lunes, 6 de noviembre de 2023

Taumaturgia tecnológica

En busca del clic redentor

El debate en torno a las tecnologías de la información y comunicación da mucho de sí. ¿Son útiles?, ¿son perniciosas?, ¿hay que aprender a modularlas?, ¿qué aportan a la vida humana?


Para el filósofo Fabrice Hadjadj: «Los dispositivos tecnológicos pretenden facilitarnos la vida ahorrándonos el aprendizaje, la reflexión y la paciencia: se trata de obtener enseguida efectos maravillosos apretando los botones. Y entonces nuestra relación con el mundo se hace progresivamente más pulsional. Bajo el confort de la automatización se nutre una impulsividad cada vez más bestial, incluso mayor que las bestias, porque su instinto no tiene nada de anárquico. El progreso de los objetos debido exclusivamente a la razón técnica implica una regresión del sujeto hacia una emotividad explosiva. El control que operan las máquinas nos arroja cada vez más aún pathos incontrolable, porque el control técnico sustituye al dominio de sí» (1).

La obsesión por llegar rápido a la solución impide conocer, descubrir, el recorrido que lleva a ella y nos deja indefensos ante cualquier contratiempo que surja al aplicarla, sumiéndonos en un estado de ansiedad, como el que expresa el pedagogo Gregorio Luri: «Yo hablo en un curso de una neurosis de los padres jóvenes. Yo diría que básicamente lo que les pasa es que no tienen suficiente con hacerlo bien, quieren hacerlo pluscuamperfecto. Y buscan esa respuesta exacta en algún sitio, porque como estamos envueltos en una cultura tecnológica que nos viene a decir que para cada problema hay una respuesta concreta, exacta y precisa, pues hacemos esa traslación de lo tecnológico a lo humano» (2).

Se añade a ello que las estrategias comerciales de las empresas tecnológicas dificultan o, incluso, impiden prestar suficiente atención a los efectos de su uso. Preguntado sobre cómo están influyendo las nuevas tecnologías en la educación Luri responde: «Las tecnologías, las nuevas tecnologías, llevan un ritmo de desarrollo que es muchísimo más acelerado que nuestra capacidad para analizar sus consecuencias» (2).

Las continuas novedades tecnológicas que salen al mercado no dejan espacio para una reflexión serena que permita valorarlas en profundidad y el impulso hacia lo nuevo desprecia lo existente, como apunta Hadjadj: «El culto a la innovación encuentra su sentido profundo en el nihilismo. Según el culto a la innovación, lo que ya existe no vale nada; solo tiene verdadero valor lo que va a existir más adelante, y que se puede reservar y preparar con un precio desafiante para cualquier competencia. El objeto n+1 vuelve obsoleto el n, antes de quedar el mismo obsoleto por la llegada del objeto n+2. He aquí por qué el culto a la innovación se inserta en la “cultura del descarte”» (3).

La tecnología es una herramienta que nos facilita la vida en algunos aspectos, pero su atractivo puede crearnos una dependencia que no nos conviene permitir. Esta es una de las grandes batallas  que tiene que librar el ser humano en nuestro tiempo.

(1) Fabrice Hadjadj: Por qué dar la vida a un mortal y otras lecciones. Título original: Perché dare la vita a un mortale (2020). Editorial: Ediciones Rialp – Colección: Pensamiento actual, número 30 – 1ª edición (2020). Traductora: Elena Álvarez. 219 páginas. Capítulo 8, epígrafe ‘El fin del hombre moderno’, páginas 157-158.

(2) Entrevista a Gregorio Luri en Aprendemos juntos. Extraido de https://aprendemosjuntos.bbva.com/especial/la-atencion-es-el-nuevo-cociente-intelectual-gregorio-luri/

(3) Fabrice Hadjadj, obra citada, capítulo 4, número 15

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