Que la fascinación no impida la reflexión
Poco antes de conocer
la noticia de la muerte del periodista Carles Capdevila mi hermano me había enviado
por Whatsapp uno de sus artículos, quizá el último, publicado días antes. (1) El
artículo me condujo a un enlace que reproducía la charla que pronunció el 11 de
abril en Vic titulada Viure amb humor
(2), un acto promocional de su libro La vida que aprenc. Era un monólogo en
el que iba desgranando distintos aspectos de la vida con los que se sentía
especialmente sensibilizado, reflexiones cargadas de experiencia vital que
tienen la impronta de quien sabía que su fin terrenal se acercaba
vertiginosamente. Entresaco de tanto como dice durante la poco más de una hora
que dura su intervención la mención que hace a algunas actividades absurdas que
podemos realizar. Cuenta que le recomendaron hacer ejercicio y se inscribió en
un gimnasio. Salía de la redacción del periódico que dirigía, cogía un taxi
para ir al gimnasio donde se ponía sobre una cinta para andar sobre ella, se
cambiaba, y cogía otro taxi para regresar al trabajo. Y se planteaba si no
hubiera sido mejor y más agradable andar por la calle durante ese tiempo. Luego
bromeaba: yo cogía un taxi para ir a andar, otros (no profesionales) cogen un
avión para ir a correr una maratón.
Las nuevas tecnologías
fascinan, parecen otorgarnos un poder ilimitado y nos permiten hacer cosas que
hasta hace pocos años ni siquiera habíamos pensado que fueran posibles, pero
como tantas cosas en la vida tienen sus inconvenientes y el que palpamos más de
cerca es el que lleguen a adueñarse de nosotros. Las inquietudes de Enric Puig
Punyet (3) le llevaron a ponerse en
contacto con personas jóvenes que tras ser usuarios intensivos de internet habían
decidido prescindir totalmente de esta herramienta y no por ello se habían desconectado
del mundo, ni de aquellas actividades que les habían vinculado a la red. Son historias
que vierte en La gran adicción (4), un
ameno texto que, además de exponer como se han apañado estos exconectados, sirve
para ilustrarnos sobre la incidencia que tiene la red en muchos aspectos de la
vida de la vida personal y profesional.
El libro de Puig
Punyet y la charla de Capdevila me han sugerido la importancia de destinar
tiempo a la reflexión personal, una actividad que tiene a menudo el estigma de que
se relacione con una práctica religiosa. Todos, independientemente de nuestras
creencias, necesitamos dar un repaso periódicamente al curso de nuestras vidas,
para descubrir si el rumbo que llevamos conduce a buen puerto. Viendo lo que
hay es más fácil tomar una decisión para hacer los cambios que se precisen si
consideramos que la ruta no esla adecuada.
Se trata al fin y al
cabo de ser los protagonistas de nuestra propia vida, aunque el papel estelar
lo dejemos conscientemente para las personas que amamos. Si, en la medida de
nuestras posibilidades, no nos empeñamos en llevar nuestra propia administración,
quedaremos a expensas de que otros –personas, grupos o nuevas tecnologías- se
encarguen de ello.
(3) Entrevista a Enric
Puig Punyet hablando de su libro en Página 2 de TVE: https://www.youtube.com/watch?v=nagNYFkEEng
(4) Enric Puig Punyet: La gran adicción. Cómo sobrevivir sin
internet y no aislarse del mundo (2016). Arpa editores. Psicología número
12. 217 páginas
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