El poso de La cabaña *
“Cuando lo único que ves es tu dolor,
me pierdes de vista”,
le dice el Dios de la película,
Mack no se recupera del varapalo:
el rapto e indicios de abuso y muerte
de su hija menor lo tiene desquiciado
y su cuerpo todavía no ha sido encontrado
Es intolerable tanta saña:
un sinfín de porqués surgen
que la herida agrandan;
la confianza se empaña,
la fe se resquebraja,
el corazón se endurece
y un afán justiciero emerge.
Es dolor intenso el de dentro,
una gran hinchazón,
que para curarse necesita
rebajar la tensión,
para que el hematoma del resquemor
aparezca en toda su amplitud,
y que no quede resquicio
que quede sin drenar
El resentimiento:
¿Por qué Lo permitiste?
El remordimiento:
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| El protagonista y la Trinidad representados en este fotograma |
¿Lo pude evitar?
Tantos si… tantos condicionales
para lo que desgraciadamente pasó,
son una cárcel interior
que embota los sentidos,
oscurece los pensamientos,
agría el carácter
y emponzoña las relaciones.
Su mujer se lo dice:
“Nos amamos, no lo olvides”;
pero él no está para esas historias
Se lo repite:
“sé que estas luchando con algo difícil…,
no sabes cómo hablar de ello;
ya hemos perdido tanto…
perderte a ti no quiero.”
Su alma necesita zarandeo
y llegará por correo.
Una misteriosa carta, sin remitente ni sello,
un sorprendente mensaje
para que a la cabaña acuda,
el lugar de los hechos.
No imagina que va a someterse
a una -mística, alucinatoria- experiencia
en la que sanar su herida se propone
una extravagante Trinidad divina.
El rencor que le atenaza,
ha de explayarse,
porque el sufrimiento le ciega,
le enloquece,
si su bilis no vierte
Aun sin tener todas las respuestas;
le basta con entender que hay que perdonar
y perdonarse,
para encontrar la paz,
para recuperar la alegría.
Y el narrador concluye
con el fruto de una conversión
que la amargura diluye:
“La gran tristeza se ha ido…
vive cada día con una profunda alegría,
ama más que la mayoría;
perdona muy rápido
más rápido aún pide perdón.
Volvió a convertirse en un niño…
con constante confianza y admiración”.
Acabada la representación
te sientes concernido,
empujado a la reflexión,
si antes uno no se ha perdido
en las extravagancias del guion.
* La cabaña. Título original: The Shack. Año:
2017. Duración: 132 min. País: Estados Unidos. Dirección: Stuart Hazeldine
Si queréis saber más sobre
la película, que está disponible en Youtube, me han parecido especialmente
interesantes dos reseñas que podéis encontrar en los siguientes enlaces: https://www.cinemanet.info/2017/10/la-cabana/ y https://www.religionenlibertad.com/cultura/59913/cabana-bueno-que-ofrece-pelicula-malo.html


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