domingo, 4 de junio de 2017

Desengancharse de la red

Que la fascinación no impida la reflexión


Poco antes de conocer la noticia de la muerte del periodista Carles Capdevila mi hermano me había enviado por Whatsapp uno de sus artículos, quizá el último, publicado días antes. (1) El artículo me condujo a un enlace que reproducía la charla que pronunció el 11 de abril en Vic titulada Viure amb humor (2), un acto promocional  de su libro La vida que aprenc. Era un monólogo en el que iba desgranando distintos aspectos de la vida con los que se sentía especialmente sensibilizado, reflexiones cargadas de experiencia vital que tienen la impronta de quien sabía que su fin terrenal se acercaba vertiginosamente. Entresaco de tanto como dice durante la poco más de una hora que dura su intervención la mención que hace a algunas actividades absurdas que podemos realizar. Cuenta que le recomendaron hacer ejercicio y se inscribió en un gimnasio. Salía de la redacción del periódico que dirigía, cogía un taxi para ir al gimnasio donde se ponía sobre una cinta para andar sobre ella, se cambiaba, y cogía otro taxi para regresar al trabajo. Y se planteaba si no hubiera sido mejor y más agradable andar por la calle durante ese tiempo. Luego bromeaba: yo cogía un taxi para ir a andar, otros (no profesionales) cogen un avión para ir a correr una maratón.

Las nuevas tecnologías fascinan, parecen otorgarnos un poder ilimitado y nos permiten hacer cosas que hasta hace pocos años ni siquiera habíamos pensado que fueran posibles, pero como tantas cosas en la vida tienen sus inconvenientes y el que palpamos más de cerca es el que lleguen a adueñarse de nosotros. Las inquietudes de Enric Puig Punyet  (3) le llevaron a ponerse en contacto con personas jóvenes que tras ser usuarios intensivos de internet habían decidido prescindir totalmente de esta herramienta y no por ello se habían desconectado del mundo, ni de aquellas actividades que les habían vinculado a la red. Son historias que vierte en La gran adicción (4), un ameno texto que, además de exponer como se han apañado estos exconectados, sirve para ilustrarnos sobre la incidencia que tiene la red en muchos aspectos de la vida de la vida personal y profesional.

El libro de Puig Punyet y la charla de Capdevila me han sugerido la importancia de destinar tiempo a la reflexión personal, una actividad que tiene a menudo el estigma de que se relacione con una práctica religiosa. Todos, independientemente de nuestras creencias, necesitamos dar un repaso periódicamente al curso de nuestras vidas, para descubrir si el rumbo que llevamos conduce a buen puerto. Viendo lo que hay es más fácil tomar una decisión para hacer los cambios que se precisen si consideramos que la ruta no esla adecuada.

Se trata al fin y al cabo de ser los protagonistas de nuestra propia vida, aunque el papel estelar lo dejemos conscientemente para las personas que amamos. Si, en la medida de nuestras posibilidades, no nos empeñamos en llevar nuestra propia administración, quedaremos a expensas de que otros –personas, grupos o nuevas tecnologías- se encarguen de ello.

(3) Entrevista a Enric Puig Punyet hablando de su libro en Página 2 de TVE: https://www.youtube.com/watch?v=nagNYFkEEng
(4) Enric Puig Punyet: La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo (2016). Arpa editores. Psicología número 12. 217 páginas

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