sábado, 11 de marzo de 2017

Mentir con condiciones

La verdad y sus circunstancias

Decía un conferenciante que había residido en Japón que a los japoneses se les ponía en un apuro cuando se les formulaba una pregunta cerrada, esas que sólo se pueden responder con un sí o un no. El uso social les obliga a no defraudar a quien le hace un ofrecimiento, aunque sepan que no lo pueden complacer. La cortesía precede a la sinceridad. Te dirán que sí aunque de hecho sea que no.

No sé si este rasgo cultural persiste y si es tan generalizado como daba a entender el conferenciante, pero sirve para mostrar que hay circunstancias que impulsan a algunas personas a mentir a pesar de no tener intención de engañar. En el caso que nos ocupa quien hace la propuesta debe aprender a preguntar teniendo en cuenta la costumbre local para no llevarse un chasco.

En uno de los ensayos sobre la vida cotidiana que conforman Libertad, fortuna, mentira y traición, el filósofo polaco Leszek Kolakowski reflexiona sobre la mentira. Disiente de quienes defienden posturas morales radicales que prohíben mentir, porque considera que en determinadas circunstancias este imperativo puede ser contrario a otros como la amabilidad hacia nuestros semejantes o el interés público.

En el relato se pone de manifiesto una tensión interior en el autor, que ha de congeniar el ideal de veracidad -soporte de la confianza y condición necesaria para la buena convivencia-, con la experiencia cotidiana -lo empírico-: “aunque se dan circunstancias en las que mentir es permisible o incluso, por una buena causa, preferible, no hay que deducir de ello que podemos limitamos a decir: «Mentir a veces está mal y a veces no»”; porque no hay un principio general que diga cuando mentir sería permisible: “No existe tal principio, ninguna regla general puede abarcar todas las circunstancias morales imaginables, ni proporcionar una solución infalible”. Pero situados en el caso en que se utiliza la mentira como herramienta recomienda por cautela que se rija por cuatro reglas:

-La primera regla es que deberíamos esforzarnos para no mentirnos a nosotros mismos… cuando mentimos, debemos ser conscientes de que mentimos.

-La segunda regla es que el modo en que nos justifiquemos nuestras mentiras y la idea que tengamos de la «buena causa» en cuyo nombre mentimos son siempre sospechosos si la «buena causa»coincide con nuestros intereses.

-La tercera regla nos dice que debemos tener en cuenta que, incluso cuando la mentira está justificada en nombre de un bien moral mayor, sigue sin ser, en sí misma, moralmente buena.

-La cuarta regla nos señala que debemos percatarnos de que, si bien la mentira es a menudo lesiva para los demás, es más lesiva para nosotros mismos, porque tiene el efecto de corroer nuestro espíritu.

Mentiras con condiciones porque hay algo que tiene muy claro el filósofo: “Sería mejor enseñarles a los niños que mentir siempre está mal, sean cuales sean las circunstancias. De este modo, por lo menos, se sentirían mal cuando mintiesen. El resto pueden aprenderlo por sí mismos con rapidez, facilidad y sin la ayuda de los adultos.

El libro es ameno, con una temática cercana y un lenguaje sencillo –no parece escrito por un filósofo-. 18 reflexiones sobre distintos aspectos de la vida corriente expuestos en 100 páginas que se leen con facilidad y dan mucho de sí.


Libro leído: Leszek Kolakowski: Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Freedom, Fame, Lying and Bretrayal – 1997. Ediciones Paidós. Colección Biblioteca del presente número 15. 1ª edición 2001. Traductor: Víctor Pozanco Villalba. 108 páginas.

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