jueves, 18 de febrero de 2021

Espacio para la libertad

De lo concreto a lo indeterminado

La colocación de un acento o de un signo de puntuación puede modificar el significado de una palabra o el sentido de una frase. A veces se transforma en alimento de chascarrillos. En otros casos, como en los textos jurídicos puede dar lugar a interpretaciones contradictorias al resolver un litigio. Lo mismo ocurre con las traducciones, que no se han de limitar a sustituir unas palabras en un idioma por su correspondencia en otro, sino que deben guardar coherencia y fidelidad semánticas con el original.

Hace cuatro años se produjo pequeño cambio en la liturgia de la Misa que afectaba a la traducción de una palabra del texto latino a la versión en castellano y catalán (1). La palabra es ‘multis’, el contexto es la consagración del cáliz. Se había traducido por ‘todos los hombres’‘tots els homes’ en catalán-. A partir del cambio ‘multis’ se traduce como ‘muchos’‘molts’ en catalán-. ¿Qué significa semánticamente este cambio, más allá de ajustarse a la literalidad del texto latino? Pasar de un dato concreto a otro indeterminado. Y en esa indeterminación observo, en ese contexto, que se hace presente la libertad de cada ser humano para aceptar voluntariamente el sacrificio de Jesús que se rememora en la Misa; como remarca santo Tomás de Aquino: «la Pasión de Cristo fue suficiente para todos y de su eficacia se aprovecharon muchos.» (2)

Esa distinción de grado también está reflejada en el texto evangélico leído recientemente en la misa dominical, que ha inspirado este escrito: «Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios, y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.» (3)

Cuando san Pablo escribe a Timoteo que Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (4) no está expresando una imposición divina, sino una invitación pendiente de respuesta. Una respuesta asequible para todos que no puede quedarse en una simple declaración de intenciones o deseos, sino que debe ir impregnando el quehacer cotidiano; se ha de traducir en testimonio de vida. San Agustín lo expresa en otra conocida sentencia: «el que te creó sin ti no te salvará sin ti» (5).

La libertad, ¡tan deseada como incomprendida! La autonomía que aporta va acompañada de los riesgos que conlleva ejercerla, imposible de entender para quien busca desaforadamente seguridades y para quien elude repetidamente responsabilidades. Hannah Arendt era plenamente consciente de sus pros y contras, y lo expresaba en una entrevista en la que salió a relucir la controversia generada con la publicación de Eichmann en Jerusalén: «Por la libertad merece la pena pagar un precio… Sé que hay que pagar un precio por la libertad, pero no puedo decir que me guste pagarlo.» (6)

En el texto evangélico descubro que para aspirar a ser de los muchos hay que desprenderse del acomodaticio gregarismo que se conforma con ‘ir tirando’, sale muy caro ‘dormirse en los laureles’.

(1) Texto latino: «hic est enim calix sanguinis mei… qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem pecatorum». Versión en español: “este es el cáliz de mi sangre… derramada por vosotros y por muchos (antes ‘por todos los hombres’) en remisión de los pecados”

Ver artículo sobre esta cuestión en https://www.religionenlibertad.com/espana/52401/llega-cambio-consagracion-del-caliz-espanol-por.html

(2) No he encontrado el origen de esta sentencia, muy citada en la red. Sin embargo en la Suma Teológica hay un párrafo que se asemeja: «Como la pasión de Cristo aprovecha a todos para la remisión de la culpa y la obtención de la gracia y de la gloria, pero no tiene efecto más que en quienes se unen a la pasión de Cristo por la fe y la caridad, así este sacrificio, que es memorial de la pasión del Señor, tampoco tiene efecto más que en quienes se unen a este sacramento por la fe y la caridad.» (tomo III, cuestión 79, artículo 7, respuesta a la objeción 2). Referencia: http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/gk1.htm

(3) Evangelio según san Marcos, capítulo 1, versículos 32 a 34

(4) 1ª carta de san Pablo a Timoteo, capítulo 2, versículo 4

(5) San Agustín: Sermón 169, punto 13: «…Dios te hizo a ti sin ti. Ningún consentimiento le otorgaste para que te hiciera. ¿Cómo podías dar el consentimiento si no existías? Por tanto, quien te hizo sin ti, no te justifica sin ti. Así, pues, creó sin que lo supiera el interesado, pero no justifica sin que lo quiera él». Referencia: https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_220_testo.htm

(6) Entrevista de Günter Gaus a Hannah Arendt, en 1964, reproducida completamente en https://www.youtube.com/watch?v=iz68b427iRo

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