Infección de sospecha
Dice lord Acton: «El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Se puede asociar la corrupción exclusivamente al lucro económico deshonesto; sin embargo todo ejercicio del poder que no tiene como objetivo prioritario el servicio es corrupto en su entraña. En los países totalitarios se manifiesta en el engreimiento de unos dirigentes que se creen con derecho a disponer de los ciudadanos a su antojo; pero esos hábitos corruptos cabe extenderlos a todo ejercicio del poder como medio para ‘servirse de’ en lugar de ‘servir a’.
Arthur Koestler, ambientó su novela El cero y el infinito en las purgas estalinistas de los años 30 y los juicios de Moscú. Había abandonado su militancia comunista un par de años antes de escribir el libro y conocía a algunos de los damnificados por este proceso (1). El protagonista de su relato es Nikolái Rubashov, un viejo bolchevique de la Revolución rusa de 1917 que pese a haber sido comisario del Pueblo cae en desgracia. Las nuevas directrices del mando supremo cuestionan su labor y es encarcelado. Siendo comisario deja claro a un entusiasta militante alemán que iba a ser expulsado el leitmotiv de la organización: «El Partido no se equivoca jamás. Tú y yo podremos equivocarnos. Pero el Partido, no… La Historia conoce su camino. Nunca comete errores. El que no tiene una fe absoluta en la Historia no debe estar en las filas del Partido.» Sin embargo, mientras es interrogado reflexiona sobre el camino emprendido: «Todo lo que él había creído y predicado, todo aquello por lo que había luchado durante cuarenta años le inundó el alma en marejada irresistible. El individuo no era nada, el Partido lo era todo…» (2)
Koestler novela una realidad que tiene su origen en las
directrices que emanan de un personaje que identifica como Número uno, que
tiene como referente al mandatario soviético Iósif Stalin, cuya manera de
entender el poder queda reflejado en múltiples episodios y decisiones propias
de una mente enfermiza que desconfía de todo el mundo y pone todo su empeño en
erradicar cualquier atisbo de disidencia real o imaginario.
El segundo caso que refiero recoge el testimonio de Valentina
Evdokímovna -no consta su apellido-, que muestra cómo la situación de estos
presos repercutía en sus familiares: «Recuperé a mi marido al cabo de siete
años… Durante cuatro años, mi hijo y yo estuvimos esperando que volviera de la
guerra; y, después de la Victoria, esperamos otros siete a que volviera de la
región de Kolimá. De los campos de prisión. Pasamos once años esperando. Mi
hijo creció…
Prisioneros de Kolimá
»Aprendimos a callar… “¿Dónde está su marido?” “¿Quién es
tu padre?” Cualquier formulario oficial incluía la pregunta: “¿Hay algún
prisionero de guerra entre sus familiares?” Una vez se me ocurrió contestar la
verdad y me negaron el empleo de señora de la limpieza en una escuela. No
confiaban en mí para fregar los suelos. De pronto yo era el enemigo del pueblo,
la mujer del enemigo del pueblo. De un traidor. Tiraron mi vida por la borda…
Antes de la guerra, yo era maestra de escuela, me había graduado, después de la
guerra cargaba ladrillos» (3).
(1) Recogido de https://es.wikipedia.org/wiki/El_cero_y_el_infinito
(2) Arthur Koestler: El
cero y el infinito (1940) [en inglés Darkness at Noon -Oscuridad y
mediodía-, en alemán Sonnenfinsternis (Eclipse solar)], Editorial: Destino,
colección: Áncora y delfín, número 37 (1957), capítulos IX y XIV, que forman
parte del primer interrogatorio.
(3) Svetlana Alexiévich: La guerra no tiene rostro de mujer. Título original: U voini ne
zhenskoe lizo (2004). Editorial: Debate – 1ª edición (2015). Traductoras: Yulia
Dobrovolskaia y Zahara García González. 365 páginas. Capítulo: «Mamá, ¿cómo es
papa?»
(4) Holodomor: también conocido como Genocidio ucraniano
u Holocausto ucraniano, es el nombre atribuido a la hambruna que devastó el
territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania, Kubán, Ucrania
Amarilla y otras regiones de la URSS, en el contexto de la colectivización de
la tierra emprendida por la URSS, durante los años de 1932-1933, en la cual
habrían muerto de hambre entre 1,5 y 12 millones de personas. Referencia: https://es.wikipedia.org/wiki/Holodomor





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