Diversidad sin dispersión
«Si emprendemos toda interacción partiendo de la base de que la cultura no importa, nuestro mecanismo predeterminado nos llevará a ver a los demás a través de nuestra propia lente cultural y a juzgarlos o prejuzgarlos en consecuencia… Si la culminación de un negocio depende de tu capacidad de trabajar bien con personas de todo el mundo, necesitarás apreciar las diferencias culturales y respetar las diferencias personales. Las dos son básicas.» Son palabras de Erin Meyer en El mapa cultural en cuya contraportada se lee: «Cuando te das cuenta de que, antes de hacer una crítica, los estadounidenses se hartan a halagos mientras que los alemanes no se andan con rodeos; o que los asiáticos muestran reverencia por la jerarquía, mientras que para los suecos cualquiera puede ser jefe, caes en que nos regimos por un contexto cultural que es imprescindible entender antes de pensar en relacionarse con alguien de otro país. La comunicación entre culturas es el gran reto de la economía global, y disponer de las claves necesarias para facilitar la comprensión puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso» (1).Para dar cumplimiento al mandato de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (2), es necesario tener en cuenta el contexto en que este anuncio se ha de proclamar, no hay un modo uniforme de llevarlo a cabo. Un texto conciliar nos recuerda que «es propio de todo el Pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada». (3) En este contexto el papa Francisco escribe «en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales» (4). Cabe tener en cuenta que no se trata de imponer un modo de hacer o un criterio personal, sino de acompañar a las personas al encuentro con Cristo.
Esa misma actitud debe presidir la relación entre las diversas comunidades eclesiales. En los puntos iniciales del Documento final se dice que en el corazón del Sínodo «hay una llamada a la alegría y a la renovación de la Iglesia en el seguimiento del Señor, en el compromiso al servicio de su misión, en la búsqueda de los modos para serle fiel. Esta llamada se funda en la identidad bautismal común, se enraíza en la diversidad de contextos en los que la Iglesia está presente y encuentra su unidad en el único Padre, el único Señor y el único Espíritu (5)» (6).
Siguiendo el recorrido por el Documento, el siguiente epígrafe se refiere a las relaciones intraeclesiales de ámbito regional, nacional o internacional: «El horizonte de comunión en el intercambio de dones es el criterio inspirador de las relaciones entre las Iglesias. Combina la atención a los vínculos que forman la unidad de toda la Iglesia con el reconocimiento y la valoración de las particularidades ligadas al contexto en el que vive cada Iglesia local, con su historia y su tradición. Adoptar un estilo sinodal permite a las Iglesias moverse a ritmos diferentes. Las diferencias de ritmo pueden valorarse como expresión de una diversidad legítima y como una oportunidad para intercambiar dones y enriquecerse mutuamente. Este horizonte común requiere discernir, identificar y promover estructuras y prácticas concretas para ser una Iglesia sinodal en misión.»
Se hace referencia a tres realidades: Conferencias Episcopales, Asambleas eclesiales y Concilios particulares.
«Las
Conferencias Episcopales expresan y ponen en práctica la colegialidad de los
obispos para favorecer la comunión entre las Iglesias y responder más
eficazmente a las necesidades de la vida pastoral. Son un instrumento
fundamental para crear vínculos, compartir experiencias y buenas prácticas
entre las Iglesias, adaptando la vida cristiana y la expresión de la fe a las
diferentes culturas. También desempeñan un papel importante en el desarrollo de
la sinodalidad, con la participación de todo el Pueblo de Dios.»
«
Para lograr una “saludable ‘descentralización’” (7) y una efectiva inculturación de la fe, es necesario no sólo reconocer el papel de las Conferencias Episcopales, sino también revalorizar la institución de los Concilios particulares, tanto provinciales como plenarios.» También se propone que «el procedimiento de reconocimiento de las conclusiones de los Concilios particulares por parte de la Santa Sede (recognitio) debería ser reformado para favorecer su publicación oportuna.»Son organismos que deben estar al servicio de la evangelización facilitándola, y actuar en comunión con la Iglesia universal representada por el Santo Padre. No está entre sus funciones comprometer la unidad de la Iglesia arrogándose competencias que no les corresponden (que suele ser una manifestación de autorreferrencialidad) o siguiendo caminos que contradicen el mensaje evangélico, la tradición apostólica o el Magisterio petrino.
He escogido un fragmento de una encíclica de Juan XXIII, que incluye una cita famosa profusamente mal atribuida en internet, para mostrar como diversidad y unidad son conciliables: «Hay… no pocos puntos en los que la Iglesia católica deja que libremente disputen entre sí los teólogos, en cuanto se trata de cosas no del todo ciertas, y en cuanto tales disputas no rompen la unidad de la Iglesia, sino más bien sirven para una mejor y más profunda inteligencia de los dogmas, ya que preparan y hacen más seguro el camino para este conocimiento, puesto que del choque de varias sentencias sale siempre nueva luz (8). Sin embargo, hay que retener el dicho que, expresado unas veces de un modo y otras de otro, se atribuye a diversos autores: en las cosas necesarias, unidad; en las dudosas, libertad; en todas, caridad» (9). También se refiere a ello el papa Francisco en las notas 4 y 6.(1) Erin Meyer: El mapa cultural. Las 8 escalas de nuestras barreras culturales y cómo sortearlas. Título original: The Culture Map. Decoding How People Think, Lead, and Get Things Done Across Cultures (2014). Editorial: Península (2022). Traductora: Noemí Jiménez Furquet (2022). 307 páginas. Páginas 24-25.
(2)
Evangelio según san Marcos, capítulo 16, versículo 15. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/marcos/
(3) Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, número 44. https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html
(4) Francisco: Exhortación apostólica Amoris laetitia, número 3: «Recordando que el tiempo es superior al espacio, quiero reafirmar que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales, porque «las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general [...] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado» (Discurso en la clausura de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (24 octubre 2015)).» Extraído de https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html
(5)
Carta de san Pablo a los Efesios, capítulo 4, versículos 5-6: «Un Señor,
una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por
medio de todos y está en todos». Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/biblia-efesios/
(6)
Francisco, XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia
sinodal: comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa
sinodale: comunione, participazione, missione. Documento finale, Cuarta parte:
“Una pesca abundante”. Puntos 3, 4 y 124 a 129. Enlace oficial:
https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf
(7)
Francisco: Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, punto 16: «Son
innumerables los temas relacionados con la evangelización en el mundo actual
que podrían desarrollarse aquí. Pero he renunciado a tratar detenidamente esas
múltiples cuestiones que deben ser objeto de estudio y cuidadosa
profundización. Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una
palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la
Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados
locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus
territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable “descentralización”.»
Extraído de https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html
(8) Hace referencia al texto de John Henry Newman: Difficulties of Anglicans, vol. I, lect. X, p. 261 ss.
(9) San Juan XXIII: Carta encíclica Ad Petri Cathedram, parte tercera: Unidad de la Iglesia, epígrafe Unidad de fe. Extraído de https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_29061959_ad-petri.html






No hay comentarios:
Publicar un comentario