El protagonismo del lector
El silencio me persigue;
más bien el discurso sobre el silencio. Empecé a interesarme por el tema al
leer la reseña de El silencio en la era
del ruido de Erling Kagge, que todavía no he leído, pero tras leer las
reflexiones de Robert Sarah en La fuerza
del silencio, se han sucedido referencias a él en libros y charlas de
temáticas diversas a las que he tenido acceso. La que me llamó más la atención, porque no la esperaba en
ese contexto, es la de Ryszard Kapuściński y John Berger contestando a una
pregunta sobre la importancia del silencio en sus escritos, en una entrevista que
les hicieron publicada en Los cínicos no
sirven para este oficio. De su exposición deduzco que el silencio es un
ingrediente necesario para dar volumen, consistencia, espesura –no confundir
con pesadez- a un relato que precisa de la participación activa del lector para
desarrollarse plenamente. Pero será mejor que lo expliquen ellos:
John Berger: “…el silencio
es absolutamente esencial: el arte de la narración depende de lo que se deja
fuera de la misma. De otro modo, no existiría una historia, porque simplemente
el mundo se saturaría de palabras. Es, por tanto, una cuestión de selección, de
lo que se excluye, del espacio a veces entre las palabras, y siempre entre las
frases y los párrafos. Cuando el lector es creativo, cuando la atención es
recíproca, al principio debe, en cierto modo, saltar para llegar a la frase
siguiente, pero a medida que la historia avanza, los saltos se hacen cada vez
más largos y éste es un modo para establecer la complicidad entre el escritor,
el lector y el relato. El silencio, lo que no se dice, es increíblemente
importante. Se podría expresar esta importancia a un nivel mucho más metafísico
y filosófico, porque es muchísimo lo que no se puede expresar y quizás es el
elemento más valioso. Pero, hablando a un nivel más artesanal, el silencio
representa el instrumento principal para establecer la complicidad con el
oyente o el lector.”
Ryszard Kapuściński: “El silencio es algo que en parte ha sido creado por el escritor, pero también, en gran medida, por el lector. A veces lo vemos en los actores, en los intérpretes de un texto… Lo que significa el silencio en el texto se deja a la improvisación, al modo en que lo leamos, a cómo lo interpretemos…
Todo consiste en la interpretación del texto. Por tanto, el silencio se crea por el modo en que interpretamos el texto. En todos los textos hay, y no hay, silencio: depende de lo que encontremos en el texto. Naturalmente, escribir es una selección, una elección, una decisión. Pero sé, por mi trabajo, que quien escribe intenta atraer al lector hacia el gusto por las palabras. Luego, de pronto, encontramos a alguien que ha leído un libro nuestro en una hora. Esto significa que no lo ha leído, porque ese libro estaba destinado a durar una semana, un mes, sólo para llegar a entender algo del mismo. Por tanto el silencio es una relación entre el autor y el lector.”

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