Nesesidad de discernir
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| Antonio Machado |
Un compañero de
trabajo se había sacado de encima a un cliente diciéndole una trola (mentira). Cuando
la oficina estaba cerrada al público le comenté distendidamente en voz alta que
tenía un peculiar concepto de la verdad. De pronto otro compañero intervino para
aseverar ‘no existe la verdad, existe mi verdad o tu verdad’. No conocía por entonces
los versos de Antonio Machado… (1)
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a
buscarla.
La tuya,
guárdatela.
…pero de haberlo
sabido no creo que hubiera respondido con ellos de tan pasmado que me quedé en
aquel momento. Nuestra buena relación no se resintió y más
adelante comprobé que la contundencia que empleó no era sinónimo de convencimiento.
En la biografía
novelada de Tomás de Aquino que escribe Louis de Wohl en La luz apacible hay un fragmento que glosa sobre la verdad recogiendo
las respuestas del filósofo y teólogo a sus alumnos:
“-Maestro: ¿Cómo
podemos saber qué es la verdad? Conozco a un hombre que duda de todo.
-Es imposible. No
podéis conocer a un hombre así. Un hombre que dudase de todo tendría que dudar
también de que duda de todo. Tendría que dudar hasta de su propia existencia,
lo que no le permitiría dudar… Y tendría que admitir que su vida es una
constante contradicción, porque dudando de que existan alimentos, comería;
dudando de que exista el sueño, dormiría… La postura del escéptico total es
completamente absurda. Por eso, tales escépticos no existen en realidad. Hay,
desde luego, personas que pretenden que es imposible conocer la verdad, pero es
porque reconocer que la verdad existe les llevaría a sentirse obligados
moralmente.”
La verdad es a veces incómoda, incluso puede resultar para alguien escandalosa en determinadas
circunstancias: ‘quien dice las verdades pierde las amistades’, dice el refrán. Es útil entre otras cosas porque nos simplifica mentalmente, genera
confianza y facilita la buena convivencia. Pero, como en tantos aspectos de
nuestra vida se ha de manifestar cuando sea pertinente, no de manera frívola o
con ánimo de herir; por eso es
importante el cómo, el cuándo, el por qué y el para qué. Los niños suelen ser
muy espontáneos y por eso tienen fama de ‘crueles’. La experiencia ha de servir
también de aprendizaje para decir la verdad, no para enmascararla.
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| Louis de Wohl |
En muchos casos
no sabremos ‘toda la verdad’, pero sí la que es precisa para un momento
determinado. No siempre es necesario conocer hasta el último detalle. Otro
fragmento del libro de Wohl se refiere a ello:
“-…¿podemos
conocer la verdad total?
-No. Solo Dios
-dijo Fray Tomás… -. Pero eso no quiere decir que nuestro conocimiento, aunque
sea parcial, tenga que ser falso. Pensad, por ejemplo, que encontráis en la
calle un trozo de estaño. Si pensáis que es de plata, os equivocáis. Pero si
decís: «es un trozo de metal», acertáis y decís la verdad, aunque no sepáis que
es un trozo de estaño perteneciente a una copa que ya no servía. Yo, por mi
parte, puedo saber eso -porque vi quién la tiraba a la basura- y no saber, sin
embargo, que vos lo ibais a recoger. Pero lo que yo sé también es verdad. El
único que lo sabe todo -toda la verdad- es Dios. El sabe de dónde procedía ese
trozo de estaño y cuál será su destino final. Conoce todas sus propiedades,
muchas de las cuales nosotros ignoramos, y cuál ha sido, es y será su destino
en el Universo. Lo cual no quiere decir que lo que vos y yo sabemos, por
incompleto que sea, no sea verdad.”
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.
Cuando
nos encontramos con tanta información a nuestro alcance, nos podemos preguntar
si seremos capaces de descubrir que hay de verdad en todo ello. Otro fragmento
de La luz apacible ofrece la clave:
“-Entonces, déjame que te haga una
pregunta…: ¿Cuál es la facultad racional más importante del hombre?
-La de discernir
la verdad -repuso Tomás…
-Hay quienes
piensan que el hombre no es capaz de discernir la verdad.
-Se les puede
refutar diciéndoles que tal postulado contradice su propia hipótesis. Si el
hombre no es capaz de discernir la verdad, tampoco puede postular como verdad
que es incapaz de discernir la verdad.”
Formación,
intuición y experiencia pueden ser de gran ayuda para aprender a discernir, una
cualidad que cada vez se hace más necesaria si no queremos ser arrollados por
la cantidad de opiniones sin fundamento que circulan.
(1)
Los Proverbios y
Cantares son publicados en la segunda edición de Campos de Castilla (1917), aunque el profesor de francés Antonio Machado, continuará su plegaria
sumando Nuevas Canciones en una etapa posterior.
LXXXV
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven
conmigo a buscarla.
La tuya,
guárdatela.
XXX
El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.
El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.



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