Itinerario de aprovechamiento
Desafiando a las protestas protagonizadas
tras la violenta muerte de George Floyd, Donald Trump se dirigió a una iglesia
cercana a la Casa Blanca y se fotografió en sus aledaños con un ejemplar de la Biblia en la mano. Su principal rival a
la presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden, se sirvió de esta imagen para decir
en un mitin en Philadelphia: “El presidente levantó la Biblia en la iglesia de
San Juan ayer. Solo desearía que la abriera de vez en cuando en lugar de
blandirla. Si la abriera, podría haber aprendido algo. Que todos estamos
llamados a amarnos unos a otros como nos amamos a nosotros mismos” (1).
El uso que hacen Trump y
Biden de la Biblia, y la utilidad que les reporta para sus vidas, es algo que
convendría circunscribir a su esfera personal, aunque luego tenga una
repercusión pública, porque un texto tan extenso y sugerente puede tener para
sus lectores efectos muy diversos que escapan a cualquier forma de
encasillamiento. En el conjunto de libros que la componen quedan reflejadas las
diversas manifestaciones en que se expresa el ser humano de todos los tiempos
y, por ello, se puede encontrar en su contenido situaciones análogas a las que
nos encontramos a diario -si se hace el esfuerzo de prescindir de lo
coyuntural-, así como respuestas a muchos de los interrogantes que nos
inquietan.
Un itinerario de
aprovechamiento de las Sagradas Escrituras lo expone Servais Pinckaers en su
extenso tratado sobre la moral cristiana, inspirándose en la doctrina de los
llamados 'Padres de la Iglesia', de los que destaca que “su lectura estaba en
relación directa con su vida y quedaba iluminada por la experiencia, lentamente
formada en ellos, de la realidad y de la verdad de lo que creían.”
Con esta premisa intenta
explicar el método que seguían asimilándolo al proceso de elaboración del pan:
“Con gusto diríamos que
poseen el arte de hacer pan nutricio con el grano de la Escritura.
Efectivamente, muy bien se pueden comparar los textos de la Escritura al grano,
pues con frecuencia están compuestos de cortas sentencias que contienen en
algunas palabras un tema, una rica doctrina, como un germen de vida. Veamos,
pues, cuáles son las etapas de este trabajo espiritual.
La primera operación
consiste en eliminar el cascabillo que recubre el grano, en despojar a la
Palabra de sus envolturas humanas: la lengua, los géneros literarios, las particularidades
del autor, del medio, de la época, etc.… Para llegar a captar el grano vivo, la
fe es tan necesaria como la mano, pues sólo ella abre nuestra inteligencia a la
Palabra, la deja penetrar en nosotros para que toque nuestro corazón, y, por lo
mismo, la fe nos hace penetrar en la Palabra para captarla y comprenderla.
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| Servais Pinckaers |
La meditación lleva a la
práctica, que es comparable al acto de amasar, pues las exigencias de la
acción, con sus dificultades, sus resistencias y sus lentitudes, nos amasan
verdaderamente. Este trabajo no puede tener éxito sin el agua de una oración
regular.
Por último, el pan que ha
tomado forma debe ser puesto al horno, es decir, debemos necesariamente pasar
por el fuego de la prueba significada por el oro de la Palabra siete veces
refinado, lentamente purificado.
Solamente entonces el pan
puede ser ofrecido como alimento, sólo entonces el lector de la Escritura llega
a ser capaz de presentar a los otros una explicación substancial de la Palabra
de Dios, como hacían los Padres en sus comentarios.” (2)
Limpiar (despojar lo
accesorio); moler (reflexionar, meditar); amasar (poner en práctica sus
enseñanzas); hornear (sufrir las consecuencias -incomprensiones, persecuciones,
aislamientos…-); nutrir (hablar y testimoniar). Un itinerario que tiene
relación con las diferentes actitudes ante la palabra revelada que expone Jesús
en la parábola del sembrador (3).
(1) Crónica del New York Times en el enlace: https://www.nytimes.com/2020/06/02/us/politics/joe-biden-philadelphia-protests.html
“The president held up
the Bible at St. John’s Church yesterday,” Mr. Biden, a practicing Catholic,
said, referencing the photographs for which Mr. Trump posed. “I just wish he
opened it once in awhile instead of brandishing it. If he opened it, he could
have learned something. That we’re all called to love one another as we love
ourselves.”
También en el enlace de El Universal de Méjico: https://www.eluniversal.com.mx/mundo/si-trump-abriera-la-biblia-tal-vez-aprenderia-algo-critica-biden
(2) Servais Pinckaers: Las fuentes de la moral cristiana.
Título original: Les sources de la morale chretienne (1985) Editorial: Eunsa –
Facultad de Teología Universidad de Navarra Colección Teológica, número 60 – 3ª
edición (2007). Traductor: Juan José García Norro. 543 páginas. Capítulo VIII, páginas
250 y 251-252
(3) Ver Evangelio según san Mateo, capítulo 13,
versículos 1 a 23 (específicamente 3 a 9 y 18 a 23). Se puede consultar en el
enlace: https://www.bibliatodo.com/la-biblia/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa/mateo-13


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