viernes, 1 de abril de 2016

Fantasía infantil

Encauzar la imaginación

‘Contra gustos no hay disputas’ canta Juan Manuel Serrat en Cada loco con su tema. Esta es la sensación que extraigo después de ver la película estrenada en 1973 y dirigida por Víctor Erice El espíritu de la colmena. Su carácter en buena parte alegórico puede colaborar a que el juicio del espectador pueda ser muy dispar. Se retrata un entorno rural español al principio de la posguerra, 1940, donde las principales protagonistas son dos niñas, Isabel, de ocho años, y sobre todo Ana, de seis. Ambas ven en el pueblo un pase de la película El doctor Frankenstein sin que sus padres estén presentes, que estimulará la morbosidad y fantasía de las niñas. Incitada por su hermana la pequeña buscará e invocará el espíritu de Frankenstein, el monstruo,  por los alrededores del pueblo.

Hoyuelos (Segovia)
No he encontrado coherencia narrativa en muchas partes del guión, plagado de escenas inconexas. Lo que queda mejor expuesto es el universo infantil con sus inquietudes y ensoñaciones.

Víctor Erice
He destacado el hecho de que las niñas van a ver la película solas, lo que facilita que hagan sus cábalas en ausencia de un adulto que las pueda escuchar y orientar en la interpretación de aquello que han visto. Se puede encontrar una correlación en el ámbito familiar respecto al acceso de los niños a los programas de televisión, internet, redes sociales, juegos interactivos…

Reproduzco algunos fragmentos de los libros de Catherine L’Ecuyer (1) que están relacionados con el tema:

“decía Montessori: el niño es protagonista de su educación. El principal cuidador actúa como intermediario entre el niño y la realidad, como base de exploración. Si la relación con el cuidador es segura, el niño irá cada vez más lejos para explorar. Si no hay vínculo de confianza entre el niño y sus padres, el niño será inseguro y no explorará lo que le rodea con seguridad.”

Para el buen desarrollo de su personalidad, los niños pequeños necesitan en sus primeros años relaciones interpersonales con su cuidador principal.”

“El principal cuidador del niño es el intermediario entre la realidad y él. Da sentido a los aprendizajes.”

“Según Bowlby… el apego seguro de un niño va en función de la sensibilidad que su principal cuidador tiene hacia la resolución puntual de sus necesidades básicas (hambre, frío, sed, necesidades afectivas, etc.).”

“En función del patrón de respuesta del cuidador, el niño desarrolla un modelo de funcionamiento interno, un paradigma que tiene de sí mismo y que afectará a sus futuras relaciones.”

(1) Catherine L’Ecuyer: Educar en la realidad (2015) – Plataforma editorial (2015)
Catherine L’Ecuyer: Educar en el asombro ‘2012’ – Plataforma editorial – Plataforma actual – 14ª edición ‘2015’
En los siguientes enlaces se analiza la película con mayor profundidad:



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