Dominar los impulsos
Hace unos días el equipo de
animación con la colaboración de unos cuantos clientes representaron en el
hotel donde me alojaba con mi familia Aladdín, basándose en la recreación que
hizo Disney de Aladino y la lámpara
maravillosa, uno de los cuentos de Las
mil y una noches. Aladdin logra tener un genio a su servicio dispuesto a
concederle deseos y el más preciado para él es convertirse en un príncipe para
conquistar a la princesa Jasmín.![]() |
| Representación de Salomón |
Según cuenta la Biblia (1), a Salomón, después de haber
sido proclamado rey, también se le da la oportunidad de pedir lo que desee. En
este caso es Dios quien se la ofrece: “Pídeme lo que quieras que te dé”.
Salomón le contesta: “Ya que tú me has constituido rey de un pueblo numeroso
como el polvo de la tierra, dame sabiduría y entendimiento para que pueda
dirigir la vida de este pueblo, porque ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo
tan considerable?”.
Esta declaración de humildad y espíritu de servicio es
premiada: “Puesto que éste es el deseo de tu corazón y no has pedido riquezas
ni bienes ni gloria, ni la vida de tus enemigos, ni tampoco has pedido larga
vida… te son concedidos la sabiduría y el entendimiento; y, además, te daré
riquezas, bienes y gloria como no las han tenido los reyes anteriores a ti, ni
las tendrán tus sucesores.”

En un pasaje de La luz apacible Louis de Wohl (2) relata
una conversación entre Tomás de Aquino y su maestro fray Alberto, que parece
seguir el método socrático para evaluar los conocimientos de su discípulo. “¿Cuál
es la facultad racional más importante del hombre?”, le pregunta. Tomás le
responde: “La de discernir la verdad”. El maestro continúa: “Hay quienes
piensan que el hombre no es capaz de discernir la verdad”. Tomás recurre a la
lógica: “Se les puede refutar diciéndoles que tal postulado contradice su
propia hipótesis. Si el hombre no es capaz de discernir la verdad, tampoco
puede postular como verdad que es incapaz de discernir la verdad.” El diálogo sigue, encaminándolo fray Alberto a un terreno más peliagudo: “Además, tampoco
seríamos capaces de reconocer el error como tal error… Aunque ciertamente con
frecuencia no es fácil reconocerlo. ¿Qué es, a tu juicio, lo que hace que el
error sea muchas veces creíble?” Tomás sentencia: “La cantidad de verdad que el
error contiene”.
El discernimiento es una
cualidad en la que insiste el papa Francisco en algunos de los escritos del
papa Francisco como en Amoris laetitia
y el más reciente Gaudete et exsultate;
una herramienta necesaria para los que quieren seguir los pasos de Jesucristo
sin desorientarse como describe en este último documento: “¿Cómo saber si algo
viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el
espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone
solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don
que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo
tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la
lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad
espiritual.” (3) Considera, además, que debe impregnar toda la vida del cristiano:
“El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando
hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial.
Es un instrumento de lucha para seguir mejor al Señor. Nos hace falta siempre,
para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no
desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a
crecer. Muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante,
porque la magnanimidad se muestra en lo simple y en lo cotidiano”. (4)
El rey Salomón necesitaba
del discernimiento para gobernar bien a su pueblo; Tomás de Aquino para vivir
su vocación religiosa, para desarrollar su labor docente y redactar sus
tratados de filosofía y teología. El papa Francisco extiende esa necesitad a
todos para encaminarnos a una vida en plenitud: la vida buena de la que
hablaban los clásicos o la vida santa a la que están llamados los seguidores de
Jesucristo.
El vendedor de la Once, al
que había dicho en tono jocoso que el premio me estaba esperando, me preguntó: “¿Qué
harías si te tocase el bote millonario?”. “No lo sé… igual tendría un problema”,
contesté. Soy consciente de que también necesitaría discernimiento para saber
utilizarlo. Como le ocurre a Aladdín, el impulso emocional es lo que suele
anteponerse y la experiencia de tantos apunta a que no suele ser la mejor
opción para sacarle un buen rendimiento como persona.
(1) La Biblia, versión de
Serafín de Ausejo (1975). Segundo libro de las Crónicas, capítulo 1, versículos
6 a 12
(2) Louis de Wohl: La luz
apacible. Título original: The quiet Light. Fragmento: Libro segundo. Capítulo
X. Páginas 210-211(3) Papa Francisco: Exhortación apostólica Gaudete et exsultate. Punto 166. Fuente: w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html
(4) Ibídem. Punto 169


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