Un barniz para realzar lo que hacemos y sentimos
Hace unas semanas María hablaba en Facebook de la ‘economía de caricias’,
un concepto introducido por Eric Berne y desarrollado por Claude Steiner, glosado en un artículo y un video de Alex Rovira (1). Un comentario que despertó mi
curiosidad por conocer las obras de Steiner. Conseguí en la biblioteca el
préstamo de Educación emocional, que
he acabado de leer coincidiendo con el último día del año (2). He encontrado
muchos aspectos destacables en su contenido y espero ir que vayan saliendo a
relucir algunas pinceladas más adelante, cuando tras la postlectura de algunos del
los fragmentos seleccionados, como acostumbro a hacer de la mayoría de los
libros que leo, sea capaz de asimilar con mayor profundidad lo que transmite el
autor.
Como anticipo, sin embargo, aprovecho una fecha con tanta
significación social, en la que subyace una invitación a hacer balance de lo
acontecido durante el año que finaliza, con el propósito, o al menos deseo, de
que el próximo sea mejor, para trasladar un breve fragmento de Educación emocional en el que se hace
hincapié en la importancia crucial que tiene el amor en nuestras vidas, como
barniz que debe impregnar lo que hacemos y sentimos.
“Amor... creo que la mayor
parte de las personas estarán de acuerdo en que es el amor lo que hace girar el
mundo. No está claro qué es exactamente el amor, pero ciertamente va más allá
de la pasión de los amantes o de la adoración que nos despiertan nuestros vástagos.
Es el instinto profundo que nos hace
disfrutar de estar juntos, de cuidarnos unos a otros y de hacer cosas juntos.
Cuando dejamos que se exprese en toda su
plenitud nos ayuda a sobrevivir y a prosperar.” (3)
(2) Claude Steiner: Educación
emocional. Título original: Achieving Emotional Literacy (2011). Editorial Jeder. 1ª edición 2013.
Traducción: Pau Cortés, Agustín Devós Cerezo y Claude Steiner. 310 páginas.
(3) El fragmento escogido está en el capítulo 11. Una última palabra.
Página 271.


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