprende su contenido. Difícilmente se apreciará todo su sabor si no se es capaz de prestarle suficiente atención con una lectura pausada , traspasando el umbral donde se aglomeran las ideas preconcebidas.

En el conjunto del texto percibo un desarrollo de lo que exponía su antecesor, el papa Benedicto XVI, en la encíclica Caritas in veritate: «La parábola del buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37) nos lleva sobre todo a dos aclaraciones importantes. Mientras el concepto de “prójimo” hasta entonces se refería esencialmente a los conciudadanos y a los extranjeros que se establecían en la tierra de Israel, y por tanto a la comunidad compacta de un país o de un pueblo, ahora este límite desaparece. Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al prójimo no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere mi compromiso práctico aquí y ahora (1)

A esa misma parábola le dedica el papa Francisco el capítulo segundo y sirve de base para exponer más adelante sus planteamientos y propuestas: «En el intento de buscar una luz en medio de lo que estamos viviendo, y antes de plantear algunas líneas de acción, propongo dedicar un capítulo a una parábola dicha por Jesucristo hace dos mil años. Porque, si bien esta carta está dirigida a todas las personas de buena voluntad, más allá de sus convicciones religiosas, la parábola se expresa de tal manera que cualquiera de nosotros puede dejarse interpelar por ella (2)

El papa Francisco se expresa con claridad utilizando un lenguaje apto para todos los públicos, donde queda reflejado un vasto conocimiento de la realidad político-social con sus tendencias sobresalientes, para hacer hincapié en aquellos aspectos relevantes que considera que conviene reorientar o corregir si se quiere transitar el camino hacia la anhelada fraternidad universal que, para dejar de parecer un objetivo utópico, necesita de personas, colectivos, instituciones y empresas comprometidos a poner de su parte lo que sea preciso para que se avance en esa dirección.

Como la encíclica alude a situaciones concretas que atañen a la mayor parte de todos los seres humanos, sin perderse en generalidades o abstracciones, es muy probable que todo aquel que la lea con detenimiento se sienta incómodo con alguna de las propuestas o reflexiones, porque le pueden remover y sentirse invitado a ponderar o replantearse una postura consolidada en su forma de entender la vida y su relación con los demás, por eso las alabanzas o críticas a vuelapluma dan la impresión de ser reacciones impostadas o epidérmicas.

Es una encíclica dirigida a todos, no sólo a los católicos, aunque estos deberían tener especial interés en dedicar tiempo a conocer de primera mano el pensamiento del papa expresado en documentos magisteriales, la web del Vaticano, www.vatican.va, lo pone fácil para acceder a ellos, también a los escritos de los anteriores papas.

Dice uno de los consejos del controvertido cardenal Mazarino: «No te conformes con haber leído un tratado una sola vez. Debes leerlo varias veces, pues normalmente en cada lectura nuestra inteligencia capta una cosa diferente. Hay ciertas cosas que, por mucho esfuerzo que se haga, no pueden asimilarse del todo en una sola vez, ni tan siquiera con los comentarios de un experto.» Pienso que esta encíclica bien merece ese esfuerzo.

(1) Papa Benedicto XVI: Carta encíclica Caritas in veritate. Punto número 15. Referencia: http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html

(2) Papa Francisco: Carta encíclica Fratelli tutti. Punto número 56. Referencia: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

(3) Cardenal Mazarino: Breviario de los políticos. Título original: Breviarum Politicorum secundum Rubricas Mazarinicas (1661). Editorial: Acantilado – Colección: Cuadernos del Acantilado, número 25 – 1ªedición (2007). Traductora: Alejandra de Riquer Permanyer. 141 páginas. Segunda parte - Acciones de los hombres en sociedad - Leer manuales, páginas 135-136

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