Proactivos para conservar y mejorar
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| García-Máiquez |
“Si queremos que todo siga
igual, es necesario que todo cambie” (Se
vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna che tutto cambi) es la frase más
famosa de El Gatopardo (Il gattopardo) escrito por Giuseppe Tomasi di Lampedusa y la
he utilizado como cita en alguna ocasión. Parece tener un sentido es claro, sin
embargo para Enrique García-Máiquez “el mensaje de El Gatopardo tiene el dudoso honor de ser uno de los más
tergiversados de la historia de la literatura”. Basa su afirmación en que no
hay que separar el significado de la frase del conjunto de la obra
lampedusiana: “la novela es una enmienda a la totalidad de esa idea” pues el
protagonista de la historia, el príncipe de Salina, constata al final de su
vida “que todo ha cambiado porque no se hizo nada para conservar nada”. Utiliza
García-Máiquez esta aseveración para hacer hincapié en que a menudo se confunde
conservación con pasividad, cuando para que algo se pueda conservar es
necesario actuar para evitar el deterioro que se produce con el paso del
tiempo. Y esto afecta tanto a lo material, como a lo personal y lo social.
¿Tiene algo que ver lo expresado
en el párrafo anterior con saber adaptarse al cambio? A tenor de lo leído en ¿Quién se ha llevado mi queso?, el
exitoso libro de Spencer Johnson, sí. ¿En qué? Según mi criterio en dos
aspectos. El primero de ellos es estar alerta para percibir los cambios que se
producen a nuestro alrededor, especialmente aquellos que son más tenues. El
segundo es huir del apoltronamiento producido por una sensación de seguridad que
insensibiliza y atenaza el espíritu, incapacitándolo para reaccionar con
prontitud ante cualquier amenaza.
Tanto para conservar como
para mejorar es necesario ser proactivo y los cambios, para ser eficaces, deben
estar bien orientados.
(1) Enrique García-Máiquez: La táctica lampedusiana. Revista Nuestro Tiempo nº 691 Primavera 2016. Página 28



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