jueves, 11 de febrero de 2021

Cada día es una oportunidad

La sintonía de la jornada

Es martes, ha finalizado el primer tramo de tareas matinales y hago un pequeño parón para destinarlo a la reflexión personal con el propósito de que se convierta en oración. Busco un punto de apoyo que me ayude a concentrarme, aparcando momentáneamente de mi mente las diversas ocupaciones que me toca lidiar durante el día. Acudo a la liturgia de las horas, que me regala este bello himno que percibo como un acicate para orientar la jornada:

En esta luz del nuevo día

que me concedes, oh Señor,

dame mi parte de alegría

y haz que consiga ser mejor.


Dichoso yo, si al fin del día

un odio menos llevo en mí,

si una luz más mis pasos guía

y si un error más yo extinguí.

 

Que cada tumbo en el sendero

me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.

 

Que ame a los seres este día,

que a todo trance ame la luz,

que ame mi gozo y mi agonía,

que ame el amor y ame la cruz.


Ha sido suficiente por esta vez para que fluya la plegaria y luego he pensado que me conviene tenerlo presente a menudo para evitar despistarme en el trajín diario. Supone un buen estímulo para dotar a los quehaceres cotidianos de un sentido que permite crecer interiormente y aportar dosis de bienestar anímico a nuestro alrededor.

 

(1) Himno de laudes de la liturgia de las horas del martes, 9 de febrero de 2021

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