jueves, 25 de enero de 2018

Procedimientos judiciales

Misma letra con distintos efectos


Lo hemos oído repetidas veces: ‘todos somos iguales ante la ley’, ¿pero realmente es así? Una vez promulgada una ley tiene carácter universal en su ámbito de actuación, pero la forma en que es aplicada depende de otras consideraciones que la hacen distinta en cada caso; la interpretación que el juez dé a las circunstancias que rodean a cada acusado y al hecho que se somete a juicio determinarán sus efectos.

Jaime Balmes reflexiona sobre la igualdad ante la ley en forma de diálogo en El Criterio (1):
La ley dice: el que contravenga sufrirá la multa de mil reales, y en caso de insolvencia diez días de cárcel. El rico paga los mil reales, y se ríe de su fechoría; el pobre que no tiene un maravedí, expía su falta de rejas adentro. ¿Dónde está la igualdad ante la ley?
El interlocutor replica: “Pues yo quitaría esas cosas; y establecería las penas de suerte que no resultase nunca esta desigualdad.”
…Demos que para una transgresión está señalada la pena de diez mil reales; dos hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de qué pagar; pero el uno es opulento banquero, el otro un modesto artesano. El banquero se burla de los diez mil reales, el artesano queda arruinado. ¿Es igual la pena?…
…Demos que la pena sea corporal, encontraremos la misma desigualdad. El presidio, la exposición a la vergüenza pública, son penas que el hombre falto de educación y del sentimiento de dignidad, sufre con harta indiferencia; sin embargo, un criminal que perteneciese a cierta categoría preferiría mil veces la muerte. La pena debe ser apreciada, no por lo que es en sí, sino por el daño que causa al paciente y la impresión con que le afecta pues de otro modo desaparecerían los dos fines del castigo: la expiación y el escarmiento. Luego, una misma pena aplicada a criminales de clases diferentes, no tiene la igualdad sino en el nombre, entrañando una desigualdad monstruosa.

La película Fracture (2) pone el foco en los resquicios que pueden dejar los procedimientos judiciales cuando la instrucción no se realiza adecuadamente, que pueden llegar a permitir que el delincuente quede eximido de su culpa. Se trata de juzgar un crimen pasional cometido con gran frialdad. Los agentes de policía que acuden al lugar de los hechos alertados por los vecinos no tienen dudas sobre el autor de la agresión, que es arrestado sin ofrecer resistencia. De la acusación se encarga un reputado ayudante de fiscal que cuenta por victorias los casos en que ha intervenido, pero está a punto de incorporarse a un prestigioso bufete. Su exitosa experiencia, la aparente claridad que presenta el caso y el atractivo futuro profesional que le espera, le auguran un trámite sin apenas complicaciones. Pero se verá sorprendido por un acusado que ha diseñado minuciosamente su estrategia de defensa y actúa con gran aplomo, permitiéndose incluso provocarle al señalarle dónde se encuentra su punto débil: ‘es usted un ganador’. Muchos chascos son producto del exceso de confianza.

Esta ficción deja entrever la complejidad de los procedimientos judiciales, que requieren ser instruidos y juzgados con tiento, teniendo en cuenta el papel que juegan cada uno de los actores implicados y las garantías que hay que salvaguardar. Todo ello encaminado a alcanzar el máximo grado de certidumbre antes de sentenciar; es conocida la máxima in dubio pro reo –ante la duda se ha de favorecer al acusado-.

Cuando un caso adquiere gran resonancia mediática la opinión popular no acostumbra a mostrar tantos miramientos en sus juicios y según de quien se trate la ‘presunción de inocencia’ se transforma fácilmente en ‘presunción de indecencia’ gracias al estímulo de comunicadores ávidos de protagonismo.

Quizá peliculas como la referida contribuyan a entender lo sucedido en casos como el asesinato de Diana Quer, donde muchos se preguntan por qué no se detuvo antes al presunto asesino si los investigadores estaban convencidos de quién era el culpable o los tira y afloja que se derivan de la situación procesal de Carles Puigdemont y sus compañeros con residencia temporal (?) en Bélgica.

(1) Jaime Balmes: El Criterio (1845). Editorial Ramón Sopena (1981) ´Colección: Biblioteca Sopena, número 590. 224 páginas. Fragmento en el capítulo 14: El juicio, epígrafe: 14.5 Palabras mal definidas. Examen de la palabra igualdad.
(2) Título original: Fracture. Año: 2007. Duración: 112 min. País: Estados Unidos. Dirección: Gregory Hoblit

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