Una ficción y dos realidades
Gus es un chico apuesto y simpático de
17 años que está enamorado de Hazel, a la que ha conocido en un grupo de apoyo
para jóvenes enfermos de cáncer. Tiene una gran inquietud: “a casi todo el
mundo le obsesiona dejar huella en el mundo. Dejar un legado. Sobrevivir a la
muerte. Todos queremos que nos recuerden. Yo también. Lo que más me preocupa es
ser una olvidada víctima más de la antigua y poco gloriosa guerra contra la
enfermedad. Quiero dejar huella. Pero… las huellas que dejamos los hombres
suelen ser cicatrices… y piensas: «Ahora me recordarán», pero: a) no te
recuerdan, y b) lo único que dejas tras de ti son más cicatrices.”
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| John Green |
Sabiendo que le queda poco tiempo de
vida, Gus le pide a Hazel e Isaac, un amigo común, que le escriban un
panegírico para ser leído en un simulacro de funeral que se realiza el ‘último
día bueno’ -en palabras de Hazel- de Gus en la iglesia donde realizaban las
reuniones. Cuando le llega el turno ella dice: “Augustus Waters fue el fugaz
gran amor de mi vida. La nuestra fue una historia de amor épica… No voy a
contaros nuestra historia de amor porque… morirá con nosotros, como debe ser.
Esperaba que él me hiciera un discurso fúnebre a mí, porque nadie podría
habérmelo hecho mejor… Me has dado una eternidad en esos días contados, y te
doy las gracias.”
Son fragmentos de Bajo la misma estrella (1) una
emotiva historia de ficción escrita por John Green, que traigo a colación por
dos acontecimientos que se han producido recientemente.
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| José María Caparrós |
El primero de ellos fue enterarme de
la muerte de una persona a la que conocí y admiré por su tesón y talento para
ser fiel a su vocación profesional y espiritual, a pesar de las trabas que fue
encontrando en su camino. ‘Como Caparrós no hay dos’ decían sus amigos. José
María era un gran comunicador, al que no le recuerdo una mala cara. Incansable
trabajador, ha dejado un extenso legado bibliográfico centrado en sus dos
pasiones intelectuales: el cine y la historia. Poco antes de fallecer escribió
una nota de despedida de la que reproduzco la primera estrofa: “Queridos amigos
y colegas: Nunca pensé que la electrónica sería el medio utilizado para
despedirme de todos ante la cercanía de mi viaje, a través de la muerte, hacia
la próxima etapa de mi vida. Deseo agradeceros entrañablemente, a cada uno, lo
que habéis hecho por mí durante todos estos meses -¡más de dos años!-, con
vuestros ánimos, muestras de cariño y verdadera amistad, visitas, oraciones…,
en fin, lo que a cada cual le ha salido de su corazón. Disculpad si en algo os
he molestado a lo largo de estos años de trato; no habrá sido por mala voluntad
sino por debilidad o no haber estado a la altura… El objetivo de mi vida ha
sido – y espero que lo seguirá siendo- servir a Dios y a los hombres en toda
circunstancia, especialmente en el trabajo profesional, tantas veces
recompensado con vuestra colaboración, confianza y paciencia.” (2) Una muestra
de serenidad y entereza ante el desenlace que se avecina cargado de fe y esperanza, que
denotan una grandeza humana que me ha impresionado.
El segundo es mucho más íntimo.
Durante la Semana Santa mi madre ha estado ingresada en un hospital. Durante
los primeros días temí por su vida al ver su aspecto abatido, su mirada
melancólica: un estado de ánimo que ella no podía expresar con palabras. Velándola
junto a la cama y en las caminatas que hacía en dirección al hospital iba recordando
vivencias conjuntas, lo que dio pie a pensar en una breve frase que definiese su trayectoria vital; y surgió esta: “Ha sabido amar
sirviendo al prójimo”. Ya ha salido del hospital y su aspecto ha mejorado,
aunque su salud es delicada.
(1) John Green: Bajo la misma
estrella. Título original: The Fault in Our
Stars (2012). Editorial Nube de Tinta – 1ª edición
(2012). Traducción: Noemí Sobregués. 302 páginas
(2) cinececblog.wordpress.com/2018/03/20/triste-despedida-a-jose-maria-caparros-lera/amp/?



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