De lo concreto a lo indeterminado
La colocación de un acento o de un signo de puntuación puede modificar el significado de una palabra o el sentido de una frase. A veces se transforma en alimento de chascarrillos. En otros casos, como en los textos jurídicos puede dar lugar a interpretaciones contradictorias al resolver un litigio. Lo mismo ocurre con las traducciones, que no se han de limitar a sustituir unas palabras en un idioma por su correspondencia en otro, sino que deben guardar coherencia y fidelidad semánticas con el original.Esa distinción de grado también está reflejada en el texto evangélico leído recientemente en la misa dominical, que ha inspirado este escrito: «Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios, y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.» (3)
En el texto evangélico
descubro que para aspirar a ser de los
muchos hay que desprenderse del acomodaticio gregarismo que se conforma con ‘ir
tirando’, sale muy caro ‘dormirse en los laureles’.
(1) Texto latino: «hic est enim calix sanguinis mei… qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem pecatorum». Versión en español: “este es el cáliz de mi sangre… derramada por vosotros y por muchos (antes ‘por todos los hombres’) en remisión de los pecados”
Ver artículo sobre esta
cuestión en
https://www.religionenlibertad.com/espana/52401/llega-cambio-consagracion-del-caliz-espanol-por.html
(2) No he encontrado el
origen de esta sentencia, muy citada en la red. Sin embargo en la Suma
Teológica hay un párrafo que se asemeja: «Como la pasión de Cristo aprovecha a todos para la remisión de la culpa y la
obtención de la gracia y de la gloria, pero no tiene efecto más que en quienes
se unen a la pasión de Cristo por la fe y la caridad, así este sacrificio,
que es memorial de la pasión del Señor, tampoco tiene efecto más que en quienes
se unen a este sacramento por la fe y la caridad.» (tomo III, cuestión 79, artículo
7, respuesta a la objeción 2). Referencia: http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/gk1.htm
(3) Evangelio según san Marcos, capítulo 1, versículos 32 a 34
(4) 1ª carta de san Pablo a Timoteo, capítulo 2, versículo 4
(5) San Agustín: Sermón 169, punto 13: «…Dios te hizo a
ti sin ti. Ningún consentimiento le otorgaste para que te hiciera. ¿Cómo podías
dar el consentimiento si no existías? Por tanto, quien te hizo sin ti, no te justifica sin ti. Así, pues, creó sin
que lo supiera el interesado, pero no justifica sin que lo quiera él». Referencia:
https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_220_testo.htm





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