domingo, 15 de abril de 2018

Descorazonadora codicia

Acaparar y usurpar


Poco después de la muerte de su esposa un octogenario, o casi, reunió a sus dos hijos porque había decidido repartir el conjunto de los bienes del matrimonio en tres partes equitativas entre él y sus descendientes. Una vez lo puso de manifiesto le pareció observar en su hija un cierto desencanto: ‘¿no te parece bien el reparto?’, le dijo. ‘¡No, yo lo quería todo!', fue la respuesta que recibió. Desconozco las motivaciones de esta mujer para creerse con derecho a acaparar todo el patrimonio de sus padres, pero para aquel anciano, que era vecino de nuestra escalera, esa reacción fue un mazazo, a tenor de la pesadumbre que mostraba mientras se lo comentaba a mi padre.

Hay personas cuya actitud respecto a los bienes de otros responde al dicho: ‘lo mío mío y lo tuyo de los dos, o también mío’. Esta característica parecía adornar a Walter Keane uno de los protagonistas de Big Eyes (1).

El reconocimiento popular de la obra de arte es algo misterioso, porque no depende exclusivamente de la calidad o singularidad del trabajo realizado sino que intervienen otros factores coyunturales: culturales, publicitarios, económicos… que pueden encumbrarla o denostarla, pasando por sus estados intermedios. Conocemos biografías de muchos artistas que gozan de gran cotización en la actualidad, pero en la época que les tocó vivir eran marginados sociales y pasaron grandes apuros económicos.

Margaret Hawkins
Margaret Doris Hawkins (2) era una mujer recientemente divorciada con una hija cuando conoció a Walter Keane (3) en una exposición de cuadros al aire libre. Las pinturas de Margaret tenían una característica especial, los grandes ojos que mostraban los personajes que retrataba.

La película presenta a Walter como un amoral con don de gentes, una aguda visión comercial y habilidad para los negocios, que aprovecha la fragilidad emocional de Margaret para proponerle matrimonio y ésta acepta pese a estar advertida del historial donjuanesco de su pretendiente. A partir de entonces ella firmará sus cuadros como Keane. Un incidente ocurrido mientras exponían los cuadros de ella y los que supuestamente eran de él provocará que las pinturas de Margaret se den a conocer en sectores cada vez más amplios de la sociedad, favorecidos por la destreza publicitaria de su marido, que no tiene ningún reparo en atribuirse la autoría de los trabajos de Margaret.

Walter y Margaret
En una entrevista 'la Margaret real' hablaba así del que fue su marido: “Walter era un genio del marketing y la autopromoción, pero un mal hombre… Yo era extremadamente introvertida y solo me hacía feliz pintar. Y se aprovechó de eso. Antes de salir de casa me decía cosas como ‘estás horrible’, o, si teníamos una cita, ‘estás mejor con la boca cerrada’. Pasaba los días encerrada en casa. Tardé un par de años en darme cuenta de lo que estaba haciendo. Una noche fuimos a un club de jazz donde él vendía los cuadros. Con su ritual habitual, me dijo que me quedara en un rincón y que no hablara con nadie para no avergonzarnos. Hasta que alguien se me acercó, la conversación derivó a la pintura y me preguntó: ‘¿Así que tú también pintas, como Walter?’ Ahí estábamos, en un bar lleno de pinturas mías. Me sentí humillada.” (4)

Tim Burton
Cuando Margaret le abandonó, Walter la chantajeó para que siguiera pintando para él, hasta que ella decidió llevar a juicio su situación para que la verdad saliera a la luz y Walter fue condenado, aunque parece que él nunca quiso reconocer su delito.

De no haberse dejado llevar Walter por la codicia de dinero y honores, la relación entre ambos les podía haber beneficiado mutuamente: ella pintando y él promocionando, un complemento profesional cuasi perfecto donde cada uno aportaba lo que al otro le faltaba. Él podía haber explotado sus dotes sin necesidad de convertirse en un usurpador. Pero, a menudo, cuando el orgullo se apodera de alguien se convierte en un obstáculo para crecer como persona, porque ciega, deshumaniza e impide ver más allá de uno mismo.

(1) Título original: Big Eyes. Año: 2014. Duración: 106 min. País: Estados Unidos. Dirección: Tim Burton
(2) Nombre de soltera. Ver: es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Keane
(4) elpais.com/elpais/2013/07/17/eps/1374077334_013717.html

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