La ciencia en peligro de deformación
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| Andrea Ropero e Iñaki López |
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| Arsuaga y López en la entrevista |
El presentador
se empeñaba una y otra vez en desmontar los argumentos del entrevistado. En
medio del rifirrafe dialéctico Arsuaga dijo:
“El niño que nace con pene, es varón y así queda registrado en el
Registro Civil”, a lo que López repuso: “Que no, que no, señor Arsuaga, es una
pena que no tengamos un biólogo con nosotros. La Biología lo niega, el género
está en el cerebro, no en los genitales. ¡Puede haber niños con vulva!” No sé
si en su afán de contra-argumentar u oponerse a su estigmatizado entrevistado
pensó bien lo que decía, porque venía a concluir que el ser humano es el único
ser vivo para el que la biología no puede determinar si es macho o hembra (correlato
de niño-niña, hombre-mujer) a partir de sus características morfológicas, es
decir, la ciencia abandonaría en este caso la objetividad para acomodarse a la subjetividad
de cada individuo. Lo refleja muy bien uno de los lemas que se prodigan: ‘¿Es
niño o niña? No sé, todavía no habla.’ Ahora que es padre me pregunto cómo López
se dirige o presenta a su bebé.
Más o menos
convencido, el presentador trasladaba en sus intervenciones las tesis que
sostiene una corriente ideológica en auge que está invadiendo todo el espacio
social –cultura, educación, sanidad, justicia…-, también la ciencia. Quiere
someterse la realidad a la subjetividad –no es nuevo-. ¿Con que fin? Se lo
preguntaban al psicólogo clínico canadiense Jordan Peterson en una reciente
entrevista (3): “¿Qué sentido tiene negar la naturaleza?” Contestaba: “Los
posmodernos son tercamente ideológicos: fijan un axioma, que puede ser válido,
y luego lo aplican indiscriminadamente hasta invalidarlo. Foucault, por ejemplo:
todo lo explica en función del poder.” Sustitúyase poder por género y tendremos
una de las claves. ‘La identidad de género no se elige. Que no la elijan otros por
ti’, era el mensaje del autobús alternativo que Wyoming aparcó junto al de
Hazte Oír en Madrid.![]() |
| Jordan Peterson |
La coherencia
de Peterson, que es también profesor de la Universidad de Toronto, le ha podido costar cara: “Se hizo famoso en 2016 cuando anunció que se negaba a usar los pronombres
transgénero o neutros, arriesgándose a multas y castigos por parte de su
universidad y otras autoridades.” (4) Porque la ideología de género invade
ahora la legislación en muchos países con sanciones económicas o penales a todo
aquel que disienta de palabra u obra de sus postulados. Se cumple lo que apunta
López Quintás en La revolución oculta:
“a medida que dejan de ajustarse a la realidad, las ideologías pierden poder de
persuasión y se ven obligadas a imponerse por vía coactiva” (5). En España ya hay
leyes específicas en este sentido en algunas autonomías y ahora se está tramitando una en el
Congreso de los Diputados.
(2) Dos
crónicas con interpretaciones contrapuestas de la entrevista:
(3) Entrevista
de Cayetana Álvarez de Toledo a Jordan Peterson publicada en El Mundo: www.elmundo.es/opinion/2018/02/12/5a80aa4746163f61168b4622.html
(5) Alfonso
López Quintás: La revolución oculta.
Manipulación del lenguaje y subversión de valores. PPC editorial. 1ª
edición 1998. 358 páginas. Primera parte. La manipulación y sus propósitos.
III. ¿Quién manipula al hombre?



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