miércoles, 27 de mayo de 2020

Vidas integradas

El ingrediente cohesionador



La excelencia en el arte de cocinar requiere que en el plato “todos los ingredientes estén bien integrados y se realice una verdadera sinergia de sabores” (1), como recuerdan a menudo de formas diversas los jueces de MasterChef a los concursantes. Cada elemento y técnica utilizados han de contribuir al realce del conjunto.

En nuestra vida puede ocurrir lo contrario con las actividades que realizamos cuando no hay nada en nuestra manera de proceder que las una. Juan Manuel, cineasta, lo asimilaba a una autopista por la que él circulaba por tres carriles distintos sin conexión entre ellos: uno era el trabajo, otro era la práctica religiosa y otro la diversión. Una serie de vicisitudes le hicieron darse cuenta que podían integrarse. Aunque le costó asumirlo, por la natural resistencia a cambiar de hábitos, se dio cuenta al ponerlo en práctica de cómo llenaba su vida de sentido (2).
En el caso de Nikola, una joven irlandesa que creció en un ambiente social plagado de violencia, se trataba de adaptación a los ambientes que frecuentaba. Comenta: “Podemos pasar la vida poniéndonos distintas máscaras con el deseo de ser aceptados, pero poder sentarme delante del Señor y saber que no tenía que ser otra persona me ayudó mucho”. Nikola empezó a cambiar el chip en medio de la hostilidad que observaba a diario a su alrededor cuando vio a un fraile franciscano jugarse la vida por defender a una mujer que estaba siendo agredida por una pandilla. Esa acción abrió en ella un rayo de esperanza (3).

En Amparo, sin embargo, sí que había un leitmotiv que regía su vida. Era una aguerrida activista ecuatoriana enfrascada en multitud de conflictos. En el transcurso de una de las acciones “hubo un enfrentamiento en el cual tuve una herida de bala. Allí desangrándome, comencé a perder la conciencia, pero tenía presente a mi esposo que estaba ahí y a mis tres hijos. Recuerdo que también empecé a tener una paz y una alegría que no puedo describir. No tenía miedo de irme ni de lo que me estaba pasando. Entonces escuché una voz muy dulce que me cantaba. La mujer que vi era justo la imagen que yo había destrozado: la Virgen de la medalla milagrosa… Luego sentí que el corazón me estallaba y en ese momento ella me dijo: «mi pequeña, yo te amo». Esta experiencia condujo a dar un giro de 180º al enfoque de su vida. Relata que “siempre andaba con banderas: la bandera de los niños, la bandera de los jóvenes, la bandera de las mujeres, la bandera del aborto. Cuando tuve aquella experiencia, allí estando herida, la Santísima Virgen me entrega una bandera blanca con un corazón en el centro, y me dijo: «mi pequeña, toma la bandera del corazón de mi Hijo. Deja la bandera de los hombres, hoy, esta es tu bandera». Continúa con el mismo ímpetu luchador pero con un propósito totalmente diferente: “hay mucha gente que hoy me dice que me dedique a otra cosa, y no te niego que he tenido ganas. Pero lo que a mí me llena y me tiene aquí, son esas palabras de la Virgen que todavía guardo en mi corazón.” (4)

Análoga a esta bandera es el lazo blanco dibujado en un panel que se expuso en una parroquia y que simbolizaba todas las nobles causas que persigue el ser humano, integraba toda la policromia que las representa. Era el Domingo de Ramos, día en que se conmemora el gran recibimiento a Cristo en Jerusalén y se hace una lectura completa de la Pasión.

Hablando de las características del amor a la vida (biofilia) dice Erich Fromm en su ensayo sobre el corazón del hombre: la materia viva tiene la tendencia a integrar y unir; tiende a fundirse con entidades diferentes y opuestas, y a crecer de un modo estructural. Unificación y crecimiento integrado son características de todos los procesos vitales, no sólo por lo que concierne a las células, sino también respecto del sentimiento y el pensamiento.” 

Unidad de vida: que en todo lo que hacemos aflore aquello que somos, evitando la división existencial que supone interpretar personajes distintos según donde estemos, tal como dicta el refrán: ‘allí donde estuvieres haz lo que vieres’. Una unidad de vida que no está reñida con la atención e intensidad que requiere cada tarea que se realiza, sino que cuenta con un principio motor -el ingrediente básico- que las abrillanta.

(1) Frase extraida de Las 5 cosas que necesitas saber para cocinar bien https://www.excelenciasgourmet.com/es/noticia/las-5-cosas-que-necesitas-saber-para-cocinar-bien
(2) Ver Juan Manuel Cotelo en Cambio de Agujas
(3) Ver Nikola Griffin en Cambio de agujas
(4) Ion Corriente Alterna: La megamorfosis de Amparo Medina.
También en Amparo Medina en Cambio de agujas (1ª parte) https://www.youtube.com/watch?v=04dIjz33iNQ
Amparo Medina en Cambio de agujas (2ª parte)
(5) Erich Fromm: El corazón del hombre. Título original: The Heart of Man (1964). Editorial: Fondo de cultura económica – Colección popular – 9ª reimpresión (1985). Traductor: Florentino M. Torner. 151 páginas. Capítulo III. Amor a la muerte y amor a la vida. Página 36

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