Información en tiempos de guerra y (aparente) paz
Salir del paso, obtener un
beneficio inmediato, presumir. Tres motivos que pueden inducir a mentir, como
narra Michael Ende en La historia
interminable: “Con espanto y vergüenza, Bastián pensó en sus propias
mentiras. Las historias inventadas que contaba no eran mentiras. Eran otra
cosa. Pero en algunas ocasiones había mentido de forma totalmente consciente y
deliberada… A veces por miedo, a veces por conseguir algo que quería tener sin
falta, a veces también sólo para darse importancia.” (1) Bastián se estremece
cuando percibe las consecuencias devastadoras de la mentira.
Hay escenarios en los que parece
inevitable que la mentira prolifere: «en tiempos de guerra la verdad es tan
preciosa que debería ser protegida por un guardaespaldas de mentiras», frase
atribuida a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, que concuerda
con las pronunciadas en 1917 por el senador estadounidense Hiram Johnson: «La
primera víctima cuando llega la guerra es la verdad» y, muchos siglos antes,
por el dramaturgo griego Esquilo de Eleusis: «La verdad es la primera víctima
de la guerra.»
En un conflicto bélico la
propaganda de cada una de las partes contendientes pretende crear confusión en
el bando señalado como enemigo y justificar sus acciones ante sus huestes y aquellos
que son ajenos a la confrontación. El periodismo, en sus distintas plataformas,
era antaño el medio ordinario para difundir la ‘desinformación interesada’,
pero hoy en día otras plataformas le disputan el protagonismo, como ejemplifica
Mikel Ayestaran en Oriente Medio, Oriente
roto: “A diferencia de lo que ocurría en el Afganistán de los muyahidines y
en su guerra santa contra los soviéticos en los ochenta, los guerreros santos
del siglo XXI no necesitan a la prensa porque hacen llegar sus mensajes al
mundo a través de internet, plataforma que manejan a la perfección para
difundir su propaganda.” (2)
El periodista australiano
Phillip Knightley expone en una entrevista concedida a BBC Mundo (3) cómo se
desarrolla del proceso de ‘desinformación’ que sintetiza en cuatro etapas: “la
inevitabilidad de la guerra, la demonización del líder contrario, la
demonización del pueblo enemigo y, por último, el relato de las atrocidades
cometidas por aquellos contra quienes vamos a luchar.” Es decir, se trata de
crear un progresivo caldo de cultivo donde la rivalidad o discrepancia inicial se
transforme en hostilidad.![]() |
| Fragmento de "Los cínicos no sirven para este oficio" |
Los remedios que propone
Knightley para no caer en la trampa de la propaganda son extensibles a otros
ámbitos informativos en unos momentos en el que el bombardeo de noticias a
través de múltiples canales facilita proliferación y difusión de fake news. A los periodistas les dice
que para evitar ser cómplices “deberíamos cuestionar más lo que se nos dice y
profundizar más en la información que se nos facilita”, a pesar de las
dificultades que presentan la falta de fuentes de contraste y la inexperiencia
en la cobertura de acontecimientos similares. Hay otros ingredientes de actualidad que se pueden incluir, como la premura –la batalla por ser el primero
en informar- y la dependencia económica pública o privada.
A los destinatarios de la
información Knightley “les animaría a que lean todo con un enorme grado de
escepticismo, a que se pregunten por qué esa información llegó a los titulares,
por qué los gobiernos la hicieron pública, por qué les estamos contando estas
historias; y después, que usen su propio juicio para digerirlas y analizarlas.”
Un ejercicio saludable para adquirir criterio que suele estar entorpecido por la
vorágine informativa.
Lo que Knightley describe
para situaciones de guerra se puede aplicar a otras batallas más cotidianas de
carácter político, territorial, vecinal, cultural, social, deportivo, religioso…
que empujan a la obcecación, al menospreció del prójimo y al odio por todo lo
que está relacionado con aquel que consideramos nuestro adversario y
convertimos en enemigo.
(1) Michael Ende: La historia interminable. Capítulo I
(2) Mikel Ayestaran: Oriente Medio, Oriente roto. Tras las
huellas de una herida abierta (2017). Editor: Península – Colección:
Odiseas – 4ª edición (2017). 302 páginas. Capítulo 5: Afganistán, página 129
(3) Entrevista a Phillip
Knightley para BBC Mundo, publicada en BBCMundo.com el 5 de octubre de 2001 con
el título La primera víctima. Fuente:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_1581000/1581455.stm


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