martes, 26 de febrero de 2019

Antídoto a la propaganda

Información en tiempos de guerra y (aparente) paz


Salir del paso, obtener un beneficio inmediato, presumir. Tres motivos que pueden inducir a mentir, como narra Michael Ende en La historia interminable: “Con espanto y vergüenza, Bastián pensó en sus propias mentiras. Las historias inventadas que contaba no eran mentiras. Eran otra cosa. Pero en algunas ocasiones había mentido de forma totalmente consciente y deliberada… A veces por miedo, a veces por conseguir algo que quería tener sin falta, a veces también sólo para darse importancia.” (1) Bastián se estremece cuando percibe las consecuencias devastadoras de la mentira.


Hay escenarios en los que parece inevitable que la mentira prolifere: «en tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debería ser protegida por un guardaespaldas de mentiras», frase atribuida a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, que concuerda con las pronunciadas en 1917 por el senador estadounidense Hiram Johnson: «La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad» y, muchos siglos antes, por el dramaturgo griego Esquilo de Eleusis: «La verdad es la primera víctima de la guerra.»

En un conflicto bélico la propaganda de cada una de las partes contendientes pretende crear confusión en el bando señalado como enemigo y justificar sus acciones ante sus huestes y aquellos que son ajenos a la confrontación. El periodismo, en sus distintas plataformas, era antaño el medio ordinario para difundir la ‘desinformación interesada’, pero hoy en día otras plataformas le disputan el protagonismo, como ejemplifica Mikel Ayestaran en Oriente Medio, Oriente roto: “A diferencia de lo que ocurría en el Afganistán de los muyahidines y en su guerra santa contra los soviéticos en los ochenta, los guerreros santos del siglo XXI no necesitan a la prensa porque hacen llegar sus mensajes al mundo a través de internet, plataforma que manejan a la perfección para difundir su propaganda.” (2)

El periodista australiano Phillip Knightley expone en una entrevista concedida a BBC Mundo (3) cómo se desarrolla del proceso de ‘desinformación que sintetiza en cuatro etapas: “la inevitabilidad de la guerra, la demonización del líder contrario, la demonización del pueblo enemigo y, por último, el relato de las atrocidades cometidas por aquellos contra quienes vamos a luchar.” Es decir, se trata de crear un progresivo caldo de cultivo donde la rivalidad o discrepancia inicial se transforme en hostilidad.

Fragmento de "Los cínicos
no sirven para este oficio
"
Los remedios que propone Knightley para no caer en la trampa de la propaganda son extensibles a otros ámbitos informativos en unos momentos en el que el bombardeo de noticias a través de múltiples canales facilita proliferación y difusión de fake news. A los periodistas les dice que para evitar ser cómplices “deberíamos cuestionar más lo que se nos dice y profundizar más en la información que se nos facilita”, a pesar de las dificultades que presentan la falta de fuentes de contraste y la inexperiencia en la cobertura de acontecimientos similares. Hay otros ingredientes de actualidad que se pueden incluir, como la premura –la batalla por ser el primero en informar- y la dependencia económica pública o privada.

A los destinatarios de la información Knightley “les animaría a que lean todo con un enorme grado de escepticismo, a que se pregunten por qué esa información llegó a los titulares, por qué los gobiernos la hicieron pública, por qué les estamos contando estas historias; y después, que usen su propio juicio para digerirlas y analizarlas.” Un ejercicio saludable para adquirir criterio que suele estar entorpecido por la vorágine informativa.

Lo que Knightley describe para situaciones de guerra se puede aplicar a otras batallas más cotidianas de carácter político, territorial, vecinal, cultural, social, deportivo, religioso… que empujan a la obcecación, al menospreció del prójimo y al odio por todo lo que está relacionado con aquel que consideramos nuestro adversario y convertimos en enemigo.

(1) Michael Ende: La historia interminable. Capítulo I
(2) Mikel Ayestaran: Oriente Medio, Oriente roto. Tras las huellas de una herida abierta (2017). Editor: Península – Colección: Odiseas – 4ª edición (2017). 302 páginas. Capítulo 5: Afganistán, página 129
(3) Entrevista a Phillip Knightley para BBC Mundo, publicada en BBCMundo.com el 5 de octubre de 2001 con el título La primera víctima. Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_1581000/1581455.stm

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