miércoles, 20 de febrero de 2019

Exigencias de la fe

Ganarse el jornal


"¿No es milicia la vida del hombre en la tierra? ¿No son sus días como los de un jornalero?", se pregunta Job al inicio de uno de los capítulos de su libro (1). Al hilo de esas preguntas cabría preguntarse cómo se gana uno el jornal de la fe. La respuesta inmediata podría ser ‘haciendo la voluntad de Dios’ o como escribe Josemaría Escrivá en Camino: “cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces” (2), frase lapidaria que de poco sirve si no acaba concretándose en la vida de cada uno.

Kimberly era una devota presbiteriana; le venía de familia, su padre era ministro de esta iglesia. Esta circunstancia fue un aspecto fundamental para que contrajera matrimonio con Scott, que también era ministro de esta iglesia, además de teólogo: la religión era un elemento fundamental en su relación. El progresivo acercamiento de Scott a la Iglesia Católica como consecuencia de las inquietudes que le generaba el estudio en profundidad de la Biblia supuso un trauma considerable para Kimberly por dos razones básicamente: ambos habían considerado anteriormente que la Iglesia Católica representaba una impostura del cristianismo y, a ello, se añadía el sentimiento de que si ella lo aceptaba estaba traicionando a su familia de procedencia.

Sumida en una gran tensión interior, Kimberly se plantea romper su matrimonio y es en esa tesitura cuando la intervención de su padre es crucial para aclararle las ideas y ayudarle a desbloquearse mental y emocionalmente. Lo relata en Roma, dulce hogar:
«-Kimberly, ¿rezas tú la oración que yo rezo diariamente? ¿Dices: «Señor, iré donde tú quieras que vaya, haré lo que tú quieras que haga, diré lo que tú quieras que diga, y entregaré lo que tú quieras que entregue
-No, papá, en estos días no estoy rezando esa oración.
Scott y Kimberly Hahn
Él no tenía idea de la agonía que yo estaba sufriendo por el hecho de que Scott fuera católico. Dijo, sinceramente afectado:
-¡No lo estás haciendo!
-Papá, tengo miedo de hacerlo. Tengo miedo de que rezar esa oración, podría significar mi adhesión a la Iglesia católica romana. ¡Y yo nunca me convertiré en una católica romana!
-Kimberly, no creo que esto signifique que tengas que convertirte. Lo que sí significa es que o Jesucristo es el Señor de toda tu vida, o no es para nada tu Señor. Tú no le dices al Señor a dónde quieres o no quieres ir. Lo que le dices es que estás a su disposición. Esto es lo que más me preocupa, más que el hecho de que te hagas católica romana o no. De lo contrario, estarías endureciendo tu corazón para el Señor. Si no puedes rezar esa oración, pide a Dios la gracia de poderla rezar, hasta que puedas rezarla. Ábrele tu corazón: puedes confiar en Él.» (3)

Papa Francisco durante una
homilía en casa Santa Marta
Unas palabras que ponen el dedo en la llaga sobre el objetivo que deberían perseguir los seguidores de Jesucristo y que se asemejan a las pronunciadas por el papa Francisco en una homilía en la casa Santa Marta: “Hay que rezar para tener ganas de seguir la voluntad de Dios, rezar para conocer la voluntad de Dios y rezar –una vez conocida esta voluntad– para ir adelante con la voluntad de Dios.” Poco antes había planteado lo siguiente: “¿Yo rezo para que el Señor me de las ganas de hacer su voluntad, o busco compromisos porque tengo miedo de la voluntad de Dios? Y otra cosa: rezar para conocer la voluntad de Dios sobre mi vida, sobre la decisión que debo tomar ahora… tantas cosas. Sobre el modo de administrar las cosas… La oración para hacer la voluntad de Dios, y la oración para conocer la voluntad de Dios. Y cuando conozco la voluntad de Dios, también la oración, por tercera vez: para hacerla. Para cumplir aquella voluntad, que no es la mía, es la de Él. Y no es fácil.” (4)

No es fácil. Nunca lo ha sido, nunca lo será. No está hecho para conformistas, para los adictos a ‘virgencita que me quede como estoy’ o para aquellos que se identifican con esta frase profética: “este pueblo está cerca de mí con la boca y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí y el culto que me da es pura rutina humana.” (5) Para quien sus aspiraciones se centran en que se lo den todo mascadito –no vaya a ser que se deprima-, el bienestar material o la vida acomodada, difícilmente llegará a enterarse.

(1) Libro de Job, capítulo 7 versículo 1. Versión de Serafín de Ausejo de 1975. Fuente: https://www.bibliatodo.com/la-biblia/Serafin-de-ausejo/job-7
(2) San Josemaría Escrivá de Balaguer: Camino, punto 815. Fuente: http://www.escrivaobras.org/book/camino-punto-815.htm
(3) Scott y Kimberly Hahn: Roma dulce hogar (Rome Sweet Home) 1993 – Ediciones Rialp 20ª edición 2014. Traducción de Miguel Martín. Capítulo: 7. Los problemas de un matrimonio mixto
(5) Libro de Isaías, capítulo 29, versículo 13. Versión de Serafín de Ausejo de 1975. Fuente: https://www.bibliatodo.com/la-biblia/Serafin-de-ausejo/isaias-29. Ver también Marcos, capítulo 7, versículo 6

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