miércoles, 9 de octubre de 2019

Guionistas improcedentes

Juicio a Dios (I)


La felicidad no es lo que nos pasa, sino cómo interpretamos lo que nos pasa. Depende de la forma en que asimilamos una realidad, y nuestra capacidad de orientar o enfocar dicha asimilación” (1). Lo he leído en Cómo hacer que te pasen cosas buenas, el exitoso libro de Marian Rojas Estapé, cuya primera frase es un latiguillo que repite con asiduidad la autora en diferentes canales de comunicación.

Hace un par de días leía en La Vanguardia una entrevista a Antoni Miquel, cuyo nombre artístico como vocalista de los Sirex es Leslie, en la que le preguntaban si era creyente y contestaba: “La primera comunión iba a hacerla con mi compañero de pupitre, Torres… Yo hice la primera comunión... y Torres no apareció… Venía desde casa y una maceta cayó en su cabeza. Quedó parapléjico. Teníamos ocho años. Qué angustia sentí. ¿Y Dios? ¿Por qué? Nadie ha sabido explicarme... Por eso yo no puedo creer.” (2)

Antoni Miquel 'Leslie'
Ese “no poder creer” era también esgrimido por un veterano periodista en una entrevista porque a su hijo, nacido con una discapacidad severa, le habían estafado la vida. Sin embargo, esta aseveración no ha impedido al músico colaborar con la obra social de un sacerdote: “Por el Pare Manel, ¡lo hago todo!” y que una ese rasgo de generosidad a lo que aprendió de su madre: “Manos que no dais... ¿qué esperáis?”. Tampoco fue óbice para que el periodista durante la entrevista, al oír el relato del padre de un joven en una situación parecida a la de su hijo, le diese un abrazo y admirase su fe. (3)

Fotograma aludido de Chester Sapiens
Contrastes aparentes en el comportamiento que pueden parecer paradójicos para quien mira a los demás con rigidez; y que deberían servir de estimulo para actuar con prudencia ante la tentación de encasillar a las personas: Para juzgar con equidad hay que ser muy empático y recabar previamente mucha información de la que no solemos disponer. En cualquier caso, siempre será más prudente permanecer en silencio. El silencio es el portero de la intimidad.” (4), escribe también Marian.

Marian Rojas
¿Y Dios? Muchas de las incomprensiones y deserciones que surgen al relacionarse con Él se derivan de una rebelión contra todo aquello que estremece o no gusta de lo que nos afecta; al tiempo que se descarta o minimiza su influencia en todo lo que se considera positivo de lo que nos ocurre. Se critica el guion con la arrogancia de quien piensa que él lo haría mucho mejor, sin tener en cuenta que cada uno comparte protagonismo con miles de millones de seres humanos que con sus decisiones y comportamientos afea o embellece su contenido, porque el Director ha querido que los actores participen activamente con su libertad, no sean simples mecanismos pasivos que se limitan a seguir instrucciones; aun a riesgo de los desaguisados que puedan cometer cuando van a su bola. Participamos de la película pero hay muchas partes del guion que ignoramos -se escapan a nuestro entendimiento- y eso es en ocasiones motivo de rebeldía o rechazo.

La fe no es una opción; la fe es un encuentro, cuyo efecto en cada uno se va labrando día a día –a veces con pruebas difíciles de superar- con las decisiones y comportamientos que se van tomando. Los surcos constituyen el testimonio. «La fe cristiana no es una idea, sino una vida», dice el papa emérito Benedicto XVI en una entrevista concedida al jesuita Jacques Servais a la que me referiré en el próximo escrito de este blog.

(1) Marian Rojas Estapé: Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018). Editorial: Espasa – 10ª edición (2019). 231 páginas. Capítulo: 5. Vivir el momento presente, página 115
(2) Entrevista de Víctor M. Amela en La Contra a Antoni Miquel ‘Leslie’, publicada en La Vanguardia el 7/10/19. Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20191007/47848463046/manos-que-no-dais-que-esperais.html
(4) Marian Rojas, obra citada, Capítulo: 2. El antídoto al sufrimiento: el amor, páginas 41-42

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