¿Sabemos con quién tratamos?
“Eché por tierra
la vida de mi marido y nuestro buen nombre, fui infiel. Resultó que se
interpuso entre nosotros un hombre nuevo que adoptaba el papel de profeta,
aunque en realidad había cometido actos abominables, había ordenado y
orquestado miles de muertes en su país consumido por la guerra. Y yo tengo la
sensación de ser cómplice de esos actos abominables por el hecho de haber
estado con él. Siento una culpa que es, si queréis, falsa culpa, pero aun así
me siento juzgada.” Así se expresa Fidelma McBride durante una terapia de grupo
en un centro de inmigrantes londinense.
Ni ella ni sus vecinos podían llegar a imaginar quien era aquel
peculiar personaje que apareció en el pueblo irlandés donde vivía. Su conducta, sus conocimientos y las terapias naturales que empleaba habían cautivado a sus
habitantes y nada hacía presagiar que tras ese rostro aparentemente sereno y
apacible se ocultase el protagonista principal de una gran matanza.
Fidelma es la más perjudicada por dejarse seducir por aquel hombre.
Sus ansias de ser madre, que no ha podido llegar a saciar con su marido, le
traicionan y, cuando se descubre quién es en realidad su amante, su vida cambia radicalmente. Ha de abandonar su tierra y empezar una nueva vida, abriéndose
paso como una inmigrante más en la cosmopolita Londres.![]() |
| Edna O'Brien |
Las sillitas rojas, la magnífica novela de Edna O’Brien, narra la
historia de Fidelma desde que Vlad, el extraño personaje, llega a su pueblo
hasta que es juzgado por el Tribunal Penal Internacional. El trasfondo es la
guerra de Bosnia y el reguero de muerte propiciado bajo la dirección de Radovan
Karadžić, el misterioso Vlad es su imagen.
Un relato atractivo y sugerente que pone al alcance del lector uno de los episodios más crueles dentro de la gran tragedia que se vivió en los
países balcánicos cuando se desmoronó Yugoslavia. Pero en la narración del drama que vive Fidelma también hay cabida para retratar el ambiente que se desarrolla en torno a la inmigración en la capital británica y plasmar la grandeza
y mezquindad que puede anidar en el ser humano.

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