Poner la antena
Lo contaba el padre de una
compañera de mi hija mayor. Tenía una hija adolescente con la que había
realizado un corto viaje aprovechando una jornada de fiesta escolar. La
conversación que mantuvieron ese día le sorprendió hasta el punto de exclamar:
¡he descubierto a mi hija! La convivencia y los avatares diarios no le habían
permitido hasta entonces percibir con profundidad los cambios que se iban operando
en la vida de la chica.
Este comentario lo recuerdo a menudo cuando llevo a mis
hijas al colegio o cuando voy con alguna de ellas a algún lugar. La tentación
de poner la radio o un CD durante el viaje o estar dándole vueltas a alguno de
los asuntos por resolver, pone en riesgo la posibilidad de atender a sus
comentarios o compartir sus inquietudes.
En una reciente reunión del
colegio comentaba esta circunstancia con otro padre que tiene familia numerosa.
Me dijo que últimamente su esposa acostumbraba a ir a pasear individualmente con cada uno de sus
hijos para estar un rato con él a solas. ¿Con qué propósito? Hacer patente que no es uno más
del conjunto, que tiene valor por sí mismo, que él, con su personalidad y sus
inquietudes, es importante no sólo como miembro de la familia. Luego la
conversación dará más o menos de sí, pero estos encuentros les permitirán
descubrirse mutuamente.
Me ha inspirado lo relatado la
intención de comentar el libro del polifacético profesor universitario Francesc
Torralba L’art de saber escoltar. Admiro la capacidad de este autor para poder
construir un texto de casi doscientas páginas sobre un tema tan concreto y
además hacerlo de forma amena, con una exposición ordenada y sin abusar de
citas. El autor va desgranando en el relato aspectos relacionados con esta
faceta para destacar su relevancia. Difícilmente se encontrará en sus páginas algo
que sorprenda, es más, probablemente la mayoría de las afirmaciones nos
parecerán obvias, de sentido común, pero su lectura ayudará a reflexionar sobre
un aspecto tan importante en la vida humana, imprescindible para adquirir
conocimientos y para una sana convivencia.![]() |
| Francesc Torralba |
En la vida diaria nos
encontramos con muchas interferencias que impiden escuchar con suficiente
atención y nitidez. Las prisas, el ruido y artilugios a nuestro alcance son
reclamos para nuestra atención y potentes elementos de distracción. Activar nuestra
capacidad de escuchar supondrá luchar contra estos depredadores mentales y repercutirá
en mejorar la calidad de nuestras relaciones personales.
Para Torralba los frutos de la
escucha son: claridad, don de consejo, docilidad, amabilidad, delicadeza y
conocimiento de uno mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario